viernes, 4 de julio de 2014

Es maravilloso saber que estamos aquí para sobre todo, amar a Dios - Reflexiones

¿Cuál es el asunto principal?
Esa pregunta me vino a la mente mientras observaba al perro de mi nieto buscar y traerme una pelota una y otra vez.
¿Cuál es el asunto?
refle-punto02Eso es lo que el autor de Eclesiastés preguntó, mientras pensaba en el monótono ciclo que observaba en la naturaleza y en la vida: las mismas cosas sucediendo año tras año, generación tras generación.
¿Cuál es el punto?
Eso es lo que un hombre de negocios jubilado preguntaba, cuando me dijo que prefería morir que vivir más tiempo. Había visto y hecho todo lo que había querido. Y había llegado a un momento en que la vida le daba más dolor que placer.
¿Cuál es el punto?
He aquí el punto. Unos cuantos años antes de que muriera un amigo mío dijo:
"La vida es una experiencia maravillosa. Es magnífico ver que Dios mantiene la naturaleza funcionando según su patrón. Es maravilloso saber que estamos aquí para amar a Dios por encima de todas las cosas y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Es consolador creer que todos nuestros pecados están perdonados por lo que Cristo hizo en la cruz. Y es emocionante pensar en la eternidad que Dios tiene para nosotros. Ciertamente, es fantástico estar vivo."
La vida puede ser deprimente cuando se deja a Dios afuera, pero ¡qué emocionante es cuando Él está en el centro de la misma!

Descansando en la escalada

“Llévame a la roca que es más alta que yo”
(Salmos 61:2)
En el estado de Utah, en Estados Unidos, hay un paraje deslumbrante por su diversidad y colorido, a donde llegan cada año miles de turistas para hacer fotos, respirar el aire puro de la naturaleza, hacer senderismo, pasar el día en familia y un sinfín de otras actividades lejos de las urbes ruidosas. "The Rock Canyon" destaca por sus elevadas y rocosas montañas, sitios ideales para alpinistas del mundo entero que encuentran en este exuberante lugar, un reto a vencer a la par que un deleite de los sentidos. The Rock Canyon tiene en sus temibles laderas una curiosa particularidad; no es una flor oriunda o un animal nativo, sino sillas. Sí, sillas a docenas de metros de altura; ancladas a la roca hostil hay sillas donde el alpinista fatigado puede hacer una parada.

La empinada montaña se hace más suave, las escarpadas laderas son más benévolas porque en la subida se puede parar y descansar mientras se disfruta del alucinante paisaje. Es asombrosa la vista desde la mitad del trayecto a la cima. Se puede ver lo ascendido y mirar con emoción lo que falta. Más que un deporte, aquello se convierte en un viaje. Los entusiastas escaladores aprecian el descanso que ofrecen estas sillas que otros, antes que ellos, pusieron con sumo cuidado para que fueran resistentes y seguras. Estas sillas son tributos de la gentileza y la filantropía. El viaje se hace entonces, grandemente gratificante debido a aquellos escaladores anónimos, que hicieron un aporte nuevo para las generaciones continuadoras.

Para el que no sea alpinista las sillas a medio camino le parecerán sólo un detalle interesante, pero para los que sí lo son, esas sillas son un bálsamo, un gran acierto, un remanso en la abrupta escalada. Un pequeño descanso y una excelente vista natural bajo los pies, pueden ser muy útiles para remontar con nuevos bríos. Al llegar a la cima conviene darles un poco de crédito a esas sillas colocadas de forma estratégica y, sobre todo, a aquellos que las pusieron para que otros hicieran el trayecto más fácilmente.

Cualquier persona, si quiere llegar a la cima de algo en la vida, tiene que comenzar una difícil escalada. No hace falta ser un amante de los deportes de riesgo ni ser un buscador compulsivo de adrenalina, para incursionar en subidas peligrosas. Sí tiene que ver con lo que eres por dentro, con ser una persona que no se conforma con poco y que quiere conseguir más. Lo difícil es que a veces, en tu deseo de ascender, no ayudan mucho los que subieron antes de ti, porque no dejaron pistas de cómo hacerlo, ni un mapa, ni mucho menos, la descripción de un sitio donde descansar en el camino a la meta. Quisieron poseer el logro para sí mismos como avaros mercaderes del éxito.

Dios ha considerado... situaciones únicas (3)

A veces, las circunstancias de cierto lugar son tan especiales que Dios atiende primero a las realidades generales. Cada ciudad, cada pueblo, cada cultura no solo tiene su tiempo, sino también su propia situación. Dios entiende esas condiciones y decide derramar su poder en respuesta a esas situaciones. El estado del pueblo de Israel, cuando estaba entre los egipcios como esclavo, era único; y Dios se movió a través de Moisés de una manera única, con plagas y otros movimientos muy propios de ese tiempo y situación. 
Dios sorprendió a Pedro mientras oraba, mostrándole un lienzo y ordenándole tres veces que matara y comiera incluso algunos animales inmundos, que Dios mismo había prohibido que se comieran. La sorpresa de Pedro fue grande cuando dijo: “Señor, nunca he comido algo inmundo”, y Dios le dijo: “Lo que yo he limpiado no lo llames tú inmundo”. Este caso, en el cual Dios parece contradecirse o saltar la barrera, en realidad, es un ejemplo de una situación única, ya que estaba preparando el camino para un encuentro único entre Pedro y un gentil, llamado Cornelio. 

Como siervos, podemos intentar ponernos en piel ajena, sin tener en cuenta que lo que hizo estaba encuadrado en una situación única. Podemos forzar la clave, pero siempre encontraremos que los resultados son diferentes. David dijo: “Oh, Rey, tu armadura fue exacta para las situaciones únicas que has vivido como guerrero, pero yo estoy viviendo mi propia situación única, que no se va a repetir; y esta situación exige que yo renuncie a tu armadura y que vaya contra ese filisteo con otras armas que encajan para esta situación”. Regularmente, la historia de la Iglesia nos muestra cómo un movimiento único se institucionaliza para perpetuarse, pero queda solo la forma porque el espíritu ya no está; y todo porque ese fue un movimiento único, sin repetición posible. Necesitamos comprender que Dios crea, aprovecha o produce situaciones únicas, cuando nos lanza a una transición ministerial por los senderos ocultos del valle espiritual.


El libro más perseguido

¿A QUÉ TEMPERATURA ARDE EL PAPEL? RESPUESTA: A los 451 Fahrenheit ó 233 grados centígrados.
Fahrenheit 451 es una novela donde los bomberos no apagaban incendios sino quemaban libros. Para mantener el orden establecido en aquella sociedad, descrita, aparentemente libre, se fomentaban toda clase de entretenimientos y espectáculos. La gente tenía televisores del tamaño de la pared, por ejemplo. En cambio, los libros eran malos para los líderes de esa sociedad porque hacían que sus ciudadanos pensaran. Era entonces, cuando razonaban y se daban cuenta, que las cosas no estaban tan bien como parecía. Los lectores, después de ser conscientes de ello, desearían cambiar su entorno y eso no convendría a la clase dominante. Por eso trataban de evitar a toda costa que la gente leyera dándoles “... entretenimiento”. Y por eso mismo, los lectores eran buscados como criminales y los libros quemados sin ningún tiento.
Cuando el protagonista de la novela encuentra a una jovencita muy diferente, por vivaz e inteligente, él es confrontado con una pregunta que cambiaría el resto de su vida: ¿alguna vez has leído lo que quemas? Aunque al principio trató de ignorar esta pregunta, siguió taladrando su mente hasta que finalmente, él mismo se convirtió en un lector y, consecuentemente, un prófugo de la justicia. En su huida vino a parar a un paraje para gente apartada de la “civilización”, donde encontró hombres y mujeres que sabían de memoria textos enteros de muchos autores famosos. Y él les preguntó:” ¿Por qué los memorizan? ”Le respondieron que podrían quitarles los libros y quemarlos, pero lo que estuviera escrito en su interior no se lo podrían arrebatar jamás. 
También la Biblia ha sido quemada como lo muestra el siguiente pasaje. La inquisición persiguió despiadadamente a aquellos que se atrevían a poner la palabra de Dios en la lengua del pueblo, y quemó millares de ejemplares de la Biblia.
Y entraron a donde estaba el rey, al atrio, habiendo depositado el rollo en el aposento de Elisama secretario; y contaron a oídos del rey todas estas palabras. Y envió el rey a Jehudí a que tomase el rollo, el cual lo tomó del aposento de Elisama secretario, y leyó en él Jehudí a oídos del rey, y a oídos de todos los príncipes que junto al rey estaban. Y el rey estaba en la casa de invierno en el mes noveno, y había un brasero ardiendo delante de él. Cuando Jehudí había leído tres o cuatro planas, lo rasgó el rey con un cortaplumas de escriba, y lo echó en el fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió sobre el fuego que en el brasero había. Y no tuvieron temor ni rasgaron sus vestidos el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras. Y aunque Elnatán y Delaía y Gemarías rogaron al rey que no quemase aquel rollo, no los quiso oír. También mandó el rey a Jerameel hijo de Hamelec, a Seraías hijo de Azriel y a Selemías hijo de Abdeel, para que prendiesen a Baruc el escribiente y al profeta Jeremías; pero Jehová los escondió. Jeremías 36:20-26 RV1960.

jueves, 3 de julio de 2014

Remiendos

Una pareja que iba a cumplir 30 años de casados, quería hacer una renovación de sus votos matrimoniales. Para el acontecimiento hicieron varios preparativos, con el fin de reunir a todos sus amigos y compartir ese momento tan especial con ellos. Como parte de la planificación ella dijo que quería estrenar un vestido nuevo, pero él aseguró que quería usar la misma pieza con la que se desposó aquella vez. 
Inmediatamente, ella se opuso porque había pasado mucho tiempo, tanto que seguro se veía viejo y pasado de moda. Pero él le dijo que amaba ese traje, porque había puesto todo su esfuerzo en conseguirlo para verse bien en el día más importante de su vida. Al recordar ese momento, ella calló un instante, una sonrisa se dibujó en su rostro, sus ojos se cristalizaron y asintió con la cabeza mientras decía, te amo.
Pero cuando fueron a sacarlo del baúl para el importante evento, notaron que una de las solapas de la chaqueta tenía un agujero. Hasta entonces, ninguno de los dos había recordado, que el día de su matrimonio él tuvo un pequeño accidente con un broche.
Al instante, tomando aguja e hilo, trataron de arreglarlo pero los resultados eran horribles. Intentaron cortar un pedacito del doblez de la manga para ponerlo como remache en el hueco, trataron de usar hilos para cruzarlos por encima del agujero, le pusieron otro broche más grande para taparlo, y hasta tuvieron la idea de vestir con el cuello de la camisa por fuera de la solapa, como en los años 60, todo con tal de taparlo, pero nada dio resultado, el hueco siempre terminaba viéndose.
Al día siguiente fueron a un sastre para ver si podía hacer algo. El anciano les pidió que dejaran allí la chaqueta y que volviesen por la tarde. Cuando regresaron, quedaron impresionados con el trabajo que había realizado, el hueco había sido remendado tan perfectamente, que apenas se podía notar que antes había alguno.
En ocasiones la ropa suele desgastarse, apolillarse o simplemente, por algún accidente, llega a romperse. Cuando toda la pieza aún sirve se usan remiendos que uno mismo puede hacer, pero en ocasiones hace falta la mano de un profesional para solucionar el problema. Pero, ¿qué pasa cuando los huecos están en el corazón? A veces provocados por haber tomado decisiones equivocadas, situaciones fortuitas, o simplemente, por algún mal momento irrelevante que a todos nos toca vivir. Son esas duras circunstancias las que probablemente, han causado un daño en tu interior que han dejado huecos y hoy difícilmente los puedes disimular o tapar, porque al final siempre terminan siendo evidentes.
Salmos 103:3-5 “Él es quien perdona todas mis maldades, quien sana todas mis enfermedades, quien libra mi vida del sepulcro, quien me colma de amor y ternura, quien me satisface con todo lo mejor y me rejuvenece como un águila.” Versión DHH

Cómo ayudar a cambiar las Malas Actitudes de otros - Reflexiones

Durante un año tuve una estudiante que se comportaba de forma inadecuada. Esta historia empieza mi primer día de trabajo. 
Cuando ingresé al quinto curso de secundaria a dar mi primera clase, me encontré con un grupo de estudiantes rebeldes e indiferentes. No fue difícil identificar a la líder que a propósito, era una señorita muy inteligente.
Cada vez que entraba al aula de clases, esta señorita, de nombre Sandra, empezaba a inquietar al resto de alumnos, se ponía en pie encima del pupitre sin pedir permiso,... en pocas palabras, hacía lo que le daba la gana.
refle-teacher24aMi posición frente a ella, era la de ponerla en su sitio y disciplinarla. Pero esto no calmaba para nada a esta señorita.
Un día, ya cansado de reprenderla me hice una pregunta a mísmo, ¿cómo puedo cambiar la actitud negativa de Sandra?
Gracias a Dios, se me ocurrió una idea genial. Pedí a todos los alumnos que fueran a la biblioteca, y que yo les llamaría uno por uno para hablar con ellos.
Mientras iba conversando con cada uno de mis estudiantes, me di cuenta que Sandra influenciaba muy sutilmente en todos.
Llegó el momento de conversar cara a cara, sin ningún testigo, con esta estudiante.
Se sentó frente a mí, me miró a los ojos como desafiándome y esperando que la retara, pero se encontró con la sorpresa de que su profesor le pedía disculpas por tratarla de forma enérgica y a veces tosca.

La Cuerda Floja - Reflexiones

reflexiones - Confianza en DiosA mediados del siglo XIX, el funámbulo sobre cuerda floja de nombre Blondin, se preparaba para intentar su mayor hazaña. 
Extendió un cable de acero de dos pulgadas a lo largo de las Cataratas del Niágara, mientras una gran muchedumbre se congregaba para observar.
Entonces Blonding dijo al público presente:”¿ Cuántos de ustedes creen que puedo cargar sobre mis hombros el peso de un hombre al cruzar este desfiladero?
La muchedumbre aumentaba y lo aclamaban, creyendo que él sí podía llevar a cabo una proeza tan difícil. Blondin levantó sobre sus hombros un saco de arena que pesaba unos 80 kilogramos y lo llevó cargado a través de las cataratas. Ambos llegaron ilesos al otro lado.
Y Blondin volvió a preguntar: ¿Cuántos de ustedes creen en efecto, que puedo llevar una persona cargada a través del barranco? Otra vez la muchedumbre elevó gritos y aplausos de aclamación.
“¿Quién de ustedes es el que subirá sobre mis hombros y me va a permitir que lo lleve al otro lado de las Cataratas? ”
Se hizo un gran silencio entre el público. Todos deseaban ver a Blondin llevar una persona cargada a través del desfiladero, pero nadie deseaba arriesgar su vida en las manos de Blondin.
Por fin, un voluntario dio el paso dispuesto a participar en esa mortal hazaña. ¿Quién fue este individuo? Era el Gerente administrador de Blondin, quien conocía por bastantes años y personalmente, al caminante sobre la cuerda floja.
Al hacer los preparativos para cruzar las Cataratas, Blondin le había dicho a su administrador: "No debes confiar en tus propios sentimientos, sino en los míos. Sentirás que tenemos que virar cuando no hay que hacerlo y si confías solo en tus sentimientos, ambos caeremos. Debes hacerte parte de mi persona". Ambos llegaron ilesos al otro lado.

Cuando Dios se cansa

Dios no soporta que se le ofrezca un excelente sacrificio, supuestamente hablando, con el fin de disimular un corazón malo.
Isaías 1:16-17 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. 
El profeta Isaías recuerda que el Dios que nunca se cansa puede llegar a cansarse. ¿Una contradicción? No. Dios nunca se cansa físicamente (Isaías 40.28), pero puede cansarse moralmente (Isaías 1.14). Nada puede agotar la energía del Todopoderoso, pero mi entrega superficial o parcial puede llevarlo a exclamar: "hastiado estoy" (1.11); "no deseo" (versículo 11); "¡no puedo soportarlos!" (versículo 13); "me son una carga" (versículo 14).
Si tratamos a Dios como una dependencia innecesaria, nuestras oraciones se convertirán en tiempo desperdiciado.
¡Palabras fuertes! Pero no más fuertes que los sentimientos de Dios hacia cualquier hipocresía que Él encuentre en mí. Él no puede soportar que se le ofrezca un excelente sacrificio, con el fin de disimular un corazón malo (espiritualmente hablando). Tampoco puede soportar la tensión creada entre una profesión clara de fe y compromiso, seguida por
 una vida mediocre. El "cansancio" de Dios es su disgusto, su indignación ante la manera fría y superficial en que le presento mis ofrendas. Él nunca se cansa de recibir a pecadores contritos, pero se cansa rápidamente de mi cristianismo mecánico y sin amor.

El arma de la alabanza

No subestime nunca la importancia de la alabanza. Es una de las armas espirituales más poderosas que usted tiene. La alabanza es más que un canto agradable o unas palabras de elogio a Dios. La alabanza nos lleva a la misma presencia de Dios. Y cuando la presencia de Dios entra en escena, los enemigos son echados fuera. La enfermedad y la dolencia no pueden permanecer en su cuerpo. La pobreza no puede permanecer en su casa. Incluso el cansancio físico tiene que huir cuando se enfrenta con el gozo de la verdadera alabanza.
Yo lo sé por experiencia. Hace años, cuando comencé a ministrar, tuve una verdadera batalla con el agotamiento. Ministraba e imponía mis manos sobre los enfermos durante tantas horas que, cuando terminaba, me sentía físicamente débil hasta para concluir totalmente el culto. Entonces, en una reunión, descubrí el poder de la alabanza.
Acababa de orar por aquellos que estaban en la fila de oración, y como de costumbre, estaba exhausto. Pero en vez de descansar, el Espíritu del Señor me dio a conocer que lo que necesitaba verdaderamente, era regocijarme en Él. Así lo hice. Comencé a alabar al Señor con todo mi corazón, mente y cuerpo. ¿Qué sucedió? El cansancio se fue y fui investido de poder con la presencia de Dios.
La próxima vez que el diablo trate de ahogar su eficacia y menguar su fortaleza, la riqueza y la victoria que son suyas en Jesús, rechácelo con esta poderosa arma. Levante sus manos, su voz y todo su corazón, y alabe a Dios.
Salmo 9:1-3 - Te alabaré, Jehová, con todo mi corazón. Contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, Altísimo. Mis enemigos se volvieron atrás; cayeron y perecieron delante de ti.