...porque nunca decayeron sus misericordias; 23
nuevas son cada mañana. ¡Grande es tu fidelidad! Lamentaciones 3:22-23
Las manecillas del reloj indican las 5 de la mañana, cuando Rosario abre la ventana y respira profundamente. La rutina de su vida va a empezar. Desde hace tiempo ha perdido la alegría de vivir. La vida se le antoja monótona, triste, sin sentido.
Hay momentos así: todo parece estar en su sitio. Intentas, luchas, te arriesgas… pero tienes la impresión de estar nadando contra corriente. Miras al cielo. Ves un avión surcando los aires, y piensas que las personas que están dentro de ese avión sí deben ser felices; después de todo, están allí, viajando, paseando y disfrutando de la vida. Entonces, ¿cuál es el problema contigo? ¿Por qué las cosas nunca te funcionan? ¿Por qué Dios da mucho a unos, y nada a otros?
Se trata de la misericordia divina. La misericordia es el amor elevado... a la infinita potencia; es la plenitud del amor. Jeremías, el autor del libro de Lamentaciones, afirma que la misericordia de Dios se renueva cada mañana, y que la fidelidad divina a sus promesas es grande. La palabra «grande», en el hebreo original, es rab, que significa abundante, ilimitada.