viernes, 19 de junio de 2015

La Belleza de la Modestia

La belleza ha sido y será un tema de gran importancia para la humanidad, especialmente para el género femenino. Diariamente hacemos un esfuerzo y gastamos tiempo y dinero para hacernos a nosotras, a nuestras casas, coches y otros accesorios de nuestras vidas, tan bellos y atractivos como sea posible. No hay, por supuesto, nada de malo con querer ser bella, e incluso debemos ser cuidadosas en aprender lo que es precisamente belleza. Lo crean o no, las Escrituras tienen mucho que decir sobre la belleza, su fuente, y cómo se refleja en la vida y la persona de una mujer cristiana. Centraremos nuestra atención en solo dos versículos del tercer capítulo de 1 de Pedro.
En el versículo 3, Dios hace, quizás, la más profunda declaración sobre la auténtica belleza, centrándose en Dios.
VUESTRO ATAVÍO NO SEA EL EXTERNO,… (1 Pedro 3:3)
Esto no significa que debamos lucir lo peor posible para que, de esa manera, la belleza de Dios pueda brillar, o que todo lo concerniente a la belleza sea vanidad. No, Dios simplemente está diciendo que la auténtica Belleza no viene de afuera. De hecho, los adornos externos son más un estorbo para la verdadera Belleza que una ayuda. ¡Estamos demasiado preocupadas por nuestra ropa, cabello, maquillaje y accesorios! Sin embargo, esas cosas no guían más a una vida espiritual que a una atracción sensual de la carne.¡Con cuánta frecuencia nos vestimos para atraer las miradas! ¿No entendemos que “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”? (1 Juan 2:16) Y “si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” (1 Juan 2:15). Debemos dejar de llamar la atención sobre nosotras mismas y buscar irradiar una Belleza tal, que dirija todos los ojos hacia Dios.
Nuestro atavío no debe ser el externo, sino
…SINO EL INTERIOR, EL DEL CORAZÓN, EN EL INCORRUPTIBLE ADORNO DE UN ESPÍRITU AFABLE Y APACIBLE, QUE ES DE GRANDE ESTIMA DELANTE DE DIOS. (1 Pedro 3:3)
El “ser interior” es esa parte de nosotros sobre la que Dios está verdaderamente interesado. Como le dijo Dios a Samuel años atrás,
“…Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.”  1 Samuel 16:7
Si de verdad queremos ser hermosas, nos debemos preocupar por nuestra condición espiritual. Estar envuelta en un vestido delicado no es tan importante como estar cubierta con un delicado y apacible espíritu. Estar vestida con la última moda no es comparable con ser llenas del Espíritu Santo y estar investidas del Señor Jesucristo.
…antes bien sed llenos del Espíritu, (Efesios 5:18)
…sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. (Romanos 13:14)
Llevar puestas joyas de oro cuesta bastante menos que llevar joyas de virtud.

jueves, 18 de junio de 2015

La Gran Muralla de Nieve

Cuando el año 1814 empezó, tropas de suecos, cosacos, alemanes y rusos estaban a media hora de marcha de la ciudad de Sleswick. Unas noticias terribles del frente de los soldados venían todos los días. Se pensaba que el ataque final llegaría la medianoche del 5 de enero, día que se acercaba.
En las afueras de la ciudad, en el lado por donde vendrían los enemigos, había una casa solitaria, y en ella había una anciana creyente que oraba con fervor, con las palabras de un antiguo himno, para que Dios levantase una muralla alrededor de ellos, y así el enemigo no pudiera atacarles. En esa misma casa vivían su hija viuda, y su nieto, un joven de 20 años. Este oyó la oración de su abuela, y no pudo evitar decirle que no comprendía cómo podía pedir algo tan imposible, como que un muro se construyera alrededor de la casa para librarlos del enemigo. La anciana dijo:
– “Sin embargo, ¿crees que si fuera la voluntad de Dios construir una muralla alrededor de nosotros, sería imposible para Él?
Llegó la terrible noche del 5 de enero, y a la medianoche los soldados empezaron a entrar por todos lados. La casa de la que hablábamos estaba cerca de la carretera, y era mayor que las casas que estaban cerca que eran muy pequeñas. Sus habitantes miraban con ansias y temor, cómo los soldados entraban en una y otra casa para coger lo que quisieran; pero todos pasaron de largo de su casa.

Como ciegos

La ceguera mencionada en la Biblia, hace referencia a la condición física pero también a la espiritual, pues no es suficiente tener nuestras vista en las mejores condiciones fisiológicamente, dado que muchas veces omitimos ver la verdad al no quitarnos la venda de los ojos. Pero qué bueno que tenemos a Jesús, quien está dispuesto a quitarnos esa venda y guiarnos por el camino correcto.
ceguera espiritualVino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo.  El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Marcos 8:22-24 (Reina-Valera 1960).
De esta pequeña historia podemos aprender varias cosas:
  1. Dejarnos guiar: las personas que tienen limitaciones visuales necesitan a alguien que las lleve de su mano, que las guíe por donde deben andar para que no tropiecen ni se hagan daño. Lo mismo pasa a nivel espiritual, ya que cuando no conocemos a Dios y su verdad andamos como ciegos, y necesitamos de alguien que nos guíe y nos dé las instrucciones correctas; en este caso, vemos que Jesús tomó de la mano al ciego para hacer en él un milagro.
  2. Salir de la aldea: Debemos movernos del lugar donde estamos estancados; es necesario salir de esa oscuridad, y dejarnos llevar al lugar de bendición en donde Dios quiere que estemos, lo que también puede simbolizar salir de la comodidad.
  3. Dejar que Dios trate con nosotros: Esto se refiere a que pasaremos dificultades, humillaciones, situaciones adversas nada agradables, pero es necesario que todo lo pasemos para poder ver la gloria de Dios, o ¿acaso, como ser humano, es agradable que alguien nos escupa a los ojos?, para nada, pero el ciego en ningún momento se quejó, pues a él no le importaba lo que tuviera que soportar siempre y cuando Jesús lo sanara.
  4. Tener una fe firme: En cada uno de nosotros Dios tiene un propósito diferente. Ese ciego no recibió la vista de inmediato, NO era que Jesús hubiera orado mal o que lo fuera a sanar a medias, sino que quería probar su fe; al ver que su visión no era totalmente restaurada, este ciego pudo haberse desanimado y dejar de creer, pero en ningún instante dejó de hacerlo. Nosotros, muchas veces, tenemos un panorama difuso, situaciones que no podemos entender, nos suceden cosas ilógicas, y pensamos que solo nos pasan a nosotros; y otras veces nos llegan las bendiciones incompletas, pero no es porque Dios no quiera, sino porque puede que no sea el tiempo, y porque además le demostremos en realidad nuestra fe.

En las manos de Dios

Aunque no se tiene ningún antecedente del origen de Egipto, muchos historiadores concuerdan en que comenzó con el establecimiento de algunas familias a orillas del río Nilo.
Se cree que en un tiempo muy lejano, todo lo que ahora es desierto era un lugar fértil, pero el cambio drástico en aquella tierra y en el clima, hizo que muchas personas migraran en distintas direcciones, y algunas llegaron a orillas del río para aprovechar sus aguas.
El oficio principal en aquellos tiempos era la agricultura y la crianza de ganado, que en un principio, sólo estaba destinada al aprovechamiento familiar. Pero con el tiempo, se fueron perfeccionando las técnicas de cultivo y ganadería, atrayendo a más personas para comprar alimentos, y la gran mayoría para solicitar trabajo.
Los egipcios observaron que había algunas semillas que crecían mejor con un riego mesurado pero constante, y otras tenían que estar inundadas de agua.
Las leyendas de los egipcios atribuían la técnica del sembrado del grano de arroz a un hombre que fue tomado como un loco, y fue sometido a torturas hasta morir debido a que cogía las semillas y las depositaba en el Nilo.
Sin duda, esa acción a simple vista, parecía un desperdicio, pero la semilla crecía tranquilamente estando todo el tiempo inundada de agua; y la marea, constante, empujando las semillas a la orilla evitaba que se perdieran, y cuando la marea bajaba dejaba extensiones inmensas de lodo, que guardaban en su interior granos de arroz que continuaban aprovechando la humedad.
Eclesiastés 11:1 dice: “Echa tu pan al agua; después de algún tiempo lo encontrarás.” Versión Dios Habla Hoy.

Estudia la Biblia, la palabra de Dios

“ÁBREME LOS OJOS, PARA QUE CONTEMPLE LAS MARAVILLAS DE TU LEY” (Salmos 119:18)

Veamos algunos consejos prácticos para sacar provecho al estudio de la Biblia:

  1.  Organízate; si no, no te quedará tiempo. Aprende a decir “no” a lo banal. Para muchos, el mayor obstáculo para el estudio de la Biblia es la televisión. Una persona media la ve cuatro horas diarias. Si echamos cuentas, son sesenta y un días al año, o sea, ¡dos meses! A los dieciocho años de edad, el individuo medio ha visto 200.000 actos de violencia, incluidos 16.000 asesinatos. A los sesenta y cinco años de edad, se ha pasado nueve años y medio viendo la televisión. En cambio, si vas al culto dominical desde que naces hasta que alcanzas los sesenta y cinco años, sólo acumulas ocho meses de enseñanza bíblica. No es de sorprender, entonces, que nos quedemos tan cortos en el ámbito espiritual.
  2. Disciplínate disponiendo un tiempo concreto cada día para estudiar la Biblia y no dejes que nada se interponga. Hazlo cuando mejor te encuentres física, emocional e intelectualmente, no cuando estés distraído y con prisa. Tú ya sabes si rindes más por la mañana o por la noche, así que elige el momento en el que estés más fresco. Puede que el espíritu tenga ganas pero la carne sigue siendo débil; si no quieres que te entre el sueño en el momento de estudio, no lo hagas cuando estés cansado o inmediatamente después de una comida abundante. Utiliza un cuaderno para apuntar lo que aprendas y anota lo que Dios te vaya diciendo. Al escribir haces tres cosas: aclaras, refuerzas y personalizas. Asimismo pregúntate: ‘¿Qué puedo deducir de este pasaje?’ Te ayudará a grabar la Palabra de Dios en tu mente y te refrescará la memoria para saber qué hacer con lo aprendido.

“…LAS ENSEÑANZAS QUE NOS DISTE… ME HACEN MÁS FELIZ…” (Salmo 119:14 TLA)
3. Antes de estudiar la Biblia ponte a orar un rato. Pídele al Señor que te limpie de todo pecado y que te llene del Espíritu Santo para estar en comunión con Él durante el tiempo que dediques al estudio. Recordemos que el fin de estudiar las Escrituras no es recibir nuevas revelaciones y normas, sino estrechar tu relación con el Autor de la Biblia. El salmista dijo: “¿Con qué limpiará el joven su camino? ¡Con guardar Tu palabra!” (Salmo 119: 9). El pecado no corta tu relación con Cristo, pero sí dificulta tu comunión con Él. Y tienes que estar en comunión con Él para poder entender y poner en práctica Su Palabra. Así que antes de escudriñar las Escrituras, pídele a Dios que escudriñe tu corazón.

miércoles, 17 de junio de 2015

¿Cuál es tu palabra?

La obra titulada “Eat-Pray-Love” fue llevada al cine y protagonizada por la actriz Julia Roberts. En esta película se narra la historia de una mujer y un viaje que hizo, físico y personal, recorriendo Italia, la India y Bali. Durante el trayecto, Liz (la protagonista) se va encontrando con ella misma y también con Dios. En una de las escenas, estando en Italia, conversa con un grupo de amigos y comienzan a decir cuál es la palabra que los identifica, de acuerdo a las distintas nacionalidades de quienes comparten la mesa; algunos de ellos dicen que es “conformismo”, otros “rigidez”, y cuando le preguntan a la protagonista, no logra decir una palabra que la identifique, sino actividades o un “rol” (ex exposa, hija, escritora). Una de las mujeres sentada con ella junto a la mesa, le dice “Tal vez seas una mujer en búsqueda de tu palabra”.
Si te preguntaras ahora cuál es tu palabra ¿qué te dirías?, ¿la tendrías?, ¿dirías primeramente un rol o una actividad y te costaría dar con ella, o tendrías la absoluta certeza de saber cuál es? Saber cuál es tu palabra es mucho más profundo de lo que aparenta; el saberla es indicador, primero, de que te conoces bien a ti mismo, y segundo, de que es esa palabra la que dirige y orienta lo que haces. Es como si fuera tu timón, tu brújula y la que guía tus pasos.
Piénsalo de este modo, si tu palabra es “decepción”, todo lo que vivas, tu biografía completa tratará de encuadrarse en esta palabra. Pero si tu palabra es “optimismo”, ante cualquier situación adversa te sentirás capaz de sobreponerte y de ver lo positivo de lo que te ocurre, porque sabrás que te ayuda para bien y aporta en la construcción de tu biografía personal. Si te das cuenta, TODO está en la palabra que te identifique.
En la escena final de la película, después de un año de viaje de la protagonista, Liz descubre que su palabra es “attraversiamo” que en español quiere decir “crucemos”, haciendo alusión a ser capaces de atreverse a dar el siguiente paso. Esta palabra orientará su vida, las decisiones que tome y todo lo que formará parte de su futuro. Si te das cuenta, el poder de esta palabra abre un mundo de posibilidades para este personaje.

Sal de la cueva

Si la crisis económica, familiar, ministerial o matrimonial se ha levantado contra ti, no es para que te metas en una cueva.

Si algo no se puede evitar son las crisis. Pero las crisis más fuertes no son las externas sino las internas, ya que son las que nos llevan a aferrarnos a Dios o a escondernos de la realidad en las cuevas, y no hacerles frente para solucionarlas.
Muchas personas llevan años metidos en la cueva totalmente estancados, lo que les ha imposibilitado crecer, madurar y vivir la vida que Dios les dio. Lo difícil de las crisis es cómo las afrontamos.
Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? ... Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová…. 1 Reyes 19: 9,11 
Elías al verse ante una crisis, tomó la decisión de meterse en una cueva, aun siendo profeta y conociendo que Dios es poderoso para transformar la adversidad en un instrumento en sus manos, para el cumplimiento de su propósito.
Si estás metido en la cueva de la depresión o de la división familiar, divorcio, contienda, escasez económica, pobreza, ten el convencimiento de que en este momento viene una palabra de parte de Dios para tu vida que te dice “Sal fuera de esa cueva”. Es tiempo de que te sacudas el polvo, es tiempo de que levantes tu mirada y dejes de andar cabizbajo como si todo se hubiera terminado, como si hubieras nacido para ser un fracasado. Dios te recuerda que sus planes contigo no han acabado, que si te metiste en una cueva y pasaste tiempo encerrado en ella, hoy es el día de salir de la misma y emprender aquello que dejaste a medias.

Los locos

Suelen repetir ciertas palabras o frases como pensamiento, como oración sin un destino fijo, como conjuro contra la cordura, la guerra del Peloponeso, ajonjolí, mandrágoras, mira tú qué loco es, etcétera, etc., etc. En realidad, son vulgares parlanchines caseros de alma lastimada que no irritan la piel ajena y que, a la hora de la verdad, se encuentran solos.
Se quedan congelados frente a los argumentos y los sofismas de la razón, y también frente a las preguntas a quemarropa. Nunca aprendieron a defenderse de las evidencias reales y los pragmatismos del sistema, vistos en tiempo presente.
Les cautiva la hojita que de allí para aquí, se mueve al capricho del viento de la tarde. La reverberación del sol entre los álamos a las siete de la tarde en el verano, les atraviesa la garganta y les humedece los ojos. Nunca están satisfechos ni con la humedad ni con lo seco. No saben.
Los locos no presumen de banderas, de convicciones indestructibles, de teoremas para justificar la dictadura de las doctrinas y de los señores, no presumen de verdades inalterables, de consecuencias a ultranza ni de frases con fundamento, por la sencilla razón de que están locos.

Todo comienza con Dios

Porque todo, absolutamente todo en el cielo y la tierra, visible e invisible... todo comenzó en Él y para los propósitos de Él. Colosenses 1:16 (PAR)
A menos que se dé por hecho la existencia de Dios, la búsqueda del Propósito de vivir no tiene sentido. Bertrand Russell, ateo.
No se trata de ti.
El propósito de tu vida excede, en mucho, a tus propios logros, a tu tranquilidad o incluso a tu felicidad. Es mucho más grande que tu familia, tu carrera o tus sueños y anhelos más vehementes. Si deseas saber por qué te pusieron en este planeta, debes empezar con Dios. Naciste por su voluntad y para su propósito.
La búsqueda del propósito de vivir ha intrigado a la gente durante miles de años. Esto ocurre porque solemos empezar por el punto de partida equivocado: nosotros mismos. Nos hacemos preguntas egoístas como: ¿qué quiero ser?, ¿qué debo hacer con mi vida?, ¿cuáles son mis metas, mis anhelos, mis sueños para el futuro? Pero enfocarnos en nosotros mismos nunca podrá revelarnos el propósito de nuestra vida. La Biblia, dice: “En su mano está la vida de todo ser viviente”.


Contrariamente a lo que te dictan muchos libros conocidos, películas y seminarios, no encontrarás el sentido de tu vida buscando en tu interior. Es muy probable que ya lo hayas intentado. No te creaste a ti mismo, por lo tanto, no hay manera de que puedas responderte para qué fuiste creado. Si recibieras un invento que nunca has visto, no sabrías para qué sirve ni tampoco el ingenio te lo podría decir. Solo el inventor, o el manual de instrucciones podría revelarte el propósito de dicho invento.

En una ocasión me perdí en las montañas. Me detuve a preguntar cómo llegar al campamento y la respuesta fue: ”No puedes pensar en llegar hasta allí desde este lugar: ¡Tienes que empezar por el otro lado de la montaña, por el principio!”. De igual manera, no puedes llegar a la conclusión de tu existir centrándote en ti mismo. Dios es tu punto de partida, tu Creador. Existes solo porque Él desea que existas. Fuiste creado por Dios y para Dios, y hasta que no lo entiendas tu vida no tendrá ningún sentido. Solo en Él encontramos nuestro origen, nuestra identidad, nuestro sentido, nuestro propósito, nuestro significado... y nuestro destino. Cualquier otra ruta termina en un callejón sin salida.

Por otra parte, muchos tratan de usar a Dios para su propio beneficio, pero eso es antinatural y está condenado al fracaso. Fuiste creado para Dios, no al contrario; la vida consiste en permitir que Él te use para sus propósitos y no que tú lo uses a Él para los tuyos. La Biblia dice: “Obsesión consigo mismo en estos asuntos es un callejón sin salida; la atención a Dios nos guía a una vida libre y espaciosa”.


Hay muchas obras que ofrecen diferentes maneras de descubrir el propósito individual en cada vida. La mayoría se pueden clasificar como libros de “autoayuda” porque abordan el tema desde una perspectiva egoísta. Los libros de autoayuda, incluidos los cristianos, ofrecen por lo general, los mismos pasos a seguir para que logres encontrar el propósito de la vida: "piensa en tus sueños; define tus valores; trázate metas; averigua cuál es tu fuerte; apunta a la cima, ¡alcánzala!; sé disciplinado; cree en ti mismo para lograr tus metas; involucra a otros; nunca te des por vencido".
Muchas veces estas recomendaciones llevan al éxito. Por lo general, puedes lograr alcanzar una meta si pones todo tu empeño. ¡Pero tener éxito en la vida, y cumplir el propósito de tu vida son temas muy distintos! Podrías alcanzar todas tus metas y ser un triunfador de acuerdo con los estándares del mundo, y aun así, no saber la razón para la cual Dios te creó. Por eso necesitas más que un asesoramiento de autoayuda. La Biblia dice: “La autoayuda no es eficaz en todo. El sacrificio es el camino, mi camino, para encontrarte a ti mismo, a tu verdadero yo”.
Este, la Biblia, no es un libro de autoayuda. Tampoco es una guía para buscar la carrera adecuada, ni para hacer tus sueños realidad o planificar tu vida. No trata tampoco de cómo meter a la fuerza más actividades en una agenda ya sobrecargada. En realidad, te enseñará cómo puedes hacer menos en la vida, pero concentrándote en lo más importante. Trata sobre el tema de llegar a ser aquello para lo que Dios te creó.