miércoles, 30 de enero de 2019

El mandato es....

La evangelización es fundamental para el crecimiento de la iglesia, y por lo tanto, del Reino de Dios; ¿qué lugar ocupa la evangelización en sus vidas? Nosotros, el Cuerpo de Cristo, tenemos un compromiso, movilizarnos para ganar almas para el Señor, y esta tarea evangelista no se realiza en el interior del templo, sino fuera de él:
“¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el que discute asuntos de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” 1 Corintios 1:20-21.
Dios extiende el Evangelio a través de sus instrumentos en la tierra, y esos instrumentos somos nosotros, los cristianos, y es por lo que un verdadero cristiano no pierde tiempo en su tarea de evangelización, como cuando:
Resultado de imagen de evangelizar“entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios. Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno. Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús” Hechos 19:8-10.
En la palabra de Dios, leemos en Hechos 8:1-8 “Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad”.
La palabra Evangelio viene de la palabra griega que significa “buenas noticias” y que tiene sus raíces en otra que significa “ángel”. Bien..., sabemos que ángel significa enviado o mensajero de Dios, y al convertirnos nos estamos comprometiendo con el Señor a ser sus mensajeros de las buenas nuevas que han transformado nuestras propias vidas, y por lo tanto, con nuestra experiencia y testimonio, proclamaremos el evangelio de salvación a la humanidad.
Mateo nos dice que “Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” Mateo 28:18-20
Jesús nos hace la invitación a evangelizar de una manera especial, ya que para poder comprender este mandato, primero tenemos que experimentar la buenas nuevas en nuestras propias vidas, mostrando los frutos.

domingo, 27 de enero de 2019

Dios no está sujeto a las matemáticas

“Uno solo de ustedes puede poner en fuga a mil; porque ustedes cuentan con la ayuda del Señor su Dios, que es quien pelea, tal y como lo prometió.” (Josué 23:10 RVC).
Saber que Dios hace suyas nuestras batallas, conforta nuestra alma. Tener la seguridad de que Dios nos capacita para enfrentar todo lo que se levanta en contra de nosotros que pretende destruir nuestra fe, nuestra familia, el ministerio y el servicio a Dios, nos anima a seguir en el camino del evangelio.
Resultado de imagen de Dios no está sujeto a las matemáticasReflexionemos tan solo unos minutos en algunas de las cualidades o atributos de Dios, que nos revelan que “Dios no está sujeto a reglas matemáticas,” sino que actúa soberanamente como dueño y señor del universo.
1. CON DIOS SOMOS MAYORÍA.
“…Cinco de vosotros perseguirán a cien, y cien de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros…” (Levítico 26:8).
Dios no está sujeto a la regla de tres. La regla de tres en matemáticas, es una forma de resolver problemas de proporcionalidad entre tres o más valores conocidos y una incógnita. En esta regla matemática se establece una relación lineal (proporcional) entre los valores involucrados. Si aplicamos la regla de tres simple directa a la proporción que Dios establece en Levítico 26:8, los resultados serían diferentes. La regla de tres simple directa, dice que si 5 persiguen a 100, entonces proporcionalmente, 100 deberían perseguir a 2.000 (100 x 100 ÷ 5 = 2.000). Pero Dios dice que 100 perseguirán a 10.000. Porque en lo espiritual rige la regla de un efecto acumulativo a medida que se avanza en las cuentas.
Cuando dependemos de Dios y hacemos equipo con Él, los resultados serán superiores a la suma de los resultados de esfuerzos individuales. Con Dios, aunque seamos menos, somos mayoría. Con Dios, aunque parezcamos inferiores, somos superiores. Con Dios, aunque parezcamos incompetentes, somos capaces. Con Dios, aunque seamos débiles, somos fuertes.
La historia de Gedeón en el A. Testamento corrobora esta verdad. Gedeón se enfrentó con 300 hombres a un numeroso ejército de madianitas, amalecitas e hijos del oriente. El cronista describe a este ejército enemigo como una plaga de langosta y compara a sus camellos con la arena del mar (Jueces 7:7 y 12). Era una batalla totalmente desproporcionada. Pero con Dios somos mayoría. El caso es que a Dios se le ocurrió reducir el ejército de Gedeón de 32.000 a 300 guerreros. (menos de un 1%). Dios quería evitar que la autosuficiencia y el orgullo les hicieran creer al pueblo de Israel que ellos habían derrotado a sus enemigos con sus propias fuerzas (Jueces 7:2). Quería demostrarles que la victoria dependía no de la fuerza o del número de soldados, sino de la obediencia y el compromiso con Él. Una de las actitudes que libera el poder de Dios a nuestro favor es la obediencia.
Ésta es una buena lección que debemos aprender todos los cristianos de hoy, que aunque seamos incapaces por nuestra debilidad humana, tenemos victoria sobre satanás, el mundo y la carne, únicamente a través del poder de Dios. David estaba convencido de que “Con Dios conseguiremos la victoria; ¡él pisoteará a nuestros enemigos!” (Salmos 108:13 PDT). [Zacarías 4:6]

Guarda Tu Corazón

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios. Que tus ojos miren lo recto y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, y que todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal”.
Proverbios 4:23-27
guarda-tu-corazonEs increíble que un órgano tan pequeño como es el corazón, sea tan indispensable e importante para el buen funcionamiento del cuerpo. Si el corazón deja de latir, sencillamente nos morimos. Se puede vivir sin brazos, piernas y ojos; hasta quizá te falte un riñón, pues si el otro funciona, podrás vivir. Pero el corazón es una pieza irreemplazable, insustituible.
El proverbista Salomón, hombre sabio e inteligente, escribió de manera sencilla una frase corta que nos lleva a reflexiones muy profundas. Porque cuando uno guarda algo, es porque lo protege, lo cuida, valora y estima.
Es de vital importancia que guardemos nuestro corazón físico. Pero siendo muy importante el corazón físico para la vida, es también igual de importante, o aún más, proteger nuestro corazón (lugar donde se asientan y producen nuestros pensamientos y sentimientos); lugar de donde pueden nacer las guerras, los pecados, las malas acciones y los deseos.
De nuestro corazón brota o aflora la vida. Vida que es nuestra, pero que también compartimos con otros. Por lo tanto, medita por favor, en la importancia de no permitir que el odio, el rencor y las raíces de amargura florezcan y se alojen en tu corazón. Es difícil, sí que lo es. Todos sabemos lo que se siente cuando te traicionan, cuando te hacen un mal o cuando te pagan un bien que hiciste con mal. Sabemos el dolor que se siente, y muchas veces uno quisiera tomar la venganza en sus manos. Explotar contra la persona que te lo hizo, cobrar o corresponder con el mismo mal.
Mas la Palabra dice que debemos vencer el mal con el bien. ¡Qué cosa más difícil a veces! Pero es el mejor camino. No debes permitir que tu corazón sea prisionero de sentimientos y actitudes tan negativas y dañinas. Porque finalmente, a la persona que más afectará lo que sientas es precisamente a ti mismo.

Los de Corazón limpio

«Bienaventurados los de corazón limpio, porque verán a Dios» (Mateo 5:8).
I. ¿Qué es el corazón? Abarca la voluntad, el asiento de los afectos y de los deseos. Es el Lugar Santísimo en el hombre, la cámara secreta del Espíritu.
II. ¿Qué es la limpieza? La limpieza implica la ausencia de todo aquello que pueda ensuciar o quebrantar la armonía de nuestro más elevado ser. Aire, agua u oro puros significan la ausencia de elementos contaminantes o rebajadores.
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III. ¿Qué se entiende por un corazón limpio? Un corazón devuelto a su verdadera y original condición, traído a la perfecta armonía con la voluntad de Dios. El lenguaje de los de limpio corazón es: «El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado» (Salmos 40:8).
IV. ¿Cómo puede el corazón ser limpiado? El corazón, aunque engañoso más que todas las cosas, y perverso, puede ser limpiado:
1. Por la fe en la sangre expiatoria de Cristo (Hechos 15:9; Hechos 9:14).
2. Por una continua permanencia en la verdad (Juan 17:17; Efesios 5:26).
V. ¿Cuál es la bienaventuranza de los de limpio corazón? «Verán a Dios». 
1. En Cristo Jesús.
2. En las Escrituras.
3. En la providencia.
4. En sus propios corazones.
Persisten «como viendo al Invisible» (Hebreos 11:27).
VI. ¿Cómo es que solo los de limpio corazón pueden gozar de esta bienaventuranza? Porque la impureza ciega los ojos para no ver aquello que es puro y santo, así como los ojos con ictericia decoloran los objetos o como los vapores terrenales ocultan los cielos. «Cual es su pensamiento en su corazón, tal es Él» (Proverbios 23:7).
VII. ¿Es limpio, mi corazón? «Escudríñame, oh Dios» (Salmo 139:23).

jueves, 24 de enero de 2019

El orgullo más pecaminoso del cristiano

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. 
Efesios 2: 8 y 9.


El orgullo del hombre y la envidia a Dios
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La envidia y el orgullo condujeron a Satanás y a todos sus “ángeles” caídos al destierro eterno en un lugar de tinieblas, sin la comunión con el Señor.​
Este mismo deseo impuro lo tuvieron Adán y Eva en la escena del pecado original en el huerto del Edén. Podemos observar el mismo patrón de gloria en estas dos rebeliones, y éste sigue siendo el mismo deseo pecaminoso e impuro que tienen los hombres de hoy.
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El hombre quiere alguna "gloria", algún tipo de reconocimiento por su "obra"; como si tuviera el deseo pecaminoso de querer ser Dios. ​
Millones de cristianos creen tener algo "digno", "valioso", "algún mérito", "alguna gestión" de su propia voluntad, que les ha hecho "merecedores" del amor de Dios.  ​
Por todas partes de la tierra hay creyentes que sienten tener "algo bueno" dentro de ellos, que les ha hecho caminar por las sendas del Evangelio, y se sienten orgullosos de haber decidido seguir a Cristo. Pero el problema es que hay cristianos de estos que no están dispuestos a despojarse de sus "obras", incluso de sus propios testimonios y de su vida moral para dar toda la Gloria a Dios, quien se lo ha otorgado todo.​
Algunos consideran su religiosidad o sus propios diezmos entregados como algo "valioso y digno" de alcanzar la Gracia y la bondad del Señor.​

la ley y la graciaNo han llegado a comprender en profundidad, que solo en la bancarrota espiritual podremos sentir la compasión del Salvador.

¿Qué es la bancarrota espiritual?
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Hay un número creciente de cristianos que está a punto de declararse en quiebra espiritual. Hay evangelistas, pastores, maestros bíblicos, sacerdotes, religiosas,... líderes importantes de la fe, que se han dado cuenta de que no pueden vivir de acuerdo a sus expectativas; que por una movida inesperada sus vidas pueden caer de vuelta en el pecado, y entonces comienzan a pensar que se deben ir a la bancarrota espiritual.
Salvos por gracia​Hace unos 2000 años, Cristo Jesús nos habló de esta bancarrota cuando dijo: "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos". (Mateo 5:3).
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¿Ha comprendido usted, en la intimidad con el Señor, que le ha fallado aun haciendo sus más nobles esfuerzos? 

La religión nos hace sentir orgullosos de lo que hemos hecho.​

El Evangelio nos hace orgullosos de lo que Jesús ha hecho. 

 

Timothy Keller.



¡Déjalo!, para que puedas abrazar con todas tus fuerzas la Gracia del Salvador.

Déjate amar

Yo no sé si soy demasiado observador o si estoy demasiado atento, pero hay veces en que una sola frase me resuena el día entero. Es como si me la hubiesen dicho a mí, y bueno, la asumo como si así hubiese sido.
Resultado de imagen de Déjate amarHoy tuve la oportunidad de asistir a una conferencia que trataba sobre la manera de amar que tienen los niños desde el nacimiento hasta los 13 años aproximadamente, y enfatizaba en lo importante que son los primeros años de vida en el desarrollo integral del niño o niña y en cómo las experiencias tempranas van definiendo o perfilando su vida, incluso la manera en que aman de adultos. Esto último me pareció extremadamente importante, ya que cuando nos encontramos en la vida adulta con “un otro” (otra persona), hay muchas cosas de su vida que desconocemos; más aún, cuando nos involucramos sentimentalmente con alguien, no sabemos cómo ha sido su experiencia de amar temprana, lo que podría ayudarnos a comprender el por qué hace (o no hace) una determinada acción o cual es su conducta.
Dentro de todo lo que escuché en la conferencia, me quedo con una idea fundamental que armé entre varias frases que señaló la expositora: “Para poder amar hay que reconocer que se está enamorado, dejarse amar por el otro… dejarse estar enamorado”. Vamos a profundizar en lo potente de esta declaración.
Por una parte, me parece que la palabra RECONOCER ya lleva implícito valor y coraje. Se dice que reconocer algo es parte de un proceso de reflexión interna que más de un dolor de cabeza ha provocado, pero RECONOCER que se está ENAMORADO, es aún más importante. Cuando yo reconozco algo lo hago visible para mí, y al hacerlo visible lo asumo como una realidad. Por lo tanto, si reconozco esta realidad me hago responsable de ella, y si necesitase cambiar algo de ella, lo haría. Por consiguiente, si estoy enamorado asumo una responsabilidad al respecto, un compromiso, y esta visión, novedosa, implica trabajo duro.

La oración - ¿por qué, cuándo y cómo?

La oración es simplemente comunicarse con Dios, escuchar y hablar con Él. Los creyentes pueden orar desde el corazón, libremente, espontáneamente y con sus propias palabras. Si la oración es un área difícil para usted, aprenda estos principios básicos de la oración y cómo aplicarlos en su vida.
1.¿Por qué orar?
Resultado de imagen de La oración⦁ La oración eficaz del justo puede mucho (Santiago. 5:16).
⦁ Para que no entremos en tentación (Mateo. 26:41).
⦁ Se nos dice la necesidad de orar (Lucas. 18:1).
⦁ Es una forma de servir a Dios y obedecerle (Lucas 2:36-38)
⦁ Nos acerca a Dios (Juan 15:7)
⦁ Nos da paz y confianza (Filipenses 4:6-7)
⦁ Oramos en preparación para decisiones importantes (Lucas 6:12-13)
⦁ Para superar los ataques demoníacos (Mateo 17:14-21)
⦁ Para obtener los medios de fortalecer a otros espiritualmente (Efesios 6:18-19)
⦁ Por obreros para ir a la mies (Mateo 9:37,38).
⦁ Por todos los hombres, por los reyes y los que están en autoridad (1 Timoteo 2:1,2).
⦁ Para ser llenos del conocimiento y la voluntad de Dios (Colosenses 1:9–11).
⦁ Por aquellos que abusan de nosotros (Mateo 5:44).
⦁ En todo. Señor, enséñanos a orar (Lucas 11:1).
La oración desarrolla nuestra relación con Dios. Si nunca hablamos con nuestro cónyuge o nunca escuchamos algo que nuestro cónyuge nos pueda decir, nuestra relación matrimonial se deteriorará rápidamente. Pasa lo mismo con Dios. La oración, la comunicación con Dios, nos ayuda a estar más cerca y más íntimamente conectados con Él.
Si Jesús pensó que valía la pena orar, nosotros también deberíamos. Si Él necesitaba orar para permanecer en la voluntad del Padre, ¿cuánto más nosotros?
2. ¿Cuándo orar?
⦁ En tiempos de peligro —en contacto con hombres peligrosos—. El Señor oró toda la noche (Lucas 6:12).
⦁ Por la tarde, mañana y mediodía (Salmos 55:17).
⦁ Orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17).
⦁ En la aflicción (Santiago 5:13).
⦁ En la enfermedad (Santiago. 5:14).
⦁ Cuando hemos pecado el uno contra el otro (Santiago 5:16).
3. ¿Cómo orar?
⦁ En el Espíritu (Efesios 6:18).
⦁ Con un corazón humilde (2 Crónicas 7:14)
⦁ Con sinceridad (Jeremías 29:13)
⦁ Con Fe (Marcos 11:24)
⦁ Con Justicia (Santiago 5:16)
⦁ Con obediencia (Juan 3:22)
⦁ Con manos santas: sin ira ni contienda (1 Timoteo 2:8)
⦁ Con entendimiento (1 Corintios 14:14–15).
La falta de oración demuestra falta de fe y de confianza en la Palabra de Dios. Oramos para demostrar nuestra fe en Dios, en  que Él hará lo que ha prometido en Su Palabra y bendecirá nuestras vidas abundantemente, más de lo que podríamos pedir o esperar (Efesios 3:20). La oración es nuestro principal medio para ver a Dios trabajar en la vida de otros. Debido a que es nuestro medio para “conectarnos” con el poder de Dios, también es nuestro medio de derrotar a satanás y su ejército, victoria que no podemos superar por nosotros mismos. Por lo tanto, que Dios nos encuentre a menudo en Su trono- presencia. Tenemos Su promesa de que la oración ferviente de un hombre justo logra mucho (Santiago 5:16-18). Que Dios glorifique su nombre en nuestras vidas, ya que creemos en Él lo suficiente como para acudir a Él en oración a menudo.
«La oración no se nos da como una carga que ha de ser llevada, o como un deber desconocido que debemos cumplir, sino como un gozo y poder, el cual no tiene límite».