viernes, 1 de julio de 2016

Oré, pero nada ha cambiado

Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré: que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová y para buscarlo en su Templo. Salmo 27:4
(Jesús dijo:) Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7:7-8
Valentín, el hijo de una amiga, viene a comer a mi casa cada semana. Un día, mientras íbamos a la escuela, me contó que sus notas eran malas, y parecía desanimado. Le dije que pidiera ayuda al Señor Jesús. Bueno, voy a orar, me respondió sin convicción.
A la semana siguiente, como respuesta a mis preguntas, Valentín agachó la cabeza y me dijo con tristeza: Mis notas no han mejorado…. Poco después su madre me dijo que él siempre encuentra un pretexto para no hacer sus deberes escolares, y que nunca quiere obedecer.
¿Es sorprendente que, a pesar de sus oraciones, los resultados no hayan cambiado? ¡Claro que no! ¡No podemos pedir ayuda al Señor y hacer lo que nos place!

A Veces Maestro …A Veces Alumno

El primer grado nos prepara para el segundo y así en adelante. La vida siempre nos está preparando para el siguiente nivel. Cada experiencia que tenemos en la vida nos prepara para la siguiente; el estar preparado lo es todo.
Para aquello para lo que nos estemos preparando, la vida nos dará la oportunidad de ganarlo; necesita ser ganado para poder ser valorado.
Si un robot nos reemplazara, querríamos volver a la escuela para aprender cómo hacer robots. La vida susurra al oído de la oruga: “¡Ahora ya eres una mariposa!”
Todos necesitamos ser transformados o disueltos; es un asunto que depende de nuestra decisión.
Sepamos siempre que estamos siendo adiestrados en este planeta. En cada etapa estamos siendo capacitados para el siguiente nivel: en algún lugar allí fuera o debajo de la pálida luz de la luna, alguien está pensando de nosotros con amor. En algún lugar allí fuera, hay alguien haciendo una oración por ti, para que logres pasar el adiestramiento.
Intentemos dormir un poco porque mañana comienza el adiestramiento.

jueves, 30 de junio de 2016

El estorbo físico

2 Corintios 12.7 “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera”.
Uno de los problemas que atraviesan en su vida la mayoría de los hombres es el orgullo y la soberbia, hermanos inseparables, que se presentan cuando se ha alcanzado un logro o “éxito” determinado y que suelen motivar a presumir del mismo. De esto es lo que habla el apóstol Pablo en su carta a los hermanos de la iglesia de Corinto, indicándoles que él cómo siervo del Señor, bien podía presumir de todas las revelaciones que le fueron dadas, sin embargo reconocía que nada le pertenecía ya que todo le era dado por instrucción divina. 
estobo fisicoY para que recordara que nada era por logros propios, le fue puesto un “aguijón” o padecimiento para que si en un momento dado, él quisiera levantarse con arrogancia, éste le causara un dolor físico que le hiciera volver a su estado de humildad y dejara de enaltecerse… Esto es como la situación (válgase la comparación) con los caballos, a los cuales se les pone un freno en la boca, y cuando quieren desbocarse el jinete les jala de las riendas para que no hagan su voluntad, sino que se sometan a la voluntad de él.
Desgraciadamente, el orgullo y la soberbia, juntos, son un mal que va corroyendo el alma de quien lo padece, hasta el punto de hacerle volverse un ser indiferente, insensible, déspota, etc. Un ser que lo único que consigue así es aislarse cada día más de la sociedad y sobre todo de su familia, ya que hasta con ella adopta una postura un tanto grosera, importándole muy poco lo que pase con sus hijos, esposas y padres; estas dos actitudes en las personas se pueden ver reflejadas en el comportamiento, en la forma de vestir, de hablar, de caminar, o de tratar a sus semejantes; se sienten sobrados y merecedores de todo tipo de atenciones y privilegios. Las palabras bondad y misericordia no existen en su diccionario, por lo que tampoco se manifestará en su comportamiento.

Un Hombre más grande

He visto varios anuncios publicitarios en los que promocionan pastillas para la impotencia sexual o el aumento sexual, lo cual me ha hecho meditar profundamente en las características que hacen a un hombre grande. Y me parece ilógico, irracional y totalmente superficial que midan la grandeza de un hombre de acuerdo al tamaño de su pene o de acuerdo a su calvicie.
A un hombre no lo hace más grande el tamaño de su pene, ni su estatura ni su belleza. Tampoco cuánto presuma de su fuerza ni la popularidad que pueda tener. No lo hace más viril el cuántas mujeres haya llevado a su cama, ni lo hace más firme el hecho de que predomine sobre su mujer. A un hombre no lo hace grande ni su billetera, ni su coche, ni las mansiones o posesiones que pueda tener.

Las personas son regalos

Las personas son regalos que la vida me ha dado. Vienen envueltos, algunos de forma muy bonita y otros de una manera menos atractiva. 
Algunos han sido maltratados en el correo; otros llegan como "Entrega Especial". 
Unos llegan envueltos ligeramente, otros cerrados con gran rigidez. 
Pero la envoltura no es el regalo; es fácil equivocarse en este sentido, juzgando el contenido por el estuche. 
A veces el regalo se abre con facilidad, y otras se necesita la ayuda de otras personas. 
Los que vienen envueltos con demasiado pegamento, tal vez es porque tienen miedo, quizá han sido heridas antes y no quieren ser lastimadas de nuevo. 

Yo soy una persona. Como todas las demás personas también soy un regalo. Poseo características que son sólo mías... sin embargo, algunas veces tengo miedo de mirar dentro de mi envoltura. Tal vez temo decepcionarme. Pudiera ser que en realidad nunca haya conocido el regalo que soy. 

Hablar para Edificiar

El sabio Salomón, quien escribió un proverbio que dice: “La muerte y la vida están en poder de la lengua”, comprendió totalmente cuál es el poder que hay en las declaraciones que se hacen. Hoy en día muchas personas no cuidan su lenguaje, son acelerados para hablar, y sin saberlo están atrayendo al mal hacia sí mismos; sus palabras son de amargura, ira, celos, contienda, envidia, y temor.
Todos nosotros sabemos cuál es el resultado de hablar lo incorrecto, de no contenerse al soltar palabras que no edifican, puesto que, o se está solo o se está quedando solo. Nadie quiere convivir con una persona que no sabe controlar su lengua; muchos divorcios, rupturas de relaciones padres-hijos, de negocios, de amistades se dan por el manejo inadecuado de las palabras.
Permitir que las emociones mal dirigidas gobiernen y que el temperamento agresivo y acelerado domine la vida, van en contra de la vida plena que Dios tiene para esa persona y los que están a su alrededor.
Que hoy sea el día de la libertad, que comprenda que en su boca hay “el poder de la vida y de la muerte”; en otras palabras, “de construir o de destruir”.
Sea prudente, deténgase antes de hablar y pídale al Espíritu Santo que le dé las palabras y la actitud correctas para ese momento. No se rinda, no lo haga hasta que no logre la Victoria sobre su lengua.

“La muerte y la vida están en poder de la lengua,…”. Proverbios 18:21 (RVR1960)

miércoles, 29 de junio de 2016

El Servicio al Señor

Un buen ministro de Jesucristo debe estar bien nutrido de la Palabra de Dios, como así lo expresa el apóstol Pablo en sus cartas a Timoteo (1 Timoteo 4:6), y debe ser alguien que usa bien la Palabra de Verdad (2 Timoteo 2:15). Hoy en día se necesita mucho esto, pues vivimos tiempos en los que abundan las falsas doctrinas.
¿Por qué es tan importante nutrirnos de la Palabra en el servicio cristiano?
I. Porque debemos crecer en la vida cristiana. (1 Pedro 2:2)
a) Como hijos de Dios nacidos de nuevo, necesitamos este alimento puro y nutritivo que es la leche pura de la Palabra de Dios. Y debemos tener siempre el deseo profundo de alimentarnos de esta Palabra viva y permanente. (1 Pedro 1:23-25)
b) Pero tengamos cuidado de no perder el hambre y la sed de la Palabra de Dios, pues este deseo puede destruirse con doctrinas equivocadas, con preocupaciones, o con placeres y deseos de esta vida que nos ahogan. (Lucas 8:14)
II. Porque debemos ser obreros aprobados por Dios. (2 Timoteo 2:15)
a) El cristiano debe luchar “ardientemente por la fe dada a los santos” y echar por tierra las falsas teologías; esto es “velar” por la sana doctrina. (Gálatas 1:9; 1 Timoteo 4:1)
b) Se debe guiar a los creyentes a un desarrollo continuo mediante “la doctrina que es conforme a la piedad” 1ª Timoteo 6:3, y ayudarlos a madurar, de modo que reflejen la imagen de Cristo en el hogar, en la iglesia local y en el cuerpo de Cristo. (1 Timoteo 6:3-5; Efesios 4:11-16)

Rumbo hacia la Tierra Prometida

Perdió la cuenta de los días que marcó en su calendario y que luego reemplazó por marcas en la pared de su celda, hasta que no pudo registrar los veintidós años que pasó en una cárcel cubana, por su oposición al régimen estatal.
Eloy Gutiérrez al principio se desesperaba, gritaba en la soledad de su confinamiento, otras reía, y luego se limitaba a sentarse en un rincón a esperar el paso lento de las horas hasta comprobar que había llegado la noche, cuando en el corredor se encendía una bombilla que apenas iluminaba el lugar. Los poquísimos momentos emocionantes fueron aquellos en los que veía la luz del sol. No podía concebir su tragedia, pero era el precio que pagaba por mantener diferencias con el gobierno. Y lo aceptó con un estoicismo único.
Esa es la razón por la que, el día que le anunciaron su libertad fruto de las presiones internacionales, no dudó un solo instante en correr por las calles de La Habana, embelesarse con los colores infinitos del atardecer y embriagarse con la brisa marina, que le traía el rumor lejano de países en los que consideraba, no era delito pensar y disentir de los demás. Pasó veinte años en el exilio.
Ahora ha regresado a Cuba lleno de esperanza. Con fe. Convencido de que pronto llegará el día en que cambien las circunstancias en su país. Y lo proclama a los cuatro vientos. No ha perdido la esperanza de vivir en paz, sin temores, con optimismo por un mejor mañana, en esa tierra de progreso que guarda en su memoria, y que aún dista mucho de la nación donde prima la escasez de lo más elemental.

Realidad Dolorosa Que Ayuda

“Bernabé estuvo de acuerdo y quería llevar con ellos a Juan Marcos; pero Pablo se opuso terminantemente ya que Juan Marcos los había abandonado en Panfilia y no había continuado con ellos en el trabajo. Su desacuerdo fue tan intenso que se separaron. Bernabé tomó a Juan Marcos consigo y navegó hacia Chipre, y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor, y pasó por Siria y Cilicia, animando a las iglesias.” – Hechos 15.37-41
Algunas personas leen este pasaje y piensan, “entiendo el punto de vista de Pablo y estoy de acuerdo con su decisión.” Otros leen el mismo pasaje y piensan, “Pablo cometió un error y quedó como el malo. Bernabé tomó la decisión correcta.” 
Aunque a veces se tiende a acordar con uno y otras con el otro, ambas decisiones parecen verosímiles y comprensibles. Se podría decir que todos necesitamos en nuestras vidas personas como Bernabé y como Pablo.
Juan Marcos, el hombre en cuestión, abandonó a Pablo y a Bernabé. Ellos estaban en Panfilia, y Juan Marcos, prácticamente se levantó y se fue sin regresar. Hizo algo que ninguno de nosotros apreciaríamos. Pablo no confiaba en él, y con toda razón, pero Bernabé quería darle otra oportunidad, también entendible.