miércoles, 14 de agosto de 2013

Reparando el daño causado - Reflexiones

La enfermera Susana recuerda claramente cómo el señor Mijares fue admitido al hospital debido a un ataque al corazón. Cada vez que ella entraba al cuarto, el señor Mijares se afanaba en voltearse para ver quién era. Y cuando se daba cuenta que era la enfermera bajaba la mirada un poco decepcionado.
Un día, por fin le dijo a la enfermera:“Señorita, ¿Podría hablarle por teléfono a mi hija y traerme un lápiz y papel?
La enfermera le trajo el lápiz y el papel, salió del cuarto para hacer la llamada y comunicarse con la hija.
reparandoeldanoCuando la enfermera le comunicó las noticias a la hija, de que su padre estaba en el hospital, ésta se puso muy frenética.
—¡No!, no está muerto, ¿verdad? (era más una súplica que una pregunta). La hija le contó a la enfermera: “Mi padre y yo tuvimos una discusión muy fuerte hace un año, y desde entonces no le hablo ni le veo. Las últimas palabras que le dije fueron "cómo te odio". —Voy para allá,- llegó en media hora.
Cuando la enfermera regresó al cuarto, el señor Mijares estaba inmóvil, no tenía pulso. Lamentablemente los médicos no pudieron revivirlo… Sandra Mijares llegó precisamente cuando el cuerpo médico se retiraba del cuarto.
Su peor temor se había hecho realidad. Se recostó en la pared llena de dolor. Unos minutos después, se acercó a la cama de su papá para verle y enterró su cara en las sábanas llorando incontroladamente.
Mientras la enfermera salía del cuarto, ésta se dio cuenta de que en el suelo estaba un pedazo de papel amarillo, lo recogió del piso y se lo entregó a Sandra. El papel decía: “Mi querida Sandra, te perdono. Espero que tú también me perdones a mí”.
Desafortunadamente, ella intentó reparar el daño muy tarde.
¿Cómo reparamos el daño causado?


1) Hágalo personalmente – Cuando se trata de reparar el daño nadie lo puede hacer por usted. Siempre es mejor hacerlo cara a cara. Si no es posible, haga una llamada y si eso tampoco se puede, escriba una carta.
2) Hágalo pacíficamente – La intención es reparar el daño. No comprobar su razón o ganar la discusión. Si va a causar daño confesar una culpa que ya no tiene tiempo de reparar, es mejor que cargue con ese peso. Nunca compre su paz mental al coste de alguien más. Póngase en el lugar de la otra persona. Asegúrese de decir  
“perdóname”, no diga “lo siento si…” Hay una gran diferencia entre "lo siento si y perdóname". No diga: “Lo siento si te ofendí”, “Lo siento si te lastimé”. El asunto es deshacerse del peso. Diga: “Perdóname porque te ofendí”, “perdóname porque te herí, te robé, te lastimé, por favor perdóname”.
3) Hágalo positivamente – Se necesita ser muy humilde y honesto para admitir que hemos hecho daño y buscar la manera de repararlo. Confíe en que Dios va adelante. Confíe en que Dios ha preparado el corazón de esa persona y le dará las palabras qué decir.
Si aún tiene la oportunidad de reparar el daño causado, hágalo ahora mismo. No espere más. Hable con esa persona, restaure la relación; porque cuando se muera será demasiado tarde.

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