sábado, 3 de junio de 2017

¿Quién fue el joven que salió huyendo desnudo en Marcos 14:51-52?

Resultado de imagen de EL JOVEN QUE SALIO HUYENDO DESNUDO EN MARCOS 14:51-52La Palabra de Dios nos muestra un episodio curioso en Marcos 14:51-52. Antes de nada leamos lo que dice dicha cita bíblica: “pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sabana; y le prendieron; mas él, dejando la sábana, huyó desnudo”.

Estamos ante un episodio que es una narración de lo acontecido mientras se produjo el arresto de Jesús, mientras Él se reunía por ultima vez (antes de morir) con sus discípulos en un lugar llamado Getsemaní. En medio de ese arresto, el escritor destaca algunos acontecimientos, dentro de los cuales está el hecho de que todos los discípulos dejaron a Jesús y huyeron (verso 50).

En medio de la confusión y el temor de ser apresados, el evangelio de Marcos menciona una acción muy exclusiva de dicho evangelio, que se refiere a la aprehensión y posterior huida de ese joven en desnudez. Quizá alguien se pregunte ¿qué importancia tiene eso para que se le dedique algún comentario? Bueno, primeramente, hay que destacar que toda la Palabra fue inspirada por Dios, y si no esto no fuera así cabría preguntar: ¿Cuál fue entonces la intención (personal y no inspirada) del evangelista Marcos en mencionar a este joven? Es decir: ¿qué aporte importante al evangelio de Jesús lleva esta mención? 

El viaje de su vida

Me estoy desvaneciendo como una sombra, ¡el viento me arrastra como una langosta! De no comer me tiemblan las rodillas; adelgazo por falta de alimento. ¡Soy el hazmerreír de la gente! ¡Al verme, mueven burlones su cabeza! Ayúdame, Señor y Dios mio; ¡sálvame, por tu amor! Salmo 109: 23-26.
Ben Carpenter, de veintiún años, tenía distrofia muscular, pero podía moverse con un poco de libertad gracias a la silla de ruedas eléctrica que sus padres le habían comprado. Un día, cuando cruzaba por un semáforo, un camión que estaba dando marcha atrás desde la gasolinera chocó contra Ben, pero en lugar de aplastarlo o tirarlo al suelo, los manillares de la parte de atrás de la silla se quedaron encajados en una rejilla del camión.
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El conductor no podía ver a Ben, así que durante los siguientes cinco kilómetros lo arrastró a una velocidad de 80 km/h, llevándolo así al viaje más salvaje de toda su vida. 
Nadie fue capaz de avisar al conductor hasta que un policía lo paró y lo llevó adonde estaba Ben, aún en su silla de ruedas. 
-«Tuve muchísimo miedo, dijo Ben en una entrevista poco después del incidente. Yo no soy una persona religiosa, pero está claro que alguien me estaba cuidando». Ben sobrevivió sin un solo rasguño, y lo único que le pasó a la silla fue que necesitó un par de ruedas nuevas, pues las viejas prácticamente se habían consumido.

A veces la vida nos trata de esa manera. Parece que todo va bien y de pronto, es como si un camión te embistiera y te arrastrara a toda velocidad, y no hay manera de detenerlo, Muchas de las canciones y de los poemas de David que se recogen en el libro de Salmos muestran que él también se sintió así. Algunos Salmos son lamentos de David hacia Dios a causa de sus problemas. Siempre parece como si las cosas nunca se fueran a arreglar, pero Dios siempre está a la vuelta de la esquina, tanto para David como para ti.
A menudo no podernos entender que algunas de las cosas malas que nos suceden serán, con el tiempo, una bendición para nosotros. Lo cual no significa que Dios nos envíe lo malo; significa que, cuando lo malo pasa, Dios puede enviar a sus ángeles para consolarnos, y lo convierte en algo bueno para nosotros. Así que tenlo claro: Dios no va a permitir que seas arrastrado por ese camión llamado vida.

Por La Fe Tomaré Mi mejor Decisión

“Por fe Moisés, hecho ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón; escogiendo antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado”. Hebreos 11:24,25.
Resultado de imagen de Por La Fe Tomaré Mi mejor DecisiónLa vida está llena de decisiones. Hoy tendré que enfrentar varias de esas decisiones. ¿Cómo escogeré la mejor? ¿Cuándo determinaré que la decisión que estoy tomando es la mejor? La Biblia dice que Moisés tomó una gran decisión, la decisión de dejar de ser llamado hijo de la hija de Faraón, y esa decisión implicó para él el sufrimiento junto al pueblo de Dios. Pero el mismo pasaje dice que por la fe, él hizo tal decisión.
La Fe descansa en las promesas. Fe en las promesas a recibir es equivalente al cumplimiento de esas promesas. Es un asunto banal considerar si las cosas prometidas  nos han sido dadas, porque es seguro que lo que Dios promete Él lo cumple, y nosotros anticipándonos a esas promesas que se cumplirán podremos entrar en pleno gozo.
Moisés simplemente actuó como lo vio porque Dios se lo había mostrado. Su fe le mostró las cosas que estaban escondidas para sus contemporáneos, y eso lo condujo a actuar de una forma que para los demás era absolutamente incomprensible. La fe solo nos es posible cuando nosotros seguimos fielmente el plan de Dios y estamos firmes en sus promesas. Es inútil orar para que se nos incremente la fe hasta que nosotros no hayamos cumplido las condiciones de ella. 

viernes, 2 de junio de 2017

¿Para qué llama Dios?

“…En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. Entonces dije: !!Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí…” Isaías 6:1-8
Resultado de imagen de ¿Para qué llama Dios?1. PARA CONOCERLO
Isaías 6:1 (Vi yo al Señor)
  • – Para saber quién es Él (Hechos 9:5)
  • – No podemos conocerlo, ni servirlo, a nuestra manera (Preparación a la forma de Dios). Éxodo 32 (becerro)
  • – Tenemos que conocerlo bien (Marcos 4:41, sus discípulos no lo conocían bien)
  • – El actuar sin conocer a Dios acarrea problemas para mí y para la iglesia. Moisés sabía que tenía un Dios, pero su actuar sin conocerlo se le convirtió en un problema (Ananías y Safira, judas, “Emaús”)
Lucas 24:13, Hechos 5, Oseas 4:6, Juan 17:3, 1 Corintios 15:34
Ahora hay quienes conocen a Dios pero se les olvida quién es.
A quienes Dios les ha dado un ministerio es mejor que no se les olvide. Ejemplos:
  • Jonás, 4:2, yo sé que tu eres un Dios clemente.
  • 1ªSamuel: 15:15, Jehová tu Dios.
  • Quien no conoce a Dios está sin visión, (Pablo, el criado de Elíseo, 2 Reyes: 6:15-17).
  • Hay quienes conocen a Dios demasiado tarde, (Mateo,27:54, Emaús, Lucas 24:30-32).
2. RESULTADOS DE CONOCER A DIOS
  • Conocer a Dios trae bendición (José, Josué, Job, Daniel)
  • Cuando yo conozco a Dios, hago que otros se interesen por Él y por ende, lo conozcan.
3. QUÉ DEBEMOS HACER PARA CONOCER A DIOS
  • Tener un encuentro personal con Él. Esto fue lo que le pasó a: Moisés, Pedro, Pablo… (Éxodo 3, Lucas 5:8, Juan 21, Hechos 9)

Esperar y ofrecer misericordia

Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, sé propicio a mí, pecador.” Lucas 18:13
Cuando me quejé por cómo me afectaban las decisiones pecaminosas de una amiga, la mujer con la que oraba todas las semanas respondió: «Oremos por todas nosotras».
—¿Por todas nosotras?,- respondí, confundida.
—Sí, me dijo. -¿Acaso no dices siempre que Jesús es nuestro estándar de santidad y que no tenemos que compararnos con los demás?
—Esa verdad duele, reflexioné, pero tienes razón. Mi actitud sentenciosa y mi orgullo espiritual también son pecados.
—Y, al hablar de tu amiga, estamos chismeando. Entonces…
—Estamos pecando, dije bajando la cabeza. Por favor, ora por nosotras.
En Lucas 18, Jesús relató una parábola sobre dos hombres que oraron de maneras muy distintas (versos 9-14). Al igual que el fariseo, podemos compararnos con los demás, presumir de nuestra conducta (versos 11-12), y vivir como si tuviéramos el derecho a juzgar y la responsabilidad de cambiar a otros.
Sin embargo, cuando miramos a Jesús como nuestro ejemplo de santidad y experimentamos su bondad, al igual que el publicano, nuestra necesidad desesperada de la gracia de Dios es aun mayor (verso 13). Y cuando hacemos nuestra la compasión amorosa y el perdón del Señor, cambiamos para siempre y empezamos a esperar y otorgar misericordia, en lugar de condenar.

Señor, evita que caigamos en la trampa de compararnos con los demás.
Al ver nuestra necesidad de misericordia, podemos ser misericordiosos.

La Práctica de la Presencia de Dios (4)

Hace más de 300 años, en un monasterio de Francia, un hombre descubrió el secreto para vivir una vida de gozo. 
A la edad de dieciocho años, Nicolás Herman vislumbró el poder y la providencia de Dios por medio de una simple lección que recibió de la naturaleza. Pasó los siguientes dieciocho años en el ejército y en el servicio público. Finalmente, experimentando la “turbación de espíritu” que con frecuencia se produce en la mediana edad, entró en un monasterio, donde llegó a ser el cocinero y el fabricante de sandalias para su comunidad. Pero lo más importante, comenzó allí un viaje de 30 años que le llevó a descubrir una manera simple de vivir gozosamente. En tiempos tan difíciles como aquellos, Nicolás Herman, conocido como el Hermano Lorenzo, descubrió y puso en práctica una manera pura y simple de andar continuamente en la presencia de Dios. 

Resultado de imagen de La Práctica de la Presencia de DiosEl Hermano Lorenzo era un hombre gentil y de un espíritu alegre; rehuía ser el centro de atención, sabiendo que los entretenimientos externos “estropean todo”. Después de su muerte fueron recopiladas unas pocas de sus cartas. Fray José de Beaufort, representante del arzobispado local, ajuntó estas cartas con los recuerdos que tenía de cuatro conversaciones que sostuvo con el Hermano Lorenzo, y publicó un pequeño libro titulado La Práctica de la Presencia de Dios. 
En este libro, el Hermano Lorenzo explica, de forma simple y bella, cómo caminar continuamente con Dios, con una actitud que no nace de la cabeza sino del corazón. El Hermano Lorenzo nos legó una manera de vivir que está a disposición de todos los que buscan conocer la paz y la presencia de Dios, de modo que cualquiera, independientemente de su edad o de las circunstancias por las que atraviesa, pueda practicarla en cualquier lugar y en cualquier momento. 
Una de las cosas hermosas con respecto a La Práctica de la Presencia de Dios es que se trata de un método completo.

En cuatro conversaciones y quince cartas, muchas de las cuales fueron escritas a una monja amiga del Hermano Lorenzo, encontramos una manera directa de vivir en la presencia de Dios, que hoy, trescientos años después, sigue siendo práctica.

jueves, 1 de junio de 2017

Caminando en la verdad

3 de Juan 1.2-3 “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad“.
El camino de la vida suele ser demasiado sinuoso, pues se presentan situaciones que no están contempladas en nuestro plan; en la palabra de Dios existen solamente dos caminos 1) el de la maldición (de la mentira), 2) el camino de bendición (el de la verdad), por lo tanto, de cada uno es la decisión de cuál elegir. No hay duda en que todos deseamos ser bendecidos en todo, aunque no conozcamos las cosas de Dios, ya que al hablar de bendición inmediatamente somos transportados, por la mente, a las cosas materiales; se considera que son las más valorables aquí en esta vida. Ya lo dice un conocido refrán (tanto tienes, tanto vales), sin embargo, el caminar en la verdad implica llevar una vida de rectitud, de integridad en todos los sentidos, ser respetuoso de los valores morales y de todas las personas, ser una persona servicial, atento, dadivoso, etc. 
caminando a la verdadEl apóstol Juan expresa un gran anhelo proveniente del fondo de su corazón. Verdaderamente un hermoso deseo que solo aquel que camina en integridad puede manifestar a otro. La única condición que existe, o que manifiesta el apóstol, es: tal y como prospera tu alma; …aquí es donde comienza el caminar en la verdad, cuando miramos en nuestro interior (en el alma), y hacemos un examen de la misma para saber si es libre o está prisionera (de malos recuerdos, de resentimientos, rencores, dolor, sufrimiento, etc.). Entonces, el hombre que aún no ha perdonado sigue atado a un pasado o a algún recuerdo, que por ser doloroso no le permite ser libre, por lo que camina en la mentira ya que un alma atormentada no puede vivir libre ni conoce la paz que solo nuestro Señor Jesús nos da; esa paz que sobrepasa todo entendimiento humano, una paz que solo la pueden sentir aquellos que viven con una libertad plena, no solo física, sino más bien espiritual. 
Puede que en tu vida te hayas encontrado con personas que dicen que “viven o son felices”, cuando resulta que solamente viven de apariencias, porque en la intimidad resulta que esa aparente felicidad se ha esfumado y aflora su verdadera realidad, que no es otra cosa que la tristeza que llevan en su interior y que tratan de disfrazar con poses, o con cosas vanas; vemos entonces que esa persona se encuentra realmente enferma, aunque físicamente presente una salud inquebrantable, porque la enfermedad que presenta no está en el exterior, no, sino que se encuentra en su interior y le está corroyendo el alma; viene siendo como el cáncer que cada día avanza más y más. Un alma atormentada jamás podrá ser prosperada. ¿Por qué? Porque la prosperidad no se limita a lo material, una persona podrá tener toda la riqueza del mundo pero si en su interior está vacía, es pobre, es más, está en un estado miserable, y un miserable qué puede ofrecer si no tiene nada para dar, más bien está necesitado de que le den.

La Práctica de la Presencia de Dios (3)

Hace más de 300 años, en un monasterio de Francia, un hombre descubrió el secreto para vivir una vida de gozo. 
A la edad de dieciocho años, Nicolás Herman vislumbró el poder y la providencia de Dios por medio de una simple lección que recibió de la naturaleza. Pasó los siguientes dieciocho años en el ejército y en el servicio público. Finalmente, experimentando la “turbación de espíritu” que con frecuencia se produce en la mediana edad, entró en un monasterio, donde llegó a ser el cocinero y el fabricante de sandalias para su comunidad. Pero lo más importante, comenzó allí un viaje de 30 años que le llevó a descubrir una manera simple de vivir gozosamente. En tiempos tan difíciles como aquellos, Nicolás Herman, conocido como el Hermano Lorenzo, descubrió y puso en práctica una manera pura y simple de andar continuamente en la presencia de Dios. 
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El Hermano Lorenzo era un hombre gentil y de un espíritu alegre; rehuía ser el centro de atención, sabiendo que los entretenimientos externos “estropean todo”. Después de su muerte fueron recopiladas unas pocas de sus cartas. Fray José de Beaufort, representante del arzobispado local, ajuntó estas cartas con los recuerdos que tenía de cuatro conversaciones que sostuvo con el Hermano Lorenzo, y publicó un pequeño libro titulado La Práctica de la Presencia de Dios. 

En este libro, el Hermano Lorenzo explica, de forma simple y bella, cómo caminar continuamente con Dios, con una actitud que no nace de la cabeza sino del corazón. El Hermano Lorenzo nos legó una manera de vivir que está a disposición de todos los que buscan conocer la paz y la presencia de Dios, de modo que cualquiera, independientemente de su edad o de las circunstancias por las que atraviesa, pueda practicarla en cualquier lugar y en cualquier momento. 

Una de las cosas hermosas con respecto a La Práctica de la Presencia de Dios es que se trata de un método completo.

En cuatro conversaciones y quince cartas, muchas de las cuales fueron escritas a una monja amiga del Hermano Lorenzo, encontramos una manera directa de vivir en la presencia de Dios, que hoy, trescientos años después, sigue siendo práctica.

Honor en todo momento

Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Mateo 6:1
Siempre me llamó la atención el cambio de guardia en la Tumba al Soldado Desconocido, en el Cementerio Nacional de Arlington. La ceremonia, con una esmerada coreografía, es un tributo a los soldados cuyos nombres y sacrificio «solo Dios conoce». Igualmente conmovedor es ver a los que caminan por allí cuando las multitudes ya no están: van y vienen, día tras día, incluso con mal clima.
En septiembre de 2003, el huracán Isabel avanzaba amenazante sobre Washington, y se les dijo a los guardias que podían refugiarse durante la peor parte de la tormenta. Como era de esperar, ¡los guardias se negaron! Con nobleza y altruismo, permanecieron en sus puestos para honrar a sus camaradas caídos.
En la enseñanza de Jesús de Mateo 6:1-6,  subyace el deseo de que vivamos con una devoción incesante y abnegada a Él. La Biblia nos llama a hacer buenas obras y a vivir en santidad, pero éstas deben ser actos de adoración y obediencia (versos 4-6), no momentos orquestados para enaltecerse a uno mismo (verso 2). El apóstol Pablo apoya esta fidelidad absoluta al instarnos a transformar nuestro cuerpo en un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto (Romanos 12:1).
Que nuestros momentos en privado y en público revelen nuestra devoción y compromiso sincero a ti, Señor.

Señor, quiero perseverar y honrarte donde me toque servir.

Cuanto más servimos a Cristo, menos buscamos nuestros propios intereses.