miércoles, 14 de agosto de 2013

Pasos De Bebé - Crecimiento personal-espiritual - Vídeo

El éxito no comienza hasta que iniciamos la caminata del camino hasta nuestras metas. Y nuestro caminar siempre comienza primero con un paso de bebé.
¿Por qué los llamamos pasos de bebé?
¿Serán realmente algo más que nuestro próximo paso en el camino de la vida?
Los pasos de bebé son los primeros pasos que damos como un acto de fe. Vemos a otros avanzando y, al seguirles, estamos reclamando nuestra propia habilidad de caminar. Al crecer, seguimos nuestro desarrollo cuando tomamos pasos de bebé adicionales. A veces caemos y otras fracasamos. Y de allí en adelante todos los pasos se convierten en actos de fe; simplemente nos hacemos más duchos.
Si nos decimos a nosotros mismos:
“No quiero verme como un tonto” o “más vale que sea bueno en esto”, probablemente nunca tomaremos los pasos de bebé hacia nuestras metas y acabaremos ahogándonos en nuestra auto-compasión.
Pensemos que culturalmente nos enfocamos siempre en los resultados. Analizamos, antes que nada, cada riesgo a tomar para alcanzar nuestras recompensas.
Son pocos los que son cumplidores consumados en cualquier tarea la primera vez que lo intentan. Fracasan y después triunfan. Crean sus propias habilidades para cada ocasión. Luego las practican y utilizan sus talentos a través de pasos de bebé, antes de estar listos para mostrarse al mundo.
Así que, aprendamos a tomar esos pasos de bebé para alcanzar las metas propuestas. Y sepamos que podemos apoyarnos en Dios para que nos muestre el camino. Entre más duchos seamos, nuestros pasos de bebé se convertirán en caminata, luego en trote, y finalmente en carrera.
Así es como nuestros pasos de bebé nos guían a través de la maratón de la vida.
El autor de este pensamiento, gerente general jubilado y mentor de muchos, coloca nuestro avance en la vida según una fresca perspectiva de intentos y logros pequeños.


Cada vez que nos atrevemos a dar pasitos pequeños en pos de aquello que anhelamos obtener, estamos dando pasos de fe que habrán de resultar, de momento, en pequeños reveses o triunfos, pero que nos irán mostrando después qué hacer o qué no hacer.
El problema siempre consistirá en dar ese primer paso… en vencer la inercia de la parálisis. Como él sabiamente nos comparte, siempre tendremos a Dios para guiarnos y, yo agrego, para corregirnos cuando así sea necesario. Así que, adelante, demos esos primeros pasos y que el Señor les bendiga. 

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