viernes, 6 de marzo de 2015

Una Lección de Mi Padre

Nuestra familia siempre ha estado dedicada a los negocios. Mis seis hermanos y yo trabajamos en el negocio de mi padre, en Mott, Dakota del Norte, un pequeño pueblo en medio de las praderas. Comenzamos a trabajar en diferentes oficios como limpiar el polvo, arreglar las repisas y empaquetar, y luego progresamos hasta llegar a atender a los clientes. Mientras trabajábamos y observábamos, aprendimos que el trabajo era más que un asunto de supervivencia o un método para hacer una venta.
Recuerdo una lección de manera especial... 
Era poco antes de Navidad. Yo estaba en octavo grado y trabajaba por las tardes organizando la sección de juguetes. Un niño de cinco o seis años entró en la tienda. Llevaba un viejo abrigo marrón, de puños sucios y ajados. Sus cabellos estaban enmarañados a excepción de un mechón que salía derecho de la coronilla. Sus zapatos gastados, con un único cordón roto, me corroboraron que el niño era pobre, demasiado pobre como para comprar algo. Examinó con detenimiento la sección de juguetes, cogía uno y luego otro, y cuidadosamente los colocaba de nuevo en su lugar.
Papá entro y se dirigió al niño. Sus penetrantes ojos azules sonrieron y un hoyuelo se formó en sus mejillas, mientras preguntaba al niño en qué le podía servir. Éste respondió que buscaba un regalo de Navidad para su hermano. Me impresionó que mi padre lo tratara con el mismo respeto que a un adulto. Le dijo que se tomara su tiempo con tranquilidad y mirara todo. Así lo hizo.

Esperando con esperanza

“Porque fuimos salvos con esperanza; pero una esperanza que se ve no es esperanza, pues ¿quién sigue esperando lo que ya ve?
(Romanos 8:24)
Esperanza: Confianza en lograr una cosa. Virtud teologal por la cual aguardamos de Dios su gracia y nuestra eterna salvación.
La palabra esperanza tiene mucho que ver con la acción de esperar algo que anhelas o deseas. La esperanza es una ilusión que mantiene al corazón vivo, pero sabemos que esperar es una de las cosas más difíciles para nosotros los seres humanos. Quien sabe esperar, tiene una de las virtudes más hermosas.
Cuando esperamos se desarrolla en nosotros, la constancia. Y la constancia a su vez requiere firmeza. Para tener firmeza nuestro carácter debe ser moldeado por Dios. Nuestro carácter es moldeado a través de las experiencias que vivimos en la vida y que nos sirven de aprendizaje.
La constancia es perseverancia, y casi siempre quien persevera alcanza sus objetivos, sueños y metas. Cuesta ser decididos y perseverantes, sin embargo, ese camino es seguro. Entre tanto, en nuestras debilidades el Espíritu Santo acude a ayudarnos, nos sostiene. A través de Él recibimos fuerzas y aliento para continuar.
Es bella la palabra que Salomón deja en Proverbios 23:18: “Porque ciertamente hay un porvenir, y tu esperanza no será frustrada”. El porvenir no es otra cosa que los “sucesos en el tiempo futuro”. Es lo que está por llegarles a aquellos que, aunque no les es fácil, saben esperar y confiar en Dios.

Eres un diseño exclusivo

Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien. Salmo 139:14 (Biblia de las Américas)
Una de las cosas que hace que la alta costura de los modistas de París y Nueva York sea tan cara, es que son modelos exclusivos. La mujer que se compra un modelo exclusivo de Chanel o Ives Saint Laurent, sabe que no va a ver un vestido igual puesto en otra mujer. Sabe que va usar una prenda que está confeccionada cuidadosamente, a veces cosida a mano, y hecha a su medida para que lo calce como un guante.
Ella sabe que su vestido ha sido creado con esmero, con mucho cuidado, y está dispuesta a pagar un alto precio por esa prenda exclusiva. Así debería ser al mirar nuestra propia vida. Dios nos ha creado de manera que no se nos pueda reproducir, que no se nos pueda duplicar. Él selecciona cada aspecto de nuestra personalidad, crea cada habilidad y talento que nos da y pone especial atención en cada una de nuestras características y cualidades.
Hemos sido hechos a mano por Dios en el vientre de nuestra madre. Nos ha formado para que cumplamos un rol específico en su plan soberano para todos los siglos. Lea fue creada, formada y elegida con un propósito específico en el plan de Dios, a pesar de que ella misma no lo sabía. Ella fue un modelo exclusivo. Y también tú lo eres. Dios te creó para que fueses única. Tus huellas digitales son diferentes a las de cualquier otra persona; no solo de cualquier persona que viva hoy en día, sino de cualquier ser humano que haya existido y que existirá.
Lo mismo sucede con tus manos, tus pies, tu voz y tu código genético. Nadie tiene la combinación de rasgos físicos que tú tienes. Nadie más tiene tu juego de genes. Y aunque tuvieras los mismos genes que otra persona, igualmente serías única. Nadie más ha sido colocado por Dios exactamente como tú en tu familia, en tu barrio, con tus amigos y conocidos, en tu ciudad y estado, o siendo miembro de tu iglesia.

jueves, 5 de marzo de 2015

El ojo que nunca duerme

Primero transfirió una suma relativamente pequeña, de cien dólares. Luego, al ver lo fácil que fue hacerlo, endosó un cheque y transfirió doscientos dólares más. La transferencia la hacía de la cuenta de la compañía donde trabajaba, a su propia cuenta bancaria. Fue así como en dos años Tomasa González transfirió fraudulentamente, casi un millón cien mil dólares a su cuenta personal.
Lo curioso de este caso, es que Tomasa González era una empleada de confianza de la Agencia de Detectives Pinkerton, de California, especialista en investigar fraudes, robos, estafas y malversaciones. El lema de la firma era: "El ojo que nunca duerme". Pero con respecto a Tomasa González, ese ojo se durmió.
Lo cierto es que no hay nada humano que sea totalmente perfecto. La Agencia de Detectives Pinkerton tenía 141 años de existencia. Contaba con los mejores detectives privados y un equipo informático de primera. Investigaba a todo el mundo, bueno.., a todo el mundo menos a sus propios empleados. El ojo que nunca duerme por lo menos en esa ocasión, se durmió.

¿Qué piensa usted de Jesús?

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Juan 3:18.
Qué Piensa Usted de Jesús reflexiones cristianasSon numerosos los hombres ilustres que no están con nosotros desde hace cierto tiempo, cuya influencia todavía es fuerte. Pero que se piense o no en su celebridad, no produce una gran diferencia en la vida de cada uno de nosotros. En cambio, el asunto es muy distinto tratándose de Jesucristo. Según el versículo del encabezamiento, nuestra actitud con respecto a Jesús es en verdad, un asunto de vida o muerte, más exactamente, de vida o muerte eterna.
En medio de la conversación con Nicodemo (capítulo 3 del evangelio según Juan), Jesús le anunció el mensaje del amor de Dios expresado por el don de su Hijo, quien debía ser crucificado y resucitar al tercer día. Así le mostró el medio para responder a esta necesidad, que también es la nuestra: “Os es necesario nacer de nuevo” (verso 7). Para esto no es suficiente quedar impresionado por la personalidad de Jesús o por su enseñanza, es necesario creer que Él es el Hijo de Dios y el Salvador, mi Salvador.

Cuando el miedo o el temor se apodera de nosotros

¿Cuándo fue la última vez que experimentó la sensación de temor o miedo? ¿Hace una semana? ¿Ayer? ¿Hoy mismo? Cuando el miedo invade la mente, un sin número de reacciones se desencadenan que dependerán, entre otras cosas, de las experiencias traumáticas del pasado, de las expectativas del futuro, de las vivencias actuales, de la personalidad del que experimenta el miedo,... y de muchas otras variables.
El miedo puede llegar a convertirse en un "aliado", si lo consideramos como una experiencia única de aprendizaje, que promueve y estimula una mayor confianza y dependencia en las infalibles promesas de Dios. Pero también puede ser lo contrario; puede llegar a convertirse en una fuente de ansiedad constante que impida funcionar de forma saludable, tanto emocional como socialmente.
En la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, encontramos historias de personajes que experimentaron el miedo: Adán y Eva tuvieron miedo cuando escucharon la voz de Dios, porque sabían que habían desobedecido. Jacob tuvo miedo cuando se iba a encontrar con su hermano Esaú, porque sabía que lo había engañado. Abraham tuvo miedo de que los egipcios lo mataran por mentiroso. Pedro tuvo miedo cuando la gente lo reconoció como alguien que había andado con Jesús y lo negó. Incluso los discípulos tuvieron miedo cuando se enfrentaron con una tormenta en el mar de Galilea. Seguramente usted podría mencionar algunas tormentas de su propia experiencia; de hecho, ¿quién podría decir, sin parecer petulante ni mentiroso, "jamás he sentido miedo a nada ni a nadie…"?
Las Escrituras tienen promesas y enseñanzas que nos animan a confiar en nuestro amado Señor Jesús, cuando el miedo ronda nuestra vida. Sin embargo, por muy espirituales que seamos, el miedo puede apoderarse de nosotros cuando nos encontramos en situaciones de crisis. Este miedo puede hacer que nuestra capacidad de ser objetivos disminuya y que nuestra fe en Dios languidezca.
Es necesario, entonces, que hagamos un alto, que nos detengamos y tomemos tiempo para observar a Jesús, quien obró un milagro para ayudar a sus discípulos a enfrentarse al miedo en un momento especial en sus vidas (Marcos 6:45-52).

¿Es correcto que un cristiano se tatúe el cuerpo?

Las perforaciones y tatuajes en el cuerpo son muy antiguas, y están presentes en muchas tribus, muy especialmente, en los ámbitos religiosos de las mismas. En ritos de iniciación o con diferentes propósitos, incluso por razones de belleza. 
Muchas tribus y pueblos practicaron este tipo de rituales. Ya en la época moderna han tenido gran avivamiento. Cada vez son más jóvenes los que llevan una perforación o algún tatuaje.
Por tanto, es legítima la pregunta, ¿qué papel toma el pueblo de Dios, tanto antiguo como moderno, respecto a estas manifestaciones de estética, o motivadas por problemas de carácter psicológico? Independientemente de las causas y los fines de todo esto, debemos preguntarnos, como siervos y amantes de la voluntad de Dios, si esto es aceptable por nuestro Salvador.
Sobre todo, debemos cuestionar esto no con el afán de ser parte de un grupo de intolerantes o llenos de prejuicios, sino porque la Biblia nos advierte de tener cuidado de lo que hay en el mundo, “…Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre…” (1 Juan 2:16,17). Además, debemos recordar que “…el mundo entero está bajo el maligno…” (1 Juan 5:19); por lo tanto, y teniendo en cuenta las condiciones espirituales en las que se encuentra el mundo que nos rodea, debemos preguntarnos si las modas que existen en el mundo son compatibles con la voluntad de Dios.
Es de esperar que esto sea de gran bendición para todos los jóvenes que estén sumamente interesados en hacer la voluntad de Dios, la cual, es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:1, 2).

¿Cómo ser resistentes a pesar de nuestras debilidades?

Aunque las vasijas de barro son baratas, ordinarias y desechables, también pueden ser sorprendentemente duraderas. Pueden aguantar una enorme cantidad de presión y maltrato. Hasta resquebrajadas todavía pueden ser útiles. Uno las puede restregar todo lo que quiera y no se desgastan. Tampoco el calor prolongado de un horno las daña. Por supuesto, pueden romperse, pero además de eso, no hay muchas cosas que puedan destrozar a una vasija de barro.
El liderazgo de Pablo tenía esas mismas características. Él describió su vida como un período de constantes pruebas; en 2 Corintios 4. 8-9: Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.
Sí, él era una vasija de barro. Una vasija frágil, rompible, reemplazable, carente de valor. Pero tampoco era para subestimarlo, era una vasija de barro fuerte, no una porcelana frágil. Esta cualidad es absolutamente esencial para cualquiera en el liderazgo: El líder es resistente. 

Esta característica, viva en él, se compendia con la virtud de la humildad. El líder, aunque conoce sus propias debilidades, debe ser fuerte y robusto.
Los líderes siempre tienen pruebas. Después de todo, el liderazgo tiene que ver con las personas, y estas causan problemas. Inclusive algunas de ellas son los mismos problemas. El líder, aunque sepa de su propia fragilidad, debe encontrar fuerzas para aguantar cualquier tipo de prueba, entre las que están incluidas la presión, la perplejidad, la persecución y el dolor. Como lo fue Pablo, y observe que éste habla de las pruebas en una serie de cuatro contrastes notables (atribulados, no angustiados; en apuros, no desesperados; perseguidos, no desamparados; derribados, no destruidos).

miércoles, 4 de marzo de 2015

Valentía en tiempos difíciles.

Hace algún tiempo, dos mujeres chinas me 
contaron la historia de su padre. Éste fue arrestado en una redada hecha a miembros de la iglesia que se reunía en una casa, y le fue dada una opción: negar a Cristo o ir a la cárcel. El hombre pasó veinte años recluido en prisión por su fe.
Me sentí conmovido hasta llegar a las lágrimas, por el fiel testimonio de este hermano. Entendió que Dios tenía el control de su vida, y ese entendimiento le dio la valentía para agradar a su Padre celestial, sin importar las consecuencias.

Romanos 8.28 enseña que “y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”. Las primeras palabras del versículo: “Y sabemos” son un indicio de cómo debemos confiar en que el Señor cumplirá su promesa. Podemos afrontar la adversidad con valentía, cuando desarrollamos el hábito de encontrar las huellas de Dios en situaciones de nuestro pasado.