jueves, 18 de enero de 2018

No mires hacia atrás

Génesis 19.17 “Cuando ya los habían sacado de la ciudad, uno de los ángeles le dijo: ¡Escápate! No mires hacia atrás, ni te detengas en ninguna parte del valle. Huye hacia las montañas, no sea que perezcas” NVI
Una de las cosas, y seguro que la más importante que Dios nos exige para formar parte de su familia es la obediencia; de acuerdo con la lectura de este pasaje, los ángeles le ordenaban a Lot que saliera de ese lugar para salvar su vida y la de los suyos, que por ninguna razón se diera la vuelta para mirar hacia atrás, y que no perdiera la oportunidad que el Señor le estaba otorgando de escapar ileso de toda destrucción. Dios, en todo momento, nos invita a caminar tomados de su mano mirando siempre hacia adelante, ya que lo mejor siempre está por venir; el camino que ya recorriste no tiene sentido, eso ha quedado atrás.
En tu andar diario siempre van a presentarse situaciones adversas o de difícil decisión, sin embargo no debes titubear en el momento de tomar una determinación; no te pongas a pensar en lo que podría pasar, simplemente decídete y ¡hazlo! Porque lo peor que puede haber en una persona es la indecisión. Al igual que Lot no te detengas, no mires hacia atrás, porque la palabra de Dios dice Que todas las cosas han sido hechas nuevas”. 2 Corintios 5;17 Y si es así en tu vida, entonces, ¿para qué pensar en el pasado?

lunes, 15 de enero de 2018

¿Quién o qué es tu Isaac?

Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Génesis 22: 2
Resultado de imagen de Isaac bibliaMuchas veces Dios nos pide lo que más queremos en la vida, o nos pide algo muy difícil de entregarle, que nos cuesta mucho soltarlo, pero Abraham fue un ejemplo de Fe y Obediencia. Isaac era la promesa que Dios le había hecho a Abraham pero, qué sucede cuando Dios nos está pidiendo algo que no es tan de bendición en nuestras vidas, y Él quiere que se lo entreguemos, despojándonos de algo que sabemos que no nos hace bien espiritualmente y que impide la bendición de Dios en nuestras vidas.
Quizá Él te quiere dar un ministerio pero tienes algo que entregarle a Dios primero, y no porque tengamos que hacer cosas para que Dios nos bendiga, porque su misericordia es nueva cada mañana; quizá puede ser ese trabajo que tanto le pediste a Dios, y cuando te lo concedió te alejaste de Él o dejaste de servirle. También puede ser ese novio o novia que te es piedra de tropiezo. Puede que tu ego u orgullo de creerte el mejor de todos sea el motivo por el que Dios no te da lo que quieres, porque con eso humillarías a los demás.

Consecuencias

«Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento». Sofonías 1: 15
Resultado de imagen de Consecuencias de nuestra forma de ser en este mundo¿Cuándo fue la última vez que cantaste un himno sobre el futuro juicio del mundo? A nadie le gusta pensar en el día final, el día del ajuste de cuentas. Pero el «día del Señor» es un concepto bíblico que debemos tomar muy en serio, pues nos dice hacia dónde están yendo las cosas y cómo terminarán. El evangelio significa «buenas nuevas de salvación». A todos nos gusta escuchar esas buenas nuevas; grandes multitudes llenan estadios para deleitarse con las maravillas de la gracia de Dios. Pero el evangelio no solo tiene que ver con un estado de bienestar pasajero en este mundo; no es solo la tranquilidad de una conciencia que se sabe perdonada; es, también, la conclusión definitiva del pecado.
¿Qué valor tendría ser salvos para continuar viviendo en un planeta maldito por el pecado? ¿Cuáles serían las bendiciones de la salvación, si tuviéramos, por generaciones, que continuar enterrando a nuestros seres queridos, tocados por la muerte? El evangelio es la buena nueva de que el pecado tendrá fin y de que el mal no se levantará por segunda vez. El día del Señor vendrá acompañado no solo de la melodía de las trompetas de júbilo, sino también de la furia de una naturaleza descontrolada. Y ese día los seres humanos se dividirán en dos grupos: los salvos y los perdidos.
Los primeros levantarán las manos al cielo para recibir al Señor, con quien vivieron en esta tierra una vida de compañerismo, solo por la fe. Los segundos correrán a los montes y a las cuevas para esconderse de la presencia de Dios, de quien siempre se escondieron. En aquel día, glorioso y espantoso al mismo tiempo, no habrá un tercer grupo: ese día, quedará claro que no todos los caminos llevan a Dios. Hoy es día de buena nueva; hoy es el día de decisión. ¿Qué tipo de experiencia tienes con Jesús? ¿Es él para ti solo una teoría, una doctrina bonita, y nada más? ¿O es el Amigo y el Señor de todos los días, de cada hora y de cada minuto? No empieces el día sin renovar tu voto de entrega a Jesús. Nada tienes que temer en relación al futuro, si hoy aprendes a vivir en comunión permanente con Él. Aunque «día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento».

Atravesando el valle

“Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; verán a Dios en Sión. Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración; escucha, oh Dios de Jacob”.
Salmos 84:5 al 8
Tenga el nombre que tenga, llámese como se llame. Independientemente de la posición que posea, aunque parezca muy alta. Si te dijeron algo contrario a lo que sabes que Dios ha decretado para tu vida, no hagas caso. Si intentaron destruir tus sueños o sacarte de la carrera, respira y recuerda que ninguno de ellos ha hecho el sacrificio máximo por ti. Síguele creyendo a Aquel que cuando extendió sus brazos y murió en la cruz del Calvario, mencionaba tu nombre también, y entre lágrimas y dolor decía: TE AMO, lo estoy haciendo por ti.
Aunque todo por el momento parezca que está yendo en tu contra, Dios te socorrerá y te sacará del pozo de la desesperación más profundo. Si algunos dicen ser seres de luz y de mucha ciencia y no tienen misericordia ni amor, ignóralos. Porque la Biblia dice que por sus frutos es conocido el árbol. Si te apedrean los que menos esperabas, recuerda que no te lo están haciendo a ti, se lo están haciendo a uno de los pequeñitos de Dios y tendrán que rendirle cuentas si no se arrepienten. Si sientes que estás ahora mismo en el suelo y que te faltan las fuerzas para continuar, esto es parte del proceso. Pero recuerda que Dios es tu Pastor y prometió caminar contigo y atravesar el valle de la sombra y de la muerte para que venzas.

Nadie como Dios

«Ante él tiemblan los montes, y los collados se derriten. La tierra se conmueve en su presencia, el mundo y todos los que en él habitan». Nahúm 1: 5.
Resultado de imagen de Nadie como DiosEs temprano. Te despiertas dispuesto a iniciar las actividades de un nuevo día, pero sientes el sabor amargo de la impotencia ante una montaña de dificultades. Crees que no tienes fuerzas; estás cansado de luchar, y el miedo empieza a apoderarse de tu corazón. ¿Qué hacer? Lee de nuevo el versículo anterior. Te habla de un Dios Todopoderoso, en cuya presencia los montes tiemblan y los collados se derriten. 
El profeta Nahúm exalta el poder de Dios. En ocasiones, para entender por experiencia propia lo que significa el poder de Dios, se hace preciso llegar al extremo de la incapacidad humana. Hay personas que dicen que antes eran ateas, hasta que un día, en un momento de desesperación, sin saber qué hacer, cuando todos los recursos humanos habían fallado, no les quedó otra alternativa que reconocer el poder de Dios.
Y lo maravilloso es que Dios no echa en cara la incredulidad pasada. No dice: no te acordaste de mí cuando todo te había fallado». Él simplemente abre los brazos y te recibe, dispuesto a darte una nueva página de inicio. La Reina Victoria estaba celebrando los sesenta años del trono monárquico en Inglaterra, cuando Rudyard Kipling (escritor y poeta británico) publicó su poema denominado «Himno de clausura». Muchos ingleses se sintieron ofendidos porque el poema agredía al orgullo nacional en una época en que el Imperio estaba en pleno auge. «Himno de clausura» es un poema que hace referencia al peligro de confiar demasiado en sí mismo; y menciona que otros imperios del pasado cayeron por causa del orgullo nacional. Kipling no estaba equivocado: muchas naciones en el pasado pensaron que Dios no podría hacer nada en contra de ellas. ¿Dónde están hoy? Solo quedan sus ruinas.
Sí, los montes y los collados desaparecen ante la presencia de Dios. ¿Qué será, entonces, del ser humano mortal? La única garantía de victoria y de permanencia es Jesús, y la mejor decisión que alguien puede tomar es seguirlo. Aquel que está en Cristo, aunque esté muerto, vivirá. Deposita toda tu confianza en Él. No importa cuántos soldados formen parte del ejército enemigo que tienes que enfrentar hoy; no importa cuán sofisticadas sean sus armas: tu seguridad está en el Dios de los ejércitos de Israel. Sal sin miedo, porque «ante Él tiemblan los montes, y los collados se derriten. La tierra se conmueve en su presencia, el mundo y todos los que en él habitan».

viernes, 12 de enero de 2018

Jerusalen: La tierra de leche, miel y una piedra muy pesada.

Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él. Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí. Génesis 15: 12-16
La tierra de Israel fue prometida al pueblo judío (futuros descendientes de Abraham, Isaac y Jacob) hace unos 4.000 años. En ese momento, los pueblos paganos de los amorreos, jebuseos, amalecitas, cananeos, etc., habían ocupado la tierra que fluía leche y miel. Hace unos 3.600 años, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob cumplió su promesa; liberó a los hebreos de la esclavitud egipcia y los llevó a la Tierra Prometida.
Hace alrededor de 3.000 años, el rey David fundó la ciudad basándose en las que hasta ese momento habían sido las ciudades cananeas y jebuseas de Jeru y Shalem. Y he aquí que, cuando el ángel del Señor estaba en el proceso de destruir Jerusalén, Dios detuvo su camino de destrucción cerca de la era de Arauna el jebuseo (2 Samuel 24:16), e instruyó a Gad el vidente para que le dijera al Rey David que hiciera el sacrificio allí. Antes de hacer eso, el rey David compró la era y los toros para hacerlo. Hace 2,000 años, Jerusalén ya era la capital establecida en la provincia romana de Judea.
Hace 1,000 años, Jerusalén estuvo bajo el control de la dinastía Abbasid (musulmana) y también estuvo a punto de ser capturada por los primeros cruzados. Hace 500 años, los turcos otomanos derrotaron a las fuerzas mamelucas y capturaron Jerusalén. Hace 120 años, Theodor Herzl convocó el primer Congreso Sionista en Basilea, Suiza, en 1897. Fue aquí cuando los judíos europeos comenzaron a planear regresar a su antigua patria, que en ese momento, todavía estaba bajo el control de los turcos otomanos. Hace 100 años, las fuerzas británicas liberaron a Jerusalén de los turcos otomanos (que se habían alineado con los poderes centrales en la Primera Guerra Mundial). Y hace 70 añoslos Judíos ganaron su derecho a la condición de Estado el 29 de noviembre de 1947 en las Naciones Unidas, con la Resolución 181.Solo hace 50 años, las fuerzas judías derrotaron totalmente a numerosas fuerzas árabes y egipcias en la Guerra de los Seis Días en 1967, y capturaron la ciudad de Jerusalén de los jordanos en el proceso. Hace 40 años, el presidente de los EE. UU. Jimmy Carter, junto con el presidente egipcio Anwar Sadat y el primer ministro israelí Menachem Begin, comenzaron a preparar el escenario para lo que se conocería como los Acuerdos de Camp David. Los Acuerdos, que establecerían durante los siguientes cuarenta años, fue la idea de “tierra de paz”. Hace 30 años, el Instituto del Templo se formó para hacer que el tercer templo judío se convirtiera en realidad. Hace 22 años, el Congreso de los EE. UU. aprobó la Ley de la Embajada de Jerusalén, que exige que los EE. UU. muevan su embajada de Tel Aviv a Jerusalén o que se suspenda cada seis meses.
Hace 2 semanas, el presidente de EE. UU., Donald Trump, no firmó previamente esta renuncia, y luego anunció oficialmente a Jerusalén como la capital eterna de Israel. Después instruyó a su Departamento de Estado a comenzar a trasladar la embajada de Estados Unidos desde Tel Aviv a Jerusalén. Se convirtió en el primer presidente de los EE. UU. en hacerlo en 70 años.

Los dones espirituales

Cristo es la cabeza de la iglesia, pero cada uno de nosotros desempeña un papel esencial.
En los últimos años se ha hablado mucho acerca de los dones espirituales, habilidades, dadas por Dios, con las que nos equipa para servir de manera efectiva. Sin embargo, muchas personas en la iglesia no lo entienden exactamente, o no quieren aceptar lo que Él nos ha dado.
Los dones espirituales que tenemos han sido escogidos específicamente por Dios para cada uno de nosotros, para nuestro bien y para el bien de la Iglesia. El Señor quiere que todos sirvamos en su reino de algún modo, no solo porque hay trabajo que hacer, sino porque además servir nos acerca más a Él. Dios nos ha dado todo lo que necesitamos; por tanto, tenemos la responsabilidad de descubrir nuestros dones espirituales, y luego cultivarlos para hacer uso de ellos con la ayuda del Espíritu Santo.
Imagen relacionada
DESCUBRIMIENTO DE NUESTROS DONES ESPIRITUALES
Pablo dijo a los corintios: “En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que seáis ignorantes” (1 Corintios 12.1 LBLA). Dios no está tratando de escondernos los dones que tenemos. Por el contrario, quiere que sepamos cuáles son y cómo utilizarlos. La Biblia contiene varias listas de los diversos dones (Romanos 12.6-8; 1 Corintios 12.4-11, 28; Efesios 4.11, 12). Aunque difieren entre ellas, todos los dones proceden de un mismo Espíritu (1 Corintios 12.4). Para descubrir nuestros dones espirituales, debemos examinar cómo reaccionamos ante ciertas situaciones o necesidades. En vez de pensar en lo que deberíamos hacer o en cómo están sirviendo otras personas, debemos enfocarnos en lo que nos motiva. Por ejemplo, si tenemos pasión por estudiar la Palabra de Dios y compartir lo que hemos aprendido, es posible que tengamos el don de la enseñanza. Si nos gusta ayudar a los demás o demostrar compasión, eso puede indicar que tenemos el don de servicio o de misericordia.

DESARROLLO DE NUESTROS DONES ESPIRITUALES

Una vez que hayamos descubierto nuestros dones, debemos cultivarlos. Aunque recibimos los dones en el momento de la salvación, no vienen totalmente desarrollados. Por medio de la práctica aprendemos a usarlos. Es como el desarrollo de un talento; alguien puede tener una habilidad musical innata, pero si nunca recibe la instrucción de un maestro cualificado o hace el intento de tocar un instrumento, ese talento permanecerá en estado latente. De forma similar, puesto que los dones son habilidades divinas, no naturales, que hemos recibido de Dios, deben ser investidos de poder por el Espíritu Santo para poder ser efectivos. Los resultados del esfuerzo propio solo crean tensión, agotamiento y falta de fruto. Pero si andamos en obediencia y sometimiento al Espíritu, Él hace que nuestros esfuerzos tengan éxito.

Nuestro verdadero nombre está escrito en los Cielos

Nuestro verdadero nombre está escrito en los Cielos. 
Ahora presta atención: tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y los poderes del infierno no prevalecerán contra ella. Mateo 16:18 
Cuando nacemos nuestros padres nos dan un nombre. Al oírlo respondemos al instante, sin pensarlo, porque este nombre nos identifica entre los demás. Pero nuestro verdadero nombre está escrito en los Cielos, y es dado por nuestro Padre Celestial, porque este nombre refleja todo lo que somos en Él, dejando a un lado cualquier tipo de herencia de nuestros padres naturales, y asumiendo la herencia espiritual que nos identifica en el mundo espiritual.

Este nombre nos da identidad y nos asegura quiénes somos en el Señor. Por eso es tan importante conocer cuál es nuestro nombre espiritual, para entender el poder que obra en nosotros. Como es el caso de Pedro, quien de ser Simón, que significa una caña endeble, pasó a ser Pedro, que quiere decir roca. De ser algo débil en lo natural, en lo espiritual era fuerte y resistente, una roca sobre la cual Cristo levantaría Su Iglesia.

No miremos la herencia natural heredada de nuestros padres terrenales, sino la espiritual. Esa se nos ha dado desde antes de la formación del mundo y antes de que estuviésemos en el vientre de nuestra madre, para que hagamos maravillas y prodigios en Su nombre.

La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento

Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7
Cristianos, a menudo la Biblia nos exhorta a permanecer tranquilos pese a las dificultades. Nos esforzamos en ello, y esto es bueno, pero, ¿qué dice el versículo? “La paz de Dios… guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. No dice que nuestros corazones siempre conservarán esta paz, sino que, cuando hayamos echado nuestra carga sobre Él, en oración, su paz guardará nuestros corazones.
Dios sabe de antemano todo lo que nos va a suceder. Todos los acontecimientos forman parte de sus planes y no cambian en nada su amor por nosotros. Por gracia podemos disfrutar de sus tiernos cuidados. ¡Él nos escucha! Por eso, en todas las circunstancias, en vez de preocuparnos y pensar que va a suceder lo peor, presentemos nuestras oraciones a Dios y contémosle todo lo que aflige nuestros corazones, porque podemos confiar en su perfecto amor y exponerle con libertad nuestras peticiones: su respuesta siempre será una respuesta de gracia, incluso si no es la que esperamos.
¡Mantengamos firme nuestra confianza en Él, teniendo presente que le hemos confiado nuestras dificultades! Creamos que Él está por encima de todas las situaciones que podrían turbarnos. Entonces experimentaremos que Él tranquiliza nuestro pesado corazón dándonos su paz, que “sobrepasa todo entendimiento”.
Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).