Las Escrituras nos dicen que todos afrontamos tentaciones. 1 Corintios 10:13 dice, “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana." Puede que esto nos proporcione un poco de aliento cuando a menudo sentimos que el mundo está imponiéndose solo sobre nosotros, y que otros son inmunes a las tentaciones. Sin embargo, se nos dice que Cristo también fue tentado: "Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado." (Hebreos 4:15).
¿De dónde, entonces, vienen las tentaciones? En primer lugar, no vienen de Dios, aunque Él las permite. Santiago 1:13 dice, "Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie.”
En el primer capítulo de Job, vemos que Dios permitió a Satanás tentar a Job, pero con restricciones. Satanás anda en la tierra como león, buscando a gente para devorar (1 Pedro 5:8). El versículo 9 nos dice resistirlo, sabiendo que otros cristianos también están experimentando sus ataques. Estos pasajes nos dicen que las tentaciones vienen de Satanás. Vemos en Santiago 1:14 que somos tentados cuando somos "llevados y seducidos por nuestra propia lujuria". Nos permitimos tener ciertos pensamientos, ir a lugares donde no deberíamos ir y tomar decisiones basadas en nuestros deseos que nos llevan a la tentación.
Entonces, ¿cómo resistir las tentaciones? Veamos, en primer lugar, el ejemplo de Jesús cuando fue tentado en el desierto por Satanás, en Mateo 4:1-11. Cada una de las tentaciones de Satanás fue recibida con la misma respuesta: "Escrito está", seguida por las Escrituras. Si el Hijo de Dios usaba la Palabra de Dios para poner fin a las tentaciones, lo cual sabemos que funciona, ¿por qué, después de tres fallidos esfuerzos, "el diablo entonces lo dejó"? (verso 11). ¿Cuánto más necesitamos usarla nosotros para resistir nuestras propias tentaciones? Todos nuestros esfuerzos para resistirlas serán débiles e ineficaces, a menos que sean impulsados por el Espíritu Santo a través de la constante lectura, estudio y meditación de la Palabra. De esta manera, seremos transformados “por medio de la renovación de nuestro entendimiento." (Romanos 12:2). No hay otra arma útil contra la tentación excepto la "espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios" (Efesios 6:17).
Mas primero, Colosenses 3:2 dice: "Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” Si nuestras mentes están llenas de los últimos programas de televisión, la música y todo lo que la cultura mundana tiene para ofrecer, seremos bombardeados con mensajes e imágenes que inevitablemente conducen a deseos pecaminosos. Pero si nuestras mentes están llenas de la majestad y santidad de Dios, del amor y la compasión de Cristo y el brillo de ambos reflejado en Su Palabra perfecta, encontraremos que nuestro interés en las lujurias de este mundo disminuirá y desaparecerá. Pero sin la influencia de la Palabra en nuestras mentes, estamos abiertos a cualquier cosa que Satanás quiera usar para atacarnos.
Nuestro objetivo como Iglesia es llevar a la gente a la fe en Jesús e integrarla en la familia de Dios. Y que nuestro carácter se parezca al de Cristo, glorificando a Dios y sirviendo en toda buena obra.
sábado, 8 de junio de 2019
El amor cubre y protege
“El odio despierta rencillas, pero el amor cubre todas las faltas”.
(Proverbios 10:12)
Sentir odio es triste porque este sentimiento corrompe el alma, amarga el corazón y destruye lo bueno. El odio provoca rencillas, discusiones, guerras, separaciones, peleas. Es muy diferente el amor. Porque al amar, entregas. Y cuando entregas, recibes y sientes cosas bellas dentro de tu ser que se transmiten hacia afuera.
Resulta que a veces, cuando nos enfocamos en lo bueno de las personas y se lo hacemos saber, esas personas terminan cambiando para bien. Porque es posible que ni ellos mismos hayan podido descubrir lo bueno que tienen, y cuando uno se lo hace saber, muchas veces, descubre un diamante en bruto que con el tiempo se irá perfeccionando.
Amar es siempre una buena opción, mientras que odiar solo destruye. El amor edifica y supera dificultades. Amor es cielo; odio es infierno. Amar es paz; odiar es guerra. El amor se multiplica, mientras que el odio separa y divide.
Dios te ama, y su amor se refleja en nosotros. Si podemos amar es porque Él está en nosotros.
¿Sabes quién eres?
Óseas 4:6 “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…”
La ignorancia es muy mal enemigo (el peor) del creyente. El desconocimiento de saber quién eres en Cristo Jesús, hace que el enemigo tome parte en tu vida y no estés en plenitud de vida como hijo de Dios. Si conoces tu identidad, también conocerás al autor de tu vida, y por consiguiente serás poseedor de todas las riquezas en Cristo Jesús.
La ignorancia y la falta de conocimiento de Dios, de su palabra, de su poder, de las promesas que Él te ha dejado, del poder en el nombre de Jesús, del poder de la sangre de Cristo vertida en la cruz del calvario, del desconocimiento del poder del Espíritu Santo en tu vida, todo esto hace que no recibas todas sus promesas, riquezas y bendiciones, aquellas que Dios te ha otorgado al hacerte hijo de Dios (Juan 1:12), heredero y coheredero con Cristo Jesús.
Romanos 8:17 “Y si hijos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”.

Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien”.
En este versículo te aclara Dios como te puedes apropiar de todas las promesas, cumpliendo su palabra. No te será fácil, pero tampoco imposible y dice el Señor (1 Juan 5:3) que guardes sus mandamientos y sus mandamientos no son gravosos; porque has nacido de Dios y has vencido al mundo; la victoria que ha vencido al mundo es tu fe en Cristo Jesús.
Sin el conocimiento de este manual de instrucciones, ¿como podrás usar todo lo que Dios te ha dejado y otorgado a través del perfecto sacrificio de Cristo en la Cruz del calvario?
Tu vida debe ser una vida de glorias y victorias, y lo será cuando entiendas el lugar que tienes en Cristo Jesús. Eres un hijo de Dios, y si hijo, también heredero de todas las riquezas en gloria en Cristo Jesús (Gálatas 4:7).
Un hijo disfruta de todas las riquezas y posesiones que hereda de sus padres, un extraño no tiene parte en la herencia; solo un hijo es poseedor de toda ella. Así es un genuino hijo de Dios cuando conoce lo que ha heredado, que todo le pertenece y puede disfrutarlo libremente en su plenitud.
Dios te dice hoy: Hijo, todas mis cosas son tuyas (Lucas 15:31). ¿Por qué no tomas el lugar que te corresponde y comienzas a disfrutar de la herencia recibida?
Puede haber varios motivos por los cuales un hijo de Dios no puede disfrutar de todas las riquezas en gloria en Cristo Jesús, pero el mayor obstáculo es la ignorancia y el desconocimiento de no saber quién es en Cristo Jesús, con relación al mundo natural y espiritual.
miércoles, 5 de junio de 2019
Momentos con Dios
“Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán, me conducirán a tu santo monte y a tus moradas. Entraré al altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo; y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío”.
(Salmos 43:3-4)
Debemos procurar entrar al monte a diario, al altar de Dios. Con nuestro altar mayor que está en nuestro corazón, y que lo abrimos cuando en oración nos postramos y adoramos a ese Ser que nos dio la vida y que continuamente hace maravillas y cosas increíbles en nosotros. Cuando le cantamos, cuando pedimos su dirección y guía para las cosas que vamos a hacer, o cuando le consultamos sobre nuestras más anheladas aspiraciones, Él nos envía su luz, en este caso, su sabiduría, y nos hace conocer las cosas que tiene para nosotros. Él nos hace entender siempre que sus caminos y pensamientos nos llevarán más lejos de lo que imaginábamos.
Puede que hoy no dispongas de un arpa, violín o algún instrumento musical, pero tienes una adoración pura, sincera, de agradecimiento, de amor para tu Padre Celestial y Él está ansioso por recibirla. Él quiere escuchar tus palabras, desea sentir esa adoración que hace que los ángeles celebren y se gocen de ver que entiendes que tienes un privilegio que ellos no tienen, porque eres redimido y comprado a precio de sangre preciosa. Porque tienes un valor tan estimado para tu Creador, que dio lo más preciado para que fueras salvo y tuvieras conexión y comunicación con Él.
No te olvides nunca de lo importante que es pasar tiempo con tu Padre a solas, en oración, comunión y adoración. Recibirás bendiciones maravillosas que Él tiene reservadas solamente para ti, y te mostrará cosas grandes y secretos maravillosos que aún desconoces.
Que Dios sea lo primero en nuestras vidas y que luego vengan las demás cosas.
La Vida es Tan Corta...
Dios hace las cosas a Su manera y a Su hora.
Dios es Amor y quien permanece en amor permanece en Dios y Dios en él. 1 Juan 4;16
La vida es tan corta que debemos aprovechar cada día para ser felices.
John Powell, profesor de Loyola University en Chicago, escribe sobre un estudiante de su clase de Teología de la Fe, llamado Tommy.
Unos doce años atrás, yo estaba de pie observando a mis estudiantes de la universidad, mientras entraban al salón para nuestra primera sesión de Teología de la Fe.
–Ése fue el primer día que vi a Tommy.
Tommy estaba atusando su larga cabellera rubia, que caía por debajo de sus hombros.
Tommy estaba atusando su larga cabellera rubia, que caía por debajo de sus hombros.
Él objetaba constantemente, sonriendo sarcásticamente sobre la posibilidad de un Dios/Padre que nos ama incondicionalmente.
Cuando al terminar el curso vino a entregar su examen final, me preguntó en un tono algo cínico:
¿Cree usted que alguna vez encontraré a Dios?
Inmediatamente decidí usar un poquito de la técnica de la terapia de shock. – ¡No!, le dije muy enfáticamente.
– ¿Por qué no?, me respondió, yo creía que ése era el producto que usted estaba vendiendo.
Dejé que estuviese a unos cinco pasos de la puerta del salón y alcé mi voz para decirle:
– ¡Tommy! Creo que tú nunca encontrarás a Dios… Pero estoy absolutamente seguro de que Él te encontrará a ti.
– ¡Tommy! Creo que tú nunca encontrarás a Dios… Pero estoy absolutamente seguro de que Él te encontrará a ti.
Se encogió de hombros y salió de mi clase y de mi vida.
Yo me quedé algo frustrado por el hecho de que no había captado mi ingeniosa observación:
“¡Él te encontrará a ti!”, por lo menos yo pensaba que había sido ingeniosa…
“¡Él te encontrará a ti!”, por lo menos yo pensaba que había sido ingeniosa…
Tiempo después me enteré que Tommy se había graduado y me dio el debido gusto.
Más tarde me llegó una triste noticia; supe que Tommy padecía de un cáncer terminal.
Antes de que yo fuera a buscarlo, él vino a verme.
Antes de que yo fuera a buscarlo, él vino a verme.
Cuando entró en mi oficina lucía demacrado y su larga cabellera había desaparecido debido a la quimioterapia. Pero sus ojos brillaban y su voz tenía una firmeza que no tenía antes.
Tommy, he pensado mucho en ti… oí que estás enfermo, le dije en un tono casual.
– Oh, sí, muy enfermo, me respondió, tengo cáncer en ambos pulmones. Es cuestión de semanas.
– Tom, ¿puedes hablar sobre eso?, le pregunté.
– Por supuesto, ¿qué quiere saber?, me contestó.
– Tom, ¿puedes hablar sobre eso?, le pregunté.
– Por supuesto, ¿qué quiere saber?, me contestó.
-¿Qué se siente al tener solo 24 años y estarse muriendo?- le dije.
– Bueno, podría ser peor.
– Bueno, podría ser peor.
¿Peor, como qué?
– Bueno, como llegar a los cincuenta años sin tener valores o ideales; o llegar a los cincuenta creyendo que beber, seducir mujeres y hacer dinero son lo máximo de la vida.
Anteriormente había clasificado a Tommy de extraño. Parece ser como si a todo aquel que yo rechazara mediante mi propia valoración, Dios lo devolviera a mi vida para que me educara.
Anteriormente había clasificado a Tommy de extraño. Parece ser como si a todo aquel que yo rechazara mediante mi propia valoración, Dios lo devolviera a mi vida para que me educara.
-Pero por lo que en realidad vine a verlo es por algo que usted me dijo el último día de clases. (¡Se acordó!)
Él continuó diciendo:
– Yo le pregunté si usted creía que yo llegaría alguna vez a encontrar a Dios. Usted me dijo que NO, cosa que me sorprendió mucho. Entonces usted añadió: Pero Él te encontrará a ti.
Estuve pensando mucho en eso, aunque no se puede decir que mi búsqueda fuese muy intensa en aquel entonces.
– Yo le pregunté si usted creía que yo llegaría alguna vez a encontrar a Dios. Usted me dijo que NO, cosa que me sorprendió mucho. Entonces usted añadió: Pero Él te encontrará a ti.
Estuve pensando mucho en eso, aunque no se puede decir que mi búsqueda fuese muy intensa en aquel entonces.
¿Para qué vine al mundo?
A pesar de tus circunstancias y por encima de cualquier problema, tu vida fue planeada y deseada por Dios desde el principio. A veces las personas creen que porque viven ciertas cosas difíciles o dolorosas es difícil comprender el propósito de su vida, pero no es así, es porque los problemas empañan la visibilidad de todo lo demás.
Tú puedes preguntarte cuál es el propósito de tu vida, porque no entiendes todo lo que te ha tocado vivir, pero debes saber que el propósito de Dios y sus planes para ti siempre son de bien, independientemente de lo que suceda.
A veces nuestra situación es tan difícil que olvidamos que Dios sabe todas las cosas; todo lo que nos preguntamos, Él lo sabe. Cuando nos preguntamos cosas como ¿para qué vine al mundo?, sin querer cuestionamos la obra de sus manos y damos poco valor a sus motivos. Las cosas que nos pasan a veces son tan grandes que nos hacen sentir muy pequeñitos y sin un plan de vida, pero la realidad es que todos fuimos planeados con el amor más grande que puede existir.
Puede que tu situación actual te haga pensar que tu vida no tiene un propósito, cuestionas el porqué de estar aquí en la tierra. Eso es porque los problemas te impiden darte cuenta que Dios tiene un plan maravilloso para tu vida, que no depende de cuantas cosas puedan pasarte, pues sus planes siguen siendo los mismos con los que te creó.
domingo, 2 de junio de 2019
¿Cómo puedo tener la seguridad de mi Salvación?
Muchos seguidores de Jesucristo buscan la seguridad de salvación en lugares equivocados. Tendemos a buscar la seguridad de la salvación en las cosas que Dios hace en nuestras vidas, en nuestro crecimiento espiritual, en las buenas obras y en la obediencia a la Palabra de Dios, evidente en nuestro caminar cristiano. Aunque estas cosas pueden ser evidencias de la salvación, no son las cosas en las cuales debemos basar la seguridad de nuestra salvación. Más bien, debemos encontrar la seguridad de nuestra salvación en la verdad objetiva de la Palabra de Dios. Debemos basar la confianza en que somos salvos en las promesas que Dios ha declarado, no en nuestras experiencias subjetivas.
¿Cómo puedes estar seguro de ser salvo? La Biblia dice en 1 Juan 5:11-13 “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”. ¿Quién es quien tiene al Hijo? Aquellos que han creído en Él y lo han recibido (Juan 1:12) Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Si tienes a Jesús, tienes la vida. La vida eterna; no temporal, sino eterna.

Dios quiere que tengamos la seguridad de nuestra salvación. No podemos vivir nuestra vida cristiana dudando y preocupándonos cada día por saber si realmente somos salvos o no. Por esto la Biblia hace tan claro el plan de salvación. “... cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo...” (Juan 3:16; Hechos 16:31). “Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9). ¿Te has arrepentido de tus pecados? ¿Crees que Jesús es el Salvador, que Él murió para pagar el castigo por tus pecados y resucitó de entre los muertos? (Romanos 5:8; 2 Corintios 5:21). ¿Confías únicamente en Él para tu salvación? Si tu respuesta es sí, ¡entonces eres salvo! La seguridad significa “no tener ninguna duda”. Al creer la Palabra de Dios de corazón, puedes estar completamente seguro acerca de la realidad de tu eterna salvación.
Jesús mismo declara esto acerca de aquellos que creen en Él: “Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen; yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las dio, mayor que todos es, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” (Juan 10:27-29). La vida eterna es precisamente eso – eterna. No hay nadie, ni siquiera tú mismo, que pueda quitarte este regalo de Dios en Cristo, que es la salvación.
Gózate en lo que la Palabra de Dios te dice. Al hacerlo en lugar de dudar, ¡vivimos con confianza! Tenemos la seguridad por la propia Palabra de Cristo, de que nuestra salvación nunca estará en duda. Nuestra seguridad de salvación se basa en la salvación perfecta y completa que Dios nos ha dado, a través de Jesucristo.
¿Cómo puedes estar seguro de ser salvo? La Biblia dice en 1 Juan 5:11-13 “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”. ¿Quién es quien tiene al Hijo? Aquellos que han creído en Él y lo han recibido (Juan 1:12) Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Si tienes a Jesús, tienes la vida. La vida eterna; no temporal, sino eterna.

Dios quiere que tengamos la seguridad de nuestra salvación. No podemos vivir nuestra vida cristiana dudando y preocupándonos cada día por saber si realmente somos salvos o no. Por esto la Biblia hace tan claro el plan de salvación. “... cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo...” (Juan 3:16; Hechos 16:31). “Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9). ¿Te has arrepentido de tus pecados? ¿Crees que Jesús es el Salvador, que Él murió para pagar el castigo por tus pecados y resucitó de entre los muertos? (Romanos 5:8; 2 Corintios 5:21). ¿Confías únicamente en Él para tu salvación? Si tu respuesta es sí, ¡entonces eres salvo! La seguridad significa “no tener ninguna duda”. Al creer la Palabra de Dios de corazón, puedes estar completamente seguro acerca de la realidad de tu eterna salvación.
Jesús mismo declara esto acerca de aquellos que creen en Él: “Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen; yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las dio, mayor que todos es, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” (Juan 10:27-29). La vida eterna es precisamente eso – eterna. No hay nadie, ni siquiera tú mismo, que pueda quitarte este regalo de Dios en Cristo, que es la salvación.
Gózate en lo que la Palabra de Dios te dice. Al hacerlo en lugar de dudar, ¡vivimos con confianza! Tenemos la seguridad por la propia Palabra de Cristo, de que nuestra salvación nunca estará en duda. Nuestra seguridad de salvación se basa en la salvación perfecta y completa que Dios nos ha dado, a través de Jesucristo.
Necesitamos al Espíritu Santo
¨La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.¨ Ezequiel 37: 1 (Reina-Valera 1960).
A veces en la vida quisiéramos entender y ver más allá de lo que sabemos o imaginamos, tener la sabiduría suficiente para saber lo que Dios nos quiere decir. Él todos los días quiere hablarnos, nos quiere mostrar cosas diferentes, pero para ello necesitamos a nuestro amigo el Espíritu Santo. Este trae la revelación a nuestra vida, es quien ejecuta el poder de Dios en nosotros.

A veces nos encontramos como esos huesos secos, en penumbras, enterrados, sin una vida verdadera. Sentimos que ya no buscamos a Dios de la misma manera, que no tenemos el mismo gozo, la misma fe, estamos muertos en vida, nuestros sueños se apagan y por lo tanto vivimos por vivir, no le encontramos el sentido a nada y lo peor, nos sentimos lejos de Dios.
El Espíritu Santo debe ser nuestro amigo; Jesús al partir hacia el cielo, lo dejó como nuestro consolador, consejero, ayudador. Él está contigo, háblale, nadie más conoce los planes que Dios tiene para ti, y Él es esa ayuda que tú necesitas, esa dirección correcta para lograrlos.
En la biblia encontramos que los verdaderos hombres de Dios fueron llenos del Espíritu Santo y tuvieron privilegios, como es el caso de Bezaleel. ¨Mira, Yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, y lo he llenado del espíritu de Dios en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte. ¨Éxodo 31:1-3 (Reina-Valera 1960). Y el mejor de todos; Jesús también necesitó del Espíritu Santo, cuanto más nosotros; Él también tuvo necesidad de ser ungido por el Espíritu Santo para trabajar en la obra de Dios. ¨El Espíritu del Señor esta sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; y a predicar el año agradable del Señor¨ Lucas 4:18-19 (Reina-Valera 1960).
Así que sacúdete ese polvo, tienes la solución a tu lado, invítalo a que camine contigo.
¨El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. ¨Juan 6:63 (Reina Valera 1960).
¿Qué diferencia hay entre misericordia y gracia?

De acuerdo a la Biblia, todos hemos pecado (Eclesiastés 7:20, Romanos 3:23, 1 Juan 1:8). Como resultado de ese pecado, todos merecemos la muerte (Romanos 6:23) y la condenación eterna en el lago de fuego (Apocalipsis 20:12-15). Considerando esto, cada día que vivimos es un acto de la misericordia de Dios. Si Dios nos diera lo que merecemos, todos estaríamos, ahora mismo, condenados por una eternidad. En el Salmo 51:1-2, David clama, “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado.” Una súplica a Dios por misericordia, cual es pedirle que detenga el juicio que merecemos, y en vez de ello nos conceda el perdón que de ninguna manera nos hemos ganado.
No merecemos nada bueno de Dios. Dios no nos debe nada. Todo el bien que experimentamos es resultado de la gracia de Dios "aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)" (Efesios 2:5). Simplemente, la gracia es un favor inmerecido. Dios nos da cosas buenas que no merecemos y que nunca podríamos ganar. Rescatados del juicio por la misericordia de Dios, la gracia es lo que recibimos más allá de esa misericordia (Romanos 3:24).
La gracia común hace referencia a la
gracia soberana que Dios otorga a toda la humanidad, independientemente de su
condición espiritual ante Él, mientras que la gracia salvadora es esa
dispensación especial de gracia, por la que Dios extiende soberanamente la
inmerecida asistencia divina sobre Sus elegidos, para su regeneración y
santificación.
La misericordia y la gracia se ilustran mejor en la salvación que está disponible a través de Jesucristo. Merecemos el juicio, sí, pero si recibimos a Jesucristo como Salvador, no solamente recibimos misericordia de Dios y somos librados del juicio, sino que además, en lugar del juicio, recibimos por gracia la salvación, el perdón de los pecados, una vida abundante (Juan 10:10) y una eternidad en el cielo, el lugar más maravilloso imaginable (Apocalipsis 21-22). Por la misericordia y la gracia de Dios, nuestra respuesta debe ser caer de rodillas en adoración y agradecimiento. Hebreos 4:16 declara, “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
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