viernes, 16 de septiembre de 2016

Te busco


Clama a mí y yo te responderé y te enseñaré
cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33.3 

Aunque no parezca importante,
aunque parezca irrelevante,
es el arma más poderosa
que tenemos en cualquier instante.
Aunque creas que no te escucha
porque no ves cambios en el momento,
Él no olvida ninguno de tus sufrimientos, ni siquiera un lamento.
Él escucha atentamente cómo clamas,
cómo lloras,
cómo pides que intervenga.
Parece que fuera un sinsentido,
porque hemos sido engañados múltiples veces,
y quizá hayamos tropezado con la misma piedra;
pero no te preocupes más,
tan solo no te hagas el daño más grande de tu vida.
No te alejes de Dios, ora sin cesar.
Yo un buen día creí que mis oraciones no llegaban a sus oídos,
y que por más que clamaba, por alguna razón Él no me escuchaba.
Pero grande fue mi error de no esperar en silencio,
y no escuchar a mi Señor decirme la estrategia del juego.
No fui sabia esperando su respuesta,
más bien fui bastante necia y llegué a molestarme con Él.
Sin embargo, Dios ya tenía escrito cómo yo podría salir del problema.
¿Qué pasó?, me turbé, desconfié y muy triste me alejé, porque según yo, Dios
no quería intervenir.
Si estás leyendo esto el día de hoy, no es casualidad,
tiene un propósito y una clara recomendación en tu vida:
no desesperes por lo que pidas a Dios; si parece que
todo va en tu contra,
Dios está con un escudo y te protege.
Ora sin cesar, no te imaginas cuanto, pero te conectarás con Dios
Y si me dices que tu fe ha menguado, no te preocupes, no eres el primero
ni el último, simplemente eres un valiente al aceptarlo y serás aún más valiente si eres capaz de solucionarlo.
Quienquiera que seas, donde quiera que te encuentres, ora, donde sea.
No importa si es en el baño, en tu dormitorio o en las escaleras.
No importa si lo haces mientras caminas al trabajo, o
mientras haces tus tareas.
No te niegues la oportunidad de conectarte con Dios.
Él tiene mucho que decirte, mucho que revelarte
y mucho amor que darte.
 NO TE NIEGUES A TENER UNA CONVERSACIÓN CON EL GRANDE


Preparados para la boda

Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir. Mateo 25:13
Resultado de imagen de Preparados para la boda«Tengo hambre», dijo mi hija de 8 años. «Lo siento, le dije, pero no tengo nada para que comas. Juguemos a algo». Habíamos estado esperando más de una hora la llegada de la novia a la iglesia. Se suponía que la boda sería al mediodía. Mientras me preguntaba cuánto tiempo más habría que aguardar, intentaba mantener a mi hija ocupada hasta que comenzara la ceremonia.
Sentí como si estuviéramos viviendo una parábola; sí, aquella. Nuestra casa está a pocos pasos de la iglesia, pero sabía que si iba a buscar unas galletas, la novia podría llegar en cualquier momento y yo no podría verla cuando entrara. Mientras empleaba varias técnicas de distracción con mi hija, pensé en la parábola sobre las diez vírgenes (Mateo 25:1-13). Cinco llegaron preparadas con suficiente aceite para mantener encendidas sus lámparas mientras esperaban al novio, pero otras cinco no. Así como era muy tarde para que yo fuera hasta nuestra casa, también era tarde para que las jóvenes fueran a comprar más aceite para sus lámparas.
Jesús contó esta parábola para enfatizar que debemos estar preparados porque, cuando Él vuelva, rendiremos cuentas de cómo está nuestro corazón. ¿Estamos esperando preparados?

¿Cómo esperas el regreso de Jesús? ¿Has dejado algo sin hacer que podrías haber realizado hoy?
Tenemos que estar preparados para cuando Cristo venga otra vez.


jueves, 15 de septiembre de 2016

Porque le pertenezco a Dios

Resultado de imagen de Porque le pertenezco a Dios¿Alguna vez has trazado una línea alrededor de tu vida y has dicho, "Ya no avanzaré más. Le pertenezco a Dios y voy a vivir a la manera de Él?" Eso es lo que significa ser santo. 2 Corintios 6:16-17 describe la santidad como estar «separado.» El apóstol Pablo escribió,
«Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: habitaré en ellos, y andaré entre ellos; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por tanto, salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor.»
«Sal . . . y mantente separado.» La frase significa «delimitar una frontera.» La separación es santidad en acción. «No iré allí; no lo considero. No toleraré eso en mi vida porque le pertenezco a Dios. He hecho mi elección y por la gracia de Dios no voy a retroceder.»
Vivir una vida santa comienza formando convicciones y viviendo dentro de las líneas que has trazado alrededor de ellas.
Si no has establecido tus propios límites basándote en la Palabra de Dios, seguro que vas a tener lucha. Podría irte bien por una temporada, pero si no prestas atención al llamado de Dios a actuar de manera diferente, finalmente revolotearás en ese antiguo patrón de fracaso.

Dicha verdadera

Los seres humanos califican como dichosos a aquellos que a cualquier precio obtienen premios, dinero, logros, medallas, títulos y cualquier reconocimiento humano.
Aunque muy por debajo de la idea conceptual, éste es el principio que prima en este mundo para calificar a alguien de exitoso, suertudo, y hasta en algunos casos incluso se anhela imitarlos hasta el límite de convertirlos en el modelo ideal para sus vidas.
Resultado de imagen de Dicha verdaderaÉste es el cuadro que nos plantea la sociedad de hoy, en la cual nuestros jóvenes son arrastrados a imitar a aquellas figuras de la farándula, modelos, empresarios sin escrúpulos y en el peor de los casos, a violadores, drogadictos y hasta a los gánsteres.
Todos estos personajes, para muchos de nuestros jóvenes, son acogidos como el ideal a lograr para sus vidas. ¡Qué distorsión de principios!
Esta es la cualidad más significativa de todos aquellos que no han depositado su confianza en Dios y cambian lo eterno por lo temporal.
Tristemente, algunos en nuestras congregaciones han sido presas de este síndrome patológico y dañino.
Sin embargo, para quienes hemos probado su amor y su poder, la obtención de galardones, premios, títulos y dinero, no son el clímax de la dicha, sino el confiar en Dios en medio de los problemas, vicisitudes y carencias de la vida, lo cual no es un mero accidente, sino una dicha real día tras día.
¿Eres de los que consideras a Dios como la suprema dicha?, si lo tienes en ese concepto, considérate dichoso; y si no, debes experimentar lo grandioso que es confiar en ese Dios tan grande y poderoso.
“…Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado…” (Salmo 16:6)
La dicha más grande de cualquier ser humano no depende de los factores externos, sino del inmenso amor y cuidado de un Dios amoroso que nos rodea con sus tiernos brazos.


Las Mujeres…

Las mujeres tienen fuerzas que asombran a los hombres.
Les asombra que ellas cargan niños, soportan penas y cosas pesadas, y sin embargo tienen espacio para la felicidad, el amor y la alegría.
Sonríen cuando quieren gritar, cantan cuando quieren llorar, se les ve contentas y ríen cuando están nerviosas.
Resultado de imagen de Las Mujeres…Ellas no aceptan un “no” por respuesta cuando están convencidas de que hay una solución. Las mujeres escriben una carta de amor a su pareja y también saben perdonar. Son inteligentes y saben de su poder, sin embargo saben usar su lado suave cuando quieren conseguir algo.
Las mujeres se alegran, y lloran, cuando se enteran de un nacimiento o matrimonio. Saben que un abrazo, un beso o un te amo pueden sanar un corazón roto. Una mujer puede lograr, que una mañana, una tarde o una noche romántica sean inolvidables.
Las mujeres tienen todos los tamaños, colores y formas; viven en casas, cuartos, cabañas... Ellas corren, conducen, caminan y usan el correo electrónico. El corazón de una mujer es lo que hace girar el mundo.
La belleza de la mujer no está en la ropa que lleve, la figura que tenga o la forma en que se peine.
La belleza de una mujer debe verse en sus ojos, a través de ellos, porque es la puerta de su corazón, el lugar donde el amor reside, y también se refleja en su alma. En el cuidado que ella le da a la pasión para estar con el hombre que ama, a quien se entrega inocentemente. En el cuidado que ella le da a su amado cuando está enfermo, o cuando le prepara una taza de té en las noches de invierno.
La belleza de la mujer con el paso de los años crece hasta el infinito.
Dios hizo la Mujer como un regalo viviente. Mirémosla y tratémosla como tal.
Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Génesis 2:22.
Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. Génesis 6:18.

¿Quién es nuestro modelo?

Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas. 1 Pedro 2:21
Sed imitadores de mí (dijo el apóstol Pablo), así como yo de Cristo. 1 Corintios 11:1
Al mirar un viejo álbum de fotos, de repente mis pensamientos se trasladan a la única escuela de mi pueblo. Me emociono al ver la cara de la maestra que tanto admiré. Su bella escritura en la pizarra o en nuestros cuadernos, su voz firme y dulce a la vez, su talento para contar... y cautivar la atención de toda la clase… ¡Para mí, todo eso era un modelo imposible de imitar!
Si algunas personas marcaron nuestra infancia y fueron ejemplos que nos gustaría seguir, recordemos primero, que hoy tenemos un Modelo perfecto, en quien podemos fijar nuestros ojos. "Él es el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2). Desea que andemos “como él anduvo” (1 Juan 2:6):

miércoles, 14 de septiembre de 2016

El peligro de juzgar a la lijera

A la vecina de enfrente no se le podía negar que era una persona callada, cumplidora de sus deberes, que izaba la bandera nacional los días festivos, que jamás se la veía cuchichear; y de su casa, jamás salían gritos o ruidos que hicieran pensar en las grescas comunes de muchos hogares de la calle.
Resultado de imagen de El peligro de juzgar a la ligera–Yo la vi el domingo con la Biblia, comentó alguien, a lo que otro tertuliano agregó:– ¡Claro, es cristiana!, lo que explica por qué viste tan recatadamente–.
Unos y otros coincidían en asegurar que era buena persona. Ejemplar cuando se trataba de ayudar al prójimo. Entusiasta al saludar con un “Buenos días”, y generalmente cuidadosa a la hora de guardarse en su casa. Nunca se la vio después de las diez de la noche afuera.
Así las cosas, el comité de barrio no tuvo el más mínimo temor de tocar a su puerta cuando, próximos a la celebración de la Navidad, dispusieron poner luces de colores, engalanar la calle con adornos y pintar sobre la acera un enorme papá Noel con una bolsa desproporcionada de regalos en su espalda.
–¿Cómo se les ocurre?, expresó escandalizada. ¡Lo que faltaba! Una práctica tan impía no puede atraer mi participación. Para este tipo de actividades no doy un solo euro-, y se les quedó mirando furibunda, como si uno de los visitantes la hubiese animado a participar en un aquelarre de brujas.

Oración de Emergencia

Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Salmo 71:3
El 11 de septiembre de 2001, Stanley Praimnath estaba trabajando en el piso 81 del World Trade Center, cuando vio un avión que se dirigía directamente hacia él. Stanley hizo una rápida oración mientras se lanzaba bajo un escritorio para protegerse: ¡Señor, no puedo hacer nada! ¡Encárgate Tú!
El terrible impacto del avión atrapó a Stanley detrás de una pared de escombros. Mientras oraba y gritaba pidiendo ayuda, Brian Clark, un trabajador de otra oficina, escuchó y respondió. Abriéndose paso a través de los escombros y la oscuridad, los dos pudieron descender 80 tramos de escaleras hasta la planta baja y salir.
Cuando enfrentaba amenazas terribles, David le pedía ayuda a Dios. Quería estar seguro de su cercanía al enfrentar enemigos en la batalla. En una petición sincera, David exclamó: Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude pronto en mi socorro (Salmo 71:3, 12).
No tenemos la promesa de que siempre seremos liberados de todas las situaciones difíciles que enfrentemos. No obstante, podemos estar seguros de que Dios escucha nuestras oraciones y de que camina a nuestro lado en medio de todo.

Para todo lo que se presente en mi camino, te ruego, Señor, que acudas en mi ayuda. Sin ti, no soy capaz de atravesar nada.
La cercanía a Dios es nuestra seguridad consciente. Un niño en la oscuridad es reconfortado por la mano de su padre. - Charles H. Spurgeon

Alma mía, en Dios solamente reposa…

Alma mía, en Dios solamente reposa… Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria. Salmo 62:5-7
La experiencia cristiana consiste en ser amado por un Dios que ama porque quiere amar, un Dios que no espera que el objeto de este amor sea amable a sus ojos, sino que ama primero, un Dios cuyo amor es inmutable y eterno.
El corazón del hombre no ha cambiado; los progresos de la civilización no lo mejoraron, solo consiguieron hacer más atractivo el mal para que no tengamos más vergüenza de él, desgraciadamente.
A veces basta la más mínima preocupación por las cosas de la vida para abatirnos e impedirnos alabar a Dios. Jesús, cuando iba a ser entregado a la muerte, olvidándose de sí mismo en medio de una serenidad divina, cantó un himno con sus discípulos (Marcos 14:26). Alabó a Dios y se alegró por anticipado de los maravillosos resultados de la obra que iba a cumplir. 
El viento de una tormenta arranca de raíz los árboles, pero nunca se ha visto que arranque una hierba.Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (1 Pedro 5:5). Para el creyente, la humildad es la fuente de una vida feliz en compañía del Señor.
La vida cristiana se compone de tres cosas: una comunión viva e íntima con el Señor; su servicio al cual nos ha llamado desde nuestro nuevo nacimiento; y la continúa y paciente espera de su retorno.