La maternidad es una hermosa etapa que todas las mujeres pasan. Las chicas solteras suelen soñar con ser madres algún día, y las casadas que fueron madres por primera vez, recuerdan con dulzura ese tiempo.
Te estoy hablando a ti, mujer. ¿Qué dirías si al llegar a esta etapa, muchas personas te preguntasen si volverías al trabajo que dejaste por cuidar a tu bebé? ¿Alguna vez lo hicieron? ¿Lo harían? Y de hacerlo, ¿cuál sería tu reacción?, ¿tristeza, enojo o desearías que la tierra te tragase en ese momento?... Nadie más que tú tiene las herramientas para criar a tus hijos.
Poca gente considera la labor de ser madre una Carrera; sin embargo, no es solamente una carrera, es una labor que impacta en todas las generaciones; no existe trabajo más difícil ni de mayor influencia. Mira la siguiente historia:
Una amiga tuvo una incómoda conversación en la que se le preguntó, si ya había vuelto a trabajar (su chiquito apenas tenía dos meses de vida). Le dijo que no, que no había vuelto a trabajar pues tenía la determinación de amamantar a su bebé y éste se rehusaba a tomar biberón; luego, con una “sonrisa”, le llegó la segunda pregunta: “¿Pero, sí se plantea regresar a trabajar, no?” No pudo negarse a sí misma, en que lo que más quería era alejarse de esa mujer. Se sintió apenada, enojada, y desechando cualquier sentimiento de culpa, pensó: ¿acaso el ser madre no es un trabajo?, o ¿acaso ella creía que no hacía nada durante el día? Respiró profundo y le dijo que con el tiempo regresaría, pero que pretendía que fuera solo dos días a la semana, ya que su responsabilidad más importante era su hijo. La conversación terminó en ese momento, pero no dejó de pensar en ella, ya que no era la primera vez que se le preguntaba si iba a regresar a trabajar. Ahora, con más experiencia y seguridad, puede afirmar que el ser madre es un trabajo, y un trabajo mucho más importante del que puede hacer dentro de su oficina.
Es mucho más fácil desarrollar nuestro trabajo que el ser madre; por lo tanto, ninguna respuesta a la pregunta "a qué se dedica" debería decirse con más orgullo que "soy madre".
Algunos intelectuales feministas ven la ciencia del hogar con rotundo desprecio, argumentando que degrada a la mujer y que las implacables exigencias de criar a los hijos son una forma de explotación machista. Ellas ridiculizan a las mujeres que optan por quedarse en casa para criar a sus hijos. Ni es justo ni correcto.
Nuestro objetivo como Iglesia es llevar a la gente a la fe en Jesús e integrarla en la familia de Dios. Y que nuestro carácter se parezca al de Cristo, glorificando a Dios y sirviendo en toda buena obra.
viernes, 24 de octubre de 2014
Solo obedeciendo
“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.” Deuteronomio 28:1
En una escuela, la maestra de sexto grado propuso a sus alumnos premiarles si hacían y presentaban todas sus tareas. Casi todos estuvieron de acuerdo, a excepción de uno de los niños a quien no le interesó el premio.
Cada día la maestra revisaba los cuadernos de sus alumnos. Se ponía muy contenta al ver que la mayoría de los niños estaba cumpliendo con lo acordado y otros se esforzaban mucho para entregárselas a tiempo. En cambio, el niño desinteresado no presentaba sus tareas, pero ella no se cansaba de animarlo para que las terminara.
Casi al final del curso, se reunió con los pequeños para felicitarlos y les dio sus respectivos premios. Carlitos, al ver que era una rica golosina también quiso recibir la suya, pero la maestra fue tajante en su posición y le entregó una hoja para que él resolviera un cuestionario, que le ayudaría a ponerse al mismo nivel de aprendizaje que los demás. Al terminarlo, también recibió su golosina, como el resto de los niños.
¿Quién no quiere recibir una bendición? Todos queremos recibirla en nuestras vidas, pero, ¿qué estamos haciendo para obtenerla?
El Arrepentimiento
¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Romanos 2:4
Situémonos veintiocho siglos atrás. En aquella época existía una gran ciudad llamada Nínive, la cual ostentaba sus riquezas a orillas del río Tigris (Norte de Irak). Era una ciudad pervertida, por ello Dios decidió juzgarla. Envió a Jonás, uno de sus profetas, para anunciarle la terrible noticia (Jonás 1).
El profeta no quería ir a proclamar ese mensaje. ¿Tenía miedo de que un pueblo indignado le hiciese daño? ¿Pensaba que Dios podría perdonar a ese pueblo? Y, ¿por qué perdonaría Dios a un pueblo tan corrompido? Jonás huyó a un lugar en donde nadie iría a buscarlo. Nadie… ¡excepto Dios, quien lo sacó de allí y le reiteró su orden! Jonás regresó, obedeció a Dios y proclamó: “De aquí a cuarenta días Nínive será destruida” (Jonás 3:4).
¡Entonces sucedió un milagro! Los habitantes de Nínive se arrepintieron. Dios los perdonó y les levantó el castigo. “Vivo yo, dice el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva” (Ezequiel 33:11).
¿Qué enseñanza nos da este pasaje? Todas nuestras ciudades, mucho más que Nínive, así como toda la humanidad, están pervertidas.
Dios, quien perdonó a los ninivitas, y todavía perdona a los que se arrepienten antes de que sea demasiado tarde.
Y usted, ¿se ha arrepentido sinceramente ante Él? Ese Dios santo que no puede soportar el mal, también es un Dios de bondad que perdona en virtud de la muerte de su Hijo Jesucristo en la cruz.
“Así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:7).
Las tristezas no se quedan para siempre cuando caminamos en dirección a lo que siempre deseamos
Las tristezas no se quedan para siempre cuando caminamos en dirección a lo que siempre deseamos, escribió Paulo Coelho ¿Alguna vez has estado en el valle de la miseria? Las personas que habitan en este valle se sienten infelices, pobres y ciegos. No disfrutan la vida, viven amargados, son tan pobres que no pueden dar ni una sonrisa y tan ciegos que no ven nada; están tan cegados que no alcanzan a ver todo lo bueno que Dios tiene para ellos. Quien camina en este valle, camina en medio del lodo y parece que cada paso que da lo lleva al hundimiento en sus relaciones, en sus negocios y en su vida. A esta persona le cuesta levantar el vuelo, le cuesta elevarse.
Pero, ¿eres feliz?, posiblemente dirás, sí soy feliz, tengo a Cristo en mi corazón: ¡Vale!, sin duda, tienes a Cristo en tu corazón. Eres feliz y ahora la pregunta es: ¿estás satisfecho con tu vida?, ¿estás viviendo la vida que Dios diseñó para ti? O ¿estás viviendo la vida sintiéndote triste, miserable, ciego y sin propósito? También puede ser que andes buscando la felicidad plena porque quieres más de la vida, porque no estás satisfecho contigo mismo, porque sabes que hay algo más y no sabes cómo lograrlo.
Hay muchas personas que cuando llega el mes de diciembre, se deprimen porque no han podido lograr sus sueños, viven pensando que se va otro año y siguen en el mismo lugar no teniendo lo que querían. Ven sus sueños demasiado alejados, por lo que desean que este mes no llegue. Pero tú no eres de esas personas, porque a partir de hoy estás tomando la dirección que te lleva a la felicidad, porque has decidido poner en el Señor todos tus sueños.
Tú puedes decir hoy como el Salmista: Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme. Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Salmo 40:1-3.
Tú eres de aquellos que están agradecidos por la vida, que tienen y experimentan buenos momentos en la vida, sin embargo sabes que algo te falta. Sabes que tienes todo el potencial y todas las oportunidades para ser feliz pero no lo sientes, sobre todo cuando ves que hay cosas que no están funcionando bien en alguna área de tu vida. Piensa entonces:¿está equilibrada tu vida? ¿Cómo estás en tus relaciones? ¿Cómo estás con tus metas? ¿Estás postergando tus sueños? Porque la felicidad no es un accidente, no es un sentimiento, la felicidad es algo que tú eliges. ¡Elige ser feliz y alegrar a otros!
Pero, ¿eres feliz?, posiblemente dirás, sí soy feliz, tengo a Cristo en mi corazón: ¡Vale!, sin duda, tienes a Cristo en tu corazón. Eres feliz y ahora la pregunta es: ¿estás satisfecho con tu vida?, ¿estás viviendo la vida que Dios diseñó para ti? O ¿estás viviendo la vida sintiéndote triste, miserable, ciego y sin propósito? También puede ser que andes buscando la felicidad plena porque quieres más de la vida, porque no estás satisfecho contigo mismo, porque sabes que hay algo más y no sabes cómo lograrlo.
Hay muchas personas que cuando llega el mes de diciembre, se deprimen porque no han podido lograr sus sueños, viven pensando que se va otro año y siguen en el mismo lugar no teniendo lo que querían. Ven sus sueños demasiado alejados, por lo que desean que este mes no llegue. Pero tú no eres de esas personas, porque a partir de hoy estás tomando la dirección que te lleva a la felicidad, porque has decidido poner en el Señor todos tus sueños.
Tú puedes decir hoy como el Salmista: Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme. Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Salmo 40:1-3.
Tú eres de aquellos que están agradecidos por la vida, que tienen y experimentan buenos momentos en la vida, sin embargo sabes que algo te falta. Sabes que tienes todo el potencial y todas las oportunidades para ser feliz pero no lo sientes, sobre todo cuando ves que hay cosas que no están funcionando bien en alguna área de tu vida. Piensa entonces:¿está equilibrada tu vida? ¿Cómo estás en tus relaciones? ¿Cómo estás con tus metas? ¿Estás postergando tus sueños? Porque la felicidad no es un accidente, no es un sentimiento, la felicidad es algo que tú eliges. ¡Elige ser feliz y alegrar a otros!
En la dirección de Dios - Reflexiones
Cuando el tren 8017 cruzaba Salerno, Italia, el 2 de marzo de 1944, no daba señales del desastre que se avecinaba. El tren con sus resoplidos, no chocó contra nada esa tarde lluviosa. Tampoco descarriló ni se incendió....
...Poco después de la una de la mañana, el tren, cargado con seiscientos pasajeros, se movía con pesadez por la Galleria delle Armi. Cuando las dos locomotoras que tiraban del tren, llegaron al centro del túnel, las ruedas comenzaron a patinar. Las ruedas perdieron tracción y el tren se detuvo. Se arrojó arena sobre las vías pero fue en vano.Todo lo siguiente es pura especulación ya que los dos maquinistas fallecieron. El monóxido de carbono se cobró la vida de casi quinientas personas.
...Poco después de la una de la mañana, el tren, cargado con seiscientos pasajeros, se movía con pesadez por la Galleria delle Armi. Cuando las dos locomotoras que tiraban del tren, llegaron al centro del túnel, las ruedas comenzaron a patinar. Las ruedas perdieron tracción y el tren se detuvo. Se arrojó arena sobre las vías pero fue en vano.Todo lo siguiente es pura especulación ya que los dos maquinistas fallecieron. El monóxido de carbono se cobró la vida de casi quinientas personas.
Las dos locomotoras empujaron la una contra la otra, ¡era obvio que, para su desgracia, los maquinistas tuvieron diferentes ideas sobre lo que había que hacer!
Algunos han especulado en que no hubiera habido pérdidas humanas, si los maquinistas se hubieran puesto de acuerdo en la dirección a seguir.
Haga una decisión hoy con su cónyuge, de que los dos se moverán a través de la vida en la misma dirección de Dios, y después manténganse cerca de los controles de la mente.
La dirección de su concepto de la vida puede determinar el curso de su matrimonio.
Proverbios 4:23
Sobre todas las cosas, cuida tu corazón porque de él mana la vida.
Sobre todas las cosas, cuida tu corazón porque de él mana la vida.
jueves, 23 de octubre de 2014
Crea en mí un corazón puro
Oh Dios, crea en mí un corazón puro
Los sacrificios no te satisfacen, si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias. Salmo 51;1-17
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión, borra mi culpa, lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.
Los sacrificios no te satisfacen, si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias. Salmo 51;1-17
Hablar de pecado hoy no está muy bien visto. Es decir, las filosofías ateas lo presentan como un invento moral que reprime nuestros impulsos más genuinos y controla nuestras mentes. Sin embargo, el sentimiento de culpa de haber obrado mal, existe. Y permanece, por mucho que se niegue el valor de la moral cristiana.
Toda persona, además de cuerpo y mente, tiene lo que llamamos conciencia. Ella nos da el sentido del bien y del mal, común en todas las culturas del mundo. Entre una y otra civilización puede haber valores y criterios diferentes, pero hay ciertos aspectos en los que todas las culturas y religiones coinciden y están de acuerdo. El bien existe, y el mal también. Pecado es toda actitud deliberada que daña al hombre y sus relaciones, ya sea con los demás, consigo mismo, con el mundo o con Dios. El pecado, fruto perverso de la libertad, hiere a la humanidad y mutila el alma.
¿Es innata la conciencia? Si no se desarrolla, queda latente en la persona y es entonces cuando decimos que alguien no tiene escrúpulos. Pero si se educa y se cultiva, la conciencia nos permite andar por la vida con unos principios éticos, favoreciendo una convivencia armoniosa y madurando nuestra humanidad.
Me Guiará por el Camino Correcto
“Halló a Jacob en tierra de desierto, y en desierto horrible y yermo; lo trajo alrededor, lo instruyó, lo guardó como a la niña de sus ojos” Salmo 107:7.
¿Cuál y cómo será el camino que me espera en este día? ¿Pasaré por sombras y angustias? ¿Mi pie caminará hoy por la candente arena de un desierto horrible y árido? No lo sé, solo sé que necesito caminar en este día por fe y plenamente confiado en que el cuidado de Dios sobre Jacob se repetirá sobre mi vida en este día.
¿Cuál y cómo será el camino que me espera en este día? ¿Pasaré por sombras y angustias? ¿Mi pie caminará hoy por la candente arena de un desierto horrible y árido? No lo sé, solo sé que necesito caminar en este día por fe y plenamente confiado en que el cuidado de Dios sobre Jacob se repetirá sobre mi vida en este día.
A Jacob lo halló en tierra de desierto. Un desierto horrible y yermo. Sin embargo, Dios lo trajo alrededor suyo, lo instruyó y lo guardó como a la niña de sus ojos. Sus promesas recuerdan que, como el águila que despierta su nidada, que revolotea sobre sus pollos, que extiende sus alas, los toma, y los lleva sobre sus plumas, así lo hará el Señor conmigo. El nos llevará y Él nos guardará.
El Señor confortará mi alma, me guiará por senas de justicia por amor de su nombre. Y hoy, aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque Él estará conmigo; su vara y su cayado me infundirán aliento. El Señor me pastoreará siempre y en las sequías saciará mi alma, y seré como huerto de riego y como manantial de aguas, aguas que nunca faltan. Porque Dios es Dios eternamente y para siempre; Él me capitaneará hasta la muerte. ¿Qué más puedo desear? ¿Qué más puede anhelar mi alma? ¿De que temeré si estoy seguro que Él me guiará por el camino recto? ¿En quien más podré confiar?
El Señor confortará mi alma, me guiará por senas de justicia por amor de su nombre. Y hoy, aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque Él estará conmigo; su vara y su cayado me infundirán aliento. El Señor me pastoreará siempre y en las sequías saciará mi alma, y seré como huerto de riego y como manantial de aguas, aguas que nunca faltan. Porque Dios es Dios eternamente y para siempre; Él me capitaneará hasta la muerte. ¿Qué más puedo desear? ¿Qué más puede anhelar mi alma? ¿De que temeré si estoy seguro que Él me guiará por el camino recto? ¿En quien más podré confiar?
Jesús y la samaritana
A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid. Isaías 55:1
Una mujer había ido de mañana muy pronto, al pozo de Sicar, pues tenía sed. Su cántaro estaba vacío y su corazón también. Tenía sed de paz. Había tratado de encontrar la felicidad en muchos placeres, pero no la halló. ¿Por qué había salido a una hora tan temprana del día? Probablemente porque no quería encontrarse con nadie; se avergonzaba de su vida.
Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación. Isaías 12:3
Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. Apocalipsis 22:17
Leamos Juan 4:5-15.
Pero, ¿a quién vio? Junto al pozo había un hombre cansado que parecía estar esperando. Ella se acercó, pero el hombre era judío. ¿Despreciaría a los samaritanos? De todas formas iría hasta el pozo a sacar agua… Pero este hombre le habló con bondad: “Dame de beber”.
La mujer, sorprendida, le dijo: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?”
Jesús le respondió: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva”.
¿Agua viva? Eso la intrigaba. Jesús añadió: “Cualquiera que bebiere de este agua (del pozo), volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás”
Ese día, esta mujer encontró la fuente de agua viva, la fuente de la felicidad, es decir, el Salvador del mundo.
Si usted trata de satisfacer una sed intensa de felicidad, Jesucristo siempre está listo para dar esa “agua viva” a todo aquel que escucha su voz. Hoy se dirige a usted: “Si conociera el don de Dios…”.
Sucesos que formaron el carácter de un presidente
Teodoro Roosevelt, el vigésimo sexto presidente de los Estados Unidos, fue fortalecido por el sufrimiento. Poseía una mente muy ágil, pero tenía un cuerpo débil. Sufría de asma.
Cuando tenía 12 años su padre le dijo: “Teodoro, tú tienes la mente, pero no tienes el cuerpo, y sin la ayuda del cuerpo la mente no puede avanzar tan lejos como debiera . . . Tienes que hacerte tu propio cuerpo . . . Es un trabajo muy difícil para uno, hacerse su propio cuerpo... pero sé que lo vas a lograr”.
Teddy, como sus compatriotas lo llamaban afectuosamente, le relató a un amigo el impacto que esas palabras de su padre, habían tenido en su vida. Por los comentarios de su padre, se vio a sí mismo como un ser humano débil, así que tenía que fortalecerse. De inmediato empezó un programa de acondicionamiento físico: hacía ejercicios con pesas y sacos de arena. Teddy se constituyó en una persona dedicada a mejorar su salud. Su determinación dio resultados y desarrolló un cuerpo fuerte y ya sin asma.
Más adelante, Teddy Roosevelt tendría que afrontar un golpe aún más duro: perdió a su madre y a su joven esposa el mismo día. Su esposa había dado a luz a una hija solo dos días antes. Él no podía explicarse el por qué de semejante tragedia. Dijo que las únicas respuestas que encontró fueron “la voluntad de Dios” y “un destino extraño y terrible”. Aunque algunos de sus biógrafos afirman
que nunca se recuperó completamente de esa tragedia, afrontó el desafío y triunfó sobre la depresión que le envolvía.
Aunque la muerte de su esposa a los 22 años de edad fue algo devastador, se sobrepuso y logró la grandeza nacional. Algunos han comentado que si no hubiera sufrido lo que sufrió, tal vez nunca hubiera llegado a ser el presidente de los Estados Unidos. Teodoro Roosevelt, como muchos otros, respondió a las pruebas y al sufrimiento haciendo más de lo que hubiera hecho si no le hubieran sucedido semejantes tragedias.
Cuando tenía 12 años su padre le dijo: “Teodoro, tú tienes la mente, pero no tienes el cuerpo, y sin la ayuda del cuerpo la mente no puede avanzar tan lejos como debiera . . . Tienes que hacerte tu propio cuerpo . . . Es un trabajo muy difícil para uno, hacerse su propio cuerpo... pero sé que lo vas a lograr”.
Más adelante, Teddy Roosevelt tendría que afrontar un golpe aún más duro: perdió a su madre y a su joven esposa el mismo día. Su esposa había dado a luz a una hija solo dos días antes. Él no podía explicarse el por qué de semejante tragedia. Dijo que las únicas respuestas que encontró fueron “la voluntad de Dios” y “un destino extraño y terrible”. Aunque algunos de sus biógrafos afirman
que nunca se recuperó completamente de esa tragedia, afrontó el desafío y triunfó sobre la depresión que le envolvía.
Aunque la muerte de su esposa a los 22 años de edad fue algo devastador, se sobrepuso y logró la grandeza nacional. Algunos han comentado que si no hubiera sufrido lo que sufrió, tal vez nunca hubiera llegado a ser el presidente de los Estados Unidos. Teodoro Roosevelt, como muchos otros, respondió a las pruebas y al sufrimiento haciendo más de lo que hubiera hecho si no le hubieran sucedido semejantes tragedias.
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