Quienes somos padres sabemos que la obediencia de nuestros hijos a las instrucciones que les damos le van a ayudar a vivir mejor, evitará que cometan algunos errores y les instruirá para que su futuro sea mejor. Por eso nos duele cuando hay desobediencia, sabiendo que para ellos hay consecuencias; porque “en la vida toda acción tiene una reacción”.
Así mismo, la obediencia es fundamental en la vida cristiana. Quien decide ser obediente a la Palabra de Dios se está preparando para aprender cosas más profundas de Dios.
Así mismo, la obediencia es fundamental en la vida cristiana. Quien decide ser obediente a la Palabra de Dios se está preparando para aprender cosas más profundas de Dios.
Los pequeños pasos y las pequeñas decisiones de obediencia son muy importantes, porque quien es obediente en lo pequeño prepara su vida para ser obediente en lo grande.
Dios le entregará más responsabilidades y mayor gracia a los obedientes; porque la obediencia abre las puertas a las bendiciones y a la unción de Dios, que nos habilita para ingresar en la dimensión profunda de la revelación de los misterios celestiales.
Hay personas que quieren recibir grandes responsabilidades pero no obedecen en las pequeñas, y lo más curioso de esto es que se molestan porque no se les tiene en cuenta para las actividades trascendentales; lo cual es una prueba de inmadurez espiritual.
Las grandes asignaciones son dadas a los obedientes, a quienes son fieles, aunque no sean los más capacitados. “La capacidad es una habilidad que se puede aprender, pero la obediencia y la fidelidad son elementos que forman parte del carácter”, de ahí sus trascendencias. Los padres no le entregamos las llaves de un coche a un hijo irresponsable, como tampoco daremos asignaciones superiores si no hay un verdadero compromiso demostrado con hechos y no solo con palabras.
Dios le entregará más responsabilidades y mayor gracia a los obedientes; porque la obediencia abre las puertas a las bendiciones y a la unción de Dios, que nos habilita para ingresar en la dimensión profunda de la revelación de los misterios celestiales.
Hay personas que quieren recibir grandes responsabilidades pero no obedecen en las pequeñas, y lo más curioso de esto es que se molestan porque no se les tiene en cuenta para las actividades trascendentales; lo cual es una prueba de inmadurez espiritual.
Las grandes asignaciones son dadas a los obedientes, a quienes son fieles, aunque no sean los más capacitados. “La capacidad es una habilidad que se puede aprender, pero la obediencia y la fidelidad son elementos que forman parte del carácter”, de ahí sus trascendencias. Los padres no le entregamos las llaves de un coche a un hijo irresponsable, como tampoco daremos asignaciones superiores si no hay un verdadero compromiso demostrado con hechos y no solo con palabras.