sábado, 28 de marzo de 2015

Gracias por ser mi amigo

“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”.
Proverbios 17:17
No hay nada como un buen amigo, más aún, no existe nada mejor que un amigo en Cristo. Tener un amigo que hable tu mismo idioma, el de Cristo, que tenga las mismas ganas de leer la biblia y compartir un versículo contigo.
No existe nada como un buen amigo que te comprenda, aliente y te diga: ¡vamos!, tú eres hija de Dios, ¡continuemos! Tener un amigo así es una hermosa bendición, no es comparable a nada en este mundo.
¿Te imaginas un día lluvioso y no tener paraguas, o tener hambre y no tener un poco de pan?, pues el verdadero amigo es como el paraguas y el pan, ya que ambos son oportunos.
Si encuentras un amigo así, riega esta hermosa amistad día a día, no la descuides. Además, hoy en día la tecnología nos ayuda mucho; usémosla para darle toda la gloria a Dios; por ejemplo, podemos comunicarnos con ese amigo por teléfono, móvil, mensajes de texto, facebook, twitter, correo electrónico, etc.
La idea es no perder esa amistad. La amistad de un hermano en Cristo es tan dulce como la miel, tan reconfortante como un abrigo, tan sincera como nuestro señor Jesucristo. La amistad que hoy tienes vale mucho, aprende a valorarla.
No cometamos el grave error de pensar que si ese amigo nos corrige ya no es nuestro amigo. Al contrario, si nos corrige es porque nos quiere de verdad, nos considera verdaderos amigos y desea que corrijamos nuestros errores y volvamos al camino correcto.
Por último, démosle gracias a Dios por poner en nuestro camino tan bonita amistad, y démosle toda la gloria a Dios conservándola y creciendo junto con ella.

Disfrutemos el hermoso obsequio de tener un amigo en Cristo.

Gracias por todos los amigos.

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