martes, 22 de noviembre de 2016

Una Oración

Al regresar de un viaje misionero a su Iglesia local en Michigan, EU., testificaba este misionero lo que Dios había hecho con él:
Cuando servía como misionero en un pequeño hospital en el área rural de África, cada dos semanas viajaba a la ciudad en bicicleta para comprar provisiones y medicamentos. El viaje era de dos días, y debía atravesar la jungla. Debido a lo largo del viaje debía acampar en el punto medio, pasar la noche y reanudar mi viaje temprano al día siguiente.
En uno de estos viajes, llegué a la ciudad donde planeaba retirar dinero del banco, comprar las medicinas, los víveres y reanudar mi viaje de dos días de regreso al hospital. Cuando llegué a la ciudad, observé a dos hombres peleándose, y uno de ellos estaba bastante herido. Le curé sus heridas y al mismo tiempo, le hablé de Nuestro Señor Jesucristo.
Después de esto, reanudé mi viaje de regreso al hospital. Esa noche acampé en el punto medio, y a la mañana siguiente reanudé mi viaje y llegue al hospital sin ningún incidente.
Imagen relacionada
Dos semanas más tarde repetí mi viaje. Cuando llegué a la ciudad, se me acercó el hombre al cual yo había atendido en mi anterior viaje, y me dijo que la vez pasada, cuando lo curaba, él se dio cuenta que yo llevaba dinero y medicinas.
Y agregó: “Unos amigos y yo te seguimos en tu viaje mientras te adentrabas en la jungla, pues sabíamos que habrías de acampar. Planeábamos matarte y tomar tu dinero y medicinas, pero en el momento que nos acercamos a tu campamento, pudimos ver que estabas protegido por 26 guardias bien armados”.
Ante esto no pude por menos que sonreír, luego reír a carcajadas y le aseguré que yo siempre viajaba solo. El hombre insistió y agregó: “no señor, yo no fui la única persona que vio a los guardias armados, todos mis amigos también los vieron, y no solo eso sino que entre todos los contamos, eran 26”.
En ese momento, uno de los hermanos de la iglesia se puso en pie, interrumpió al misionero y le preguntó la fecha y hora del suceso. Al responderle el misionero, el hermano contó la siguiente historia:
“A la hora de su incidente en África era de mañana aquí. Yo me preparaba para salir cuando sentí la imperiosa necesidad de orar por usted; de hecho el llamado era tan fuerte que comencé a llamar a los hermanos de la congregación para reunirnos en el templo a orar por usted. Hoy quisiera que los caballeros que vinieron ese día a orar por usted, se pusieran de pie. El misionero no estaba muy preocupado por saber quienes eran ellos, solo se dedicó a contarlos, un total de 26 hombres.

Aprendamos a distinguir la verdad

No creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. 1 Juan 4:1
(El apóstol Pablo escribió:) No somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo. 2 Corintios 2:17
Hoy en día existen detectores automáticos de falsos billetes, en cambio, antiguamente los empleados de los bancos tenían que distinguirlos. Para ello, debían estudiar cuidadosamente los billetes auténticos, y cuando los conocían bien, les resultaba fácil rechazar los billetes falsos.
De la misma manera, estudiando cuidadosamente la Biblia para recibir el mensaje divino, estaremos preparados para rechazar las enseñanzas que, a pesar de las buenas apariencias, tuercen las Escrituras. El Señor Jesús dice: “Mis ovejas oyen mi voz”, y “al extraño no seguirán” (Juan 10:27, 5).

lunes, 21 de noviembre de 2016

¿Falto de amor?

Hay personas a las cuales amarlos resulta fácil; siempre hay personas con las que congeniamos y que incluso si nos llevan la contraria en algo o nos lo debaten, es sencillo llegar a un acuerdo con ellas. Pero también hay otras que solo con verlas nuestro cuerpo empieza a tratar de salir a flote.
Como si dijera:
"Mira allí está ése, el que te engañó la otra vez, allí está. Dile en voz alta esas palabras que piensas. Ése es el que te quitó el puesto. Ésa fue la que tentó a tu esposo y te lo quitó, págale mal por mal. Y un largo y casi infinito etcétera."
Resultado de imagen de ¿Falto de amor?
Ahora bien, ¿tú entregarías a la justicia a tu hijo o a quien más amas para que pague por lo que alguien te robó? O a alguien que mató a un familiar, ¿tú darías la vida de tu hijo para que en vez de ser ejecutado él, fuera tu hijo? 
No, nunca lo haría, pero entonces nos damos cuenta de cuánto nos amó Dios, que para que Él pudiera escuchar con sus oídos tus oraciones y las mías, envío a su amado Hijo a que recibiera en la cruz todo el peso del pecado. Él, voluntariamente y por amor, decidió recibir toda la ira de Dios, para que tú y yo pudiésemos tener esa relación preciosa con Dios. (Juan 3:16, 1 Juan 2:2). Él nos amó tanto, que no solo se entregó por nosotros sino que incluso nos vio restaurados.
Si estás pasando un momento en el cual no sientes el amor de Dios, un tiempo de sequía,  esos momentos difíciles de soledad en los que parece que el piloto automático está encendido....
... en los cuales todo se reduce a despertarse, orar, trabajar, comer, orar, dormir, pero y ¿el amor?
Posiblemente ya llegaste al punto en el cual solo te quejas e incluso le estás dando el quinto repaso a las quejas. Un tiempo que se volvió un "¡ah, tengo que orar!, o un ¡tengo que ir a la iglesia!" Entonces debes saber algo muy importante para tu vida.

La Buena cosecha

No es preciso ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere una buena semilla, buen abono y riego constante.
También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, tirando de ella hacia sí con el riesgo de echarla a perder, y gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas!
Ahora bien, hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes:
Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, al extremo que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solo seis semanas la planta de bambú crece más de 30 metros.
¿Tardó solo seis semanas en crecer?
No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas para desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

¿Puede Dios usarme a mi?

Mucho antes de que usted naciera, Dios diseñó y preparó específicamente buenas obras para que usted las realizara. Esto concuerda con los planes de Él para su vida, y ahora su responsabilidad es descubrirlos y llevarlos a cabo. Ningún cristiano debe sentarse a disfrutar de los beneficios del regalo de la salvación del Señor, y no mover nunca un dedo para servirlo. Usted ha sido comprado con la sangre de Cristo, y ahora le pertenece a Él (1 Pedro 1.17-19).
¿Puede Dios usarme a mi?A pesar de ello, muchos cristianos piensan que servir al Señor es opcional. Pero la Biblia dice: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2.10). Nuestras características físicas personales, habilidades y caracteres fueron creados con este propósito en mente. Estamos hechos perfectamente para las tareas que el Señor ha querido para nosotros.
Si alguien le ha dicho a usted que no vale nada y que nunca llegará a ser alguien en la vida, debe saber que, a los ojos de Dios, eso no puede estar más lejos de la verdad. Dios lo creó con aptitudes y capacidades para que lo glorifique con lo que hace, y hay una razón para mantener viva la esperanza. No se dé por vencido, no importa cómo haya sido su pasado; con Dios hay siempre un futuro.
Cuando el Señor asigna una tarea, da también su poder para cumplirla (1 Pedro 4.11). Por eso Jesús prometió enviar al Espíritu Santo a sus discípulos (Juan 14.16). El mismo Consolador o Ayudador que les dio el poder para esparcir el evangelio, vive dentro de cada creyente, incluyéndolo a usted. Su deseo es seguir guiándolo en todo momento, dándole la fuerza para que realice cualquier tarea a la cual Dios lo haya llamado. Una vez que usted acepte la dirección del Señor, sus propósitos se harán cada vez más evidentes. Lo único que usted tiene que hacer es obedecerlo y dejar las consecuencias en sus manos.

Nosotros sembramos la semilla y Dios produce la cosecha

Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano. -1 Corintios 15:58
Inline image 1Comúnmente, cuando oímos proverbios chinos (muy dados a ellos), estos suelen provenir de alguna historia. Por ejemplo: «estirar las plantas para que crezcan más rápido» alude a un hombre impaciente de la dinastía Song, que estaba ansioso por ver que sus plantas de arroz crecieran más rápido. Este hombre pensó: voy a estirar cada planta algunos centímetros hacia arriba. Después de un día de trabajo tedioso, recorrió el arrozal para ver qué había pasado. Estaba contento porque parecía que «estaban más altas»… pero la alegría le duró poco. Al día siguiente, las plantas habían empezado a marchitarse porque sus raíces ya no tenían suficiente profundidad.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Hombre 12

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Hebreos 12:1
En el estadio de la Universidad A&M de Texas, hay un cartel enorme que dice: «CASA DEL HOMBRE 12». Aunque los equipos solo pueden tener once jugadores en el campo, el Hombre 12 alude a los miles de alumnos que se quedan de pie durante todo el partido para alentar al equipo. Según la tradición, esto se remonta a 1992, cuando el entrenador llamó a un alumno de la tribuna para que se pusiera el uniforme y estuviera listo para reemplazar a un posible jugador lesionado. Aunque nunca entró a jugar, su presencia y disposición alentó enormemente al equipo.
Hebreos 11 describe a héroes de la fe que enfrentaron grandes pruebas y permanecieron fieles a Dios. Y el capítulo 12 comienza diciendo: «Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante» (verso 1).
No estamos solos en nuestro sendero de la fe. Santos destacados y personas comunes, fieles al Señor, nos alientan con su ejemplo y con su presencia en el cielo. Son como un Hombre 12 espiritual, de pie, mientras nosotros seguimos en el campo.
Mientras ellos nos alientan, mantenemos la mirada en Jesús, «el autor y consumador de la fe» (12:2).

Señor, dame fuerza para seguir corriendo hoy la carrera de la fe.
Los creyentes fieles del pasado son un estímulo para nosotros hoy.

Supera Eso

La “voluntad” es lo que genera la energía y el valor para crear.
El “querer”, por sí mismo, no es suficiente. Estar “dispuesto” nos mueve más allá de nuestras limitaciones hacia la grandeza.
Las aves vuelan, los peces nadan y los seres humanos crean. Ésa es nuestra naturaleza. Al final del día, tanto los optimistas como los pesimistas pueden estar en lo correcto. ¿Por qué esperar entonces, cuando podemos crear?
Mas cuando damos por sentado nuestro éxito, no nos damos la oportunidad de aprender del proceso y aplicarlo en otras áreas de nuestra vida. El fracaso es simplemente un resultado que difiere del que esperábamos.
Resultado de imagen de Supera Eso
Podemos tener éxito ahora o más tarde; depende solo de nosotros. El éxito está esperando, aquí y ahora. No le importa de dónde venimos, lo que hacemos o lo que hicimos anteriormente, está disponible para todo aquel que lo quiere y está preparado para salir a tomarlo.
“No siempre podemos obtener lo que queremos” podría ser una buena letra para una canción, pero es un lema terrible para la vida.
Pero cuanto más practiquemos el crear éxito en un área, más fácil será el crearlo en otras. Si estás intentando crear algo perfecto, hay dos palabras de advertencia para ti: ¡Supera eso!
Para ser exitosos, lo que hacemos debe importarnos. Tener éxito es asunto de cumplir o manifestar el propósito para el cual nacimos.
Y cuando nuestra mente está despierta, atenta y lista para ser usada, hallaremos que podemos crear cualquier cosa que estemos dispuestos a tener. Nuestra mente nos da el poder tanto para crear como para destruir. 
Recordemos que como hijos de Dios, necesitamos ser como Él. Dios es creador y espera que nosotros como hijos suyos, seamos creativos y dejemos de lamentarnos del ayer. Supera eso…Dios está a tu lado.
Y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra. Génesis 14:19
Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan. Isaías 42:5


Caminando en Justicia

Torre fuerte es el nombre de Jehová;
a él correrá el justo, y será levantado. Proverbios 18:10
Suena difícil el título de este tema, porque la palabra justicia significa integridad, rectitud, santidad... Una persona justa es ésa que a pesar de que comete errores todos los días le pide perdón a Dios por los momentos en que lo ofende, que busca día a día a Dios, que busca parecerse a su hijo, que siempre anhela andar con el Espíritu Santo y que es un discípulo que reniega voluntariamente del mundo. Esa persona que tiene fuego en su corazón por agradarle al Señor sin que se lo impongan.
caminando en justiciaJusticia, eso que Jesús hizo por nosotros en la Cruz del Calvario, por lo que el enemigo ha hecho y ha querido dañar y engañar a los hijos de Dios desde Adán y Eva.
Porque Jehová conoce el camino de los justos;
mas la senda de los malos perecerá. Salmo 1:6
Él es el Justo, sin Él nosotros no somos nada. Pero caminar en justicia es saber que Dios nos pedirá cuentas de cada cosa que hagamos, y que por eso debemos ser conscientes que de lo que sembramos, cosechamos.
Los ojos de Jehová están sobre los justos,
y atentos sus oídos al clamor de ellos.
La ira de Jehová está contra los que hacen mal,
para cortar de la tierra la memoria de ellos.
Claman los justos, y Jehová oye,
y los libra de todas sus angustias. Salmo 34:15-17
No podemos pedirle bendición a Dios y aprovecharnos de su misericordia, si estamos en desobediencia; no podemos pedirle prosperidad solo con presionar un botón. Dios sí nos prospera, pero en su palabra dice que a los que lo obedecen.