domingo, 16 de abril de 2017

¿Cuál es tu actitud ante la vida?

“No es tu aptitud, sino tu actitud, lo que determina tu altitud.”
Cuentan que una pequeña, bien perfumada y orgullosa anciana de 85 años, completamente vestida cada mañana a las 8 horas en punto, con su cabello cortado a la moda y el maquillaje perfectamente arreglado, se mudaba  a un asilo. Su esposo de 88 años había muerto recientemente, lo que motivó la mudanza.
Resultado de imagen de No es tu aptitud, sino tu actitud, lo que determina tu altitud.Después de esperar varias horas pacientemente en el recibidor del asilo, sonrió con dulzura cuando se le dijo que su cuarto ya estaba listo. Mientras se desplazaba con su andadera hacia el elevador, le dieron una descripción detallada de su pequeño cuarto, incluyendo las cortinas que colgaban de su ventana.
– Me encanta…- afirmó con el entusiasmo de un niño de 8 años al que le acaban de regalar una nueva mascota.
– Señora Ana, no ha visto aún el cuarto… espere.
– No importa – respondió -. La felicidad es algo que decides con el tiempo. Si me gusta o no mi cuarto no depende de cómo sean los muebles, depende de cómo arregle mi mente. Y ya decidí que me gusta. Es una decisión que hago cada mañana cuando me levanto. Tengo la elección: puedo pasar el día en la cama repasando la dificultad que tengo con las partes de mi cuerpo que no funcionan, o salir de la cama y estar agradecida por las partes del cuerpo que aún me funcionan. Cada día es un regalo, y mientras se abran mis ojos, viviré cada nuevo día con los recuerdos felices.
¿Cuál es la actitud que tienes en tu trabajo? ¿Te gusta lo que haces?
¿Cuál es la decisión que haces cada mañana cuando vas a trabajar?
¿Cuáles son los pasos que vas a dar para mejorar tu actitud?
“Tú eliges como vas a vivir el resto de tus días. Una buena actitud te llevará siempre a mejores lugares.”

sábado, 15 de abril de 2017

Soltarse el cabello

Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Juan 12;3
Poco antes de que crucificaran a Jesús, una mujer llamada María derramó una botella de un caro perfume sobre los pies del Señor. Después, en un acto aun más osado, le secó los pies con su cabello (Juan 12:3). María no solo sacrificó lo que posiblemente eran los ahorros de toda su vida, sino también su reputación. En aquella cultura, las mujeres respetables nunca se soltaban el cabello en público. Pero al verdadero adorador no le preocupa lo que piensen los demás (2 Samuel 6:21-22). Por adorar a Jesús, María estuvo dispuesta a que pensaran que era indecente; quizá incluso inmoral.
Tal vez sintamos la presión de ser perfectos cuando vamos a la iglesia, para que los demás piensen bien de nosotros. Metafóricamente hablando, nos esforzamos por mantener cada pelo en su lugar. Sin embargo, en una iglesia saludable, podemos «soltarnos el cabello» y no esconder nuestras imperfecciones. Deberíamos revelar nuestra debilidad y encontrar fuerzas.
Adorar no implica comportarse como si nada estuviera mal; es asegurarnos de que todo esté bien… con Dios y con los demás. Cuando nuestro mayor temor es soltarnos el cabello, quizá nuestro mayor pecado sea mantenerlo recogido.
Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno. Salmo 139:23-24
Nuestra adoración es correcta cuando estamos a cuentas con Dios.

¿Cómo puedo tener la seguridad de mi Salvación?

Resultado de imagen de ¿Cómo puedo tener la seguridad de mi Salvación?¿Cómo puedes estar seguro de ser salvo? Considera 1 Juan 5:11-13 “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.” ¿Quienes tienen al Hijo? Aquellos que han creído en Él y lo han recibido (Juan 1:12). Si tienes a Jesús, tienes la vida. La Vida Eterna; no temporal, sino eterna.
Dios quiere que tengamos la seguridad de nuestra salvación. No podemos vivir nuestra vida cristiana dudando y preocupándonos cada día por saber si realmente somos o no salvos. Esto es por lo que la Biblia hace tan claro el plan de salvación. “... cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo...” (Juan 3:16Hechos 16:31) ¿Crees que Jesús es el Salvador, que Él murió para pagar el castigo por tus pecados? (Romanos 5:82 Corintios 5:21) ¿Estás confiando solamente en Él para tu salvación? Si tu respuesta es sí, ¡entonces eres salvo! Seguridad significa “poner más allá de toda duda.” Al creer la Palabra de Dios de corazón, “pones más allá de toda duda” el hecho y la realidad de tu eterna salvación.
Jesús mismo declara esto acerca de aquellos que creen en Él: “Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” Juan 10;28,29 De nuevo, esto da más énfasis a lo “eterno.” La vida eterna es justo eso – eterna. No hay nadie, ni siquiera tú mismo, que pueda quitarte este regalo de Dios en Cristo.
Memoriza estos pasajes. 

Guardamos la Palabra de Dios en nuestros corazones para no pecar contra Él (Salmo 119:11), y pecar incluye la duda. Gózate en lo que la Palabra de Dios te dice: Al hacer eso en lugar de dudar, ¡vivimos con confianza! Tenemos la seguridad de la propia Palabra de Cristo, de que el hecho de nuestra salvación nunca estará en duda. Nuestra seguridad se basa en el amor de Dios por nosotros a través de Jesucristo. Judas 24 y 25 dice, “Y Aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de Su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.”


La joven con fiebre reumática

Aquella joven sentada en la silla mecedora, a quien el médico le había dicho, a ella y a sus padres: está mal, su fiebre reumática está muy avanzada. Ya hace 20 años que la penicilina empezó a ayudar al mundo entero, pero para ella no hay solución, deben resignarse.
Los padres de Gretel que habían sido misioneros, tenían claro el diagnóstico médico dado y las indicaciones que su hija debía llevar. No debía jugar ni hacer esfuerzos debido al dolor en sus articulaciones y a su corazón agrandado por su carditis.
Resultado de imagen de Jesús y La joven con fiebre reumáticaUn día, los padres de Gretel salieron de casa y le dijeron: hija, volveremos por la noche; ella asintió, sonrió y expresó: -sabéis que os amo y vuestra palabra para mí es especial, no os desobedeceré.
A eso de las 11 de la mañana, un hombre de unos 50 años tocó a la puerta de aquel hogar, Gretel abrió la puerta y el extraño le dijo: supe que usted está enferma.
Gretel sorprendida le dijo: si, ¿quien se lo dijo? Aquel hombre era un extraño en ese lugar. Gretel estaba muy extrañada de la presencia de ese sujeto allí en su casa.
Aquel hombre extraño le dijo: quiero orar por ti, si tú quieres.
Gretel no sabía qué hacer en ese momento y cualquier cosa podría acontecer. Finalmente le dijo: está bien.
Aquel hombre extraño, puso su mano sobre la cabeza de ella sin presionar, y empezó a orar por ella aproximadamente diez minutos. Al terminar de orar se puso frente a ella y le dijo: ya estás sana, y ahora compórtate como una muchacha normal.
Salió de la casa y desapareció en la distancia. Desde ese momento Gretel comenzó a caminar y saltar, y los dolores se habían ido. Aquellas palabras: “Estás sana, y ahora compórtate como una muchacha normal”, habían hecho un efecto muy reconfortante, pues el médico y los padres prácticamente la habían desahuciado y solo esperaban su muerte. Al llegar sus padres, la vieron saltando y cantando, y la llamaron la atención; le dijeron: Gretel, ¿qué estás haciendo?
Ella les contó la historia de ese extraño hombre que la había visitado, y ellos no se sorprendieron aun siendo misioneros, y le dijeron: vamos a ver lo que dice el doctor la próxima semana que te toca la cita, vuelve a tu cama y descansa hija.
Ella, obediente, regresó a su habitación.
Al llegar el día de la cita, el medico se extrañó de que no estuviese peor. La encontró más saludable y le dijo: te encuentro un poco mejor.
Gretel poco a poco fue recuperándose de su enfermedad y finalmente quedó libre de dicha patología.

¿Conocemos a Jesús?

Era increíble escucharlo decir: “No sé de qué me estás hablando”, “No lo conozco”, “No sé lo que dices”, y no bastó con decirlo una vez, dos veces,... lo repitió por tercera vez.
Resultado de imagen de ¿Conocemos a Jesús?Cuando lo reconocieron como uno de los seguidores de Jesús, se enojó y aseguró que no lo conocía. ¿No era uno de sus amigos? ¿No había andado predicando la Palabra de Dios” ¿No había sido testigo de los milagros que hizo Jesús? Había visto cómo Jesús daba el habla al mudo, la vista al ciego, liberado a los endemoniados, resucitado a los muertos. ¿No recordaba que su “Maestro” decía: “Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios”?
Su “amigo” habló del perdón de pecados, de la paz, del río de agua viva, de la vida eterna, y sin embargo lo estaba negando. “No lo conozco”, “no sé quien es Jesús”.
Muchas veces en nuestra vida nos identificamos con Pedro, de forma que con nuestras actitudes o acciones estamos negando a Jesús. ¿Cuántas veces dejamos de tender la mano a nuestro hermano caído, vemos al hambriento y no lo alimentamos, o al sediento y no le damos de beber?... ¿Cuántas veces dejamos que nuestros malos pensamientos dominen nuestro corazón, y no perdonamos al que nos ofende? Todo esto trae tristeza a nuestra alma.
El amor de Dios es tan grande que estuvo dispuesto a morir en la cruz por nuestros pecados. Acerquémonos, pues, a Dios y restauremos nuestras faltas; así como los ojos de Jesús se posaron sobre Pedro cuando lo estaba negando, también a nosotros, sus hijos, nos mira con compasión. ¡Busquemos a Dios de todo corazón y hallaremos gracia ante los ojos de Él!

viernes, 14 de abril de 2017

¿Por qué perdonar?

Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Lucas 23;34
Cuando una amiga me traicionó, sabía que tendría que perdonarla, pero no estaba segura de poder hacerlo. Sus palabras me hirieron profundamente, y me sentí aguijoneada por el dolor y el enojo. Aunque hablamos y le dije que la perdonaba, durante mucho tiempo, cada vez que la veía, sentía punzadas de dolor, y me di cuenta de que todavía albergaba algo de resentimiento. Sin embargo, un día, Dios respondió a mis oraciones y me dio la capacidad de dejar atrás todo por completo. Por fin, era libre.
El perdón es fundamental para la fe cristiana, ya que nuestro Salvador nos perdonó, incluso mientras moría en la cruz. Jesús perdonó a los que lo clavaron allí, y oró al Padre para que los perdonara. No guardó amargura ni enojo, sino que mostró gracia y amor a aquellos que lo habían tratado injustamente.
Es un buen momento para considerar delante del Señor a cualquiera que tengamos que perdonar, para seguir el ejemplo de Jesús y extenderles su amor a los que nos lastiman. Cuando le pedimos a Dios a través de su Espíritu que nos ayude a perdonar, Él lo hace… aunque nos lleve tiempo hacerlo. Cuando lo hacemos, somos libres de la prisión de no saber perdonar.

Señor Jesús, a través de tu gracia y tu poder al habitar en mí, ayúdame a perdonar, para que tu amor me libere.
Aun en la cruz, Jesús perdonó a los que lo hirieron.

La Piedra Viva

Si leemos 1 Pedro 2:4-8 (ver también Isa. 28:16; Sal. 118:22; Isa. 8:14, 15), ¿a qué verdad crucial se está refiriendo Pedro aquí? ¿Qué nos está diciendo acerca del modo en que deberíamos actuar en respuesta a Jesús?
Después de decir a sus lectores que buscasen alimento espiritual, Pedro inmediatamente dirige su atención a Cristo Jesús, la Piedra viva (probablemente una referencia al Templo de Jerusalén).
En 1 Pedro 2:4 al 8, el apóstol cita tres pasajes del Antiguo Testamento que resaltan la importancia de las piedras angulares, representativas del papel de Jesús en su iglesia.
Resultado de imagen de la piedra viva en la bibliaPedro no es el único en aplicar estos versículos a Jesús. Jesús mismo utiliza el Salmo 118:22 al concluir una de sus parábolas, (parábola de los labradores malvados-Mateo 21:42), al igual que Pedro, en su discurso a los líderes judíos de Hechos 4:11. También Pablo utiliza Isaías 28:16 en Romanos 9:33.
El mensaje de Pedro es que, aun cuando Jesús fue rechazado y crucificado, fue el elegido por Dios para convertirse en la piedra del ángulo de la casa espiritual de Dios. Los cristianos, entonces, son piedras vivas que forman parte de la edificación de esta casa espiritual.
Al utilizar los términos “piedra del ángulo” y “piedras vivas” (ladrillos o bloques de construcción), Pedro presenta una imagen de la iglesia: la iglesia está fundada sobre Jesús, y está constituida por aquellos que lo siguen.
Convertirse en cristiano significa llegar a formar parte de la comunidad cristiana o iglesia local. Así como un ladrillo ha de formar parte de una estructura mayor, los cristianos son llamados a ser seguidores de Jesús, no aislados de los demás.

El Bautismo en Espíritu Santo y Fuego

El presente estudio “El Bautismo en Espíritu Santo y Fuego” nos enseña cuál era el propósito de la predicación de Juan el Bautista, el anunciar: “Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar agachado la correa de su calzado. Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo. (Marcos 1:7-8).
Marcos 1:4 “Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados”.
Zacarías, su padre, profetiza sobre Juan el Bautista, el heraldo de Jesús.
Lucas 1:76-77 “Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos; para dar conocimiento de salvación a su pueblo, para perdón de sus pecados”
Esta es una de las profecías más bellas del Nuevo Testamento, que había tenido su parte inicial en el Antiguo Testamento, con Isaías, profetizando el ministerio de Juan el Bautista, el heraldo de nuestro Señor Jesucristo, que iba a preparar el camino para su ministerio.
Isaías 40:3  “Voz que clama en el desierto: preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios”.
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Zacarías pronuncia una profecía acerca del reino y la salvación del Mesías.
Lo vemos en Lucas 1:67-70
“Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo,  y profetizó,  diciendo: bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a su pueblo, y nos levantó un poderoso Salvador en la casa de David su siervo, como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio…”
Mateo 3:1-3 “En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas”.
Cuando Juan dice: el reino de los cielos se ha acercado se refiere a que es el cumplimiento del tiempo, que el Cristo está a punto de iniciar su ministerio terrenal.
 ¿Qué anuncia Juan el Bautista?
La tarea que se le había asignado desde la niñez: Marcos 1:2-4 “Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti. Voz del que clama en el desierto: preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas. Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.
Lo apropiado es aplicar a Juan el Bautista lo profetizado por Isaías 40:3, confirmado por Marcos 1:3. Porque es evidente por lo siguiente: a) Juan predicaba en el desierto; y b) la tarea que se le había asignado desde su niñez:
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos; para dar conocimiento de salvación a su pueblo, para perdón de sus pecados, (Lucas 1:76-77).
Y aún antes “E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto”. (Lucas 1:17)
“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos”. (Malaquías 3:1).

Nuestro mejor Amigo

Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Juan 1:12
Cuando tenía doce años, mi familia se mudó a una ciudad en el desierto. Después de la clase de gimnasia, en medio del calor, salíamos corriendo a beber agua. Como era delgado y pequeño, a veces, me empujaban para adelantarse a tomar agua. Un día, mi amigo José, que era grande y fuerte, vio lo que me sucedía. Extendió su brazo y exclamó: «¡Oigan! ¡Dejen que Banks beba primero!». Nunca volví a tener problemas en el bebedero.
Jesús sabía lo que es enfrentarse al maltrato extremo. La Biblia muestra que fue «despreciado y desechado entre los hombres» (Isaías 53:3). Pero Jesús no fue solo una víctima, sino que se transformó en nuestro defensor. Al entregar su vida, abrió un «camino nuevo y vivo» para relacionarnos con Dios (Hebreos 10:20). Hizo por nosotros lo que jamás podríamos haber logrado solos, al ofrecernos el regalo de la salvación si nos arrepentimos del pecado y confiamos en Él.
Jesús es el mejor amigo que podríamos tener. Él dijo: «al que a mí viene, no le echo fuera» (Juan 6:37). Otros quizá nos hayan rechazado o incluso empujado, pero Dios nos abrió los brazos a través de la cruz. ¡Grande es nuestro Salvador!

«La obra redentora del amor se cumplió; peleada está la guerra; ganada la batalla. En vano la muerte le prohíbe levantarse; Cristo ya abrió el paraíso». 
El regalo de Dios tuvo un alto precio para Él.