“Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia” Hechos 20:18
Muchas veces quiero hablar y no puedo porque no tengo la suficiente decisión, por falta de libertad para hacerlo. Y no es que alguien me lo haya prohibido, sino que mis hechos pasados me impiden hablar; porque las palabras no son lo más importante de la vida, sino la vida en sí misma.
He bajado mis ojos al suelo, he dado media vuelta sin decir una palabra y me he marchado un tanto avergonzado, porque he perdido la libertad de hablar por mi libertinaje. Pero no quiero perder esa libertad otra vez. Quiero comenzar de nuevo, esta vez por la gracia y el poder de quien todo lo puede, El Señor.
Sí, quiero poder decirlo todo el día en casa, en mi trabajo, con mis amigos o con mis vecinos. Quiero decir "vosotros sabéis cómo me he comportado…. No cómo he hablado..No cómo he aparentado, sino cómo me he comportado, porque lo más importante es el vivir y no solamente el hablar. Pablo dijo: Como me he comportado todo el tiempo.
Esa, su Palabra, me confronta... siempre. No ocasionalmente, no de vez en cuando, sino todo el tiempo. ¡Cuántas veces me he propuesto algo pero sólo he logrado un poco de tiempo y nada más!, pero la consistencia en la vida se demuestra en todo tiempo. Y Pablo termina diciendo... desde el primer día que entré a Asia.
¡Qué importante es mantenerme desde el primer día!


