“Pues todo el que invoque el nombre del SEÑOR será salvo”.
Romanos 10:13 (Nueva Versión Internacional).
Muy poca gente dimensiona correctamente el sacrificio de Jesús en la Cruz. Y al no comprenderlo adecuadamente pierden los beneficios de la salvación y libertad en Cristo. He aquí algunas verdades acerca del sacrificio de la Cruz:
1.- Jesús hizo Su sacrificio por todo aquel que crea en Él. “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Juan 3:16 (Nueva Versión Internacional). Esto quiere decir que solo hace falta creer en Jesús para tener salvación. No es necesario ser una persona con larga carrera religiosa, haber tenido una buena comunicación con Dios de niño, tampoco haber asistido alguna vez a cualquier Iglesia, incluso no es un requisito ser buena o mala persona; por lo que solo hay que creer en Jesús y confesarle a Él nuestros pecados para ser salvos y tener vida eterna. No hay necesidad de intermediarios humanos o muertos para tener acceso a los beneficios de la Cruz, porque Jesús es el único intermediario.
3.- En Jesús lo imposible es posible. “Para los hombres es imposible, aclaró Jesús, mirándolos fijamente, mas para Dios todo es posible.” Mateo 19:26 (Nueva Versión Internacional). Los problemas más comunes de la sociedad en la actualidad, son el alcoholismo y la drogadicción, que han sido dictaminados como enfermedades incurables por la Organización Mundial de la Salud, pero Jesús día a día hace que más hombres y mujeres sean libres de esa cadena. Jesús sana a diario todo tipo de enfermedades y el único precio que tenía que ser pagado, Él lo pagó en la Cruz. La parte que le toca a aquel que le busque para ser sano es creer de todo corazón.