martes, 18 de diciembre de 2012

No Soy Perfecto, Nunca Lo He Sido y Nunca Lo Seré - Crecimiento Personal y Espiritual

Es la Realidad

“Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa no existe nada bueno. Quiero hacer lo que es correcto, pero no puedo. Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero hacer lo que está mal, pero igual lo hago. Ahora, si hago lo que no quiero hacer, realmente no soy yo el que hace lo que está mal, sino el pecado que vive en mí.” Romanos 7.18-20 (NTV)
No hay manera de ignorar la verdad que Pablo explica aquí. Él está comunicando claramente un mensaje importante a los lectores y oyentes, “¡No soy perfecto! ¡Ustedes no son perfectos!” Gracias, Pablo por decirlo. Necesitamos más líderes como tú hoy día.
Comenzaremos con una declaración similar, “¡No soy perfecto! ¡Nunca lo he sido y nunca lo seré!
La vida que quiero vivir no es siempre la vida que vivo. No siempre trato a mi esposa correctamente. No siempre amo a mi prójimo. A veces hiero a las personas que amo. He perdido amistades por decisiones pobres. A veces soy egoísta y codicioso. A veces soy lujurioso. A veces miento. A veces como más de la cuenta, duermo más de la cuenta, hablo más de la cuenta y oro muy poco. Si me hubiese dejado ir, siendo de mi propia manera, sería una persona podrida, de pies a cabeza.
¡Bien! Qué alivio se siente al escribirlo si tan sólo tuviésemos más gente que experimentase lo refrescante que es ser realista, si dejáramos de jugar a juegos espirituales y, en vez de eso, permitiéramos que la gracia de Dios empezase a transformar quienes somos. Si crees que no hay necesidad de decir todo esto, entonces eres uno de los que está jugando a juegos espirituales.
Recuerda, no necesitas a Dios si eres, o te crees, perfecto. Si crees que ser cristiano, o convertirse en uno, significa que tienes que ser perfecto, entonces estás adhiriéndote a una cristiandad sin Dios.
“Y bueno, ¿no es igualmente impío hacer las cosas que uno no debe, ni quiere hacer, cosas a las que moralmente uno se opone? ¿No hay algún tipo de condenación para este tipo de personas? ¿No necesitamos protegernos y proteger a nuestros hijos de eso?”
Tal vez debamos ir hasta Romanos 8.1….
“Por lo tanto, ya NO hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús.”
Todos tenemos barro en nuestras manos. Hoy es un gran día para que dejes de jugar a juegos. Admite tu imperfección y sé realista. Celebra la vida que tienes en Jesús. Si no admites una cosa, no vas a tener la otra.
“Entonces Jesús le contó la siguiente historia:
—Un hombre prestó dinero a dos personas, quinientas piezas de plata a una y cincuenta piezas a la otra. Sin embargo, ninguna de las dos pudo devolver el dinero, así que el hombre perdonó amablemente a ambas y les canceló la deuda. ¿Quién crees que lo amó más?
Simón contestó:
—Supongo que la persona a quien le perdonó la deuda más grande.”
—Correcto —dijo Jesús.
Lucas 7. 41-43 

Del lado ganador - Devocional - vídeo

Son maravillosas las formas en las que Dios actúa; a pesar del transcurrir de los años no dejan de sorprendernos. Leer en la Biblia al Dios que creó todo lo que podemos ver, al Dios que abrió el mar en dos para que su pueblo lo atravesase, o al Dios que derribó unos muros humanamente impenetrables como lo eran los muros de Jericó, hace pensar que Él puede utilizar cualquier método para llevar a cabo su plan perfecto sobre nuestra vida.
A veces se nos olvida que estamos bajo las alas de un DIOS OMNIPOTENTE, a veces las situaciones de la vida nos llevan a pensar o creer que todo se está viniendo abajo y se nos olvida que el que está con nosotros es más PODEROSO que cualquier problema que se nos presente.
La Biblia dice: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” Romanos 8:31 (Reina-Valera 1960). En pocas palabras nos recuerda que no hay nada que temer, porque si Dios está de nuestro lado, ¿qué puede ser más poderoso que Él?; todo lo demás se reduce a nada cuando Dios se pone al frente de nosotros. También dice la Biblia: “Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.” Salmos 118:6 (Reina-Valera 1960).
Lo que muchas veces nos falta es recordar de qué lado estamos, nosotros siempre estamos del lado ganador, porque Dios nunca ha perdido una batalla.
Dios es poderoso en la batalla: “¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.” Salmos 24:8 (Reina-Valera 1960). Leer su Palabra nos hace entender que pase lo que pase no vamos a perder la batalla. Quizá en determinados momentos nos sintamos derrotados, pero lo que sintamos no necesariamente será lo que realmente está pasando, pues Dios es quien tiene siempre la última palabra y por lo general siempre nos sorprende con acciones extraordinarias.
Recuerda, no olvides nunca, que ESTÁS DEL LADO GANADOR; que si Dios está de tu lado no hay nada que temer. Venga lo que venga, pase lo que pase, Dios te sostendrá con su mano poderosa, no dejará que te rindas porque Él te infundirá el aliento necesario para seguir adelante.
Cuando los deseos de rendirte vengan a tu vida, recuerda que estás del lado ganador, del lado del Señor y que Dios no tardará en realizar la acción necesaria para sacarte de cualquier situación difícil en que te encuentres. Él vela por tu bienestar, no desmayes, no dudes, no cuestiones, solamente cree, confía, pero, sobre todo, reconoce que estás en el lado ganador, en el ejercito de Dios.
En los momentos de flaqueza es cuando Dios quiere ver en ti la fe que tienes para creer en que todo saldrá bien, porque si de algo debes estar seguro es de lo que dice su Palabra:“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28 (Reina-Valera 1960).

¡Adelante! ¡Estás en el lado ganador!


Steve Jobs y su Desafío Más Grande - Crecimiento Personal y Espiritual

Pienso que Steve fue un líder de negocios dogmático que muchas veces pensaba fuera del orden establecido. Tras saber de su muerte, decidí averiguar más sobre Steve y compartirlo.

En cierta manera, él no era distinto de usted y de mí. Fue criado, y adoptado, por una familia de clase media. Al crecer era enérgico, bromista y divertido. Sin embargo, era diferente.
Tenía una inteligencia por encima de la media (se saltó un grado en primaria). Evidenció el síndrome de hijo único, solitario, con pocos amigos y sin saber cómo compartir. En otras palabras, su cociente emocional era más bien bajo. Esto era evidente en sus relaciones con los amigos, muchachas, familiares, empleados, colegas, socios y jefes.
La única excepción pudiera ser su esposa, que fue lo suficientemente fuerte como para afrontar todo lo de él y capear las altas y bajas de su personalidad. Fundó Apple, tuvo un hijo fuera del matrimonio y llegó a ser rico y famoso. Su visión del mundo era en blanco y negro; o uno estaba bien o mal; sus emociones fluctuaban entre los dos extremos. La mayor diferencia entre él y nosotros era su pasión: pasión por la excelencia.
En las escuelas de negocios estadounidenses se enseña a satisfacer las necesidades de los accionistas (accionistas, inversionistas, dueños, acreedores y suplidores), maximizando, más que nada, el rendimiento de las inversiones.
En realidad, los gerentes generales satisfacen sus necesidades primero, obteniendo salarios de 6 a 8 cifras, enormes opciones de acciones y "seguros dorados" al jubilarse. Steve pensaba que aquello estaba equivocado; creyó, fundamentalmente, en "crear un mercado basado en grandes productos y la innovación" y lo probó con iTunes, iMac, iPod, iPhone, iPad, e iCloud.
En agosto de 2011, Ordenadores Apple se convirtió en la compañía más valiosa del mundo. Sin embargo, Steve no llegó a disfrutar el éxito porque su salud se había deteriorado tras una larga lucha contra el cáncer, que se extendió desde su páncreas a su hígado. Por supuesto que cualquier otra persona con medios ordinarios no habría podido pagar el mejor cuidado médico que tuvo él, incluyendo un transplante de hígado.
Anteriormente, se había convertido en Gerente General de Apple de nuevo en 1997, ya lo fue antes, cuando la empresa estaba al borde de la quiebra. Él y su equipo trabajaron día y noche para corregir esto. A veces llamaba a alguien a medianoche sobre una gran idea que le había venido. Era un trabajador determinado e incansable.
En 2004 se sometió a cirugía para extraer un tumor pancreático; en 2005 se dio cuenta de que pudiera haber sacrificado su salud en el proceso. En 2009 se sometió a un transplante de hígado. El 5 de octubre de 2011 falleció, ante el dolor y sorpresa del mundo de que un icono público se había ido.
Algo antes, en el verano de 2011, decidió conseguir un mapa financiero para su eventual jubilación; tenía 61 años. Tras investigar varias semanas en Internet buscando un asesor financiero, su esposa y Steve entrevistaron a dos sujetos reputados en el área de la bahía de San Francisco.
Uno de ellos se veía exitoso; manejaba bienes multimillonarios para sus clientes. Tenía unos 12 empleados trabajando para él; era muy profesional y organizado. Sin embargo, le impactó verle pálido y frágil para su edad, para sus 40 años.
El dinero no significa mucho si no tenemos salud. A menudo, mientras estamos en esta “carrera”, perseguimos dinero o éxito pero descuidamos nuestra salud. ¿Será el éxito un material más importante que la salud… o será al revés?
David B. Lo.
Esta narración nos debe llevar a una seria reflexión sobre lo que es realmente importante. Su autor se pregunta al final si el éxito tiene sentido si no está acompañado de la salud. Y agregaríamos que el concepto de salud sobrepasa la buena condición de nuestro cuerpo e incluye necesariamente nuestro alma y espíritu, ya que fuimos creados por Dios de esta manera.
La vida es mucho más que los logros personales; la salud física de la que podemos gozar para disfrutarlos tiene que ver con sabernos parte de una comunidad a la somos llamados a bendecir, aunque algunos más y otros menos.
¿Cómo nos vemos a nosotros mismos al reflexionar sobre esto? ¿Por qué no permitirle al Señor guiarnos mediante Su palabra y Su Espíritu al respecto?

Salva Tu Vida - Reflexiones - vídeo

José Ton se escapó de su nativa Rumanía para estudiar teología en Oxford. Al prepararse para regresar a su madre patria después de su graduación, le contó sus planes a varios estudiantes. Ellos le dijeron con toda franqueza que probablemente iba a ser arrestado al llegar a la frontera. Uno le preguntó: “Si te arrestan, ¿qué posibilidades tendrías de ser predicador? ” Ton le preguntó a Dios acerca de esto y le fue recordado:
Mateo 10:16 “Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos”.
Él pensó: ¿Qué posibilidad tiene una oveja de sobrevivir, y mucho menos convertir a los lobos?
Sin embargo, Jesús les envió y no sólo esperó que sobreviviesen, sino que cumpliesen con su misión.
Regresó y predicó hasta el día de su arresto. Al ser interrogado por los oficiales, José dijo: “Su arma suprema es matarme; la mía es morir. Mis sermones están ahora circulando por todo el país grabados en cintas. Si me matan ahora, el que las escuche dirá: “Debe ser verdad”. Este hombre estaba sellando sus palabras con su sangre. "Las cintas grabadas hablarán diez veces más fuerte que antes, por lo tanto, mátenme. Yo obtendré, pues, la victoria suprema”. Entonces, ¡El oficial le mandó a su casa!
Cuando José pensó en salvar su vida, estuvo en peligro de perder su misión. Cuando no le importó perderla, no solo salvó su vida sino también su libertad.
El mundo sólo quiere lo mejor de usted, pero Dios quiere todo de usted.
Marcos 8:35
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.

lunes, 17 de diciembre de 2012

No Voy A Decirte Adiós - Reflexiones con vídeo

Qué difícil es despedirnos de personas que hemos amado, respetado y valorado. Pero podemos quedarnos con el consuelo de que es un ¡HASTA LUEGO!
Este canto es para todos los que hemos perdido personas amadas. Recibe consuelo de Dios. 
Gracias por darme tu corazón
y al repartirlo en dos
me tocó un pedacito.
¿Sabes? Eres fácil de extrañar
no me puedo acostumbrar
me hace falta tu cariño.
Gracias por tu trato especial
porque en cada despertar
yo podía contar contigo.
Y te he visto volar
donde Tú querías estar.
No voy a decirte adiós
solo te diré hasta luego
y de qué me sirve
aquí despedirme
si sé que te volveré a ver.
No voy a decirte adiós
solo te diré hasta luego
Gracias por enseñarme a rezar
qué detalle especial
presentarme a Jesucristo.
¿Sabes? alguien hoy me habló de ti
las flores de mi jardín
me preguntan donde has ido.
Sabes como esta mi corazón
no voy a decirte adiós
porque yo no me despido.
Y te he visto volar..

Cuenta con tu mano - Reflexiones

A la edad de treinta y dos años, a Doug McKnight se le diagnosticó esclerosis múltiple. Los dieciséis años siguientes le costaron su carrera, su movilidad y finalmente la vida.
Debido a la esclerosis múltiple no podía comer por sí mismo, ni caminar; combatió la depresión y el temor añadido.
A pesar de todo esto nunca perdió el sentido de la gratitud. La evidencia de esto es su lista de oración. Los amigos de su congregación le pidieron que recopilara una lista de sus peticiones para interceder por él. Su respuesta incluía dieciocho bendiciones por las que estaba agradecido, y seis preocupaciones por las cuales orar. Sus bendiciones superaban a sus necesidades por tres a una.
Doug McKnight había aprendido a estar contento.
Lo mismo ocurrió con una leprosa de la isla de Tobago. Un misionero de poca experiencia la conoció en un viaje misionero.
En el día final, él guiaba la adoración en una colonia de leprosos. Preguntó si alguien tenía una canción favorita.
Cuando hizo la pregunta, una mujer se volvió y dejó ver el rostro más desfigurado que se haya visto. No tenía orejas ni nariz. Los labios habían desaparecido. Pero levantó una mano sin dedos y preguntó: ¿Podemos cantar... “Cuenta las riquezas que el Señor te da”?
El misionero comenzó a cantar, pero no pudo terminar. Después alguien comentó: "Supongo que nunca podrá volver a cantar esa canción". "No" respondió, la cantaré nuevamente, pero nunca de la forma en que lo hacía antes.
¿Espera que un cambio de circunstancias traiga un cambio en su actitud? Si es así, usted está en prisión y necesita aprender un secreto para aligerar su equipaje.
Lo que tiene en El Señor, su Pastor, es mayor que lo que no tiene en la vida.
Mira tus manos o por lo menos cuenta con ellas las bendiciones que ya has recibido.Te darás cuenta de que no te alcanzan los dedos para ellas. Son más las bendiciones que los problemas en tu vida. Entonces no cuentes con los dedos y cuéntaselas a los demás.
Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará, por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que está abajo, con bendiciones de los pechos y del vientre. Genésis 49:25
Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Deuteronomio 28:2
Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. Salmo 21:3

Sus manos - Devocionales, Meditaciones, Reflexión

El lunes, cuando desperté, parecía que algo horrendo le había ocurrido a mi mano izquierda, estaba hinchada, roja y con una protuberancia que no sabía de dónde venía. Además del aspecto, le acompañaba un dolor intenso que me impedía moverla e incluso extender el brazo. El martes fue peor, el miércoles aún más y el jueves ya era insoportable. Cuando fui al médico,éste, inmediatamente se escandalizó al ver la hinchazón, me tomó radiografías; el hueso estaba en perfecto estado y su diagnóstico fue claro: tendinitis y un posible quiste sinovial. Las instrucciones también fueron también claras: reposo ABSOLUTO, inmovilización de la muñeca, kinesioterapia y medicamentos.
Lo más difícil de todo ha sido el no poder hacer las cosas por mi misma, desde vestirme hasta prepararme algo de comer. Para todo requiero ayuda y, cuando intento hacer algo sola, termino haciendo un despelote o tirándolo todo al suelo, acompañado, por supuesto, de mucha impotencia después de una carcajada tragicómica por la situación vivida.
Pienso que esta situación no está tan distante de nuestra realidad cristiana, todos en algún momento hemos tenido un brazo inmovilizado por alguna razón; tal vez estábamos esperando una respuesta que tardaba en llegar, o tal vez estábamos viviendo una situación familiar extrema, o la enfermedad de un ser querido,…pero experimentamos la sensación de que nos falta un brazo, nos faltan apoyos para poder lograrlo y, cuando intentamos hacer algo, sólo estropeamos la situación poniéndolo todo aún más tenso o triste. Tener este brazo inmovilizado nos llena de impotencia, de incomodidad, de dolor.
Después de mi visita al doctor mi mano y mi muñeca continuaron de la misma manera, el dolor disminuyó un poco y la hinchazón también, pero la incomodidad e inmovilidad persistieron. Sin embargo, el día viernes, al almorzar, vi mi plato y estaba toda la comida troceada para llegar y comerla. ¿Quién había sido? Mi madre. Entendiendo mi dolor e incomodidad, troceó todo lo que yo precisaba cortar, sin preguntármelo antes, para facilitar mi alimentación y ayudarme. Y así han sido todos estos días; mi madre y mi hermana me han ayudado a vestirme, a ducharme, a preparar mis comidas, a preparar mis bolsos, todo lo que por mí misma no era capaz de realizar.
Así ocurre también con Dios, son Sus brazos los que aparecen en las mejores y peores escenas de nuestra vida; ésas en las que pensamos que no hay nada más que podamos hacer, que por más que intentemos realizar algo todo resulta mal. Dios está allí, con Sus manos disponibles para arreglar tus desastres para sacarte adelante. No seas porfiada como yo, que en vez de dejar el brazo inmóvil se me ocurre hasta irme a un campamento misionero por una semana, permite que Él te transforme en Sus brazos, en Sus manos y que todo lo que toque lo transforme en bendición para ti y para otros.

¡Disfruta del mejor par de brazos que jamás imaginaste tener!

Poly Toro

Una sopa de Navidad - Vídeo reflexivo

A veces tratamos a las personas injustamente basándonos en su aspecto, pero más alla de eso hay un corazón que puede ser totalmente diferente a lo que nosotros pensamos y es allí en donde nos podemos llevar grandes sorpresas.

Lázaro - Bíblico - vídeo

Entre las muchas historias impactantes de Jesús hay una en especial y es sobre la muerte de Lázaro.
María, Marta y Lázaro eran hermanos y eran muy queridos por Jesús. Cuando Lázaro enfermó, sus hermanas mandaron a avisar a Jesús esperando una respuesta de Él:“Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.” Juan 11:3 (Reina-Valera 1960), pero sorpresivamente la actitud de Jesús frente a está noticia fue de confianza y calma al mismo tiempo. “Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.” Juan 11:4 (Reina-Valera 1960), o sea que, desde un inicio Jesús sabia muy bien lo que iba a pasar y lejos de apresurarse hizo lo siguiente: “Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.” Juan 11:4 (Reina-Valera 1960).
A veces en la vida nos pasa algo similar, estamos en apuros y necesitamos una acción rápida de Dios, y como respuesta recibimos confianza y calma de parte de Él cuando lo que quisiéramos es que se apresurara.
Hay algo que llama la atención de esta historia, y es que seguramente las hermanas de Lázaro enviaron a avisar a Jesús, mientras Lázaro agonizaba y dichos enviados tardaron en llegar a Jesús, porque, después del aviso de éstos, Jesús se quedo dos días más en el lugar donde estaba y, cuando Jesús llegó a Betania, Lázaro hacía ya cuatro días que estaba en el sepulcro, es decir, que había muerto, ya le habían llorado y luego sepultado. “Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.” Juan 11:17 (Reina-Valera 1960). Seguramente fue por eso que Jesús no se apresuró, porque Él supo que había muerto en el momento que le dieron la noticia, es decir que no es que a Jesús no le importara, sino que la muerte ya le había llegado a Lázaro cuando supo la noticia de su enfermedad.
A veces tal parece que a Dios “no le importa” lo que estamos pasando; la realidad es que hay momentos en los que ya estamos en el embrollo y no hay nada más que hacer para evitarlo, entonces la función de Dios no va ser evitarlo, sino sacarte de allí.
Jesús sabia desde un primer momento lo que ocurriría; Él ya tenia un plan trazado por eso cuando se dispuso a ir a Betania con sus discípulos les dijo de antemano: “Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.” Juan 11:11 (Reina-Valera 1960). A Dios no se le escapa ningún detalle; aunque para nuestra vista y razón pueda parecer que sí, la realidad es que no. Él lo tiene todo controlado.
Es una gran lección de fe lo que tanto Marta como María le dijeron a Jesús cuando le vieron: “Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.” Juan 11:21 (Reina-Valera 1960). “María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.” Juan 11:32 (Reina-Valera 1960). Las dos le dijeron exactamente lo mismo a Jesús, demostrando de está forma la fe que existía en ellas hacia Él.
En esta historia también podemos ver el lado más humano de Jesús: “Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.”Juan 11:33-36 (Reina-Valera 1960). Ver llorar a Jesús con los que lloran hace entender que, a pesar de que Él tiene las respuestas a nuestros problemas, Él nos comprende y nos acompaña en el dolor o en la pérdida. ¿Por qué lloraba Jesús si Él desde un inicio sabia que Lázaro volvería a la vida?; no olvidemos que Jesús era humano también y, como tal, tenía sentimientos y emociones. Notar el dolor que embargaba a sus amados amigos le conmovió y es allí en donde los verdaderos líderes se conocen, pues hay que reír con los que ríen y llorar con los que lloran. A veces cometemos el enorme error de hacernos los fuertes, cuando en ocasiones la gente lo único que necesitamos es que nos acompañen en el dolor, que sientan con nosotros y que nos entiendan, Jesús lo hizo así.
Llegó el momento de hacer uno de los milagros más sorprendentes que Jesús hizo:“Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Juan 11:38-40 (Reina-Valera 1960). A pesar de que Jesús había dicho ya a Marta que iba a  resucitar a Lázaro, ella aún no había comprendido la forma, pues pensaba que sería en el día postrero de la resurrección; por esa razón no entendía lo que Jesús estaba haciendo; sin embargo Jesús estaba a punto de hacer un milagro maravilloso para testimonio de todos.
“Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!” Juan 11:41-43 (Reina-Valera 1960). Para muchos, ese momento quizá pudiera ser una locura pues nunca habían visto algo similar, sin embargo, aunque no entendamos las formas de actuar de Dios, debemos estar confiados en que, haga lo que haga, siempre será una respuesta maravillosa y perfecta.
La Biblia dice que aquel que había muerto, volvió a la vida: “Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.” Juan 11:44 (Reina-Valera 1960).
¿Cuál es nuestro Lázaro? ¿Cuánto tiene ya de muerto? ¿Qué es aquello que crees que ya no tiene solución? ¿Qué es eso que te hace llorar y que piensas que no volverá a ser igual?; hoy Dios quiere recordarte que Él tiene todo bajo control y que sólo se necesita tener fe para creer lo que Él es capaz de hacer.
Posiblemente hoy te encuentres en una encrucijada en donde el problema ya está presente y ya no puedes hacer nada; entonces es hora de llamar a Jesús y, aunque parezca que tarde, Él siempre llegará a tiempo para realizar sus milagros sorprendentes sobre nuestra vida.
Hoy Jesús te dice: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
¿Crees? ¿Quieres ver la gloria de Dios?, entonces es necesario ese Lázaro en tu vida para que puedas ver y creer lo que Dios quiere y puede hacer en tu vida.
¡Ten ánimo! ¡Confía! ¡Nunca creas que todo esta perdido!, porque Dios puede llegar hasta donde estás, quizás te acompañará en tu dolor y llanto, pero terminará haciendo una obra maravillosa en tu vida que te sorprenderá grandemente.
Creámosle a Dios, confiemos en Él, nunca des por muerto o terminado algo, porque Dios es experto en hacer que lo que estaba muerto o perdido sea restaurado y vuelto a la normalidad.

¡Cree en Él y verás sus respuestas llenas de gloria!