viernes, 8 de abril de 2016

Una Evidencia Personal

Todos los seres humanos necesitamos guías que nos enseñen cómo vivir mejor y triunfar en la vida, por eso la sección de “crecimiento personal” de las librerías es una de las más atrayentes.
Pero curiosamente, el mejor libro para dicho crecimiento no está en esa sección. Se llama La Biblia, y se encuentra en la sección de “libros religiosos” o “religión”.

En mi caso particular, al principio yo pensé que estaba en la sección correcta, pero en mi caminar de fe me he dado cuenta que era un error. En mi caso, la Biblia es mi “manual de vida para el uso diario”. En ella se encuentran elementos históricos, relatos, historias de amor, consejos, vivencias, ejemplos, comparaciones, versos, poesía y muchísimo más.
Pero lo más importante es que Dios se revela a sí mismo como un Dios Personal, que desea establecer una relación directa y única con cada uno de nosotros, relación que se establece e inicia en una persona: Jesucristo.
Esta relación se construye día a día al conocer Su Palabra, al orar, al participar de los servicios; así Dios se va revelando en nosotros y nos va transformando porque la palabra actúa en cada creyente. El poder del Espíritu Santo obra transformación cambiando nuestra vida paso a paso, todos los días... Ésa es la evidencia personal que daremos como testimonio de vida.
“Así que no dejamos de dar gracias a Dios, porque al oír ustedes la palabra de Dios que les predicamos, la aceptaron no como palabra humana sino como lo que realmente es, palabra de Dios, la cual actúa en ustedes los creyentes”.1 Tesalonicenses 2:13 (NVI)

jueves, 7 de abril de 2016

Montaña Rusa

La montaña rusa es una de las mayores atracciones mecánicas de los parques de atracciones, la cual proporciona adrenalina y diferentes emociones. Está conformada por unos rieles que constituyen una vía por donde van los vagones, como una travesía por una montaña donde se viven altos y bajos.
montaña rusaLa vida es como una montaña rusa de emociones, en la que hay momentos de felicidad y euforia, momentos de angustia y desasosiego, momentos de risas y llantos, y también hay valentía y miedo. Hay instantes en los que estamos en la cima, y en otros nos encontramos en el abismo, etapas de máxima velocidad y etapas de calma. También podemos notar que las montañas rusas siempre tienen el mismo recorrido, es como un círculo vicioso que no nos lleva a ningún lugar específico.
Hay que tener claro que la vida debemos vivirla al máximo y se debe pasar por cada una de las circunstancias negativas, de las cuales aprendemos mucho pues traen experiencias a nuestra vida, y éstas nos ayudan a no cometer los mismos errores.
Lo que no se debe es buscar emociones y experiencias en el lugar equivocado, y más si se trata de momentos fugaces que no nos llevarán a ningún lado. Se trata de no repetir lo mismo, sin entender realmente que nos estamos jugando nuestra vida y nuestro futuro. Empero, buscamos la luz de la felicidad personal en vicios, en cosas materiales y pasajeras que nos dejan igual o peor de lo que estábamos antes.

El propósito de nuestra vida

Pensemos en el siguiente relato comparativo: Alejandro (el Grande) y Jesús (el Hijo del Carpintero). Ambos murieron a la edad de 33 años. Alejandro vivió y murió para sí mismo, Jesús vivió y murió por ti y por mí. Alejandro, un griego, murió en un trono, Jesús, un judío, murió en una cruz. La vida de Alejandro consistía en dirigir numerosos ejércitos, conquistó 10 ciudades para sí mismo. Jesús en cambio, tenía solo 12 discípulos y a veces andaba solo. Alejandro ensangrentó el mundo con sus conquistas, Jesús dio su propia sangre. Alejandro murió en Babilonia, Jesús en el Calvario. Alejandro ganó todo para sí, Jesús se dio a sí mismo. Alejandro esclavizó a muchos hombres, Jesús los liberó.
¿Verdad que el propósito de la vida de Alejandro y el propósito de la vida de Jesús fueron diferentes? ¿Tiene usted algún propósito definido en su vida? Es alarmante saber que la mayoría de los seres humanos no conocen cuál es el propósito principal de su vida, pero hagamos un rápido análisis del porqué.
Después de ser creados el hombre y la mujer, Dios les dio a escoger si comer del árbol de la vida o si comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, pero para esto se llevó a cabo una tentación. Observamos en Génesis 3:1 que el tentador era muy astuto, nos muestra su astucia cuando pregunta, ¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del huerto? Más tarde, aquella astucia va tomando fuerza, y se nos muestra en los versículos 4 y 5, cuando el tentador afirma a Eva que no morirá, sus palabras fueron: “Sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”.

El amor NO es…

“El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso” (1 Corintios 13:4, NVI).
La envida pone fin a las relaciones. La jactancia crea distancia. El orgullo hiere. Todas estas cosas son atributos que no describen al amor pero que lamentablemente, muchas veces caracterizan las relaciones humanas.
el amor es sencilloSe le atribuye a Shakespeare haber hecho célebre la frase que une a la envidia con un monstruo. De cualquier manera, con algo sí estaremos siempre de acuerdo: la envidia es un monstruo que destruye y carcome, que acaba las relaciones y enferma a sus víctimas.
La palabra original en griego, que al español se tradujo como envidioso en ese pasaje, es zeloo y puede significar varias cosas, entre ellas: Hervir de envidia, odio, ira; envidiar; rivalidad polémica y envidiosa; celos.
Por eso algunas versiones dicen en lugar de “el amor no es envidioso”, “el amor no es celoso”. En realidad, las dos cosas pueden manifestarse en una relación: la envidia y los celos. La envidia separa a los esposos que anhelan los triunfos del otro, crea rivalidad. Lo que muchas veces nos presenta el cine con la villana y el villano que aparentemente se aman, pero en realidad aman más aquello que persiguen obtener; no es pura película, sucede. Y sí, pueden existir relaciones de ese tipo, pero no es amor.

La galería de Dios

Porque el Señor es bueno; para siempre es su misericordia… Salmo 100;5.
El Salmo 100 es como una obra de arte que nos ayuda a honrar a nuestro Dios invisible. Aunque el objeto de la adoración no puede verse, su pueblo lo da a conocer.
Inline image 1Imagina al artista, con paleta y pinceles, plasmando las coloridas palabras de este salmo sobre su tela. Lo que se devela ante nuestro ojos es un mundo en el que, "habitantes de toda la tierra", cantan gozosos al Señor (verso 1). Gozosos porque Dios se deleita en redimirnos de la muerte. Por eso, Jesús soportó la cruz: por el gozo puesto delante de él (Hebreos 12:2).
Mientras nuestros ojos recorren la tela, podemos ver un coro mundial innumerable que canta con alegría y regocijo (Salmo 100:2). El corazón de nuestro Padre celestial se siente complacido cuando su pueblo lo alaba y adora por lo que Él es y lo que ha hecho.
Luego, nos vemos nosotros, su pueblo, como polvo en las manos de nuestro Creador y ovejas en pastos verdes (verso 3). Tenemos un Pastor que nos ama.
Por último, vemos la maravillosa morada del Señor y las puertas a través de las cuales entran en su presencia los redimidos, mientras le dan gracias y lo alaban (verso 4).
¡Qué gran cuadro inspirado por un Dios bueno, amoroso y fiel! ¡Es lógico que lleve una eternidad disfrutar de su grandeza!
Dios del cielo, ayúdanos a vivir pensando siempre en tu grandeza.

miércoles, 6 de abril de 2016

Los orgullosos terminan mal

orgullo
Es triste no reconocer nuestros errores cuando dejados llevar por nuestro orgullo, batallamos en contra de todos y hasta en contra de Dios por defender nuestros ideales egoístas, que al fin y al cabo buscan solo beneficiarnos a nosotros y nos olvidamos de lo que realmente Dios quiere.

El orgullo es una de las causas más comunes por las que el ser humano llega a tocar fondo, ya que este sentimiento no permite que te puedan hacer ver lo que realmente está pasando, y solo se ve lo que uno quiere ver.

La Biblia dice:
“El orgullo va delante de la destrucción, y la arrogancia antes de la caída.” Proverbios 16:18 (NTV)
A través de la historia hemos sido testigos de cómo una persona orgullosa nunca sale triunfante, siempre termina mal, porque el orgullo va en contra de lo que Dios quiere de nosotros. El mismo Señor Jesús nos invitó a aprender de Él en cuanto a la mansedumbre y humildad que es totalmente lo contrario al orgullo, es decir, que la voluntad de Dios es que seamos mansos y humildes; una persona orgullosa jamás podrá agradar a Dios.

Auxilio… Dios se olvidó de mí

Si estás leyendo este artículo, es porque te sientes identificado. Muchas personas piensan que Dios se ha olvidado de ellas y se dicen a sí mismos: ¿Por qué me abandonó Dios? ¿Es que acaso no soy digno? He puesto toda mi confianza en Él y todavía no tengo respuesta. Me siento abandonado, solo y triste. ¿Si Dios me ama, por qué permite que estas cosas me ocurran? ¿Por qué oro y nunca me responde?
La verdad es que muchas personas han olvidado cómo vivir, se han centrado tanto en los problemas y en las cosas que les acontecen que se olvidan de la grandeza de Dios y de los planes que tiene para ellos, aunque sus planes son de bienestar. Pero Dios no se ha olvidado de usted, siempre ha estado pendiente y ha cuidado cada detalle de su vida. El mero hecho de estar vivo es una maravillosa oportunidad para ir tras los sueños que Dios puso en nuestros corazones. Dios no se olvidó, no se olvida y no se olvidará de ti porque tú eres su máxima creación, tú eres un poema de Él. Lo que sucede es que Dios no va a hacer lo que a nosotros nos toca hacer.
¿Si usted viviera su ideal de vida, qué le gustaría hacer?
– ¿Ayudar a otros?
– ¿Alcanzar equilibrio en su vida?
– ¿Entablar relaciones profundas y satisfactorias?
– ¿Pasar más tiempo con su familia?
– ¿Disfrutar la vida junto a su esposo o esposa?
– ¿Comenzar su propio negocio?
– ¿Tener una vida saludable?
– ¿Tener un ministerio poderoso?
– ¿Llevar una vida santa?
– La lista podría ser larga, y todo eso es posible cuando adquirimos el conocimiento de Él. Conocimiento es sabiduría, sabiduría es el arte de vivir.
“Pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido”. Oseas 4:6a (NVI)

¡Sorprendido!

Entonces les fueron abiertos los ojos, y lo reconocieron… Lucas 24:31.
El artista italiano Miguel Ángel era conocido por su temperamento exaltado y su técnica heterodoxa. Usaba obreros comunes y corrientes como modelos para sus santos, y lograba que quienes miraban sus cuadros se sintieran parte de la escena. La Cena en Emaús muestra a un posadero de pie entre Jesús y sus dos seguidores. Estos estaban sentados a la mesa cuando reconocieron que el Señor resucitado era quien estaba con ellos (Lucas 24:31). Uno de ellos fue a ponerse de pie, mientras que la mano abierta del otro expresaba su asombro.
Lucas, quien registra estos sucesos en su Evangelio, relata que los dos hombres volvieron de inmediato a Jerusalén, donde se encontraron con los once discípulos y otras personas, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan. (versos 33-35).
Oswald Chambers escribió: Jesús viene pocas veces cuando lo esperamos; suele aparecer cuando menos lo pensamos y siempre en las situaciones más ilógicas. La única manera en que un siervo puede permanecer fiel a Dios, es estar listo para las visitas por sorpresa del Señor.
Dondequiera que estemos hoy, Jesús puede manifestarse de manera sorprendente.
Señor, abre mis ojos para verte hoy obrando.

Tú decides

¿Qué pasó ayer? ¿Qué sucedió anoche? ¿Por qué se ha ido la sonrisa de tu rostro? ¿Por qué tienes la cara agachada? ¿Hay algo que sacudió tu vida ayer, anteayer, o en días pasados? ¿Qué te pasa? Toma aire profundamente, mantén un momento el aliento y mientras Dios te habla, siente como desde el primer cabello de tu cabeza hasta el dedo más pequeño de tus pies, un aire especial recorre todo tu ser.
Nos levantamos cada mañana de cada precioso e inspirador día, con el sol tocando nuestras mejillas, calentando nuestro cuerpo, y dándole gracias a Dios por permitirnos vivir un día más a su lado. Organizamos todo y salimos a vivir lo inesperado, anhelando las grandes y maravillosas sorpresas de Dios. Muchas cosas pueden pasar en un solo día, cosas grandiosas, cosas inimaginables, también cosas edificantes, cosas espectaculares; pero así mismo, pueden pasar cosas que golpean nuestro ser, torrentes de viento helado que agobian y congelan nuestra alma,... las caídas.
Caer no es nada chistoso, y más aún, porque cuando caemos no queremos mirar al cielo. Sentimos como si hubiera pasado un huracán sobre nosotros, y para qué hablar sobre lo que siente nuestro espíritu del cual solo salen lágrimas, puños al aire, ira, frustración, y sentimientos del más doloroso fracaso que podamos tener en la vida, el de fallarle a Él.
Todos hemos sentido lo que es fallarle a Dios, todos hemos sentido eso. No podemos decir que alguien no le haya fallado a Dios, y tampoco le vamos a dar regalos, porque todos en su momento, le hemos fallado a nuestro Padre Celestial y hemos sentido el sabor amargo de lo que pensamos es una “derrota”.