viernes, 14 de abril de 2017

Nuestro mejor Amigo

Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Juan 1:12
Cuando tenía doce años, mi familia se mudó a una ciudad en el desierto. Después de la clase de gimnasia, en medio del calor, salíamos corriendo a beber agua. Como era delgado y pequeño, a veces, me empujaban para adelantarse a tomar agua. Un día, mi amigo José, que era grande y fuerte, vio lo que me sucedía. Extendió su brazo y exclamó: «¡Oigan! ¡Dejen que Banks beba primero!». Nunca volví a tener problemas en el bebedero.
Jesús sabía lo que es enfrentarse al maltrato extremo. La Biblia muestra que fue «despreciado y desechado entre los hombres» (Isaías 53:3). Pero Jesús no fue solo una víctima, sino que se transformó en nuestro defensor. Al entregar su vida, abrió un «camino nuevo y vivo» para relacionarnos con Dios (Hebreos 10:20). Hizo por nosotros lo que jamás podríamos haber logrado solos, al ofrecernos el regalo de la salvación si nos arrepentimos del pecado y confiamos en Él.
Jesús es el mejor amigo que podríamos tener. Él dijo: «al que a mí viene, no le echo fuera» (Juan 6:37). Otros quizá nos hayan rechazado o incluso empujado, pero Dios nos abrió los brazos a través de la cruz. ¡Grande es nuestro Salvador!

«La obra redentora del amor se cumplió; peleada está la guerra; ganada la batalla. En vano la muerte le prohíbe levantarse; Cristo ya abrió el paraíso». 
El regalo de Dios tuvo un alto precio para Él.

jueves, 13 de abril de 2017

Jesús lo puede hacer

“Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios; ¡un castigo por sus propios pecados! Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados.
Fue golpeado para que nosotros estuvieramos en paz, fue azotado para que pudiéramos ser sanados.”
Isaías 53:4-5 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Cuando Jesús estuvo a un paso de la Cruz en el huerto de Getsemaní, se angustió en lo más profundo de su alma. De antemano sabía el castigo y sufrimiento que lo esperaba. La peor de las muertes, muerte de cruz; pero a lo lejos Él divisó el galardón. Pudo ver millones de personas siendo perdonadas por sus pecados, libres de cadenas, restauradas de todo tipo de maltratos y abusos, sanadas de enfermedades; y esto hizo que valiera la pena. Jesús, antes de ir a la Cruz, pensó en todo aquel que estaba muerto en vida sin esperanza, en aquellos que con sus propias fuerzas jamás podrían salir de la oscuridad, en los que acabarían con su vida antes de tiempo; y al hacerlo quiso darle otro final a sus vidas, perdón y vida eterna. Cuando vio lo que logró con Su angustia, quedó satisfecho (Isaías 53:11).
Jesús ha pagado el precio para darle paz a toda la humanidad. Él cargó con todas las debilidades de las personas en la Cruz, fue azotado para que pudiéramos ser sanados, fue traspasado por toda rebelión y aplastado por todo pecado cometido; de toda persona y en todo tiempo. Por lo que, no es voluntad de DIOS que cualquier persona tenga cadenas, esté cautiva, viva en pecado, padezca enfermedades, o que viva afligido, triste o depresiva. El poder del Espíritu de DIOS puede liberar a quien sea de cualquier situación que le oprima.

Avaricia, ¿para qué?

«Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; pues él dijo: “No te desampararé ni te dejaré”». Hebreos 13: 5.

Resultado de imagen de Avaricia, ¿para qué?No me duele mi fealdad, sino la belleza de las otras chicas».
La frase brota de Elisa, rasgando la garganta. Hay amargura en el tono de su voz. Una nube que empaña el brillo de sus ojos. No es tristeza; es rabia reprimida en contra de la vida y de las injusticias de la naturaleza. No es fea, tal como ella piensa. Si se arreglara mejor, permitiría abrir la bella flor que yace, adormecida, dentro de ella. Si tuviera un poco de alegría en su vida, la sonrisa, escondida, aparecería como el arco iris después de la tormenta.

Pero Elisa no quiere aceptar la realidad; se rehúsa a convivir con ella. 
En vez de mirar hacia las cosas buenas que recibió de Dios, ha hecho de la codicia por lo que los otros tienen y ella no, su afán cotidiano. El problema de esta joven es la belleza. Pero la codicia no tiene que ver solo con la estética. Hay gente infeliz porque quisiera tener el automóvil del vecino, o la casa del amigo o el sueldo del jefe.
Al codicioso no le duele su necesidad; lo irrita lo que los demás tienen. Es un desvío de la conducta que anula los sueños y el deseo de luchar. Sus ideales se ven envueltos por el manto triste de las lamentaciones. El consejo de Pablo en el versículo es: «Vive contento con lo que tienes ahora». ¿Por qué «ahora» ? Porque si eres agradecido a Dios por lo que tienes en este momento, te pones en condiciones de recibir más en el futuro.

Logrando la Calma

Es casi imposible dormir si estás “demasiado tenso”. ¿El recuerdo de los eventos del día te impide conciliar el sueño? ¿Sientes como si escalaras una gran montaña y empujaras una inmensa piedra con un palo diminuto? Memoriza las siguientes palabras:
Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra. Salmos 121:1-2
¿Estás preocupado ante la posibilidad de cometer errores, de causarle una desilusión a tu jefe, o fallarle a tu familia? Graba en tu interior estas palabras:
No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. Salmos 121:3-4
¿Afectan a tu salud las innecesarias ansiedades que a veces tienes en tu vida?  Memoriza lo siguiente:
El señor es tu guardador; el Señor es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Salmos 121:5-6
¿Has comenzado ya a agonizar por las fechas límites del próximo mes, por los impuestos a pagar el año venidero, por la matrícula universitaria que hay que costear en diez años, o por suplir fondos a tu cuenta de jubilación de aquí a treinta años? ¿Cargas todo esto al disponerte a reposar tu cabeza en la noche, sobre la almohada? Aprende las siguientes palabras:
El Señor te protegerá de todo mal; Él guardará tu alma. El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre. Salmos 121:7-8
¡Acabas de memorizar un salmo completo! Repítelo cada noche. Sustituye “tu” por  “mi”, y  “te” por  “me” de modo que lo personalices. Entonces, descansa sabiendo que Dios te tiene a ti, a tu vida y al resto del universo, bajo Su control.
Jeremías 31:26 Y mi sueño me fue agradable.

Lo que todo cristiano necesita

2 Reyes 4:8-11 “…Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer importante, que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer. Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón santo de Dios. Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él. Y aconteció que un día vino él por allí, y se quedó en aquel aposento, y allí durmió…”
Resultado de imagen de Lo que todo cristiano necesitaEn el texto leemos que una mujer temerosa de Dios, a la cual solamente se la conoce como la Sunamita, pues vivía en la región de Sunem en Israel, decidió junto con su esposo bendecir al profeta Eliseo, construyendo en su casa un lugar donde él pudiera llegar a descansar cuando pasara por ese lugar.
Ellos decidieron construir para el profeta Eliseo un aposento que tuviera cuatro cosas: cama, mesa, silla y candelero, cuatro cosas sencillas pero básicas para toda persona. No tenían muchas cosas, ni lujos, pero tenían lo necesario.
Aplicaremos estas cosas a la vida de todo cristiano, pues son las cosas básicas que todo cristiano necesita en su vida.
I. CAMA: NECESITAMOS DESCANSAR EN CRISTO JESÚS (Mateo 11:28)
¿Por qué muchos cristianos tenemos la costumbre de cargarnos de preocupaciones, de ansiedad, de aflicción, si nuestro Señor Jesús nos dice que vengamos a Él y nos hará descansar?
El problema es que no venimos a Él, venimos a la iglesia pero no dejamos nuestras cargas en las manos del Señor, venimos para llenarnos de fuerza para seguir cargando el peso de nuestros problemas, para seguir peleando nosotros la batalla.
  • Tenemos que ser humildes y reconocer que no podemos solos. Tenemos que poner todas nuestras preocupaciones en las manos del Señor porque Él tiene cuidado de nosotros, y tenemos que creerlo (1 Pedro 5:6-7)
  • Nuestro tiempo de oración es importante para descansar y no vivir cargados de afanes (Filipenses 4:6-7)
II. MESA: NECESITAMOS ALIMENTARNOS PARA ESTAR FIRMES CONTRA LOS ATAQUES DEL ENEMIGO (1 Pedro 5:8-9)
¿Cómo podemos resistir al diablo firmes en la fe si no nos alimentamos todos los días de la palabra de Dios?
  • Debemos desear la leche espiritual que nos hace crecer espiritualmente (1 Pedro 2:2)

miércoles, 12 de abril de 2017

El Mecánico

Una vez iba un hombre en su automóvil por una larga y solitaria carretera cuando de pronto, su coche comenzó a pararse hasta quedar estático. El hombre bajó, lo revisó, trató de averiguar qué era lo que tenía. Pensaba que no tardaría mucho en averiguar qué era lo que tenía el coche pues hacía muchos años que lo conducía, sin embargo, después de mucho rato se dio cuenta de que no encontraba la avería. En ese momento apareció otro auto, del cual bajó un hombre a ofrecerle ayuda.
El dueño del primer coche dijo:
– Mira, éste es mi coche de toda la vida, lo conozco como la palma de mi mano. No creo que tú sin ser el dueño puedas hacer algo.
El otro hombre insistió con una cierta sonrisa, hasta que finalmente el primer hombre dijo:
– Bueno, haz el intento pero no creo que puedas pues éste es mi auto.
El segundo hombre se puso manos a la obra y en pocos minutos encontró la avería que tenía el auto y lo pudo arrancar.
El primer hombre quedó atónito y preguntó:
– ¿Cómo pudiste arreglar el coche si no es tuyo?
El segundo hombre contestó:
– Verás, mi nombre es Felix Wankel….yo inventé el motor rotatorio que usa tu coche.
Cuántas veces le decimos a Dios: ésta es mi vida, éste es mi destino, ésta es mi casa. Al enfrentarnos a los problemas y a los días difíciles creemos que nadie nos podrá ayudar, pues “es MI vida”.
Pero, ¡vamos a ver!:
¿Quién hizo la vida? ¿Quién hizo el tiempo? ¿Quién creó la familia?
Solo aquel que es el autor de la vida y el amor, puede ayudarte cuando te quedes tirado en la carretera de la vida.
Hebreos 13:6 “De tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.”

El Antiguo y el Nuevo Testamento coinciden

“Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no sea su Rey”  (1 Samuel 8:7).
El pueblo de Israel se formó en Egipto bajo el reinado de sucesivos faraones, crueles opresores que sumergieron la nación en la esclavitud. Salieron bajo el apto liderazgo de Moisés que servía como Caudillo de Israel bajo el patrón Dios. Al entrar en la Tierra Prometida, Israel fue una teocracia: Dios fue el Rey; su Ley, la ley del país; y los jueces, los que administraban justicia. El último juez fue Samuel, el protagonista del cambio de gobierno que va a ser motivo de comentario ahora.


Imagen relacionadaCuando Samuel llegó a ser mayor, los ancianos de Israel le presentaron la petición de poner un rey sobre Israel, como las otras naciones. Samuel intentó disuadirlos, pero ellos insistían: “Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras” (1 Samuel 8:19, 20).  ¡Querían que el rey les hiciese sus guerras cuando en el capitulo anterior tenemos el relato de cómo Dios, solo, sin ejército alguno, les dio la victoria en la batalla contra sus enemigos! ¡Qué mejor que esto! Pero tenían la memoria corta y querían ser como el resto del mundo. Querían un rey visible para gloriarse en él. La respuesta de Dios está llena de emoción: “Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no sea su Rey”. Dios se dio cuenta de que Israel lo había rechazado como Rey. Aquel momento fue decisivo en la historia de Israel. De aquel tiempo hasta su derrota y cautividad, Israel fue gobernado por reyes; muchos de ellos no solo no temían a Dios, sino que obraban en su contra y apartaban al pueblo de Dios.

Tras la huella de su madre

Era un día muy ajetreado en nuestro hogar. Pero claro, con 10 hijos y otro en camino, todos los días eran un poco agitados. Ese día en particular, sin embargo, tenía dificultades incluso para realizar los quehaceres domésticos habituales, y todo a causa de un pequeñito.
Len, que tenía tres años entonces, estaba encima de mis talones dondequiera que me dirigiera. Cada vez que me detenía para hacer algo y me daba la vuelta, tropezaba con él.  Varias veces le había sugerido actividades entretenidas para mantenerlo ocupado.
-¿No te gustaría jugar en el columpio?, le pregunté una vez más.
Pero él simplemente me brindó una inocente sonrisa y me dijo:
Imagen relacionada-Está bien, mamá, pero prefiero estar aquí contigo.
Luego continuó retozando alegremente a mi alrededor.
Después de pisarlo por quinta vez, comencé a perder la paciencia e insistí en que saliera a jugar con otros niños. Cuando le pregunté por qué estaba actuando así, me miró con sus dulces ojos verdes y me dijo:
-Mira, mami, en la escuela mi maestra me dijo que caminara tras las huellas de Jesús. Pero como no lo veo, estoy caminando tras las tuyas.
Tomé a Len entre mis brazos y lo abracé. Lágrimas de amor y de humildad se derramaron sobre la oración que brotó en mi corazón: una plegaria de agradecimiento por la simple, pero hermosa perspectiva de un niño de tres años.
¿Qué huellas estás dejando en tu vida? ¿Quieren tus hijos, amigos o compañeros de trabajo seguirlas? Mucho hemos oído acerca de seguir las huellas de Jesús, pero ¿pueden los demás seguir las tuyas también?
Juan 8:12
Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Pastor de por vida

Y bendijo a José, diciendo:
«El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac,
el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día. Génesis 48;15
Cuando mi hijo pasó a un grado superior en la escuela, lloró, diciendo: «¡Quiero a mi maestra de siempre!». Tuvimos que ayudarle a darse cuenta de que cambiar de maestra es parte de la vida. Tal vez nos preguntemos: ¿Habrá alguna relación que dure para siempre?
Jacob, el patriarca, descubrió una. Después de vivir muchos cambios drásticos y de perder seres queridos en el camino, se dio cuenta de que había una presencia constante en su vida. Oró: «El Dios (…) que ha sido mi pastor toda mi vida (…) bendiga a estos muchachos» (Génesis 48:5-16 LBLA).
Jacob había sido pastor, así que comparaba su relación con Dios con la del pastor y sus ovejas. Desde que la oveja nace hasta que es vieja, el pastor la cuida día y noche. La guía durante el día y la protege mientras duerme. David, también pastor, tenía la misma convicción, pero enfatizó en la dimensión eterna al declarar: «en la casa del Señor moraré por largos días» (Salmo 23:6).
Cambiar de maestro es parte de la vida. Pero bueno es saber que podemos tener una relación eterna. El Pastor nos ha prometido estar con nosotros todos los días de nuestra existencia terrenal (Mateo 28:20). Y, cuando nuestra vida aquí termine, estaremos más cerca de Él que nunca.

Padre, gracias por ser el Pastor de mi vida. Te alabo por tu fidelidad.
Dios nunca nos abandona.