jueves, 18 de mayo de 2017

¿Por qué Oramos?

En un mundo de causa y efecto, Dios sería la Causa Suprema de todos los acontecimientos. Dios es el Creador y el ser humano es solamente un instrumento u objeto en sus manos, uno de los efectos de esta Primera Causa.

¿Podemos cambiar el pensamiento o plan de Dios?

oramos, oración, por qué orarEn este caso, el ser humano no es realmente libre o responsable y no tiene dignidad individual. La oración se vuelve solamente un medio de tratar de influenciar en la Primera Causa para producir diferentes efectos.
Dentro de este paradigma, los seres humanos oran a Dios para intervenir y para encontrar solución a sus diversas necesidades.
En la enfermedad, uno acostum­bra a orar para pedirle a Dios sanación. En la pobreza material, se ora para pedirle a Dios dinero. En el caso de una vida insatisfecha, la oración es la herramienta usada para encontrar la felicidad de nuevo.
Le pedimos a Dios por todo, incluyendo la victoria en la guerra, ¡imagina cuántos seres humanos pueden causar confusión a Dios a veces!
Cuando dos países, dos partidos, dos ideologías o dos personas se encuentran en guerra y oran al mismo Dios por la victoria, ¿qué va a hacer Dios?. ¿Puede Dios tomar partido?, ¿toma Dios partido?, ¿pueden los seres humanos cambiar el pen­samiento de Dios?

¿Oramos por razones equivocadas?

Ciertamente es legítimo orar y pedir por todas estas cosas pero, en lo profundo de nuestro corazón y de nuestra alma, podemos estar orando por razones equivocadas.
Además, ¿qué podemos decir acerca de las perso­nas que lo tienen todo: riqueza, salud, fama, posición, educación, sabiduría, una bonita familia, etc.? Esas per­sonas también necesitan oración, aunque parezca que no tienen necesidades.
Entonces, ¿por qué deben orar si lo tienen todo?

¿Necesitamos un motivo para orar?

Cuando oramos, ¿deberíamos buscar motivos?, ¿deberíamos orar porque tal cosa y porque tal otra y por­que…?, ¿necesitan nuestras oraciones tener causas, pues de lo contrario no necesitamos orar? Estas pregun­tas son más bien intelectuales y teóricas, pero la oración debe ser vista como una actividad espiritual que no ne­cesita razones o pruebas.

Los regalos de Dios

A los ricos de este mundo manda que no sean altivos ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. (1 Timoteo 6:17).

Resultado de imagen de Los regalos de DiosÉsta es la historia de un joven que estaba a punto de graduarse y que había pedido a su papá, como regalo de graduación, un hermoso coche. El papá podía comprárselo porque era un hombre rico, y el joven estaba convencido de que iba a recibir ese regalo el día que terminara la universidad.
El gran día llegó, y el papá le dijo al muchacho: “Hijo, estoy muy orgulloso de ti, y te amo más que a nadie en el mundo. Hoy quiero hacerte este regalo, que es lo más especial y más valioso que puedo darte. Espero que sepas usarlo”.
Acto seguido, le entregó una Biblia. ¿Una Biblia?, pensó el muchacho. ¿Y para qué quiero yo una Biblia?, siguió pensando. Sin poder controlarse, gritó a su padre con enojo: “¿Con todo el dinero que tienes, y no has sido capaz de regalarme lo que yo quería? Nunca más volveré a poner un pie en tu casa”. Y se alejó de la vida del papá...

... Pasaron los años, y aquel joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios. 
Pero un día recibió la noticia de que su papá había muerto, y que él había heredado todas sus posesiones. Tenía que volver a casa para arreglar el papeleo de la herencia. Cuando llegó, vio entre los papeles del papá aquella Biblia que le había regalado por su graduación. Cuando la tomó, cayó de ella la llave de un coche junto con una nota escrita a mano: “Hijo, tu auto te espera. Ve a buscarlo”.

A veces Dios nos hace regalos que no sabemos apreciar. Por ejemplo, el hecho de que te hayas levantado hoy vivo y con salud, es un regalo de Jesús. La comida que mamá pone sobre la mesa, la casa en la que vives, el auto que te lleva a todas partes, tus hermanos, abuelos y primos… Todos son regalos de Dios para ti. La pregunta es: ¿Los valoras lo suficiente, o ni te fijas en ellos porque quieres otras cosas que a ti te parecen mejores? Jesús no siempre nos da lo que queremos, sino lo que necesitamos para ser felices.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Semejantes en Su muerte y en Su resurrección

Lo que quiero es conocer a Cristo, sentir en mí el poder de su resurrección y ser solidario en sus sufrimientos; haciéndome semejante a Él en su muerte, espero llegar a la resurrección de los muertos. Filipenses 3: 10-11
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Debemos saber que hay un propósito en todo; es decir, la razón por la cual Dios permitió o ha permitido que situaciones difíciles nos sucedan, estremeciéndonos hasta el punto de ver nuestro corazón despedazarse. El hecho de que nos sucedan no quiere decir que Él no nos quiere o que se olvidó de nosotros. Estas cosas tienen que suceder para que nuestro carácter sea perfeccionado a la manera de Cristo, porque solamente alcanzaremos parecernos a Él en la medida que aprendamos a morir con Él.

La persona que no ha desarrollado este carácter no podrá alcanzar su llamado, porque no tendrá la fortaleza para enfrentarse al enemigo que se opone a que lleguemos a nuestro destino. El carácter se desarrolla con mucho dolor, padecimiento, sufrimiento, agonía e impotencia al no poder hacer que las cosas cambien. Cuando suceden estas cosas no debemos quejarnos ni lamentarnos, solamente darle la gloria a Él y decirle “Hágase Tu voluntad”.
Son momentos en los que debemos buscar más Su Presencia por medio del ayuno, oración, cilicio...; porque éstos nos ayudarán a fortalecernos y ser más sensibles a Su voz, anulando los deseos de la carne que quiere que nos rebelemos de nuestra situación.
No desmayemos hasta que la obra Él la termine en nosotros y podamos coronarnos con el carácter de Cristo; nuestro propósito se verá cumplido cuando hayamos sido semejantes a Él en Su muerte y Su resurrección.

Minorías frente a mayorías

En agosto del año pasado, salíamos mi padre y yo del hotel “Gran Vía Tryp”, situado en la calle que se llama también así, Gran Vía, en Madrid, España.
Resultado de imagen de Minorías frente a mayoríasUn caluroso día y un sol tan radiante que teníamos que usar una mano como visera para detener la intensidad de la luz, nos castigaban constantemente, obligándonos a mantenernos cabizbajos casi todo el tiempo mientras avanzábamos por la comercial y popular calle abarrotada de multitudes en ambas aceras. De vez en cuando desafiábamos al sol levantando la cabeza y en una de esas, alcanzamos ver el espectáculo que se presentaba.
Un estrafalario personaje caminaba por el medio de la calle en la que, valiéndose de un altavoz, gritaba a voz en cuello: “Libertad para los palestinos”. Iba solo, y tres periodistas con cámara, desde diferentes puntos, recogían las imágenes que posteriormente saldrían en algún noticiero de la televisión nacional, acompañándolas de los ajenos transeúntes, incluyéndonos a nosotros que accidentalmente pasábamos por allí, para dar a entender al mundo, que miles de personas desfilaban sumados a la misma consigna, cuando realmente se trataba a lo máximo de cinco personas entre manifestantes y técnicos. El resto no era otra cosa que curiosos o gente de paso.
¿Qué pasó con la inmensa mayoría congregada en aquel lugar? Nada, allí estábamos disfrutando en plenitud del libre albedrío que Dios nos dio, para hacer cada uno lo que estimara conveniente, mientras la minoría seguía estrictamente las directrices de su régimen disciplinario. Nadie gritó siquiera: -¡ustedes son unos locos!. -No, claro que no, lo mejor fue permanecer en silencio y así se evitaban problemas.

Esparcir semillas

Pero el que fue sembrado en buena tierra es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno. Mateo 13;23
Recibí un maravilloso email de una mujer que escribió: «Tu mamá fue mi maestra de primer grado en 1958. Nos hizo aprender el Salmo 23 y recitarlo frente a la clase, y a mí me desagradaba hacerlo. Sin embargo, fue el único contacto que tuve con la Biblia hasta 1997, cuando me entregué a Cristo. Entonces, los recuerdos de la Sra. McCasland volvieron como un torrente al releer el Salmo».
Jesús le contó a una gran multitud una parábola sobre un agricultor que sembró semillas que cayeron en distintos tipos de suelos: un suelo duro, uno rocoso, uno espinoso y uno fértil (Mateo 13:1-9). Aunque algunas semillas nunca crecieron, «el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno» (verso 23).
En los 20 años que mi madre enseñó en escuelas públicas, junto a la lectura, la escritura y la aritmética, desparramó semillas de bondad y el mensaje del amor de Dios.
El email de su antigua alumna terminaba así: «Por supuesto, he tenido otras influencias posteriores en mi andar cristiano, pero mi corazón siempre vuelve al Salmo 23 y a la dulzura de tu mamá».
Una semilla del amor de Dios que se planta hoy puede producir una impresionante cosecha.

Señor, hoy quiero que mi vida siembre buenas semillas en los que me rodean.
Nosotros sembramos; Dios produce la cosecha.

martes, 16 de mayo de 2017

El Poder Del Perdón Como Estilo De Vida

Las actitudes de pedir perdón y perdonar son actitudes que sanan, liberan y restauran poderosamente, por lo tanto, necesitamos el poder del perdón para obtener la paz que necesitamos en nuestra vida.
Los seres humanos vivimos muchas circunstancias en la vida, y nos vemos frecuentemente inmersos en dramas y emociones que la alteran y nos afectan en muchas áreas.
art-perdon27Muchas de esas circunstancias nos producen dolor y frustraciones, y a veces somos nosotros los que provocamos dolor y sufrimiento a otras personas. Las personas con las que más nos exponemos a herir y/o ser heridos son aquellas que están mas cerca de nosotros, comenzando por el cónyuge, los hijos y familiares.
 
La verdad es que es imposible en esta vida no herir o ser herido. Esta realidad nos alcanza a todos los seres humanos, a unos más que a otros; pero al fin y al  cabo todos sufrimos. 
Las ofensas son agentes venenosos que atacan a una persona y depositan en ella frustración, rechazo, rencor, dolor y venganza. Si ese veneno no es sacado del sistema emocional de la persona herida, esa persona va a ser influenciada por sentimientos negativos que la van conducir a rebelarse y prepararse para una venganza o para una depresión severa.
Santiago 3:2 Todos ofendemos muchas veces. Mateo 6:14 y 15 Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
 
Es evidente que todos los seres humanos ofendemos muchas veces y muchas de ellas inconscientemente; pero la instrucción de Dios es absolutamente mandataria: debemos perdonar sí o sí. Dios no nos da ninguna otra opción.

¿A dónde se va al Morir?

Los niños y los adultos no tienen como destino final, al morir, diferentes lugares en base a su edad, sino más bien por su condición espiritual.
cielo, infierno, va, a donde se va al morirHay dos lugares que la Biblia no menciona en ninguna parte, y éstas son: el limbo y el purgatorio. Estos son lugares de pura invención humana.
La Palabra de Dios solamente habla del cielo y del infierno, y no solo menciona su existencia real, sino que explica el propósito de Dios al haber creado tales lugares.
Ahora bien, tengamos en cuenta, primeramente, que en lo que respecta a los niños, de ellos es el reino de los cielos, porque así lo expresó Jesús mismo:
Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. (Marcos 10:14)
Pero los adultos, sin embargo, deben cumplir una demanda divina para poder ir al cielo, la demanda es… ¡creer en el Señor Jesucristo! Y esto de creer no se refiere al simple hecho de admitir a Cristo como un personaje histórico o de leyenda.
Creer en Cristo va más allá de lo que la mente humana percibe; es más bien un cambio de actitud hacia Dios y hacia nuestros semejantes.
Los niños son salvos por el mero hecho de ser niños, por cuanto su pecado no ha sido aún manifiesto hacia Dios. Pero las personas mayores necesitan indispensablemente aceptar a Cristo como su Salvador personal.
Ahora ya sabe usted cuáles son los lugares para la eternidad. El cielo para los salvos en Cristo, y el infierno para los que no creyeron en el Hijo de Dios.
¡No postergue su decisión para apropiarse de la salvación del alma!

¿Es la Biblia importante en la actualidad?

Resultado de imagen de ¿Es la Biblia importante en la actualidad?Hebreos 4:12 dice: “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma, y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” 
Aunque la Biblia fue escrita por más de 40 autores durante un período de 1500 años, su veracidad y relevancia permanecen inmutables hasta hoy. La Biblia es la única fuente objetiva de toda la revelación que Dios nos ha dado acerca de Él mismo y Su plan para la humanidad.

La Biblia contiene una gran cantidad de información acerca del mundo natural que ha sido confirmada por investigaciones y observaciones científicas. Algunos de los pasajes serían Levítico 17:11Eclesiastés 1:6-7Job 36:27-29Salmo 102:25-27 y Colosenses 1:16-17. Mientras que la historia bíblica del plan redentor de Dios para la humanidad se desenvuelve, muchos caracteres diferentes son nítidamente descritos. Al hacerlo así, la Biblia provee una gran cantidad de información acerca del comportamiento y las tendencias del ser humano. Nuestra experiencia cotidiana nos demuestra que esta información es más exacta y descriptiva de la condición humana, que cualquier libro de texto de psicología. Muchos sucesos históricos registrados en la Biblia han sido confirmados por fuentes no bíblicas. Con frecuencia, la investigación histórica muestra grandes similitudes entre la información bíblica y la información fuera de la Biblia de los mismos eventos. Y en muchos casos, se ha reconocido que la Biblia es históricamente más precisa.

Sin embargo, la Biblia no es un libro de historia, como tampoco un texto de psicología, o una publicación científica. La Biblia es la descripción que Dios nos da acerca de quién es Él, de lo que Él desea y cuáles son Sus planes para la humanidad. El componente más significativo de esta revelación es la historia de nuestra separación de Dios por el pecado, y la provisión de Dios para nuestra restauración y comunión con Él, a través del sacrificio de Su Hijo Jesucristo en la cruz. Nuestra necesidad de redención no cambia, como tampoco el deseo de Dios de reconciliarnos con Él Mismo.

La Biblia contiene una gran cantidad de información relevante y precisa. El mensaje más importante de la Biblia es la redención, que es universal y perpetuamente aplicable a la humanidad. La Palabra de Dios nunca será anacrónica, ni podrá ser suplantada, o corregida. Las culturas cambian, las leyes cambian, las generaciones van y vienen, pero la Palabra de Dios es tan relevante hoy como lo fue cuando fue escrita. No toda la Escritura necesariamente es aplicable de forma literal a nosotros en la actualidad, pero sí todas las Escrituras contienen verdades que podemos y debemos aplicar a nuestras vidas de hoy.



Querían ser como Dios

¡Yo, Jehová, éste es mi nombre! A ningún otro daré mi gloria, ni a los ídolos mi alabanza. Isaías 42;8
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Desde hace mucho tiempo, los hombres han querido tener el poder que solamente a Dios corresponde, pero eso es imposible. Nadie es más poderoso que Él. Todos los superhéroes que salen en la televisión son personajes creados por la fantasía de alguien, pero en realidad no tienen poder. El único que tiene poder de verdad es Dios. Y además de ser tan poderoso, Dios está lleno de amor hacia sus hijos/as.

Mucho tiempo atrás, la gente de la Tierra vivía en un lugar llamado Sinar (nombre hebreo). Allí aprendieron a construir grandes edificios. Eran personas muy inteligentes, pero se volvieron orgullosas. Ése fue el motivo fundamental por el que decidieron construir una torre que llegara hasta el cielo (torre de Babel). Se habían olvidado de Dios, no querían adorarlo.
Por aquel entonces, se hablaba en la tierra un solo lenguaje, y Dios les confundió su lenguaje. Ya no podían comunicarse, porque todos hablaban idiomas diferentes.
Si uno de los que estaba arriba pedía un ladrillo al que estaba abajo, le pasaba el martillo; si le pedía mezcla para pegar los ladrillos, le pasaba un ladrillo. Los habitantes de Sinar se desesperaron y decidieron irse a otros lugares, en grupos pequeños, de acuerdo a los idiomas en común.

Ahora, trata de construir una torre de cubos que llegue al cielo. ¿Crees que podrías? Claro que no, porque somos humanos limitados. El único que todo lo puede es Dios.