jueves, 8 de septiembre de 2016

Alimento para el alma

“Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito”.
(Josué 1:8 NVI)
Alimento para el almaLa palabra de Dios constituye para el cristiano el alimento que nutre todo su ser. Pero para que surta el efecto esperado, es necesario conocer a su autor, apartar un tiempo especial para estudiarla en profundidad, hallar su impronta dentro del contexto histórico y actual, y lo más importante, tratar de establecer cuál es el mensaje que Dios tiene para nosotros en cada uno de los pasajes que la conforman. Para algunos, leerla enloquece, para otros no leerla es casi como perder el sentido de su existencia.
Desde hace unos 4 años, tomé la decisión de leer la Biblia en serio. Desde el primer día me asombré de las maravillas que Dios tiene para comunicarnos, a través de cada párrafo perfectamente redactado y especialmente preparado para quienes inician la aventura de conocerlo. Desde mi experiencia, puedo decirte que en la medida que avanzo me enamoro cada día más de Él y hoy no quisiera parar de estudiarla, sino por el contrario, quisiera perfeccionar mucho más mi metodología para sacar el mayor provecho posible y fortalecer de esa manera mi fe.
Es importante entender que el estudio de la palabra de Dios no puede hacerse de manera superficial, y que el objetivo primordial radica en que puedas leerla, entenderla, aplicarla a tu vida y explicarla a quienes te rodean y que, así como tú, tienen hambre y sed de Dios, aunque no hayan podido encontrarlo en las distintas realidades con las que se han visto enfrentados.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

El poder del amor

La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. 1 Corintios 1:18
Aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. 2 Corintios 13:4
¿Cómo es “la palabra de la cruz”, “el poder de Dios”?
La muerte de Jesús en la cruz no solo muestra la maldad de un grupo, de un pueblo o la de Pilatos, quien lo condenó a muerte, es, además, la manifestación de la maldad, del odio y del orgullo del hombre en general, como también de toda la violencia y la negrura de nuestro propio corazón. Pero en la cruz, ante todo ese odio, el hombre puede escuchar la respuesta del amor divino: el Señor crucificado oró por sus verdugos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23:34). Al ladrón que estaba crucificado a su lado le dijo: Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).

Reflejar al Hijo

La luz en las tinieblas resplandece… (Juan 1:5).
Resultado de imagen de luz entre tinieblasAl estar ubicada entre montañas elevadas y muy al norte del planeta, la ciudad de Rjukan, en Noruega, no recibe directamente la luz del sol desde octubre hasta marzo. Por eso los habitantes del lugar colocaron espejos enormes en la cima de los montes, para reflejar los rayos solares e iluminar la plaza central. Este reflejo se consigue porque los espejos giran siguiendo al astro desde el alba hasta el atardecer.
Comparando esa escena con la vida cristiana, Jesús dijo que sus seguidores son «la luz del mundo» (Mateo 5:14). El apóstol Juan escribió que Cristo es la luz verdadera que «en las tinieblas resplandece» (Juan 1:5). Asimismo, el Señor nos invita a hacer brillar nuestra luz en medio de la oscuridad que nos rodea: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16); a mostrar amor frente al odio, paciencia ante los problemas, paz en los conflictos. Pablo también nos recuerda: «Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz» (Efesios 5:8).
Nuestra luz es un reflejo del Señor Jesús. Sin Él, es imposible iluminar este mundo.
Señor, cuando las exigencias de la vida nos tienten a ser egoístas, ayúdanos a resistir y reflejar tu luz.

Buena imitación

Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor. 1 Tesalonicenses 1:6.
"Hoy vamos a jugar a Imitar", dijo nuestro líder de niños a quienes estaban reunidos en torno a él para el sermón. "Yo nombraré algo y ustedes imitarán lo que hace. ¿Listos? ¡Gallina!". Los niños agitaron sus brazos y cacarearon. Luego fue un elefante, un jugador de fútbol y una bailarina. El último fue Jesús. Mientras algunos niños vacilaban, uno de seis años, con una gran sonrisa en su rostro, abrió sus brazos en señal de bienvenida. La congregación aplaudió.
Resultado de imagen de Los brazos de bienvenida de Jesús siempre están abiertos.¡Con qué facilidad olvidamos ser como Jesús en las situaciones de cada día! "Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante" (Efesios 5:1-2).
Pablo elogió a los seguidores de Jesús en Tesalónica por su fe durante las circunstancias difíciles. Escribió: Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor […] de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya (1 Tesalonicenses 1:6-7).
La vida de Jesús en nosotros, es lo que nos alienta y nos permite andar en este mundo como Él lo hizo, con la buena noticia del amor de Dios y con los brazos abiertos en señal de bienvenida a todos.
Señor Jesús, que podamos vivir tus palabras de invitación y bienvenida: "Venid a mí".
Los brazos de bienvenida de Jesús siempre están abiertos.

Todos tienen la oportunidad de ser discípulos

Marcos 2:13-17
Marcos 2:17 “…Jesús los oyó y les contestó: —Los que necesitan al médico son los enfermos, no los sanos. Y yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos...”
Objetivo: Que los creyentes desarrollen una amplia compresión del llamado que Dios en Cristo hace, y resuelvan ser comunicadores de esta gran verdad a todos los seres humanos.
I. Alternar el equilibrio
Severiano es un hombre que se considera de lo peor por el estilo de vida que vive, pues es un alcohólico, ladrón, mentiroso, etc. Severiano cree que en el reino de Cristo no hay espacio ni esperanza para que sirva a Dios. Es más, él dice que sus parientes cristianos le han dicho que Dios no tiene ojos para él. Severiano, una y otra vez, ha intentado cambiar por sí mismo, y una y otra vez ha prometido que dejará de beber y que se va hacer hermano.
Resultado de imagen de Todos tienen oportunidad de ser discípulosPor otro lado, Severiano dijo, que algunas veces lo han invitado a reuniones para estudios bíblicos, pero ha percibido rechazo y miradas de sospecha hacia su persona. La última vez que lo invitaron a la iglesia, dijo: “Primero voy a dejar de beber y luego voy a tu iglesia” y remató, pero no quiero que me vean así con esta ropa, pues no tengo ropa buena.
II. Analizar la discrepancia
¿Se interesa Dios en desarrollar un discipulado con personas como Severiano? ¿Le dará una oportunidad Dios, a pesar de cómo vive? ¿En qué lugar buscó Cristo a sus discípulos? ¿Es correcta la apreciación de Severiano acerca de su problema? ¿Tendrá Dios en su palabra propuesta para los Severianos de nuestra sociedad? ¿Quiénes son invitados a ser discípulos? ¿Llama Dios a ser parte de su estructura de discípulos solo a los que pasan tiempo en la iglesia o a los menos piadosos también? ¿Está la iglesia interesada en los Severianos, para ayudarlos a ser discípulos, o solo en los que a la iglesia asisten?
III. Revelando la clave para la solución
Borracho, mujeriego, ladrón, mentiroso, y rechazado, miradas de desprecio quizá sean las palabras claves para comprender el miedo y la desesperanza por ser parte del cuerpo de Cristo, de Severiano. ¿Qué significan estas palabras para nosotros en la iglesia de hoy?
Por definición, podemos decir que un borracho es un egoísta que roba para su vicio, miente y es capaz de matar verbalmente a su madre o hijos con tal de conseguir dinero para satisfacer su vicio, o robar cualquier cosa para venderlo y seguir bebiendo.
Por otro lado, es una influencia enfermiza para nuestros hijos. En consecuencia la iglesia, lo mira mal, se aleja de él, y lo deshecha. Pero, ¿qué hace Cristo ante los que son considerados ladrones, y rechazados por la sociedad? ¿Cuál es su forma de actuar ante los moral y espiritualmente enfermos?

martes, 6 de septiembre de 2016

Conocido por las cicatrices

Uno de los misterios de la resurrección es que nadie reconoció a Jesús después de Su resurrección de los muertos.

Resultado de imagen de Conocido por las cicatricesMaría pensó que era el jardinero (Juan 20:15). Los discípulos en el camino a Emaús caminaron y hablaron con Jesús durante horas, pero no lo conocieron (Lucas 24:13). Juan 21:12 dice que cuando los discípulos se reunieron alrededor de Jesús en la segunda pesca milagrosa, "ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle: ¿Quién eres tú?, sabiendo que era el Señor."
Sabían que era Jesús, y sin embargo algo era diferente en cuanto a Su apariencia. Pero una cosa es clara. Cuando Jesús quería que lo reconocieran, ¿qué hacía? Cuando primero se les apareció a los discípulos, les mostró Sus cicatrices (Juan 20:20).
A Jesús se le reconoce por su condición de herido. Siempre ha sido y siempre será así.
Zacarías registra lo que algunas personas llaman una aparición "reencarnada" de Jesús: Y alguien le dirá: “¿Qué son esas heridas en tu cuerpo?” Y Él responderá: “Son aquéllas con que fui herido en casa de mis amigos”.» (Zacarías 13:6).

Necesidad

La próxima vez que tengas una necesidad que creas imposible de ser suplida piensa en esto:
Cuando Moisés y el pueblo de Israel estuvieron en el desierto era necesario alimentarlos. Y para alimentar a 2 ó 3 millones de personas se requiere mucha comida.
Moisés necesitaba tener 1.500 toneladas de alimentos diariamente.
refle-necesidad01aPara acarrear esa cantidad de comida, serían necesarios dos trenes de carga, de casi dos kilómetros de largo cada uno.
Además necesitaban madera para encender fuego para cocinar los alimentos; se necesitarían 4,000 toneladas de madera y algunos trenes más para acarrearla, solo para un día. Y ellos duraron 40 años en el desierto.
Si solo emplearan el agua para beber y lavar los cacharros, se necesitarían 41,000,000 de litros cada día, y un tren con carros tanque, de 2,90 kilómetros de largo para traerla.
Además, tenían que cruzar el Mar Rojo de noche. Para poder hacerlo, se necesitó un espacio de 5,5 kilómetros de ancho, para que pudieran pasar en filas de 5.000 y poder cruzar en una sola noche. Cada vez que acampaban se requería un terreno de 1.000 kilómetros cuadrados.
¿Crees que Moisés había calculado todo esto antes de salir de Egipto? No creo. Y es que Moisés le creía a Dios y sabía que Él se hacía cargo de estas cosas.
¿Crees tú que el Señor tenga alguna dificultad para hacerse cargo de tus necesidades?
Su amor está siempre contigo, sus promesas son verdad, y cuando le entregas todas tus preocupaciones, Él te saca adelante. Así que cuando el camino por el que viajas parezca muy pesado, recuerda orar, hacer tu parte… y el Señor hará lo demás.
Mateo 6
31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Filipenses 4:19
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

No se Preocupe tanto por Usted…

David Robinson, de 2,16 metros de estatura, es el "center" de los Spurs. En sus primeros diez años en la NBA, Robinson había ganado prácticamente todos los premios como jugador de baloncesto profesional.
En 1990 fue elegido el novato del año; en 1991, el mejor rebotador; en 1992, el mejor defensa; en 1992, el mejor bloqueador; en 1994, el mejor anotador y en 1995, el jugador más valioso.
En ocho ocasiones fue convocado para integrar el equipo de las estrellas de los Estados Unidos. Su juego, extraordinariamente consistente, lo ha puesto en lo alto del escalón de estadísticas en varias categorías de la NBA, incluyendo anotaciones por partido.
Ha sido designado entre los cincuenta mejores jugadores de la historia de la NBA.
No obstante todos estos atributos personales, Robinson nunca había ganado un campeonato de la NBA hasta la temporada de 1999. ¿Cómo lo logró? Dejando su puesto de jugador ofensivo a Tim Duncan, quien fue el héroe.
Resultado de imagen de david robinsonDespués de los partidos finales de la temporada 1999, Avery Johnson, compañero de equipo, dijo:
"David Robinson es lo máximo en jugador con mentalidad de equipo, es el ganador nato. Él puso su ego a un lado y se transformó en un jugador totalmente diferente para bien del equipo. Pudo haber hecho veinticinco puntos por partido, pero ¿estaríamos donde estamos ahora? No".
En 1999, Robinson hizo el peor promedio de puntos en toda su carrera. Su perspectiva era la siguiente:
"Observé a mi equipo y me di cuenta que necesitaba que yo fuera más defensivo y mejor rebotador. Para ser un equipo completo, no teníamos ambos que ser anotadores. Yo pude hacerlo en algunos partidos, pero el equipo es también el de Tim. Y así está bien para mí".
El resultado de la modestia de Robinson al poner al equipo por encima de él, fue un éxito rotundo para todo el conjunto.

Ganar perdiendo

Un poco paradójico el título, pero démosle una oportunidad a la disonancia cognitiva y continuemos leyendo.
En nuestra cultura el ganar es una práctica que a todos les gusta experimentar y el perder una que nadie quiere evidenciar. De hecho, socialmente es muy aceptable y muy bien visto que tu vida esté llena de aciertos, y con un número menor de fracasos que solo sirven para agregar variedad a tu biografía. Perder es humillante, sobre todo si es en público o frente a otra persona que consideramos “inferior” a nosotros, y aunque después le podamos encontrar el sentido, la experiencia no es nada grata. Sin embargo, hay ocasiones en que perder conlleva una tremenda ganancia, ganancias eternas.
Resultado de imagen de juego de los chinosCuando enfrentamos una discusión o un problema de tipo relacional producto de dos puntos de vista distintos, cada uno de los que está involucrado defiende con vehemencia aquello que cree, en muchas ocasiones siendo más la forma la que resulta ofensiva que el fondo del asunto. Ganar perdiendo significa que, a consecuencia de que yo abandono la contienda y trato de llegar a un terreno más conciliador, aunque eso implique aparentemente perder la discusión, gano la posibilidad de que el otro me escuche sin “la guardia” tan alta, planteando un punto medio, o bien, siendo humilde y aceptando la opinión del otro. Esto no es nada popular, pero es el modelo de Jesús.
Jesús nunca pretendió ganar una discusión o se exaltó porque no le creían. Dudaron en su cara, incluso sus discípulos, y su actitud nunca fue belicosa ni tratando de imponer su punto de vista, y así ha ganado “adeptos” hasta el día de hoy. Él ganó perdiendo.