jueves, 16 de junio de 2016

Destruido totalmente

Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17
Después de tres años de estar consumiendo drogas, estaba destruido. Eso era lo único que me interesaba. Sí, había decidido ir a las Antillas para vivir como quería. Ya estaba allí, cuando una noche, en la selva tropical, cautivado por la atmósfera de aquel lugar, yo, que nunca había orado, me puse espontáneamente a hablar con el Creador. Fue una experiencia profunda y marcada por una gran paz, el sentimiento de una presencia que me envolvía… ¡Estaba muy sorprendido!
Esta oración fue el comienzo de una nueva vida. Empecé a leer el evangelio, y las palabras de Jesús me parecieron claras, las creí y me fueron transformando… Dejé de robar, de mentir y de drogarme. Luego volví a Francia para reencontrarme con mi familia, a la que había abandonado tan egoístamente. Allí encontré trabajo y conocí a verdaderos creyentes que, al igual que yo, habían tenido ese encuentro con Jesús.

miércoles, 15 de junio de 2016

Cada Vez que te Enojes

Érase una vez un chico con mal carácter. Su padre le dio un saco de clavos y le dijo que clavara uno en la verja del jardín, cada vez que perdiera la paciencia o se enfadara con alguien.
El primer día clavó 37 clavos. Durante las semanas siguientes se concentró en controlarse, y día a día disminuyó la cantidad de clavos nuevos en la verja. Había descubierto que era más fácil controlarse que clavar clavos.
Finalmente llegó un día en el que ya no clavaba ningún nuevo clavo. Entonces fue a ver a su padre para decírselo.
Su padre le dijo que era el momento de quitar un clavo por cada día que no perdiera la paciencia. Los días pasaron y finalmente, el chico pudo decir a su padre que había quitado todos los clavos de la verja.
El padre condujo a su hijo hasta la verja y le dijo: hijo mío, te has comportado muy bien, pero mira todos los agujeros que han quedado en la verja.
Ya nunca será como antes. Cuando discutes con alguien y le dices cualquier cosa ofensiva le dejas una herida como ésta.
Puedes clavar una navaja a un hombre y después retirarla, pero siempre quedará la herida.
No importa las veces que le pidas perdón, la herida permanecerá. Una herida provocada con la palabra hace tanto daño como una herida física. 
Los amigos son joyas raras de encontrar. Están listos para escucharte cuando tienes necesidad, te sostienen y te abren su corazón.
Enseña a tus amigos cómo les quieres.
Una de las bondades de la amistad es saber a quién confiar un secreto. (Alessandro Manzoni)
La mano que produce la herida también la puede aliviar…
Aprende a perdonar a quienes te han herido alguna vez…
Aprende a pedir perdón… da siempre el primer paso aunque seas tú el ofendido…

Favor y Gracia

Decimos que contamos con el “favor de alguien” cuando esa persona hace algo por nosotros que no esperábamos. A eso lo llamamos “tener gracia” con él o ella.
Es curioso, pero muchas personas esperan de otras recibir favores y gracia más que de Dios. Quizá porque consideran, equivocadamente, que el favor de Dios es algo que se merece. ¡Qué va!, veamos un concepto diferente basado en el amor del Padre Celestial.

Si lo que tienes en la mente sobre Dios es “a un viejo de barbas blancas sentado en el cielo con cara de molestia, esperando para llamarte la atención por lo que haces mal”, tienes una imagen de Dios distorsionada; Él no es así, no luce así y no actúa así.
Por el contrario, para Él somos “las más preciosas joyas que existen”; por eso debes saber que el Señor es el más grande, más poderoso y más amoroso ser que haya existido y que existirá, porque Él es Amor.

¿Si Dios Sabía que Adán y Eva iban a Pecar, por qué los creó/dejó?

Dios no puso Adán en un estado de prueba en el Edén por la mera curiosidad de ver si iba a caer, o por malevolencia para hacerlo caer, sino con el auténtico deseo de que Adán, haciendo uso del amplio poder que le fue confiado, obtuviese la recompensa final por su fidelidad, aun teniendo la total libertad de pecar.
Good_VS_Evil_by_kwekuLa situación de Adán era privilegiada. Prácticamente Dios le da una libertad total y solo le prohibe una cosa, no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, con claras consecuencias si desobedecía: la muerte.
Adán y Eva no fueron robots biológicos. Fueron seres con libre albedrío. Sobre este punto hay que dejar muy claro que Dios no es la causa del pecado de Adán (Santiago 1:13), sino que Dios le deja la capacidad de escoger. El hecho de haber un árbol de la ciencia del bien y del mal acentúa claramente esta libertad y capacidad de elección.
Ahora bien, ¿si Dios sabía que Adán y Eva iban a pecar, por qué los dejó hacerlo? 
Por un lado, la Biblia muestra claramente que Dios es omnisciente. Job 37:16, Salmo 139:2-4; Salmo 147:5, Proverbios 5:21, Isaías 46:9-10, y 1 Juan 3:19-20 no dejan lugar a la duda que el conocimiento de Dios es infinito, y Él sabe todas las cosas que sucedieron, suceden y sucederán.

Perfectos en Él

La perfección es algo completo en todos sus detalles.
Toda ley se supone que es buena, y fue creada para:
  1. Establecer un orden.
  2. Proporcionar beneficios comunes.
  3. Mejorar la calidad de vida.
El deseo de Dios en base a Sus mandamientos no es hacernos la vida difícil, sino una vida ordenada, llena de sus beneficios y con una alta calidad de vida. A eso le podemos llamar bíblicamente: una vida perfecta.
¿Qué debemos hacer para obtener Su perfección?
“…Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos, como en el día de hoy….” 1 Reyes 8:61
La clave siempre será la fe en que hemos recibido todo conforme a Cristo (Colosenses 2:9-10), en tres áreas:
  1. Conceptual (Hebreos 10:14).
  2. Condicional/progresiva (Filipenses 1:61 Tesalonicenses 5:23-24)
  3. Total – Personal/Iglesia (1 Corintios 15:51-551 Tesalonicenses 4:13-17).

martes, 14 de junio de 2016

La verdadera belleza de la Mujer, según Dios

Al contrario de lo que nos muestran la cultura y los medios de comunicación, la belleza de una mujer no se encuentra en su apariencia externa. En todo momento estamos siendo bombardeadas con publicidad de productos que se supone nos harán más hermosas, ¡como si no lo fuéramos tal cual somos! Cremas para ocultar o eliminar las arrugas, peinados, joyas, prendas de vestir, tintes para teñir el cabello y ocultar el gris de las canas, etc,. Y por si fuera poco, nos recetan máscaras que tapan nuestras caras reales y nos hacen más atractivas.

Pero esto realmente no importa en absoluto. Y no es que sea malo en sí mismo, pero nuestra actitud tras ello sí lo puede ser, ya que la necesidad de vernos más atractivas se puede convertir en algo imperioso u obsesivo. Si este es tu caso, puede ser que no estés conforme con lo que realmente eres. 

El deseo de Dios es que nos preocupemos por nuestro interior, nuestro verdadero ser, el único lugar donde la belleza es real. Tener una cara bonita, una figura perfecta, y todos los atavíos que la acompañan, no significa nada a la luz de la eternidad, solo es reflejo de la cultura en que vivimos, cuando nosotras debemos desafiar a la cultura y a las modas que nos impone el mundo.
Después de tener a mi hija, me di cuenta de los tipos de juguetes que había disponibles para las niñas. Mucho tienen que ver con la belleza y "glamour", y entonces me tuve que preguntar a mí misma qué tipo de mensaje deseaba transmitirle.

La hora oscura del alma

Su corazón estaba muy inquieto. Aunque se encontraba rodeado de sus seres más queridos anhelaba estar solo en la presencia de su Padre, sobre sus rodillas. Jesús sabía muy dentro de Él que la hora había llegado. Con todas sus fuerzas deseaba hacer la voluntad de su Padre, pues amarlo siempre había supuesto para Él obedecerlo. Pero esta vez el precio de la obediencia le traspasaría como una espada. Una serie de eventos se anticipaban, revelaciones que se presentaban como destellos de luces en su mente, tan reales, tan verdaderas que aun sin haberlas vivido ya desgarraban de dolor su alma.

Renunciar a los que amaba, vivir la traición de aquel a quien contaba entre los suyos, saber que todo su amor no podría salvarlo, ser entregado con un beso; ser cobardemente negado por uno de sus mejores amigos, sentir el dolor de su madre al perderlo. Convertirse en el objeto de burla de seres humanos indignos de cualquier afecto; ser acusado por aquellos que creían ser más cercanos que Él a su padre. Ser llevado para ser juzgado por reyes inmorales que nunca entendieron el fundamento de su reino. Morir con la muerte del peor de los delincuentes, ser clavado en una cruz y escarnecido.

Su corazón palpitaba aceleradamente, buscaba fuerzas dentro de Él. La oscuridad de la noche se desplegaba ante sus ojos; no había ni siquiera la luz de una estrella para iluminarle el camino. Sabía que su Padre estaba con Él; era fe, convicción, esperanza... contra esperanza. Pero Él no lo sentía cerca, la exigencia era muy profunda… _“Si es posible, pasa de mi esta copa”. Era el clamor de su corazón, la verdad que se sabe pero no quisiéramos nunca haberla conocido. Es el camino que debemos transitar pero quisiéramos escapar de él, huir a otro horizonte; mas el corazón sabe que es mejor estar un día en su casa que miles lejos de su presencia.

Después de estos momentos de oración que se convierten en un debate en el alma, en una guerra de pensamientos, en un forcejeo entre el sentimiento y la razón, finalmente viene la decisión, que nace de ese corazón amante que ha sido entrenado en la obediencia, que ha hallado su fuerza al doblegarse, junto con sus rodillas, la más férrea voluntad. Con la decisión, viene la paz, la entrega incondicional del alma que se rinde ante quien es soberano. “Mejor es estar en las manos de Dios que en las de los hombres”. Es el grito silencioso de quien exclama: “Aunque Él me matare, en Él esperaré”.

Lo que realmente importa

Nada hagáis por rivalidad o por vanidad; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo. No busquéis vuestro propio provecho, sino el de los demás. Filipenses 2:3-4
Inline image 1Dos hombres se sentaron a evaluar un viaje de negocios y sus resultados. Para uno, había valido la pena porque había entablado relaciones empresariales importantes. El otro declaró: los contactos están bien, pero lo más importante es vender. Evidentemente sus objetivos eran muy diferentes.
Ya sea en los negocios, en la familia o la iglesia, lo más fácil es ver a los demás desde el punto de vista del beneficio que pueden proporcionarnos. Los valoramos por lo que podemos obtener, en lugar de concentrarnos en cómo servirlos en el nombre de Jesús. En su carta a los filipenses, Pablo escribió: Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. (Filipenses 2:3-4).
No tenemos que usar a los demás para nuestro beneficio. Debemos amarnos unos a otros, como Dios nos ama. Su amor es el más grande de todos.
Señor, enséñame a ver a los demás como Tú los ves: hechos a tu imagen y dignos de tu amor y cuidado. Que mi corazón se llene de tu gran amor y se derrame sobre los demás.
Poner primero las necesidades de los demás da gozo.

¡Aquí está….!

ISAÍAS 30:19 ¡El Dios de piedad se apiadará de ti cuando clames pidiendo ayuda! Tan pronto como te oiga, te responderá.
Uno de los primeros juegos entre padres e hijos es una especie de falso susto. El padre esconde la cara detrás de las manos y, de pronto, se descubre y dice: ¡Aquí está! El niño se ríe ante la ocurrencia. La diversión de este juego se acaba el día que el niño se asusta de verdad. Entonces ya no es asunto de risa.
padres-31El primer susto real suele estar relacionado con separarse de los padres. Inocentemente, el niño va de un lado a otro tras cosas que le atraen, hasta que se aleja. Cuando se da cuenta de que está perdido, entra en pánico y grita pidiendo ayuda. De inmediato, los padres salen corriendo para que el niño sepa que no está solo.
Cuando crecemos, nuestros sustos falsos se van volviendo más sofisticados: libros de terror, películas, juegos en parque de diversiones… Tener miedo estimula, de forma que comenzamos a tomar mayores riesgos para que la emoción aumente. Sin embargo, cuando aparece algo realmente atemorizante suele suceder que nos damos cuenta de que, como los israelitas en el pasaje de Isaías 30, nos hemos alejado de Aquél que nos ama y se preocupa por nosotros. Y ante el peligro entramos en pánico. Nuestra petición de ayuda no conlleva palabras sofisticadas ni una defensa justificada, sino un clamor de desesperación.