viernes, 22 de noviembre de 2013

El arte de amar - Meditación

Erich Fromn en su libro “El Arte de Amar”, habla de una diferencia entre enamoramiento y amor. Nos enamoramos cuando conocemos a alguien por quien nos sentimos atraídos y dejamos caer, abandonadas frente a él o ella, las barreras que nos separan de los demás.
Cuando compartimos con esa persona nuestros sentimientos y pensamientos más íntimos, tenemos la sensación de que, por fin, conectamos con alguien. 
Nos sentimos felices y andamos todo el día de buen humor y atontados.
Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona más maravillosa del mundo.

La diferencia entre enamoramiento y amor es que empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados.  
¿Qué? Así es. El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación.  
No quiere decir que enamorarse no sea bueno, al contrario es maravilloso. El caso es que muchas personas son adictas a estar enamoradas. Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido a alguien nuevo desaparece; cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta de que no es tan perfecta como pensaban. 

Pero el verdadero amor no es ciego. Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos, sus fallos, y quieres ayudarle a superarlos. Y al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende.
El amor verdadero está basado en la realidad, no en un sueño de encontrar a un príncipe azul o a una princesa encantada; es encontrarse a una persona maravillosa, que no es perfecta y tú tampoco.
Encontraste a tu alma gemela. Pero también los gemelos discuten y tienen diferencias. Amar significa poner en una balanza lo bueno y lo malo de esa persona y después amarla. El amor es una decisión consciente. 
Muchas veces oímos a personas que dicen que se enamoraron de alguien y que no pueden evitarlo. Eso no es cierto.
Porque puedes sentir una gran admiración por alguien, puedes desear tener una relación con alguien, puedes estar muy agradecido por lo que alguien ha hecho por ti, pero... no le amas. Porque el amor nace de la convivencia, de compartir, de dar y recibir, de intereses mutuos, de sueños compartidos. Tú no puedes amar a alguien que no te ama, o que no se interesa por ti. El amor verdadero es recíproco, recibes tanto como das.

Si en este momento tú mismo tienes un “amor imposible”, debes estar molesto; tal vez estás pensando ¿cómo es posible que me digan esto?, ¿acaso no ven que es amor lo que siento?

En fin, no te culpo, algunas veces hay amores imposibles, cuando sientes la frustración de que esa persona no te hace caso o te abandona.
Pero te repito. No puedes amar a alguien que no te ama.

En resumen:

Enamorarse no es lo mismo que amar.
No puedes amar a alguien que no te ama.
El amor no es ciego.
Sí, el amor está basado en la realidad, pero también tus sueños los puedes alcanzar sin enamorarte.

Empezamos a amar no cuando encontramos a una persona perfecta, sino cuando aprendemos a ver perfectamente a una persona imperfecta.

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 1 Juan 4.9-11

Fdo.: M.G.L. 

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