lunes, 27 de octubre de 2014

El masaje

En la mañana de hoy, mientras me dirigía a llevar a mi esposa al trabajo y a mi niño a su escuela, él, puesto de pie y sujetado por los brazos de su madre, me estaba dando un masaje en la cabeza. Sentir sus manitas pasar por mi cabeza no tiene precio. Una muestra de cariño de hijo a padre.
La Palabra de Dios dice en Isaías 40:12-31 “¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados? ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia? He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo. Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio. Como nada son todas las naciones delante de Él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es. ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis? El artífice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde cadenas de plata. El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva. ¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó? Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. Él convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca. ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo. Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; Él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio. ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.
RECUERDA, ASÍ COMO CON NUESTRAS MANOS PODEMOS HACER Y CREAR COSAS, DIOS MISMO CON SUS MANOS, CREÓ TODO EL UNIVERSO Y DIO VIDA A TODO SER VIVIENTE QUE HABITA EN LA TIERRA. NOSOTROS, SI QUEREMOS TENER UNA EXISTENCIA VERDADERA Y CON UN FINAL SEGURO, DEBEMOS APRENDER A DEPENDER DE DIOS ACEPTANDO A CRISTO JESÚS COMO SEÑOR, REY Y SALVADOR DE NUESTRAS VIDAS Y ASÍ, VIVIR PARA ÉL. ¿YA LO TIENES EN TU VIDA?

Carta Desde El Cielo - Crecimiento personal-espiritual

Sally se levantó tan pronto vio al cirujano salir del quirófano. Le preguntó: ¿Cómo está mi hijito? ¿Se pondrá bien? ¿Cuándo puedo verlo?” El cirujano contestó: “Lo siento; hicimos todo lo que se pudo pero su hijo no sobrevivió”.
Sally dijo: “¿Por qué tienen cáncer los niños? ¿Es que no le importan a Dios? ¿Dónde estabas, Dios, cuando mi hijo te necesitaba?”
El cirujano preguntó: “¿Quiere pasar un tiempo a solas con su hijo?  Una de las enfermeras saldrá en unos minutos, antes de ser transportado a la universidad”.
Sally le pidió a la enfermera quedarse con ella mientras le decía adiós a su hijo. Movió sus dedos amorosamente, a través del abundante cabello rojo y ensortijado de su hijo.
“¿Quiere un mechón de su cabello?”, preguntó la enfermera. Sally dijo que sí. La enfermera cortó un mechón de cabello, lo puso en un sobre de plástico y se lo entregó. La mamá dijo: “Fue idea de Jimmy donar su cuerpo a la universidad para su estudio. Dijo que eso tal vez ayudase a alguien más. Aunque en primera instancia me negué, Jimmy dijo: Mamá, no lo estaré usando una vez que muera, y quizá ayude a otro niñito a pasar un día más con su mamá. Continuó; Mi Jimmy tenía un corazón de oro, siempre pensando en los demás, siempre queriendo ayudarlos, caso de ser posible”.
Sally salió del Hospital de Niños por última vez, tras pasar mucho tiempo de los últimos seis meses allí. Puso la bolsa con las pertenencias de Jimmy en el asiento de al lado en el coche. La travesía de vuelta a casa fue difícil; y fue aún más difícil entrar a la casa vacía.  Llevó las pertenencias de Jimmy y el sobre plástico con su mechón de cabello a la habitación de su hijo. Comenzó a colocar los cochecitos y otras cosas personales en su habitación, en el lugar exacto donde él solía tenerlas. Se tiró sobre la cama de su hijo, abrazando su almohada, y se durmió llorando. Fue alrededor de medianoche cuando Sally se despertó. Yaciendo junto a ella en la cama había una carta doblada. La carta decía:
Querida Mamá:
Sé que me vas a extrañar; pero no creo que jamás te olvide o que deje de amarte, solo porque no estoy allí para decírtelo; siempre te amaré, Mamá, aún más cada día. Algún día nos veremos de nuevo; hasta entonces, si quieres adoptar a un niñito para que no estés tan sola, estaría bien para mí. Él puede tener mi cuarto y mis cosas para jugar. Pero si decides adoptar a una niña, es probable que no le gusten las mismas cosas que nos gustan a los niños. Tendrás entonces, que comprarle muñecas y cosas de niñas. No estés triste pensando en mí; realmente, este es un un lugar muy bonito. Los abuelos me recibieron en cuanto llegué y me mostraron algo del lugar, pero voy a emplear mucho tiempo en verlo todo. Los ángeles son impresionantes y me encanta verlos volar. ¿Y sabes qué?
Jesús no se ve como en ninguno de sus cuadros. Sin embargo, cuando lo vi, supe que era Él. ¡Jesús mismo me llevó a ver a Dios! ¿Y adivina qué, Mamá? Me senté en las piernas de Dios y conversé con Él como si fuese alguien importante. Fue entonces, cuando le dije que quería escribirte una carta para decirte adiós y todo eso, pero sabía que eso no estaba permitido. Bueno, ¿sabes qué, Mamá? Dios me pasó papel y Su bolígrafo personal, para escribirte esta carta. Creo que Gabriel es el nombre del ángel que te la va a llevar. Dios me pidió que te contestase a una de las preguntas que le habías hecho: ¿Dónde estaba Él cuando lo necesitabas? Dios dijo que estaba junto a mí, como cuando Jesús estuvo en la cruz; estaba allí, como siempre, con todos Sus hijos.
¡Oh!, de paso, Mamá, nadie más puede ver lo que te escribí excepto tú. Para todos los demás, este es simplemente un papel en blanco, ¿no te parece bonito? Tengo que devolverle su pluma a Dios ahora. La necesita para escribir algunos otros nombres en el Libro de la Vida. Esta noche me sentaré con Jesús a la mesa para la cena; estoy seguro de que la comida estará excelente.
¡Oh!, casi me olvidaba decirte: ya no me duele nada. El cáncer se ha ido; estoy contento porque ya no podía soportar más el dolor y Dios tampoco podía soportar verme sufrir tanto.  Fue entonces, cuando envió al Ángel de Misericordia para traerme. ¡El Ángel dijo que era una entrega especial! ¿Qué te parece?
Firmado con amor de parte de Dios, Jesús y yo”.

La fidelidad no se improvisa

“La fidelidad no se improvisa” fue una frase magistral que tuve la posibilidad de escuchar meses atrás, en una conferencia orientada al desarrollo de la sexualidad y la afectividad.
Sin lugar a dudas, seguro que esta oración no fue muy resonante para muchos de los que compartíamos el auditorio aquel día, pero para mí tuvo un significado muy profundo y representa el pensamiento que hoy tengo. Hoy, porque parte de reconocer quiénes somos es reconocer quiénes hemos sido, y lo que he sido no siempre ha sido coherente con esta cita.

A lo largo de nuestra vida existen muchas y distintas formas de manifestar nuestra fidelidad y lealtad: con la familia, con la profesión, la fe, la pareja, los sueños, los proyectos, etc. Son infinitas las facetas en las cuales podemos decidir mantenernos firmes y fieles a nuestras convicciones. Ser fiel es una decisión que se toma de antemano, no de improviso ante una situación límite. Yo puedo saber, por ejemplo, si le seré fiel a mi pareja, porque decido serlo antes; de no ser así, sería muy peligroso, arriesgado e irresponsable. La fidelidad no se improvisa, se decide.

Este es el camino

No importa lo que le haya ocurrido en su vida, aunque haya sido abandonado por su cónyuge, abusado por sus padres, o herido por su hijos o por otros; a pesar de todo, si permanece en el camino angosto, como Dios le indica, y deja atrás todo el exceso de equipaje carnal, encontrará la paz, el gozo y la satisfacción que busca. Mientras atraviesa este proceso, puede hallar consuelo y guía en la promesa de Dios de Isaías 30:23: Entonces dará el Señor lluvia a tu sementera, cuando siembres la tierra, y dará pan del fruto de la tierra, y será abundante y pingüe; tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en espaciosas dehesas. 
Jesús es el Camino, y nos ha mostrado el camino en el cual debemos andar. El Señor ha enviado sobre nosotros su Espíritu Santo para conducirnos y guiarnos en la senda por la que debemos transitar, el camino angosto que lleva a la vida y no el ancho que conduce a la destrucción. Suceda lo que suceda, debemos seguir caminando en los caminos del Señor. Gálatas 6:9 nos anima: “No nos cansemos de hacer el bien, porque, a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos”. La Biblia no promete que cuando hagamos el bien recibiremos las recompensas de inmediato. Pero sí nos asegura que si seguimos haciendo el bien, finalmente seremos recompensados.

domingo, 26 de octubre de 2014

Para eso es Dios, para hacer lo que Él quiere y cuando quiere

Para eso es Dios, para hacer lo que Él quiere y cuando quiera. Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? Génesis 18:13
¡Qué pensaría Dios cuando Sara, en vez de recibir con agrado la noticia de que quedaría embarazada, se rió de incredulidad, dudando de que pudiera ser posible que ella tuviera un hijo a su edad!
Y es increíble que aquello que Él oyó decir a Sara, está escuchándolo de nosotros todos los días. Porque decimos “Yo no creo”, “Mi tiempo pasó”, “A esta edad lo dudo”, sin pensar que Dios no se equivoca ni habla por hablar. Sepamos que cuando Él nos da a conocer Su voluntad, es para que entendamos que no podemos tener en cuenta ni siquiera las circunstancias, ya que por encima de todo, Él lo hará; pues para eso es Dios, para hacer lo que Él quiere y cuando quiera.
Así que, si estamos como Sara, cambiemos el concepto que tenemos de Dios; porque así como le dijo, así le sucedió. Pues Él no la vio en el aspecto natural sino en lo sobrenatural, donde nada hay que impida hacer Su voluntad.

El buen Samaritano

Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas. Lucas 10:33-34
Como yo os he hecho, vosotros también hagáis. Juan 13:15
La Ley de Dios, consignada en la Biblia y dada en otro tiempo al pueblo de Israel, mandaba amar al prójimo como a sí mismo. Alguien preguntó: “¿Quién es mi prójimo?”; para contestarle, Jesús cuenta la historia de un hombre que cayó en manos de ladrones. A punto de morir al borde del camino, ese pobre hombre fue socorrido por un samaritano que pasaba por allí.
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El "buen samaritano", en el lenguaje corriente, señala a alguien que se ocupa caritativamente de su prójimo. Sin embargo, el alcance de esta parábola no es solo motivarnos a ser buenos con las personas que nos rodean. Jesús también quiere que su interlocutor comprenda cuál es su estado moral, que entienda y se ponga hipotéticamente, en la tesitura del desdichado que cayó en manos de los ladrones. 
Esta es la situación de toda persona que vive sin Dios. Está ante la muerte, sin ninguna esperanza. El buen samaritano representa al Señor Jesús, quien vino del cielo a buscar y a salvar a los que estaban perdidos, heridos, a fin de cuidar de ellos.
Al terminar su parábola, Jesús preguntó: “¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?”. “El que usó de misericordia con él” (Lucas 10:36-37).
Jesús vino a esta tierra como hombre. Él fue nuestro prójimo y se dio a sí mismo, al aceptar morir en una cruz para salvarnos. Si hemos experimentado su amor en nuestra vida, ¿cómo no ser compasivos con los que nos rodean?


Día de esperanza

Puede que no lograras lo que querías durante todo el año. Hubo fracasos, caídas, tropiezos y piensas que no existirá diferencia alguna entre el año que se va y el que viene. Pero no tienes por qué pensar eso, la esperanza es la expectativa de que lo que se desea se puede lograr, de que todo saldrá bien, que sí existe un futuro mejor.
Como nos dice la Biblia, “somos salvados por la esperanza”. Nunca hemos necesitado estar tan llenos de esperanza como hoy en día. Ésta sobrepasa la situación económica más difícil, sobrepasa los problemas en la familia, en el matrimonio, nos da la percepción de que los valores de nuestra sociedad se van deteriorando y,... ¿son ajenos a nosotros?
Si tú tienes esperanza, inspirarás a otras personas también a tenerla. Mantén la tuya y contágiala porque nada la derrota.
Seguro que escuchaste ese viejo dicho que dice: “donde hay vida, hay esperanza”; pero hay otro mejor “donde hay esperanza, hay vida”. Tú nunca serás vencido, nunca serás derrotado si jamás la pierdes. Es Dios quien da poder, y cuando Él llega a tu corazón la esperanza también lo hará.

¿Qué nos espera el día de mañana?

Hace una semana me encontré con un amigo que estaba desconsolado, se había quedado sin trabajo, su matrimonio no andaba bien, se le terminaba el dinero que tenía y para completar el panorama, tenía que pagar al banco a fin de mes.

Todos, de cierta forma y en algún momento de nuestras vidas, pasamos por preocupaciones, desesperanza e incertidumbre; y no sabemos qué nos espera el día de mañana.

Las reacciones ante estas situaciones son muy diferentes. Algunos acuden a adivinos para hacerse unas limpias y quitarse la mala suerte, cuando en realidad lo único que hacen es ensuciarse el alma. Otros no quieren luchar y piensan que el suicidio es una solución para no sufrir más, creen que de esta forma, sus problemas se resolverán. Otro gran porcentaje se refugia en el alcohol y otras drogas creyendo que así podrán olvidar y encontrar alivio, pero no se dan cuenta que este método es pasajero y no soluciona nada, al contrario, lo empeora totalmente.
Existe también, un grupo más pequeño que acude a Dios. Nuestro pasado, presente y futuro debería estar en sus manos, pues no hay un lugar más seguro. Él es muro de fuego alrededor de todos aquellos que le temen, es la firme roca, el apoyo con el que podemos construir nuestra vida, familia y sociedad, nuestro pronto auxilio en medio de las tribulaciones. Solo en sus manos misericordiosas vamos a encontrar paz en medio de la tormenta.

Déjate amar

Yo no sé si soy demasiado observador o estoy demasiado atento, pero hay veces en que una sola frase me resuena el día entero. Es como si me la hubiesen dicho a mí y, bueno, la asumo como si así hubiese sido.
Recientemente, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia que hablaba sobre la manera de amar que tienen los niños, desde el nacimiento hasta los 13 años aproximadamente. Enfatizaba en la importancia de los primeros años de vida en el desarrollo del niño o niña y cómo sus experiencias van definiendo o perfilando su vida, incluso la manera en que amarán de adultos. Esto último me pareció sumamente importante, ya que cuando nos encontramos en la vida adulta con otra persona, hay muchas cosas de su vida que desconocemos, y más aún, cuando nos involucramos sentimentalmente con alguien, no sabemos cómo ha sido su experiencia temprana de amar, lo que podría ayudarnos a comprender por qué hace o no, una determinada acción o conducta.

Dentro de todo lo que escuché en la conferencia, me quedo con una idea principal que conjunté entre varias frases que señaló la expositora: “Para poder amar hay que reconocer que se ha enamorado y dejarse amar por el otro… dejar enamorarse”Profundicemos en la fuerza de esta declaración.

Por una parte, la palabra "reconocer" ya lleva implícito valor y coraje. Reconocer algo ya forma parte de un proceso de reflexión interna, pero "reconocer" que se está enamorado, es aún más extraordinario. Cuando yo reconozco algo lo hago visible para mí, y al hacerlo visible, lo asumo como una realidad. Por lo tanto, si reconozco esta realidad me hago responsable de ella y si necesitase cambiar algo, lo haría. Por consiguiente, si estoy enamorado, asumo una responsabilidad al respecto, un compromiso, y esta visión ya es novedosa e implica un trabajo duro.