jueves, 19 de junio de 2014

Tiempo de Agradecer

¡No tengo dinero para prestarte! Fue la declaración de una joven mujer ante la quiebra económica de su madre…
Con vehículos y una hermosa casa propia, tierras, bienes… y después de haber sido alimentada, cuidada y educada por sus progenitores, su osada respuesta fue: ¡NO TENGO!
Fingió pasar una mala etapa económica,...¡habiendo heredado todo de sus padres! La madre, siempre comprensiva, dijo: mi pobre hija no tiene, no me puede ayudar…
Una de las palabras favoritas de mi escaso vocabulario es: ¡GRACIAS! Palabra que, muy poco suelo escuchar o leer. Porque “gracias" se dice con la boca, pero también con los hechos. No sé si hay algo más encantador y esperanzador que encontrarnos con una persona agradecida.
El caso es que, no podemos esperar que el milagro del agradecimiento suceda… pues el ser humano ni siquiera agradece a su Creador.
Seguro que la falta de agradecimiento se produce, al mirar el fruto de nuestro trabajo y convencernos de que somos nosotros quienes hemos logrado todo. Entonces creemos que somos dioses.
La Biblia dice en Salmo 103:2, "Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios".
Aquí el Salmista se da una orden a sí mismo y dice: ¡BENDICE ALMA MÍA A JEHOVÁ!, es decir, glorifica al Señor, reconócelo en todos tus caminos.

S.O.S.

“Dedíquense a la oración con una mente alerta y un corazón agradecido” Colosenses 4:2 (NTV)
Una historia cuenta que en una noche de 1968, el piloto de un avión de pasajeros con destino a Nueva York, se dio cuenta de que el tren de aterrizaje de su jet estaba trabado. Se acercaba cada vez más a su destino, y continuaba luchando con los controles tratando de que las ruedas cayeran en su lugar, pero sin éxito. Mientras daba vueltas alrededor del aeropuerto, pidió instrucciones a la torre de control. El personal de tierra, respondiendo a la inminente crisis, roció la pista con espuma y los vehículos de emergencia se colocaron en posición. Le dieron instrucciones al piloto de que aterrizara lo mejor que pudiera.
La tripulación pidió a los pasajeros que se prepararan para lo peor y se colocaran en posición de descenso. Momentos antes del aterrizaje el piloto anunció por el intercomunicador: “Estamos comenzando nuestro descenso final, es mi obligación informarles que si creen en Dios, deben comenzar a orar”. Entonces, el avión hizo un aterrizaje de emergencia con la panza, y milagrosamente, se detuvo sin causar daños a los pasajeros.
Si aquel piloto no se hubiera encontrado en ese percance, en esa crisis ese día, sus pasajeros nunca hubieran utilizado el recurso más importante que tenían: la oración. Pero, ¿no ocurre lo mismo con la mayoría de las personas? Mientras todo va bien, rara vez piensan en hablar con Dios, pero cuando el asunto es de vida o muerte, se vuelven a Él para pedir ayuda.

¿El Cielo es real? - ¿Cómo es el cielo?

Verdaderamente, el cielo es real. La Biblia nos dice que el cielo es el Trono de Dios (Isaías 66:1; Hechos 7:48-49; Mateo 5:34-35). Después de que Jesús resucitó y se apareció en la tierra a sus discípulos, “…fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.” (Marcos 16:19; Hechos 7:55-56). “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios.” (Hebreos 9:24). Jesús no sólo entró por nosotros como precursor, sino que Él vive y tiene un ministerio actual en el cielo, sirviendo como nuestro sumo sacerdote en el verdadero tabernáculo hecho por Dios (Hebreos 6:19-20,8:1-2).
También Jesús mismo nos dijo que hay muchas moradas en la casa de Dios y que Él ha ido antes que nosotros para prepararnos un lugar. Tenemos la seguridad de Su palabra, de que un día Él regresará a la tierra y nos llevará donde Él está en el cielo (Juan 14:1-4). Nuestra creencia de un hogar eterno en el cielo está basada en la promesa explícita de Jesús. El cielo es definitivamente un lugar real. El cielo existe de verdad.

Cuando la gente niega la existencia del cielo, no sólo niegan la palabra escrita de Dios, sino que también niegan los anhelos más profundos de sus propios corazones. Pablo se dirige a los corintios respecto a este mismo tema, animándolos para asirse a la esperanza del cielo, a fin que no se desanimen: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.” (2 Corintios 5:1-4). Él los exhorta a poner su mirada más allá, en su hogar eterno en el cielo, una perspectiva que les permitiría soportar las pruebas y desilusiones de esta vida. “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” (2 Corintios 4:17-18).
Así como Dios puso en el corazón de los hombres el conocimiento de que Él existe (Romanos 1:19-20), también los “programó” para desear el cielo. Es el tema principal de incontables libros, música y obras de arte. Desafortunadamente, nuestro pecado ha bloqueado el camino al cielo. Puesto que el cielo es la morada de un Dios santo y perfecto, no hay lugar ahí para el pecado, ni puede ser tolerado. Afortunadamente, Dios ha provisto para nosotros la llave que abre las puertas del cielo – Jesucristo. Todos los que creen en Él y buscan el perdón de sus pecados, encontrarán las puertas del cielo abiertas para ellos de par en par. “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto es, de Su carne, y teniendo un gran Sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.” (Hebreos 10:19-22).

¡Calma..! - Reflexiones

Después del 11 de septiembre, una compañía invitó a los miembros de otras compañías afectadas por el ataque a las Torres Gemelas, a compartir el espacio disponible de su oficina.
En una reunión de la mañana, el jefe de seguridad contó historias de cómo había gente que estaba viva, y todos estaban vivos por pequeños detalles, como por ejemplo:
*Al director de una compañía se le hizo tarde, porque fue a comprar un chocolate kinder para su hijo.
*Otro compañero estaba vivo porque le tocaba llevar los donuts.
*Una mujer se retrasó porque su despertador no sonó a tiempo.
*A uno se le hizo tarde porque se quedó atascado en la carretera, en la que había un accidente.
*Otro perdió el autobús.
*Alguien le tiró comida encima y perdió tiempo en cambiarse .
*A uno tuvo su coche no le arrancó.
*Una se volvió para contestar el teléfono.
*¡Otra tuvo un bebé!
*Otro no consiguió un taxi.
*Pero, el que más me impresionó, contó, fue un señor que se puso un par de zapatos nuevos esa mañana, pero antes de llegar al trabajo le había salido una ampolla. Se detuvo en la farmacia a comprar unas tiritas. Por eso está vivo hoy.
Ahora, cuando me quedo atascado en el tráfico… pierdo un ascensor… me vuelvo para contestar el teléfono … todas esas cosas que me desesperan, pienso: Este es el lugar exacto en el que Dios quiere que esté en este preciso momento.

miércoles, 18 de junio de 2014

Rico, ¿Para qué? - Economía

“Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen…”
1 Timoteo 6.18
Este es uno de los consejos que Pablo le dio a Timoteo en cuanto a ser rico. Bastante directo, por cierto.
Si tú deseas ser rico, tener posesiones, cosas bellas, deberías desear también hacer el bien con esas cosas.
¿Luchas para ganar suficiente dinero y estar cómodo, al extremo de cansarte tanto que estás descuidando a tu familia, amigos o Dios?
Entonces deberías luchar de igual manera, para hacer bien a los demás con lo que tienes y con lo que ganas. Deberías tener el mismo deseo de hacer el bien, de dar, de compartir. Si no lo haces, entonces has perdido el punto de vista correcto y no entiendes por qué se te ha dado todo. De hecho, probablemente alabes más a tu dinero y posesiones que a Dios. 
Y muchos de nosotros que tenemos más de lo que necesitamos, terminamos desperdiciando nuestro dinero en cosas frívolas.
¡Cuidado con lo que te esfuerzas por tener! Con las bendiciones, viene la responsabilidad! Mientras más grandes sean las bendiciones, más grandes las responsabilidades. Y si descuidas tus responsabilidades, lo más probable es que también estés descuidando otras cosas importantes: Dios, familia y amigos.

No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos

"Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos". Juan 15:13.
Enrique era un hombre bueno. Consideraba que su trabajo como policía era un servicio a la comunidad, y estaba totalmente dedicado a servir a cualquier precio. Una prueba de ese deseo se veía en la puerta de su taquilla en la estación de policía, donde había pegado Juan 15:13.
En ese versículo, nuestro Señor declaró: Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Esas palabras no significaban para él, simples ideales nobles, sino que expresaban el compromiso de Enrique con sus deberes como policía; compromiso que demandó el precio supremo, cuando fue asesinado mientras cumplía con su trabajo. Su sacrificio fue una muestra real de su significado.
A las pocas horas de expresarlas, Jesucristo puso en práctica las poderosas palabras de Juan 15:13. El acontecimiento del aposento alto, donde Jesús habló de ese sacrificio, fue seguido de la comunión con su Padre en Getsemaní, una serie de juicios ilegales y, posteriormente, la crucifixión delante de una multitud que le ridiculizaba.
Por ser el Hijo de Dios, Jesús podría haber evitado el sufrimiento, la tortura y la crueldad. No tenía pecado ni merecía morir. Pero el amor, el combustible que impulsa el verdadero sacrificio, le llevó a la cruz. Como resultado, nosotros podemos ser perdonados si aceptamos por la fe su sacrificio y su resurrección. ¿Has confiado en Aquel que entregó su vida por ti?
Sólo Jesús, con su sacrificio perfecto, puede declarar perfectos a los culpables.

¿Qué dice la Biblia acerca del sueño del alma?

El concepto del “sueño del alma” no es una doctrina bíblica. Cuando la Biblia dice que una persona está “dormida” en relación a la muerte (Lucas 8:52; 1 Corintios 15:6), no significa literalmente que “duerma.” El sueño es sólo una manera de describir la muerte, porque un cuerpo muerto aparenta estar dormido. Y la Biblia también nos dice que en el instante que morimos, somos llevados al cielo o al infierno, dependiendo de si hemos puesto nuestra fe en Cristo para la salvación. Para los creyentes, el estar ausentes del cuerpo significa estar en la presencia del Señor (2 Corintios 5:6-8; Filipenses 1:23). Para los no creyentes, la muerte significa el castigo eterno en el infierno (Lucas 16:22-23). Al morir nos enfrentamos al juicio de Dios (Hebreos 9:27), sin embargo, hasta que suceda la resurrección hay un cielo o “Paraíso” (Lucas 23:43;2 Corintios 12:4), y un infierno o “Hades” temporales (Apocalipsis 1:18; 20:13,14).

Da lo mejor que tengas

Estaba leyendo la anécdota de una niña rica que ve a una niña pobre muerta de frío, y la llama para darle una manta y una vieja almohada. Al día siguiente, la niña pobre viene a devolverle la manta y la almohada, esperando en su fuero interno, que ella se la regalara. En vez de eso, ella le pide las cosas de vuelta y le dice que espere un momento. Cuando la niña pobre estaba lista para irse, triste y cabizbaja, llega la niña rica con una manta y una almohada de la mejor calidad, y le obsequia lo que antes le había pertenecido a ella.

Es bonito escuchar o leer acerca de personas que lo dan todo porque tienen un corazón benevolente y amoroso. Cuando alguien vaya a dar un regalo, lo mejor es que lo dé pensando en que fuera para uno mismo. O sea, uno debe dar lo mejor que tenga y pueda.

A veces, tú puedes pensar que no tienes mucho que ofrecer a otros. Puede que sea porque estás mirando tu situación económica y ves que no tienes mucho. Pero basta con que des de lo poco que tienes, que des algo, para que realmente, sea algo valioso y significativo. Aún más significativo es el hecho de darte tú mismo, en servicio y amor a los demás. Tal vez en estos momentos no tengas ni un solo euro en el bolsillo, pero tienes dos manos que pueden ayudar a alguien que lo está necesitando. En cualquier momento puedes ser los ojos de alguien que no ve, los oídos de alguien que no oye, o los pies de alguien que no anda.

Amor Camino A Tragedia - El Sueño De Dios

“Si el amor que profesas a tu familia, no dispone de tiempo para compartir con ellos, jugar y tener tiempos de descanso juntos, es sin duda un amor silencioso que camina hacia la tragedia. Llanto, dolor y lágrimas es lo que está delante de tu familia que tanto te ha esperado”.
1 Crónicas 4:10 Jabés le rogó al Dios de Israel: Bendíceme y ensancha mi territorio; ayúdame y líbrame del mal, para que no padezca aflicción. Y Dios le concedió su petición.
Eclesiastés 3:1-2 Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar.