sábado, 20 de septiembre de 2014

Comentarios de la Vida

Mucha gente dice que quiere matarse pero luego no quiere morir. La frase es igual que la vida: confusa y complicada. La vida nos golpea a veces en el rostro, y muchos sobreviven mientras otros caen. Pero ante ella, siempre debemos mantener una actitud positiva. La vida a veces, no es justa, pero pensemos que después de todo, Dios solo nos concede aquello que podemos manejar.
Aprendamos de nuestros errores, tomemos riesgos, remontémonos a las estrellas y soñemos, soñemos sobre ellas. Porque la vida es la única que tenemos, amémonos a nosotros mismos, amemos lo que nos rodea y causemos la diferencia en la vida de otros. Este sentimiento es a menudo, inexplicable.

Aprendamos a dar y recibir amor. Amemos a nuestros amigos, esos ángeles enviados por Dios, amemos a nuestra familia y no dejemos de decirles lo importantes que son para nosotros porque nunca sabremos si habrá un mañana. Mejor asegurarnos que lamentarnos.
Aprendamos a darnos tiempo a nosotros mismos. Aprendamos que la vida es una travesía y que necesitamos disfrutar cada momento de ella. No podemos navegar por la vida con temor. Necesitamos levantarnos y seguir andando.
Si bien no podemos volver atrás en el tiempo, sí podemos hacerlo con nuestros recuerdos. No nos apesadumbremos porque se acabe aquella historia, alegrémonos de que ocurrió. Pero tenemos que seguir adelante, no debemos aferrarnos a los recuerdos.
A veces nos preguntamos por qué. ¿Por qué la gente es como es? ¿Por qué se comporta así? Cuando todo marcha bien nadie se acuerda de Dios. Pareciera que cuando están en crisis es cuando únicamente recurren a Él. ¿Por qué?
También sucede a veces, que dando amor a la gente, ellos lo toman y lo desestiman. Damos amistad y luego no están allí cuando les necesitamos. ¿Por qué? Es normal, es parte de la vida. En la travesía de la vida hallaremos esta injusticia pero no nos preocupemos, mientras hagamos nuestra parte estaremos bien. Y si nos dan en la mejilla una vez, ofrezcámosles la otra.

Busqué al Señor y me libró de todos mis temores

"Busqué al Señor, y él me escuchó, y me libró de todos mis temores". Salmos 34:4.
En su discurso inaugural, en 1933, Franklin D. Roosevelt, recién elegido presidente de los Estados Unidos, se dirigió a la nación que aún no se había recuperado de la Gran Depresión. Esperando despertar una perspectiva más optimista en cuanto a la crisis económica, declaró: ¡A lo único que tenemos que tenerle miedo es al miedo!
El miedo suele aparecer en nuestra vida, cuando corremos el riesgo de perder algo: riquezas, salud, reputación, posición social, seguridad, familia o amigos. Revela nuestro deseo innato de proteger lo que más nos importa en la vida, en vez de entregarlo plenamente al cuidado y control divinos. Cuando el miedo se impone, nos incapacita emocionalmente y debilita nuestra vida espiritual. Tenemos temor de hablarles a otros de Cristo, de disponer de nuestra vida y recursos para ayudar a los demás, o de aventurarnos hacia terrenos desconocidos. Un espíritu temeroso es más vulnerable al ataque del enemigo, quien nos tienta para que no seamos fieles a las convicciones bíblicas y nos hagamos cargo personalmente de las cosas.
Por supuesto, el remedio para el miedo es la confianza en nuestro Creador. Solo cuando confiemos en la realidad de la presencia, el poder, la protección y la provisión de Dios en nuestra vida, podremos compartir el gozo que experimentaba el salmista, cuando dijo: "Busqué al Señor, y él me oyó, y me libró de todos mis temores" (Salmo 34:4).
Confiar en el Señor es el remedio para un espíritu temeroso.

Soy Linaje de Cristo

Y si sois de Cristo, sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa” (Gálatas 3:29).
Si somos Linaje de Cristo, somos Linaje de Abraham, y si somos Linaje de Abraham, tenemos las promesas de Dios en nuestras vidas. Ser de Cristo conlleva vivir una vida nueva y libre de pecados. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:24).  De modo que “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y Justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
¿Qué quiere decir linaje de Dios? Descendencia de sangre. Descendencia e hijos escogidos por Dios. “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia” (1 Pedro 2:9-10). ¡Aleluya! 
“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama !Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gálatas 4:4-7).
Inline image 1         Para ser heredero de Dios y gozar de Sus ricas bendiciones cada día, tenemos que dar un paso de fe y ser sus hijos recibiendo a Cristo. El Apóstol Juan nos dice con detalle: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es” (1 Juan 3:2).  
         Cuando leemos en Génesis, la historia de Abraham y su obediencia, podemos ver que a Dios le agradó la manera en que él actuó, no importándole dejar su parentela y vivir por fe como nómada en el desierto. Todos tenemos muchas amistades y conocidos, pero dentro de ese grupo de amigos, siempre existirá uno que es incondicional. Dios encontró en Abraham, una actitud sincera e incondicional, Dios descubrió en Abraham, a un amigo fiel. Las cualidades de Abraham lo situaron con altos honores, ganándose el título de "el Padre de la Fe". Pero, ¿Abraham fue perfecto? claro que no, él cometió errores como todos, pero hubo una gran diferencia en él, que lo alejó poco de ser perfecto: su fe y su obediencia a Dios.
         Cuando Dios lo llamó le dijo: “Yo soy El Sadday, camina en mi presencia y sé perfecto. Yo establezco mi alianza entre nosotros dos, y te multiplicaré sobre manera (Génesis 17; 1-2), Dios le otorgó a Abraham bendiciones sobreabundantes en la tierra y a su linaje también, y lo bendijo con su Ciudadanía en los Cielos.
         Todos tenemos una ciudadanía que es la ciudadanía de la tierra, como por ejemplo, yo nací en España, por tanto soy ciudadano español. Pero para obtener una Ciudadanía Eterna con Dios es necesario tener otro nacimiento, y ese nacimiento es el Nacimiento del Espíritu Santo de Dios en nuestros corazones. Por esta razón, cuando aceptamos a Dios como nuestro Salvador espiritual, en espíritu y en verdad, automáticamente obtenemos en nuestras vidas Ciudadanía en los Cielos.
       “Mas nuestra ciudadanía está en los Cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al Cuerpo de la gloria Suya, por el poder con el cual puede también sujetar a Sí mismo todas las cosas” (Filipenses 3:20-21). Recuerda que la Ciudadanía de los Cielos debes mantenerla como Dios manda. Si caminas por el mal camino siendo hijo de Dios, pones en riesgo tu Ciudadanía Celestial. Dios no solamente nos bendecirá con la Ciudadanía en los Cielos, Él por Su misericordia, nos bendice también en la tierra. Y para recibir sus ricas bendiciones cada día, es necesario dar un paso de fe como lo hizo Abraham.

El Día en que Mi Vida se Detuvo - Crecimiento personal-espiritual

"La vida está llena de posibilidades pero tú nunca obtienes la tuya”. 
¿Has sentido alguna vez como que tu vida se detuvo? ¿Has pensado que la vida está llena de posibilidades, pero que no son para ti? Muchas personas se encuentran detenidas en la vida, personas que piden ayuda porque no saben qué hacer; que han sido abandonados por su pareja, que perdieron el trabajo, que están endeudados, que todo les sale mal,... lo único que alcanzan a ver son problemas y más problemas.
Alguien dijo “La gente no necesita cambiar sus problemas, sino sus perspectivas”.
Necesitamos cambiar nuestra manera de pensar de la vida. Los problemas fueron hechos para resolverse, hasta la muerte tiene solución, porque si estás en Cristo debes saber que tienes vida eterna. Entonces, ¿por qué haces que tu vida se detenga?, ¿por qué caer en la negatividad? Si tú piensas que algo va a salir mal, seguro que va a salir mal.

La Biblia dice: Lo que el impío teme, eso le vendrá; pero a los justos les será dado lo que desean.”Proverbios 10:24. Y ahora, ¿qué es lo que tú deseas en la vida? ¿Deseas seguir detenido o deseas seguir avanzando sin importar las crisis, los problemas y los fracasos? Los problemas siempre van a existir mientras vivas en esta tierra, pero tú tienes la capacidad de salir adelante.
Tú puedes elegir quedarte desplomado pensando que el mundo se acabó, llorando desconsoladamente, esperando a ver si tus amigos te ayudan en ese momento difícil, o puedes elegir buscar a Dios, buscar su sabiduría y buscar las oportunidades para mostrar y emplear las virtudes y talentos que Él te ha dado.
Alguien dijo: “La adversidad tiene el don de despertar talentos, que en la prosperidad hubiesen permanecido durmiendo.”

viernes, 19 de septiembre de 2014

Lo que yo soy es lo que importa

Una maestra decidió llevar un proyecto a su comunidad de estudiantes, para ver qué clase de influencia tendría en ella. Dio a cada uno de sus estudiantes tres cintas, y les dijo que fueran e hicieran conocer a otros sobre esta ceremonia de reconocimiento personal.
Deberían hacer un seguimiento de los resultados, y ella, ver quiénes honraron a la clase la semana siguiente. Uno de los chicos de la clase fue a donde un joven ejecutivo de una compañía cercana, y le reconoció por haber planificado su carrera. Colocó una cinta azul en su camisa, y luego le dio dos cintas más.
– Estamos haciendo en la clase, un proyecto sobre reconocimiento, le dijo, y nos gustaría que usted buscase a alguien a quien admire, y le dé una de las cintas azules, y la otra para que esa persona haga lo mismo con alguien más, a fin de mantener esta ceremonia en marcha. Una vez hecho esto, por favor, infórmeme que sucedió.
Más tarde, ese mismo día, el joven ejecutivo fue a ver a su jefe, quien a propósito tenía fama de ser un individuo gruñón y de mal humor. Lo hizo sentar y le dijo que lo admiraba profundamente por ser un genio creativo. El jefe se sorprendió. El joven ejecutivo le preguntó si aceptaría la cinta azul como regalo, y le pidió permiso para colocársela en el bolsillo.
- Seguro, hazlo, contestó su sorprendido jefe.
El joven ejecutivo tomó la cinta azul y la colocó en el bolsillo del jefe, sobre su corazón.
– ¿Me haría un favor?, le dijo mientras le daba la última cinta; ¿quisiera tomar esta cinta extra, y darla como prueba de admiración a alguien más?, el chico que me dio estas cintas está llevando acabo un proyecto de su escuela. Queremos mantener en marcha esta ceremonia de reconocimientos, y ver como afecta a las personas.

Venciendo a las tentaciones

“Luego el Espíritu lo impulsó a ir al desierto, donde Jesús fue tentado por Satanás durante cuarenta días. Estaba a la intemperie entre los animales salvajes, y los ángeles lo cuidaban..”(Marcos 1:12, 13. Nueva Traducción Viviente)
Las tentaciones siempre llaman a la puerta. Constituyen una de las estrategias de nuestro adversario espiritual, Satanás, para sacarnos del buen camino (1 Pedro 5:8). Recuerde que él siempre maquina de qué manera llevarnos a una caída moral, a un estancamiento o a un revés espiritual. Se ocupa en esa tarea las veinticuatro horas del día. Lo importante es identificar qué factores nos llevan a ser tentados y vencerlos.
¿De qué manera lo hacemos? Con la ayuda de Dios. Jamás venceremos la tentación únicamente por nuestras fuerzas. Recuerde que nuestra naturaleza humana está inclinada al pecado y, muchas veces, no solo acariciamos el pecado sino que nos solazamos con las tentaciones hasta que es demasiado tarde y sucumbimos a sus redes. El apóstol Santiago advirtió que es necesario reconocer que las tentaciones toman forma y se materializan en el pecado, porque no les ponemos freno a tiempo (Santiago 1:12)
Nuestro amado Salvador, el Señor Jesús, fue sometido a tentaciones pero venció. Lo logró por su íntima dependencia de Dios.

Cada nuevo dia

Cada nuevo día
que Tú nos das,
nos traes una nueva oportunidad
de vivir, de disfrutar,
de encontrarnos a nosotros mismos
y descubrir quiénes somos,
a dónde vamos
en nuestro caminar...
...El no perder de vista
la meta que nos das.
¡Que pueda yo aprender
no solo a recibir
sino también a dar!
Que oyendo Tu Palabra
pueda entender
que aquí me tienes
con un fin.
Que no quite mis ojos de Jesús
perdiendo así el motivo de vivir.
Así, en cada día que me das
aprenda a disfrutar y a ver,
que en cada oportunidad
que Tú mes das,
a otros yo pueda bendecir.

No hay espacio para ti…

¿No te han dicho en más de una ocasión: Lo siento, pero no tenemos espacio para usted?
¿Y en materia de trabajo: Lamentablemente no tengo una posición para usted en mi compañía?
¿Y en los deportes: No tienes cabida en el equipo?
¿Y en las cosas del amor: En mi corazón no hay espacio para ti?
¿Y si se trata de fanatismo: No nos interesa alguien como usted aquí?
Peor aún. Quizás hayas oído esto mismo en la iglesia: Nos ha fallado muchas veces; es mejor que se busque otra iglesia.
Una de las palabras más tristes sobre la tierra son: "No hay lugar para ti".
Jesús conocía el sonido de estas palabras. Todavía estaba en el vientre de María cuando el portero de la hospedería dijo: No hay lugar para ustedes.
Cuando los residentes de su pueblo trataron de apedrearlo, ¿no le dijeron lo mismo?: No queremos profetas en este pueblo.
Cuando los líderes religiosos lo acusaron de blasfemia, ¿no lo evitaron también? En este país no hay lugar para alguien que se auto-proclama Mesías.
Y cuando lo colgaron de la cruz, ¿no fue un mensaje unánime de rechazo? No hay lugar para ti en este mundo.
Aun hoy día, Jesús recibe el mismo tratamiento. Va de corazón en corazón pidiendo que lo dejen entrar. Pero la mayoría de las veces tiene que escuchar las palabras del portero de la hospedería de Belén: "Esto está demasiado lleno. No hay espacio para ti".
Sin embargo, de vez en cuando es bienvenido. Alguien le abre la puerta de su corazón y lo invita a entrar. Y a esa persona Jesús le hace esta gran promesa: No se turbe tu corazón. Cree en Dios, cree también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay.
Dice: Tengo mucho espacio para ti. ¡Extraordinaria promesa! Hacemos para Él espacio en nuestros corazones, y Él hace para nosotros espacio en su casa. Su casa tiene espacio de sobra. Su casa tiene una segunda bendición:
Que siempre, cada día del año tengas espacio para Él en tu corazón, porque Él siempre tiene para ti.
Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLARÉIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS, porque mi yugo es fácil y mi carga ligera. Mateo 11:28-30.

El verano está cerca

Nadie desconoce lo que está ocurriendo en todo el mundo. Como nunca antes, la tierra está experimentando diferentes fenómenos, como: calentamiento global, contaminación, tsunamis, eclipses y terremotos. Se han incrementado asombrosamente los índices de mortandad, pobreza, delincuencia, asesinatos, suicidios, etc.
Cada día, a través de los diferentes medios de comunicación y redes sociales, escuchamos y vemos que poco a poco, se va cumpliendo todo lo que está escrito en la Biblia. Como dice en Lucas 21:25-28 “Y habrá señales extrañas en el sol, en la luna y en las estrellas. Y aquí en la tierra, las naciones del mundo estarán en caos, perplejas por los mares rugientes y las mareas extrañas. La gente quedará aterrada de lo que verá venir sobre la tierra, porque los poderes de los cielos serán sacudidos. Entonces todos verán al Hijo del Hombre venir en una nube con poder y gran gloria. Por lo tanto, cuando todas estas cosas comiencen a suceder, pónganse de pie y levanten la mirada, ¡porque la salvación está cerca!”. (NTV)
Debemos prepararnos para la venida de nuestro Salvador, porque Jesús regresará como ladrón en la noche a recoger a una iglesia santa, sin mancha ni arruga, que haya sido perseverante en la oración, que haya sufrido por su nombre con paciencia, sin darse por vencida y haya permanecido fiel.