domingo, 19 de marzo de 2017

Una buena herencia

Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 2 Timoteo 1:5
Los abuelos Harris no tenían mucho dinero, pero se las arreglaban para hacer que cada Navidad fuera memorable para mis primos y para mí. Siempre había mucha comida, diversión y amor. Además, desde niños, aprendimos que quien hizo posible esta celebración fue Jesús.
Nosotros queremos dejarles el mismo legado a nuestros hijos. El año pasado, cuando nos reunimos para celebrar la Navidad en familia, nos dimos cuenta de que esta maravillosa tradición había empezado con nuestros abuelos. No pudieron dejarnos una herencia monetaria, pero se ocuparon de plantar las semillas de amor, respeto y fe, para que nosotros, los hijos de sus hijos, imitáramos su ejemplo.
La Biblia habla de la abuela Loida y la madre Eunice, quienes le enseñaron a Timoteo sobre la fe auténtica (2 Timoteo 1:5). La influencia de estas mujeres preparó a este hombre para que compartiera el evangelio a muchos.
Al vivir en una íntima comunión con Dios, preparamos una herencia espiritual para aquellos cuyas vidas están bajo nuestra influencia. Hacemos realidad el amor de Dios al prestarles atención, mostrarles interés en lo que piensan y hacen, y compartir la vida con ellos. Cuando nuestras vidas reflejan la realidad del amor de Dios, les dejamos una herencia duradera.

Señor, ayúdame a dejar una buena herencia espiritual.
Si alguien te dejó una herencia piadosa, inviértela en los demás.

sábado, 18 de marzo de 2017

Su Voluntad

Cuando oramos el Padre Nuestro, le pedimos a Dios que se haga Su Voluntad. Y aunque sabemos que la Voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta, nos gustaría que nos dejara más claro, qué significado tiene el que se haga Su Voluntad y no la nuestra.
¿Alguna vez has estado tan agradecido a Dios por algo que hizo (quizá un simple favor o quizá un milagro), que quieres hacer también algo para agradarlo y mostrarle tu agradecimiento?
Su VoluntadSon muchas cosas las que se nos ocurren que podemos hacer, pero, ¿cuál es la obra que Dios quiere que hagamos?
Los discípulos le hicieron esta misma pregunta a Jesús, y fue precisamente después del milagro que Jesús había hecho de alimentar a miles:
Le preguntaron:
—¿Qué debemos hacer para realizar las obras que Dios quiere que hagamos?
Jesús les contestó:
—La única obra que Dios quiere es que crean en aquel que él ha enviado. Juan 6:28-29
¿Verdaderamente quieres saber qué es lo que Dios quiere que hagas?...Que creas en Quien Él ha enviado.
Puede que pienses que creer en Dios es suficiente, así como cualquiera de las religiones monoteístas:
Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. Santiago 2:19
Pero creer que Dios existe, no es suficiente.
Quizá creamos que hacer ciertos rituales y seguir algunas tradiciones también agradará a Dios, pero no nos damos cuenta que muchas de éstas, mas bien, invalidan la Palabra de Dios.
invalidando así la palabra de Dios por vuestra tradición, la cual habéis transmitido, Marcos 7:13
Porque ustedes dejan el mandato de Dios para seguir las tradiciones de los hombres. Marcos 7:8
Si realmente queremos hacer algo para agradar a Dios, hagamos lo que Él nos pide:
Jesús les contestó:
—La única obra que Dios quiere es que crean en aquel que él ha enviado. Juan 6:28-29

La venganza y el Reino

Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: «Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.» Romanos 12:18-19
Imagen relacionadaHay pocas cosas que calen tan profundo en nuestros corazones como los males que nos vienen de mano de otros. Es más fácil aceptar las dificultades económicas, la falta de trabajo o la enfermedad, si estos males no proceden de otros, pero cuando otras personas nos traicionan, nos sentimos dolidos en lo más profundo de nuestro ser. Superar este mal momento es todo un desafío.

En el texto bíblico, Pablo nos da una orientación respecto a este tema. Primeramente nos recuerda que la paz debe ser una de las características de los que andan en Cristo, porque seguimos a un Dios de paz. Aun así, la frase «en cuanto dependa de vosotros» nos advierte que estar en paz con los demás es algo que requiere de la colaboración de dos personas. Es decir, no implica solamente la ausencia de agresión por mi parte, sino también el mismo compromiso de parte de la otra persona. Por esta razón no siempre la paz es absoluta, pues nuestros deseos de estar en paz con los demás pueden no ser correspondidos por la otra parte.

Nuestro llamado, no obstante, es agotar todos los caminos posibles para cultivar y mantener una relación de paz con aquellos que son parte de nuestra vida.

La gracia da y la fe recibe

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. Romanos 3:24
Rechazar un regalo significa privarse de ese regalo, pero también es ofender al que lo da. Cuanto más precioso sea el regalo, tanto más grande es la pérdida para el que lo rechaza y la ofensa para el dador. Dios dio a su Hijo unigénito para salvar a todos los que creen en Él. No creer en Él es, en el fondo, despreciar el regalo de Dios. ¡Qué pérdida y qué afrenta!
Resultado de imagen de La gracia da y la fe recibePues bien, muchas personas no quieren recibir el maravilloso regalo de Dios. Pero, ¿por qué?, ¿cuál es el obstáculo? Probablemente la indiferencia hacia Dios unida al materialismo existente. Pero también existe una razón más oculta: si Dios es un Dios de bondad, es igualmente santo, y la conciencia no está nada cómoda en este plano. Nos gustaría presentar a Dios buenas obras para ser aceptados ante Él, para parecer justos. Pero Dios declara: “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Y Jesús dice: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5:32). A estos pecadores Dios les ofrece su gracia. Por definición, la gracia se dirige a aquellos que solo merecen el juicio.
Las innumerables religiones inventadas por los hombres exigen hacer algo para merecer el perdón. ¡Pero nadie puede hallar a Dios basándose en esto! Solo el Evangelio ofrece, por la gracia divina, el perdón a todos los hombres, pues todos somos pecadores.
Si usted admite ser un pecador, reúne la única condición necesaria para recibir el perdón gratuitamente. ¡Recíbalo con sencillez y agradecimiento!
“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado” (Salmo 32:1).

Brazos abiertos

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Salmo 139:23
El día que mi esposo y yo empezamos a cuidar a nuestros padres ancianos, fue como cogernos del brazo y sentir que estábamos cayendo por un precipicio. No sabíamos que, durante ese proceso, la tarea más difícil sería permitir que Dios examinara y moldeara nuestros corazones, con el fin de que aprendiéramos nuevas maneras de ser como Él.

Los días en que sentía que me hundía en la tierra en una descontrolada caída libre, Dios me mostraba mis prioridades, mis reservas, mis miedos, mi orgullo y mi egoísmo. Utilizó mis grietas para mostrarme su amor y su perdón.

El pastor de mi iglesia dice: «El mejor día es aquel en el que ves quién eres en realidad: alguien desesperado sin Cristo. Luego, te ves como Cristo te ve: completo en Él». Esta fue la bendición que experimenté al cuidar a mis padres. Cuando veía para qué me había creado Dios, corría llorando hacia sus brazos, y clamaba como el salmista: «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos» (Salmo 139:23).
Esta es mi oración por ti: que, al verte en medio de tus circunstancias, corras hacia los brazos abiertos, amorosos y perdonadores de Dios.

Señor, necesito tu amor, sabiduría y gracia. Examina, conoce y sana mi corazón.
Cuando la preocupación se instala, las fuerzas se van; pero éstas vuelven cuando corremos hacia Dios.

viernes, 17 de marzo de 2017

Pasa un Tiempo en Familia

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Jesús Adrián Romero canta a sus hijas. Cuán importante es poder sacar tiempo para los hijos. Analiza tus prioridades…
Mágicas Princesas – Jesús Adrián Romero
Tengo dos excusas en mi mente,
para recortar mi vida y a mi casa regresar,
son un par de mágicas princesas,
con pijamas y con trenzas que juegan a ser mamá.

Ya se han dado cuenta que soy débil,
y con solo una sonrisa pueden todo conseguir,
de mi corazón se han vuelto dueñas
y me alegran la existencia con solo en ellas pensar.

Entre gimnasia y la tarea,
van creciendo muy de prisa.
Hay hay hay.
Las quisiera detener,
Pero un día se irán de casa
y entre sus cosas llevarán un pedazo de mi vida
que jamás regresará,
mientras tanto quiero darles tantas cosas,
quiero darles tanto amor, tanta atención,
y enseñarles cada día su importancia y su valor,
quiero cuidarles el corazón.

Son como un jardín en primavera,
que se viste cada día de belleza y esplendor,
son como palomas mensajeras
que el Señor mando del cielo
para hablarme de su amor.

Entre gimnasia y la tarea,
van creciendo muy de prisa.
Hay hay hay.
Las quisiera detener,
Pero un día se irán de casa
y entre sus cosas llevarán un pedazo de mi vida
que jamás regresara,
mientras tanto quiero darles tantas cosas,
quiero darles tanto amor, tanta atención,
y enseñarles cada día su importancia y su valor,
quiero cuidarles el corazón.

Hay hay hay.
Las quisiera detener.

Árbol de río

...porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces. No temerá cuando llegue el calor, sino que su hoja estará verde. En el año de sequía no se inquietará ni dejará de dar fruto. Jeremías 17:8

Era un árbol envidiable. Por haber crecido en un terreno junto al río, no tenía que preocuparse por el pronóstico del tiempo, ni por las tórridas temperaturas ni por un futuro incierto. 
Inline image 1Nutrido y refrescado por el río, pasaba sus días elevando las ramas hacia el sol, sosteniendo la tierra con sus raíces, purificando el aire con sus hojas y brindando sombra a todos los que necesitaban refugiarse del calor.
A manera de contraste, el profeta Jeremías se refirió a una retama (Jeremías 17:6). Cuando cesaban las lluvias y el sol estival resecaba la tierra, el arbusto se marchitaba y no podía dar sombra ni fruto a nadie.
¿Por qué compara el profeta un árbol floreciente con un arbusto reseco? Quería que su pueblo recordara lo sucedido desde el rescate milagroso de los campos de esclavitud en Egipto. Durante 40 años en el desierto, habían vivido como un árbol plantado junto a un río (Jeremías 2:4-6), pero la prosperidad de la tierra prometida les había hecho olvidar su propia historia, y depender de sí mismos y de dioses fabricados por ellos (versos 7-8); al punto de querer volver a Egipto (Jeremías 42:14).
Por eso, a través de Jeremías, Dios exhortó con amor a los olvidadizos israelitas, y también nos exhorta a nosotros a confiar en Él y ser como el árbol… no como la retama.
Señor, ayúdame a recordar tus bendiciones del pasado.
Recordemos en los buenos tiempos lo que aprendimos durante los días difíciles.

Una nueva identidad

Y lo trajo a Jesús. Mirándolo Jesús, dijo:
—Tú eres Simón hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas —es decir, Pedro. Juan 1:42
“¿Quién soy?” Es la pregunta que psicólogos, filósofos y pensantes de toda la historia se han realizado desde que la humanidad existe. Nuestra existencia es en sí diferente a la de cualquier otro animal que hay en la creación por este simple hecho. El hecho de preguntarnos quiénes somos es una manifestación de nuestro espíritu buscando una respuesta que solo puede ser resuelta en Dios, Creador de todas las cosas.
identidadSeguramente muchas veces nos hemos preguntado “¿Quién soy? ¿Para qué estoy aquí? ¿Cuál es el propósito real de mi vida? ¿Cuál es la verdad?” Existen muchísimas respuestas a estas preguntas que varían de acuerdo a la cultura; pero de ninguna manera aceptamos el pensamiento de este tiempo que nos dice “La verdad es relativa” o que “la verdad es solo una construcción histórica”. ¡No!, la verdad no es variable, sino constante; no cambia de acuerdo a la perspectiva, sino que es única y definitiva.
Leer este texto no implica necesariamente que sea cristiano, pero sí implica que se está preguntando algo. Encontraremos las respuestas a estas preguntas en las palabras de Jesús de Nazaret, que en nuestra fe, es el Señor.
Cada uno tiene el derecho de pensar libremente, ya que Dios nos dotó de esta libertad. ¿Quiénes somos nosotros para obligar a alguien a creer en algo? Como cristianos, podemos decir que Jesús nos convenció y que en medio de este circo de contradicciones, en Él encontramos una luz diferente.
Algo muy similar le pasó a Simón (que sería conocido como Pedro). Simón era un pescador nacido en Betsaida; era propietario de una barca en la que trabajaba junto con su hermano Andrés. En aquellos tiempos había un personaje que se apropiaba de la atención de la nación entera, de nombre Juan a quien le llamaban el bautista. Su atuendo y personalidad recordaban la vida del gran profeta Elías, y llevaban esperanza a un pueblo que se sentía abandonado por Dios.
Inspirados por esta esperanza, Simón y Andrés deciden partir a Betábara (o Betania) donde estaba Juan, y Andrés se convierte en un discípulo suyo.

La venganza nunca es buena

No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Jehová. Levítico 19:18.

(Necesitarás una tarjetita decorada para tu mejor amigo(a) que diga: «Los(as) mejores amigos(as) siempre se perdonan».)
Resultado de imagen de La venganza nunca es buenaLuis fue esa tarde a casa de Miguel para jugar a los "cochitos". Llegó la hora de regresar a su casa y Luis comenzó a recoger sus coches. Pero Miguel notó que tomó dos que eran de él, así que le reclamó: —¡Oye! ¿Por qué te llevas mis cochitos? ¡Esos son míos!
—¡No es cierto, son míos! ¡Tú tienes unos iguales!
Después de una fuerte discusión, Luis se fue a su casa con los cochitos y Miguel se quedó muy enfadado.
Esa noche, pensó: «¡Ya no quiero ser amigo de Luis! ¡Mañana me voy a vengar de él por haberme robado mis cochitos!». A la mañana siguiente, mientras Miguel seguía dormido, Luis fue a su casa. La mamá de Miguel abrió la puerta.
—Buenos días, señora Martínez, ¿puedo hablar con Miguel?
La mamá llamó a Miguel, que bajó adormilado.
—Hola, Miguel, vengo a pedirte que me disculpes, dijo Luis. Ayer creí que tus cochitos eran míos, pero al llegar a mi casa me di cuenta de que los míos ya los tenía.
Vengo a devolverte tus cochitos y además, te traje otro nuevo que te compré.
¿Qué hubiera pasado si Miguel se vengara de Luis? Seguramente habrían perdido su amistad, ¿no crees? La venganza nunca es buena. Es mejor tener paciencia y perdonar a los demás. 
Ahora decora tu tarjeta y regálasela a tu mejor amigo(a).

HABLA CON JESÚS:

Querido Jesús, ayúdame a perdonar y a no vengarme de los que me hacen mal. Amén.