viernes, 28 de septiembre de 2012

Los Entendidos Resplandecerán Como El Firmamento - devocional - vídeo

Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Daniel 12:3.
Palabras muy a propósito para despertarme y que me señalan un fin por el que bien vale la pena vivir. Ser inteligente es algo inapreciable pero la inteligencia de que aquí se trata es la sabiduría divina, que únicamente el Señor puede conceder. ¡Ojalá me conociese a mí mismo, a mi Dios y a mi Salvador! ¡Oh, Dios, enséñame a poner en práctica la verdad divina y a vivir en su luz!
¿Vivo yo una vida prudente? ¿Busco yo lo que debo buscar? ¿Vivo como desearía haber vivido en la hora de mi muerte? Sólo esta sabiduría podrá asegurarme un resplandor tan permanente como el del firmamento. Ganar almas es un fin glorioso y es necesario ser sabio para enseñar a una sola persona la justicia y más aún para enseñarla a muchos. 
¡Oh, si tuviera yo este conocimiento de Dios, de su Palabra y de Cristo para poder llevar a la conversión a un gran número de personas! Podría consagrarme enteramente a esta empresa, y no descansaría hasta lograrlo. Esto valdría para mí más que todos los honores de que podría gozar en la corte. Esto hará de mí una estrella resplandeciente por toda la eternidad y más brillante que muchas estrellas del firmamento.
Hoy… quiero ser fiel para que la luz de Dios brille através de mi.
¡Señor, despiértame! ¡Señor, vivifícame! Amén.

Inténtalo - Reflexión - ¡Es Mejor Intentarlo! - Promesas de Dios

Franklin D. Roosevelt acostumbraba a decir: “Es normal elegir un método y probarlo. Si es un fracaso admítalo con franqueza. Pero sobre todas las cosas pruebe a hacer algo”.
En el libro Alas de Águila, Ted W. Engstrom da este consejo acerca de la importancia de intentarlo “Si comienza hoy puede empezar a disfrutar del uso y del desarrollo de sus talentos. Para comenzar usted deberá arriesgar algo pequeño como un dedo del pie en lugar del cuello”.
reflexiones -intentar“Por ejemplo, si siempre ha deseado escribir, escriba algo, un artículo corto, un poema, un relato de sus vacaciones. Escríbalo como si fuese a ser publicado y luego preséntelo en alguna parte.
Si es fotógrafo, reúna sus mejores fotografías y preséntelas en algún concurso. Si cree ser un buen tenista o golfista, participe en algunos torneos y vea los resultados. Seguramente no gane los primeros premios, pero piense cuánto aprenderá y experimentará simplemente por intentarlo”.
El primer paso al intentarlo podría ser un curso que haga en un colegio local, lecciones privadas, o dirigir sus propios sencillos experimentos. El intento se perfecciona con la práctica. Manténgase fiel a lo que quiera hacer.
El peor de los fracasos es… ¡no intentarlo!
La derrota no es la peor de las tragedias. La verdadera tragedia es no haberlo intentado.
Josué 1:9
¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.

No es lindo fracasar, pero peor es no haberlo intentado nunca!
Proverbios 10:4
Dios no dejará padecer hambre al justo;
Mas la iniquidad lanzará a los impíos.
10:4 La mano negligente empobrece;
Mas la mano de los diligentes enriquece.
Proverbios 10:5
El que recoge en el verano es hijo sabio, el que duerme durante la siega es hijo que avergüenza.
Proverbios 12:27
El indolente no asa su presa, pero la posesión más preciosa del hombre es la diligencia.
Proverbios 13:4
El alma del perezoso desea, pero nada consigue, mas el alma de los diligentes queda satisfecha.
Proverbios 18:9
También el que es negligente en su trabajo es hermano del que destruye.
Proverbios 21:5
Los proyectos del diligente ciertamente son ventaja, mas todo el que se apresura, ciertamente llega a la pobreza.
Proverbios 12:26
El justo es guía para su prójimo, pero el camino de los impíos los extravía.
Proverbios 13:4
El alma del perezoso desea, pero nada consigue, mas el alma de los diligentes queda satisfecha.
Proverbios 6:9
¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?
Proverbios 10:26
Como el vinagre a los dientes y el humo a los ojos, así es el perezoso para quienes lo envían.
Proverbios 20:4
Desde el otoño, el perezoso no ara, pide en la cosecha, y no hay nada.
Proverbios 23:19
Escucha, hijo mío, y sé sabio, y dirige tu corazón por el buen camino.
Proverbios 26:16
El perezoso es más sabio ante sus propios ojos que siete que den una respuesta discreta.
Proverbios 30:24
Cuatro cosas son pequeñas en la tierra, pero son sumamente sabias:
Proverbios 30:25
las hormigas, pueblo sin fuerza, que preparan su alimento en el verano;
Jeremías 8:7
Aún la cigüeña en el cielo conoce sus estaciones, y la tórtola, la golondrina y la grulla guardan la época de sus migraciones; pero mi pueblo no conoce la ordenanza del SEÑOR.




Las apariencias engañan - Meditaciones, Reflexión

Dios me dijo: "Yo te elegí antes de que nacieras; te aparté para que hablaras en mi nombre a todas las naciones del mundo". Le contesté: Dios todopoderoso, yo no sé hablar en público, y todavía soy muy joven. Pero Dios me tocó los labios y me dijo: No digas que eres muy joven. A partir de este momento tú hablarás por mí. Irás a donde yo te mande, y dirás todo lo que yo te diga. No tengas miedo, que yo estaré a tu lado para cuidarte. Desde hoy tendrás poder sobre reinos y naciones, para destruir o derribar, pero también para levantar y reconstruir. Jeremías 1:5-9 (Traducción Lenguaje Actual).
Todos tenemos sueños que anhelamos hacer realidad en nuestras vidas, y cuando vemos que pasa el tiempo y no llega aquello que tanto esperamos, empezamos a desesperarnos y a confiar en nuestras propias fuerzas, y es entonces cuando pretendemos hacer algo para forzar el logro de lo que tanto deseamos, intentamos darle una ayudita o un empujoncito a Dios.
Es natural que queramos ver de inmediato, o cuanto menos muy pronto, los resultados de nuestro esfuerzo y de nuestra entrega en determinadas metas o proyectos; sin embargo, esta razón no se puede convertir en una justificación para olvidar en quién debe estar puesta nuestra confianza; los tiempos de Dios no son nuestros tiempos y Él no necesita “ayuditas o empujoncitos” extras de nuestra parte para que las cosas se realicen.
Cuántas veces nos hemos comportado de la misma manera que Jeremías, dudando de las capacidades que Dios mismo nos ha regalado y pensando que no somos lo suficientemente buenos para lograr nuestras metas. Cuántas veces pensamos en tirar la toalla simplemente porque vemos que los resultados que tanto esperamos no se dan, nos dejamos llevar por la situación del momento, se nos olvida que todo eso que vivimos tiene un propósito divino y que tarde o temprano tendrá que pasar porque esa es la intención de Dios. Se nos olvida que una vez que le entregamos el control de nuestra vida a Jesús, y desde ese momento en adelante, es Él quien lidera cada uno de los sueños y deseos que se encuentran en nuestro corazón.
El Señor es maravilloso, es encantadora la manera en que Él obra porque cada vez más las fuerzas del hombre quedan ridiculizadas con el poder sobrenatural que viene de su parte. Dios no quiere que nos rindamos, Él quiere que con cada dificultad que atravesemos nuestra fe hacia Él crezca cada vez más; por eso, independientemente del panorama que estés viviendo en este momento, no albergues pensamientos de derrota y frustración en tu mente, no declares palabras de maldición, no digas que eres un inútil y un incapaz, no digas que las cosas no van a cambiar. Recuerda que Dios no se fija en las apariencias, lo único que Dios quiere con esta situación es que no olvides que tus logros no se van a dar por tus propias fuerzas, porque es Él quien te da el triunfo, es Él quien te hace capaz, es Él quien hace que te esfuerces y te lleva a la meta que quieres alcanzar.
Recuerda que Dios mira lo que hay en nuestro corazón aunque muchos duden de lo que podemos hacer o lograr porque quizá las cosas no se vean tan bien como esperábamos; al final Dios cumplirá sus promesas y Él nos la dará la victoria; créelo y lo verás.
El peor error que cualquier persona puede cometer es confiar sólo en sí mismo y dejar de depender de Dios. Él quiere que confiemos en Él y no en nosotros, y es por eso que las adversidades son necesarias porque son ellas las que nos llevan a aferrarnos a su amor. En la mayoría de las ocasiones son las dificultades las que nos permiten reconocer su poder sobrenatural, así que no te preocupes si las cosas no están tan bien, las apariencias engañan. Cuando para nosotros las cosas van mal, para Dios van muy bien porque Él sabe perfectamente a dónde vamos a llegar si no dejamos de confiar en Él.

¡DIOS ES FIEL, ÉL NO TE FALLARÁ!


El verdadero premio - Cortometraje Cristiano


Un vídeo acerca de lo importante de ser humilde ante cualquier circunstancia. 
Humildad ante todo 


El Amor De Los Amores - Relación con Dios - vídeo

Todos los seres humanos tenemos la necesidad de amar y ser amados; es algo intrínseco a nuestra naturaleza. Así parece, aunque no podemos verlo, que nuestro corazón, aparte de tener cavidades que se llenan y vacían de sangre constantemente, también tiene cavidades que sólo pueden llenarse con sentimientos.
Todas nuestras necesidades fisiológicas pueden ser satisfechas pero el ser humano trasciende su cuerpo y necesitamos mucho más que comer y dormir. La complejidad de nuestro ser interior, ése que no se ve a simple vista pero que indudablemente existe y determina quienes somos, le confiere al ser humano una necesidad fundamental cuya satisfacción le garantizará una existencia feliz.
Hablamos de la necesidad del amor, de esa necesidad de ser estimados, de recibir consideración por nuestras ideas, pensamientos y palabras; la necesidad de ser escuchados, y de que alguien nos mire a los ojos mientras escucha lo que le decimos; la necesidad de ser importante para algunos, de poder recibir su atención, de ser objeto de sus cariños y cuidados. Pero también de la necesidad de recibir de lo que damos y, al revés, de servir de protección, de ser alegría, de proveer de cuidados y de compartir nuestras derrotas tanto como nuestras victorias.
El primer amor humano en nuestras vidas es el amor de nuestra madre, ella es la guardiana de nuestra alma; ella es la primera fuente de alimento para nuestro ser en todas sus facetas; de allí que amamantar a un bebé se convierta en un acto de alimentación física, psicológica y espiritual.
Mientras la madre nos brinda su ternura y nos alimenta desde sus entrañas, el amor del padre es el fundamento sólido sobre el que se edifica nuestra seguridad; su autoridad representa nuestro refugio y nos establece límites para definir nuestro norte para no ir a la deriva. El padre es ese árbol frondoso bajo cuyas ramas podemos descansar, es la voz de Dios en nuestro hogar, el capitán del barco.
Luego viene el amor de los hermanos; el mayor solaz que podemos tener desde nuestra infancia y hasta nuestra despedida. Una de las bendiciones más grandes para un niño, un adolescente o un adulto es contar con el hermano amigo; el que te ama tan profundamente que podría entregar su vida por la tuya pero cuya confianza en ti le permite expresarte esas verdades que ningún otro te diría.
El amor entre hermanos no tiene tiempo, ni filosofía, ni colores que puedan cambiarlo. Es, como pocos, inalterable, siempre está allí aunque pasen muchos años y corra mucha agua debajo del puente. La fuerza de las experiencias vividas en la niñez potencia este amor hasta la eternidad, y los vínculos que se establecen difícilmente pueden romperse. Más tarde vienen los amigos, y hay algunos que llegan a estar tan unidos a ti como un hermano. Un amigo goza con todas tus alegrías y es la mejor medicina en tiempos de angustia. En estas relaciones de amigos los primos son muy especiales pues ellos tienen algunos matices de hermanos y otros de verdaderos amigos. ¡Un primo puede ser el amigo de toda la vida!
En la edad adulta viene el amor de la pareja; el amor a través del cual nos expresamos en toda nuestra dimensión como seres humanos. El amor de la pasión y el amor del sosiego. El amor que nos protege y el amor que nos suelta y nos impulsa. El amor que cree y que nos confronta. El amor que crece con nosotros a medida que los años de la vida le agregan canas a nuestras cabezas y heridas a nuestras almas. Y con este amor llega a nosotros el amor más sublime de la Tierra: ¡Los hijos benditos! No hay palabras para expresar ese amor tan grande. Ellos nos convierten en creadores, nos dan el privilegio de participar en el proyecto de sus vidas. Los hijos nos llevan a conocer las profundidades en el océano del amor, los tesoros más hermosos que nos guarda la vida. El amor que menos nos pertenece y quizá al que más nos aferramos. ¡Los hijos benditos!
Sin embargo, ni los amores más sublimes y excelsos de la vida pueden llenar nuestras almas creadas para la eternidad. En los mejores casos en los que todos estos amores nos hayan bendecido la vida, siempre existe y existirá un vacío en el ser humano que ningún amor terrenal puede llenar.
En esos momentos de soledad en los que nos encontramos con nosotros mismos podemos entender que más allá de todos estos amores nuestras almas necesitan más. Porque hay un amor que está por encima de todos estos amores; un amor que trasciende nuestra humanidad; un amor que nos devuelve el carácter eterno de nuestras almas; un amor que llena cada lugar recóndito de nuestro ser; un amor que nos dignifica como seres humanos y nos establece con un propósito que le confiere un valor incalculable a nuestras vidas. Es el amor de Dios. ¡Es el amor de los amores!
“Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”.
Jeremías 31:3

jueves, 27 de septiembre de 2012

El Señor Salvará a los que en Él Esperan - devocional

Y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan. Hebreos 9:28.
Tal es nuestra esperanza. Aquél a quien ya hemos visto y que vino una vez para quitar los pecados de muchos se manifestará nuevamente entre los hijos de los hombres. ¡Magnífica y gloriosa perspectiva! Este segundo advenimiento irá acompañado de circunstancias especiales que lo harán verdaderamente  glorioso.
Nuestro Señor habrá aniquilado el pecado. De tal modo lo ha borrado de su pueblo y con tanta eficacia ha saldado nuestra deuda, que ya en su segunda venida nada tendrá que ver con Él. Ya no tendrá que presentar ofrenda alguna por el pecado porque lo habrá quitado del todo. Nuestro Señor consumará entonces la salvación de su pueblo. Todos serán perfectamente salvos y gozarán para siempre de la plenitud de la salvación. 
No viene a traer la paga de nuestras transgresiones, sino a traernos el resultado de nuestra obediencia; no viene a liquidar nuestra condenación, sino a perfeccionar nuestra salvación. Nuestro Señor se manifiesta a los que en Él esperan. No será visto así por aquellos cuyos ojos están cegados por el egoísmo y el pecado. Para éstos será un juez terrible, y nada más. Primero hemos de mirarle y después esperar en Él; en ambos casos nuestra mirada será para vida eterna.
Hoy le sigo consciente de que no sólo me salvará sino que también me protegerá.
Señor, Gracias por darme salvación y protección. Gracias por ser Mi Señor. Amén.

El Tío sin Nombre - reflexiones - vídeo

Su nombre era Wally Amos y creó una empresa de cien millones de dólares vendiendo galletas “Famous Amos Cookies”.
Perdió la empresa por una serie de circunstancias. Pasó de la fama y la fortuna a deber un millón de dólares. Peor aún, perdió el derecho de usar el nombre que le hizo famoso. Sin embargo no perdió lo que le llevó al éxito la primera vez: Mantuvo su sentido del humor, persistencia, optimismo y seguridad en sí mismo. Como era de esperar, volvió a triunfar.
El hombre comenzó una nueva aventura bajo el nombre de “Wally Amos Present Chip´s Cookie”
La Revista People publicó la historia y Fitz y Floyd fabricó galletas Chip´s Cookie. JC Penney distribuyó muñecas Chips´s Cookie. Todo el mundo estaba feliz con el regreso del señor Amos menos los nuevos propietarios de “Famous Amos”. Le pusieron una demanda y de nuevo le sacaron del mercado. Wally dice que obtuvo fama y riqueza y que pagó el precio por ello.
Actualmente viaja promocionando su nuevo libro “El hombre sin nombre”, que está recibiendo una entusiasta acogida. También regresó al negocio de las galletas. Su nueva empresa se llama “El Tío sin Nombre”. Es obvio que Wally Amos constituye un buen ejemplo de un hombre golpeado pero no acabado. Regresó a la lucha con el mismo entusiasmo y afán que mostró la primera vez. Predigo que le irá bien.
Wally Amos es el tipo de hombre que se levanta una y otra vez. El antiguo dicho de que una persona que no recibe golpes no puede golpear se volvió cierto en el Tío sin Nombre.
Nunca claudiques ante las crisis de la vida. Mira al cielo, de allí Dios te enviará su socorro, levántate y vuelve a andar.
Como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, y he aquí que vivimos; como castigados, pero no condenados a muerte; como entristecidos, pero siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todo. Nuestra boca, ¡oh corintios!, os ha hablado con toda franqueza. Nuestro corazón se ha abierto de par en par. No estáis limitados por nosotros, sino que estáis limitados en vuestros sentimientos. 2 Corintios 6:9-12.

Avanza sin temor - Meditaciones, Motivación

La tristeza embarga tu ser y estás a punto de tomar una de las decisiones más difíciles de tu vida. Desearías que todo fuera diferente; nunca hubieras querido llegar hasta este punto, pero increíblemente estas allí a punto de decidir lo que quieres para tu vida.
A veces en la vida tenemos que tomar esa clase de decisiones que no quisiéramos tomar, pero todo apunta a que es necesario actuar, sobre todo cuando Dios ya te dio la confirmación de que tienes que hacerlo.
Hay decisiones muy difíciles que ninguno de nosotros quisiéramos tomar o llegar a ese punto en donde debemos elegir pero, a diferencia de antes, ahora podemos apoyarnos en Dios, hacer de Él nuestra Fortaleza y nuestra Guía para que siempre nos vaya bien.
Dios ha prometido lo siguiente:

“Aunque tengas graves problemas, yo siempre estaré contigo; cruzarás ríos y no te ahogarás, caminarás en el fuego y no te quemarás” 

Isaías 43:2 (Traducción en lenguaje actual)
Hay una promesa maravillosa para tu vida: la presencia de Dios contigo y su protección es lo único que necesitas para saber que estás seguro en Él.
Si Dios es quien te está impulsando a tomar esa decisión, entonces ¡no tengas miedo!. ¡Avanza con valor! Porque cuando Dios habla hay seguridad total de victoria.
Sigue las instrucciones de Dios, sé obediente, ten valor, no dudes porque su presencia va contigo, no hay problema, no hay ríos, no hay fuego ni nada que te detenga en el camino hacia tu victoria, porque Él ha prometido estar contigo.
Cuando depositas tu confianza total en Dios, y dejas de sentir duda o temor por la decisión que Dios te está impulsando a tomar, entonces Él honrará tu fe y confianza haciendo una obra maravillosa que al verla te sorprenderás y te darás cuenta de cómo Él nunca se equivoca.
Nunca dudes de la obra de Dios en tu vida, nunca dudes de lo que Dios habla a tu corazón, nunca desconfíes de su presencia sobre tu vida, porque hay una promesa hecha por Él mismo de estar contigo siempre, por lo tanto ¡Avanza siempre sin temor!

¡Él cumplirá sus planes en tu vida!

“El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida, pues tu fiel amor, oh Señor, permanece para siempre. No me abandones, porque tú me creaste”. 

Salmos 138:8 (Nueva Traducción Viviente)

¿Qué se necesita para cambiar? - Meditaciones - vídeo

Todos tenemos áreas de nuestra vida que nos gustaría cambiar, esos hábitos de los que no nos sentimos nada orgullosos.
Quizá en muchas ocasiones has orado y llorado pidiendo a Dios que te ayude a cambiar en esto o aquello, pero cuando menos te percatas estás nuevamente cayendo en el mismo error.
Seguramente todos hemos tenido esos encuentros especiales con Dios, cuando las lágrimas corren por nuestras mejillas mientras con un sentimiento puro le pedimos al Señor que nos ayude, que no queremos seguir siendo los mismos, que necesitamos de Él y que ya no podemos más.
Llorar como un niño delante de Dios pidiendo que nos ayude a cambiar es sólo el inicio de un proceso que debemos seguir para cambiar realmente. Muchos de nosotros queremos dejarle todo el trabajo a Dios y no ponemos nada de nuestra parte. Si bien es cierto que el único que puede transformar nuestra vida es Dios, también necesita que nosotros dispongamos nuestro corazón y vida para que actúe de una forma más efectiva.
Yo no puedo orar y pedirle a Dios que me ayude a cambiar mientras yo no pongo absolutamente nada de mi parte. Dios es caballero y respeta mucho nuestras decisiones. Él jamás nos va a forzar para que cambiemos, Él no nos va a doblar la mano y a obligarnos para que de una vez por todas cambiemos. ¡No!, todo cambio que Dios quiere realizar tiene que tener como terreno abonado un corazón dispuesto a ese cambio y una vida obediente a sus instrucciones.
Pero la pregunta es: ¿Qué se necesita realmente para cambiar ?
Primero: Reconocer que tengo un problema. Hay mucha gente que no puede cambiar porque no reconoce que tiene un problema; el orgullo es uno de los mayores obstáculos que nos querrán evitar el cambio. La Biblia dice: “El orgulloso y arrogante al fin de cuentas fracasa.” Proverbios 16:18 (Traducción en lenguaje actual). Pero en contraste con la humildad dice: “El orgulloso termina en la vergüenza, y el humilde llega a ser sabio.” Proverbios 11:2 (Traducción en lenguaje actual). Reconocer que tengo un problema es el inicio de un posible cambio.
Segundo: Someterme a Dios. Cuando reconocemos que tenemos un problema y nos sometemos a Dios entonces vamos camino a una recuperación y restauración. Someterme a Dios tiene que ver con restaurar mi comunión personal con Él. La Biblia dice: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4:7 (Reina-Valera 1960). Tenemos que comenzar a restaurar aquella relación perdida, comienza a orar, no necesariamente tienen que ser largos períodos. Si te cuesta orar, comienza con unos minutos cada día durante una semana y, conforme vayas acostumbrándote, aumenta tu tiempo de oración y tus resultados serán aún mejores. Lee la Biblia todos los días, medita sobre algún versículo en especial, escucha y entona una alabanza con la cual te sientas muy bien delante de Dios, congrégate frecuentemente y conforme el tiempo vaya pasando sirve en algún área de tu Iglesia; eso te servirá para mantener tu mente ocupada en el Señor.
Tercero: Velad constantemente. Nunca te creas que ya alcanzaste el nivel necesario para ya no fallar o no pecar. Nuestro Señor Jesús nos enseñó que teníamos que estar velando siempre para no caer en tentación: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Marcos14:38 (Reina Valera 1960). Este mismo versículo en otra traducción dice así:“No se duerman; oren para que puedan resistir la prueba que se acerca. Ustedes quieren hacer lo bueno, pero no pueden hacerlo con sus propias fuerzas.” Marcos 14:38 (Traducción en lenguaje actual). Una vida espiritual que esté prevenida y se mantenga en comunión personal con Dios es una vida que a la hora de la prueba saldrá con victoria.
Cuarto: Si fallas, no te rindas, inténtalo nuevamente. Quizá tu lleves a cabo los tres pasos anteriores: Reconociste que tenias un problema, te sometiste a Dios y estuviste velando constantemente, pero a pesar de ello en un momento de descuido fallaste nuevamente y te sientes muy mal. Es allí donde el enemigo aprovechará para lanzar sus dardos de fuego sobre tu mente para hacerte creer que eres un fracasado y que nunca podrás cambiar. Es entonces, en esos momentos, cuando debes llevar a la práctica este cuarto paso: SI FALLAS, NO TE RINDAS, INTÉNTALO NUEVAMENTE. La vida cristiana es un ejercicio diario: si fallas, no puedes rendirte, porque es casi seguro que fallaremos, pero lo más importante a la hora de fallar no es este hecho, sino tener la disposición de levantarte y volver a intentarlo con el conocimiento de que ya sabes cómo fallaste y cómo puedes evitarlo la próxima vez. La Biblia dice: “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse…” Proverbios 24:16 (Reina-Valera 1960).
¿Realmente quieres cambiar? Entonces, humildemente, debes seguir estos cuatro pasos; si te das cuenta es un circulo que puede llevarte a la victoria. Estos cuatro humildes consejos pueden ser la llave que necesitas para vencer aquellas cosas que hasta hoy te causaban mucho dolor, ya que fallar constantemente a Dios provoca en un hijo de Dios, nacido de nuevo, mucho dolor.
Para terminar elevemos una oración por nuestra vida y recibámosla con una convicción firme:
“Dios mío que estás en los cielos, te doy gracias por todas tus bondades y tus misericordias para con nosotros, reconocemos que Tú eres Soberano y gobiernas sobre nosotros, por esa razón hoy quiero elevar una oración por todas aquellas personas que sienten que no pueden cambiar, por todas aquellas personas que hasta cierto punto se sienten frustradas de intentarlo y no lograrlo. Padre, en esta hora te pido que pongas en su corazón el deseo de llevar a cabo estos humildes consejos respaldados por tu Palabra, Señor, pon en ellos el deseo de intentarlo nuevamente y la disciplina que se necesita para poner en práctica estos consejos. Dales fuerza Señor, dales mucho dominio propio, dales la determinación que necesitan para salir de esos pozos de desesperación, dales la convicción de que Tú estás con ellos, que nunca se sientan solos, abrázalos, hazles sentir tu presencia allí en el lugar donde están, renueva su aliento, pero sobre todo que haya en cada uno de ellos un amor profundo hacia ti que, como consecuencia, les lleve a no cansarse nunca de intentar agradarte. Gracias Padre, porque sé que estas obrando, porque sé que sus vidas serán transformadas por tu poder y porque cada uno de ellos dispondrá su corazón para que tú trabajes libremente. Gracias mi Dios, en el nombre de tu Hijo Amado Jesús, Amén.”

¡ADELANTE! ¡DIOS ESTÁ TRANSFORMANDO TU VIDA!

“Mientras vivimos en esta tienda de campaña, que es nuestro cuerpo, nos sentimos muy tristes y cansados. Y no es que no queramos morir. Más bien, quisiéramos que nuestros cuerpos fueran transformados, y que lo que ha de morir se cambie por lo que vivirá para siempre.” 

2 Corintios 5:4 (Traducción en lenguaje actual)