lunes, 2 de diciembre de 2019

Para Él

“…Porque todo, absolutamente todo en el cielo y en la tierra, visible e invisible… todo comenzó en él y para los propósitos de él…” Colosenses 1:16 (PAR).

La vida es el espacio de tiempo con el que contamos los seres humanos para proyectar nuestra existencia. El problema es que la mayoría de las personas no saben para qué están aquí en la tierra. Habitualmente, se dejan llevar por las circunstancias que les rodean y llegan a tomar decisiones sobre cosas que, antes de comprender la razón de su existencia, les pueden llevar a un estado permanente de confusión.
Sin embargo, vale la pena mencionar que Dios está muy interesado en que podamos conocer sus propósitos, los cuales son mucho más importantes que nuestra familia, profesión, trabajo... y nuestros sueños y anhelos más deseados. Si le preguntáramos a Dios ¿cuáles son sus propósitos?, tal vez Él nos respondería que…
Resultado de imagen de Para DiosI. SUS PROPÓSITOS SON EL CORAZÓN DE NUESTRA EXISTENCIAColosenses 1:16
El apóstol Pablo declaraba con estas palabras a los colosenses, que todas las cosas creadas, especialmente la humanidad, encuentran la razón de su existencia en Dios y en los propósitos que Él mismo designó. Para Pablo, el corazón de la existencia de todo ser humano es vivir en los propósitos que Dios, sabiamente, diseñó para la plenitud y realización de todo ser humano. A través de este versículo, Dios quiere que estemos en la mejor disposición para entender y vivir en sus propósitos.
Sin embargo, estamos viviendo tiempos muy difíciles, tiempos en los que la pérdida de valores, la falta de interés en las cosas de Dios, aunados a las adicciones, el aborto, el divorcio, y muchas otras cosas, están llevando a las personas a un caos de confusión en el que de una manera egoísta, se engañan a sí mismos y pretenden engañar a los demás. Afortunadamente este versículo es muy poderoso. A través de él, Dios quiere que sepamos que fuimos creados por Él, y no para nuestros propósitos sino para los suyos; quiere que sepamos que, así como el corazón humano le da vida a los cuerpos, sus propósitos son el corazón de nuestra existencia, y que al vivir en sus propósitos podemos alcanzar la plenitud y realizarnos en todo lo que emprendamos.
Pero si le preguntáramos ¿qué hacen sus propósitos?, veríamos lo siguiente…
II. SUS PROPÓSITOS RENUEVAN Y DAN SEGURIDAD A NUESTRA EXISTENCIASalmo 138:8
En el corazón de David, autor de este salmo, se escondían fuertes emociones que muchas veces describen las que también hay en el nuestro. David conocía perfectamente los propósitos de Dios, ya que Dios le había levantado en Israel como un siervo conforme a Su corazón. Sin embargo, poner la vista en los asuntos de la vida más que en los propósitos de Dios, le llevó a experimentar una fuerte frustración que solo desapareció de su vida cuando cayó humillado, clamando a Dios que lo ayudara. Fue entonces cuando Dios obró a favor de la vida de David, dándole ánimo, renovando sus fuerzas y otorgándole la seguridad de que Él mismo le diría la manera en que cumpliría con Sus propósitos.

Como ciegos

La ceguera mencionada en la biblia, hace referencia a la condición física, pero también a la espiritual; enfaticemos esta última. No se trata, en este caso, de tener nuestra vista en las mejores condiciones fisiológicas, pues muchas veces descuidamos ver la verdad y no nos quitamos la venda de los ojos. Pero qué bueno es que tenemos a Jesús, quien está dispuesto a quitarnos esa venda y guiarnos por el camino correcto.
ceguera espiritual¨Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. Él, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Marcos 8:22-24 (Reina-Valera 1960).
De esta pequeña historia podemos aprender varias cosas:
  1. Dejarnos guiar: las personas que tienen limitaciones visuales siempre necesitan de alguien que las lleve de la mano, que las guíen por donde deben andar para que no tropiecen ni se hagan daño. Pasa lo mismo a nivel espiritual; cuando no conocemos a Dios y su verdad, andamos como ciegos y necesitamos de alguien que nos direccione y nos dé las instrucciones correctas; en este caso vemos que Jesús tomó de la mano al ciego para hacer en él un milagro.
  2. Salir de la aldea: Debemos movernos del lugar donde estamos estancados. Es necesario que salgamos de esa oscuridad y nos dejemos llevar al lugar de bendición, en donde Dios quiere que estemos, lo que también puede simbolizar salir de la comodidad.
  3. Dejar que Dios trate con nosotros: Lo que significa que pasaremos dificultades, humillaciones, por situaciones adversas nada agradables. Pero es necesario que todo eso pase para poder ver la gloria de Dios, o ¿crees que como ser humano sería agradable que alguien nos escupiera a los ojos? En absoluto, pero el ciego no hizo ningún reproche, a él no le importaba lo que tuviera que soportar, siempre y cuando Jesús lo sanara.
  4. Tener una fe firme: En cada uno de nosotros Dios tiene un propósito diferente. Este ciego no recibió la vista de inmediato, no era que hubiera orado mal o que Jesús lo fuera a sanar a medias, sino que quería probar su fe; al ver que su visión no había sido totalmente restaurada, el ciego pudo haberse desanimado y dejar de creer, pero en ningún instante dejó de hacerlo. Nosotros muchas veces tenemos un panorama difuso, nos enfrentamos a situaciones que no podemos entender; nos suceden cosas ilógicas, y pensamos que solo nos pasan a nosotros, a veces, incluso, nos llegan las bendiciones incompletas; pero no es porque Dios no quiera, sino que puede que no sea el tiempo y que además le hemos de demostrar realmente nuestra fe.
¨Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos. Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea. Marcos 8:25-26 (Reina-Valera 1960).

La Luz y la sal del mundo

EL SERMÓN DEL MONTE

“LA LUZ Y LA SAL DEL MUNDO”

Lectura: Mateo 5:13-16


El sermón del monte es una predicación hermosa que Jesucristo pronunció, se cree, sobre el monte ahora conocido como Monte de las bienaventuranzas. En esta preciosa predicación, Jesús nos dejó fundamentos sólidos para construir nuestra vida y para cambiar nuestra perspectiva de ella. Atentos, cada uno de ustedes, a la importancia que tiene la aplicación de esta hermosa predicación para nuestra vida diaria, predicación que tiene tanta vigencia hoy como la tuvo cuando fue enseñada por primera vez:

La luz y la sal del mundo

Esencia y acciones, son los dos temas principales que abarcan los dos pasajes que encontramos en la lectura.
En ambos se hace una referencia a nuestra esencia como cristianos: somos luz y somos sal. Esto no es algo que ganemos por nuestro propio esfuerzo, es algo que Dios pone en nuestros corazones por el hecho de convertirnos en creyentes. Dios crea en nosotros una esencia espiritual renovada, haciéndonos renacer por su palabra en nuevos seres, de quienes nace un anhelo ferviente de justicia y misericordia.
Sin embargo, Jesús nos enseña que no basta con ser quienes somos por la obra de Dios, además, nuestras obras deben demostrar que somos cristianos. La sal sin sabor o la luz escondida no tienen ningún valor a pesar de ser lo que son; de la misma forma, un cristiano que no actúa de forma misericordiosa frente al mundo, no tendrá ningún valor.
Alguien dijo que lo único que necesita el mal para triunfar es que las personas buenas se queden quietas. Pues lo mismo argumenta Jesús mediante estas metáforas. La enseñanza es simple: es tan malo ser malo como ser bueno y no hacer nada.
La consecuencia de esto (de ser cristianos sin obras de misericordia y amor), es que no tendremos valor alguno para el mundo ni daremos gloria a Dios. Seremos desechados y pisoteados, seremos la burla del mundo y no cumpliremos con el propósito de Dios para nuestras vidas.

viernes, 29 de noviembre de 2019

¿Qué significa: “La letra mata, pero el espíritu vivifica”?

Las malinterpretaciones de la Biblia pierden toda la gracia cuando han arruinado la vida de una persona. Hasta cierto punto, éste era el caso de un muchacho, llamémoslo Pedro, que había asistido durante años a una iglesia supuestamente cristiana. Comenzó a leer la Biblia y se percató de que algunas de las prácticas habituales en su congregación eran contrarias a las Escrituras.
Decidió entonces, hablar con su pastor y le expuso sus inquietudes mostrándole algunos textos bíblicos, a lo que su pastor respondió: “Estás enfocándote demasiado en el texto. Recuerda: la letra mata, pero el espíritu vivifica”.

Malinterpretando el texto

Tomar literalmente un pasaje como 2 Corintios 3:6 (el cual asimismo nos capacitó para ser ministros de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu, porque la letra mata, pero el Espíritu da vida)y darle una interpretación incorrecta es bastante serio. Aunque somos humanos falibles interpretando la Palabra de Dios infalible, el Señor nos hace responsables de cómo usamos la Biblia, especialmente si somos maestros de ella (Santiago 3:1). Para las personas que enseñan lo que Dios no dice, Dios tiene reservada una condenación más grande.

Resultado de imagen de ¿Qué significa: “La letra mata, pero el espíritu vivifica”?Cuatro veces en el Nuevo Testamento se habla de personas que recibirán “mayor condenación” (Mateo 23:14Marcos 12:40Lucas 20:47Santiago 3:1), y todas tienen que ver con líderes religiosos que abusan de la fe para imponer mandamientos que no provienen de Dios. Esta es una gran blasfemia porque intentan usurpar el nombre de Dios. Para personas así, Dios tiene reservada una condenación más grande.

2 Corintios 3:6 es uno de esos versos que ha sido malinterpretado desde los primeros siglos de la Iglesia cristiana. Por ejemplo, Orígenes, quien murió en el siglo III y es famoso por sus alegorías de la Biblia, interpretaba “la letra” en el sentido gramatical del texto, mientras que “el espíritu” se refería a la interpretación espiritual. De acuerdo a Orígenes, el sentido gramático era inferior al espiritual. Él usó este versículo para justificar sus interpretaciones alegóricas, y después muchos siguieron su ejemplo, malinterpretando incontables versículos por toda la Biblia.

Hoy en día, este verso se usa para justificar una falta de seriedad al estudiar la Palabra. Hay diversas variaciones de lo mismo. Si un muchacho quiere estudiar en el seminario, alguna persona, quizá con buena intención, puede tomarlo aparte para advertirle que “la letra mata, pero el espíritu vivifica”. Cuando un joven (como Pedro) encuentra prácticas antibíblicas en su iglesia, su voz es reprimida con este mismo texto.
Este verso, sin embargo, no tiene nada que ver con el sentido espiritual de un pasaje, ni con el peligro de estudiar teología. Mucho menos debe usarse para justificar en la iglesia cosas que son contrarias a la Palabra de Dios.
Para entender el sentido del pasaje, debemos estudiar el contexto.

¿Qué es Toda la armadura de Dios?

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La frase “toda la armadura de Dios” viene de Efesios 6:13-17: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”.

Efesios 6:12
 indica claram
ente que el conflicto con Satanás es espiritual y por lo tanto, ningún arma material es efectiva contra él y sus demonios. No se nos da una lista de tácticas específicas que él usará. Sin embargo, el pasaje es muy claro en que si seguimos fielmente todas las instrucciones, podremos permanecer firmes y obtendremos la victoria, a pesar de sus ofensivas.

El primer elemento de nuestra armadura es la verdad (versículo 14). Esto es fácil de entender puesto que Jesús dice que Satanás es “el padre de la mentira” (Juan 8:44). El engaño es una de las cosas que Dios considera abominables. Una “lengua mentirosa” es una de las cosas que describe como “aborrecibles para Él” (Proverbios 6:16-19). Por lo tanto, somos exhortados a revestirnos de la verdad para nuestra santificación y liberación, y para beneficio de aquellos ante quienes somos testigos.

También en el versículo 14, se nos dice que nos vistamos con la coraza de justicia. Una coraza debía proteger al guerrero de una herida fatal en el corazón y otros órganos vitales. Esta justicia no se refiere a las obras de justicia hechas por los hombres, sino más bien, se trata de la justicia de Cristo, imputada a nosotros por Dios y recibida por fe, la cual guarda nuestros corazones contra las acusaciones y cargos de Satanás, y protege nuestro ser interior de sus ataques.

El versículo 15 habla de la preparación de los pies para el conflicto espiritual. En la guerra, algunas veces el enemigo ponía peligrosos obstáculos en el camino de avanzada de los soldados. La idea de la preparación con el evangelio de la paz como calzado, sugiere que necesitamos avanzar en el territorio de Satanás, en terreno peligroso, conscientes de que habrá trampas, con el mensaje de la gracia tan esencial para ganar almas para Cristo. Satanás tiene muchos obstáculos colocados en el camino para detener la propagación del evangelio.

La historia del Cristianismo

Resultado de imagen de ¿Cuál es la historia del Cristianismo?La historia del cristianismo es en realidad la historia de la civilización occidental. El cristianismo ha tenido una gran y extensa influencia en la sociedad; el arte, el idioma, la política, las leyes, la vida familiar, las fechas del calendario, la música y la manera misma en que pensamos, todo ha sido influenciado por el cristianismo durante dos milenios. Por lo tanto, es importante que se conozca la historia de la iglesia.

El inicio de la Iglesia

La iglesia comenzó 50 días después de la resurrección de Jesucristo. Jesús había prometido que Él edificaría Su iglesia (Mateo 16:18), y con la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 2:1-4), la iglesia - ekklesia (“asamblea de los apartados”) comenzó oficialmente. Tres mil personas respondieron al sermón de Pedro ese día y decidieron seguir a Cristo.

Los primeros convertidos al cristianismo fueron judíos o prosélitos del judaísmo, y la iglesia estaba centrada en Jerusalén. Por esta razón, inicialmente el cristianismo fue visto como una secta judía, semejante a los fariseos, saduceos, o esenios. Sin embargo, lo que los apóstoles predicaban era radicalmente distinto de lo que otros grupos judíos estaban enseñando. Jesús era el Mesías judío (el Rey ungido), quien había venido para cumplir la Ley (Mateo 5:17) e instituir un Nuevo Pacto basado en Su muerte (Marcos 14:24). Este mensaje, con la acusación de que ellos habían matado a su propio Mesías, enfureció a muchos líderes judíos, y algunos, como Saulo de Tarso, reaccionaron para acabar con “el Camino” (Hechos 9:1-2).

Es correcto entonces, decir que el cristianismo tiene sus raíces en el judaísmo. El Antiguo Testamento proporcionó el fundamento para el Nuevo, y es imposible comprender plenamente el cristianismo sin un conocimiento básico del Antiguo Testamento. El Antiguo Testamento explica la necesidad de un Mesías, contiene la historia del pueblo del Mesías, y predice la llegada del Mesías. En consecuencia, todo el Nuevo Testamento tiene que ver con la llegada del Mesías y Su obra para salvarnos del pecado. En Su vida, Jesús cumplió más de 300 profecías específicas, probando que Él era Aquel de quien el Antiguo Testamento había profetizado.

El Crecimiento de la Iglesia Primitiva

No mucho después de Pentecostés, las puertas de la iglesia fueron abiertas a los no-judíos. El evangelista Felipe predicó a los samaritanos (Hechos 8:5), y muchos de ellos creyeron en Cristo. El apóstol Pedro predicó a los gentiles de la casa de Cornelio (Hechos 10), y ellos también recibieron el Espíritu Santo. El apóstol Pablo (el antes perseguidor de la iglesia) esparció el evangelio por todo el mundo greco-romano, llegando tan lejos como a la misma Roma (Hechos 28:16) y posiblemente hasta España.

En el año 70 d.C., Jerusalén fue destruida, pero los libros del Nuevo Testamento habían sido completados y ya estaban circulando entre las iglesias. Durante los siguientes 240 años, los cristianos fueron perseguidos por Roma, algunas veces por azar y otras veces por edictos gubernamentales.

En los siglos II y III, el liderazgo de la iglesia se volvió más y más jerárquico conforme crecían en número. Muchas herejías fueron expuestas y refutadas durante este tiempo, y fue acordado el canon del Nuevo Testamento. La persecución continuó intensificándose.


El Surgimiento de la Iglesia Romana

En el año 312 d.C., el emperador romano Constantino declaró haber tenido una experiencia de conversión. Casi 70 años después, durante el reinado de Teodosio, el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano. A los obispos les fueron asignados lugares de honor en el gobierno, y para el año 400 d.C., los términos, “romano” y “cristiano”, fueron prácticamente sinónimos.

Entonces, después de Constantino, los cristianos ya no fueron perseguidos. Con el tiempo, fueron los paganos quienes estuvieron bajo persecución, a menos que se “convirtieran” al cristianismo. Tal conversión forzada, condujo a mucha gente a entrar a la iglesia sin un verdadero cambio de corazón. Los paganos trajeron con ellos a sus ídolos y las prácticas que acostumbraban, y la iglesia cambió: a la sencillez de la adoración de la iglesia primitiva, fueron añadidos iconos, una arquitectura elaborada, peregrinaciones y la veneración a los santos. Casi por esta época, algunos cristianos se retiraron de Roma, eligiendo vivir en aislamiento como monjes, y quedó introducido el bautismo de infantes como un medio para quitar el pecado original.

En los siguientes siglos fueron organizados varios concilios eclesiásticos, en un intento por determinar la doctrina oficial de la iglesia, para censurar los abusos clericales y para hacer la paz entre facciones en guerra. Conforme el Imperio Romano se debilitaba, la Iglesia se hizo más poderosa, y surgieron muchos desacuerdos entre las iglesias del occidente y las del oriente. La iglesia (latina) occidental, con base en Roma, declaró tener la autoridad apostólica sobre todas las otras iglesias. Hasta el obispo de Roma comenzó a llamarse a sí mismo el “Papa” (el Padre). Esto no fue bien recibido por la iglesia oriental (griega), con base en Constantinopla. Las diferencias teológicas, políticas, de procedimientos y lingüísticas, contribuyeron todas ellas al Gran Cisma de Oriente y Occidente en 1054, en el cual la iglesia Católica (Universal) Romana y la iglesia Oriental Ortodoxa se excomulgaron mutuamente y rompieron toda relación.

martes, 26 de noviembre de 2019

¿Cuál es la diferencia entre un talento y un don espiritual?

Existen similitudes y diferencias entre los talentos y los dones espirituales. Ambos son regalos de Dios, incrementan su efectividad con el uso, y son para ser usados en beneficio de otros, no para propósitos egoístas. 1 Corintios 12:7 dice que los dones espirituales son otorgados para edificar a otros y no para nosotros. Así como los dos grandes mandamientos tratan de amar a Dios y a los demás, consecuentemente, uno debe usar sus talentos para este propósito. Pero a quién se le dan y cuándo se dan, es diferente. 
Resultado de imagen de ¿Cuál es la diferencia entre un talento y un don espiritual?A una persona (sin importar su creencia en Dios o en Cristo), le es dado un talento natural como resultado de una combinación genética (algunos tienen una habilidad natural para la música, arte, o matemáticas) y/o su medio ambiente (crecer en una familia musical ayudará a la persona a desarrollar un talento por la música), o porque Dios deseó dotar a ciertos individuos con ciertos talentos (por ejemplo, a Bazeleel en Éxodo 31:1-6). Los dones espirituales son dados a todos los creyentes por el Espíritu Santo (Romanos 12:36) en el momento de poner su fe en Cristo para el perdón de sus pecados. En ese momento, el Espíritu Santo le otorga al nuevo creyente el o los dones espirituales que desea que tenga (1 Corintios 12:11).

Romanos 12:3-8 enumera los dones espirituales de la siguiente manera: profecía, servicio (en un sentido general), enseñanza, exhortación, generosidad, liderazgo, y mostrar misericordia. 

1 Corintios 12:8-11 enumera los dones como: palabra de sabiduría (la habilidad de comunicar sabiduría espiritual), palabra de ciencia (la habilidad de comunicar la verdad práctica), fe (una dependencia inusual de Dios), dones de sanidades, de milagros, de profecía, de discernimiento de espíritus, de lenguas, (la habilidad para hablar un idioma que uno no ha estudiado), y la interpretación de lenguas. 
La tercera lista se encuentra en Efesios 4:10-12, la cual habla de Dios concediendo a Su iglesia apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Podemos preguntarnos cuántos dones espirituales hay, ya que no hay dos listas iguales. También es posible que las listas bíblicas no los abarquen todos, y que haya dones espirituales adicionales además de los que se mencionan en la Biblia.

La pregunta Es el Qué… no el Cómo.

David traía alimentos a sus hermanos al frente de batalla cuando vio a Goliat. No pensaba en convertirse en un héroe, simplemente tomó la oportunidad con la que otros soldados soñaban.
Las oportunidades nos tomarán por sorpresa y, si no estamos alerta y preparados, las dejaremos pasar. Lo que los demás descubrieron en David aquel día, ¡había estado allí todo el tiempo!
Resultado de imagen de La pregunta Es el Qué… no el Cómo.Si somos líderes, ya poseemos el talento necesario para dirigir. Pero el valor es lo que nos establecerá como líderes frente a los demás. La gente que más veneramos muestra el valor en el frente de batalla, en la reunión de la Junta, para defender a los indefensos o simplemente para intentar lo que nadie más pensó posible.
Podríamos decir: ¡Pero yo no tengo el dinero...! No hay por qué preocuparse: el capital sigue al valor. El “qué” siempre precede al “cómo”. No nos dejemos intimidar por los números. Dios no es movido por hojas de cálculos y condiciones del mercado… es movido por la fe.
No dejemos que el “cómo” nos intimide. Dado que el “cómo” es tan desafiante siempre nos provee de alguna oportunidad. Si el camino al éxito estuviese bien alumbrado, ya estaría abarrotado. Si el “cómo” no fuese un problema, algún otro ya lo hubiera resuelto.
Todo progreso comienza con una pregunta: “¿Qué necesita ser hecho?” Y alguien necesita hacer esa pregunta… ¿por qué no nosotros?
El futuro le pertenece a aquellos que tienen el valor para hacer esa pregunta y la fe para perseverar hasta descubrir la respuesta. Cuando los obstáculos se ven demasiado grandes y la oposición demasiado fuerte, parémonos firmes en esta Escritura: “No temamos ni desmayemos… porque hay un poder mayor en nosotros que en él”.
Este pensamiento nos llena de entusiasmo y santa expectativa por lo que Dios quiere y puede hacer a través de cada uno de nosotros si nos ponemos en Sus manos.
Armémonos de valor y fe, creámosle al Señor que no solo nos creó sino que también nos salvó con propósito, y atrevámonos a ser todo lo que Él nos diseñó para ser.

Los tres enemigos del cristiano

La biblia nos advierte que en la carrera cristiana tenemos tres enemigos que amenazan nuestra integridad espiritual, y que unidos buscarán la forma de destruirnos e impedir que terminemos la carrera que nos es propuesta.

I. El diablo. Querubín desechado por Dios por rebelarse contra Él.

El diablo es considerado el enemigo de Dios y enemigo nuestro. Busca nuestro mal y tratará de destruirnos, y añadirnos a la 3ª parte de ángeles caídos organizados y especializados como “principados, potestades, gobernadores de tinieblas, malicias espirituales”.
  • Identifiquemos en cada batalla que quien esta detrás es Satanás y sus demonios (Efesios 6:12)
  • La biblia nos advierte a resistirlo, a no dar lugar al diablo abriéndole puertas de nuestra vida cristiana. (Efesios 4:27 «…ni deis lugar al diablo….»
  • También nos instruye en cómo hacerle frente y salir triunfantes. (Santiago 4:7 «…Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros…).
Mas nunca podremos vencer al diablo solo con nuestras propias fuerzas. Aunque está derrotado por Jesús, sus estrategias y maquinaciones terminan destruyendo a los hijos de Dios, pues es padre de la mentira y actúa desde el principio, es decir que por milenios ha maquinado y perfeccionado sus estrategias de destrucción. Es muy hábil para engañar, seducir y retorcer el sentido de las mismas escrituras, por lo que el creyente que vive desapercibido y distraído será blanco fácil de su ataque y destrucción.
Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. 1 Pedro 5:8 
Debemos vestirnos de toda la armadura de Dios. Es nuestra responsabilidad tomarla y revestirnos de ella, para salir triunfantes de todas las asechanzas del diablo. (Efesios 6:10-11 «…Por lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo…»)
Son armas las de la luz (Romanos 13:12), también son poderosas en Dios (2 Corintios 10:4). Tenemos también la cobertura de nuestro Dios que es mayor que el diablo (1 Juan 4:4 ). Por cada ángel caído tenemos dos ángeles de Dios a favor nuestro (2 Reyes 6:16).

II. El mundo.

Sistema, mundanal, que atrae a los creyentes a amarlo más que a Dios; fama, poder, riquezas, bienes, modas, costumbres, tradiciones...
Desde la caída de Adán y Eva el mundo ha estado bajo el control de Satanás ofreciendo toda clase de pasatiempos, modas, costumbres; controlando las riquezas, el poder y la fama, ofreciéndolas a quien él quiere, especialmente a los hijos de Dios para atraerlos y esclavizarlos. Es como vender el alma al diablo con sus ofrecimientos. Se los ofreció a Jesús cuando fue tentado en el desierto (Mateo 4:1-11).
Mas la palabra de Dios nos advierte que amar al mundo anteponiéndolo a Dios, es convertirnos en Sus enemigos.
Imagen relacionada
  • Santiago 4:4 «…¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye en enemigo de Dios…» 
  • 1 Juan 2:15-17 «…No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre…»
Jesús dijo que aunque estamos en el mundo, no pertenecemos a este mundo; aquí somos peregrinos y extranjeros, nuestra patria está en los cielos, aquí en esta tierra somos embajadores del alto Dios. (Juan 17:16 «…No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo..»)
Podemos lograr fama pero ser humildes, lograr fortuna pero no ser codiciosos, ni avaros ni mezquinos sino generosos, tener poder pero ser sencillos. En definitiva, debemos ser diferentes a los del mundo, salir del mundo, morir para el mundo, no amistarnos con él.
Juan 16:33 «…Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo…»