martes, 12 de noviembre de 2013

No hay mejor lugar que el hogar - Devocional - Vídeo

Por ejemplo, en un autobús escuchas, casualmente, la conversación de una chica que está hablando con un chico con cazadora de cuero.
-¿Sabes lo que creo? Yo creo que el cielo es lo que tú haces, creo que sólo es un estado mental. No debe existir realmente. ¿No crees?
Y quizás también has escuchado esta otra versión:
-Escuchen, dice el hombre con un tatuaje en la cafetería, "mi vida ha sido un infierno aquí, y da un golpe en el mostrador. El infierno no puede ser peor que lo que ya he vivido aquí". Creo que el cielo es un mito, dice este hombre.
Es cierto que algunas experiencias humanas pueden ser de tanta felicidad, tan sumamente agradables, que es difícil imaginar alguna cosa mejor o superior a ellas. De igual manera, es cierto que algunas experiencias son tan terriblemente traumáticas, que no parece que el infierno pueda ser peor. Sin embargo, la Biblia enseña claramente que existe un verdadero cielo y un verdadero infierno.


Jesús les dijo a sus seguidores: En la casa de mi Padre muchas moradas hay… voy, pues, a preparar lugar para vosotros (Juan 14.2). También fue muy claro cuando les dijo a Sus discípulos, quienes acababan de sacar demonios de la gente, que el cielo es un lugar o un estado muy deseado: Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos (Lucas 10.20).
El apóstol Juan, ya envejecido, en su visión del cielo y el futuro en Apocalipsis, el último libro de la Biblia, aporta algunos detalles acerca del cielo, describiéndolo como un lugar en la presencia de Dios, donde … ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor…, donde … sus siervos le servirán, y verán su rostro… y reinarán por los siglos de los siglos (Apocalipsis 21.4; 22.3-5). Para la chica del ómnibus, que cree que el cielo está en la tierra, le comunicaría el mensaje de la Biblia con estas palabras: ¡Tú no has visto nada todavía!
De igual manera, la Palabra de Dios es clara al indicar que el futuro también tiene castigo para los malos en un lugar o estado llamado infierno. Jesús habló claramente de un tiempo donde: Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles (Mateo 25.41).
Juan, en su visión, también relata el castigo que les espera a: … los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda (Apocalipsis 21.8). Trágicamente, para el hombre de la cafetería que piensa que su vida ha sido un infierno, el mensaje de la Biblia puede ser también: ¡Tú no has visto nada todavía!
En realidad, la Biblia habla bastante sobre el tema del infierno y siempre lo hace en términos muy severos, como un camión que va sin freno colina abajo, tocando el claxon para prevenir del peligro que se aproxima. Pero desafortunadamente, no mucha gente ve las prevenciones que da la Biblia en cuanto al infierno, o sus promesas acerca del cielo. Como el escritor de Hebreos dice: …es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?… (Hebreos 2.1-3)

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