martes, 19 de abril de 2016

La obediencia te bendice

Quienes somos padres sabemos que la obediencia de nuestros hijos a las instrucciones que les damos le van a ayudar a vivir mejor, evitará que cometan algunos errores y les instruirá para que su futuro sea mejor. Por eso nos duele cuando hay desobediencia, sabiendo que para ellos hay consecuencias; porque “en la vida toda acción tiene una reacción”.
Así mismo, la obediencia es fundamental en la vida cristiana. Quien decide ser obediente a la Palabra de Dios se está preparando para aprender cosas más profundas de Dios.
Los pequeños pasos y las pequeñas decisiones de obediencia son muy importantes, porque quien es obediente en lo pequeño prepara su vida para ser obediente en lo grande.
Dios le entregará más responsabilidades y mayor gracia a los obedientes; porque la obediencia abre las puertas a las bendiciones y a la unción de Dios, que nos habilita para ingresar en la dimensión profunda de la revelación de los misterios celestiales.

Hay personas que quieren recibir grandes responsabilidades pero no obedecen en las pequeñas, y lo más curioso de esto es que se molestan porque no se les tiene en cuenta para las actividades trascendentales; lo cual es una prueba de inmadurez espiritual.
Las grandes asignaciones son dadas a los obedientes, a quienes son fieles, aunque no sean los más capacitados. “La capacidad es una habilidad que se puede aprender, pero la obediencia y la fidelidad son elementos que forman parte del carácter”, de ahí sus trascendencias. Los padres no le entregamos las llaves de un coche a un hijo irresponsable, como tampoco daremos asignaciones superiores si no hay un verdadero compromiso demostrado con hechos y no solo con palabras.

lunes, 18 de abril de 2016

Abre tus ojos

La niña salió de casa y se sentó en una piedra en la parte alta de la estancia. Era una bella noche estrellada. Puso su cabecita entre sus rodillas mientras las rodeaba con sus brazos. Gruesos lagrimones caían de sus ojos.
Estaba sumida en la más profunda de las tristezas. No había consuelo posible para el intenso dolor que laceraba su joven corazoncito. La pérdida de su madre además de dejar un vacío imposible de llenar, había trastocado toda su vida.
Hoy cambiaba amigos, colegios de categoría, viajes por el mundo, por vivir con su padre en una zona rural del país. Su padre la amaba profundamente, pero su vida había dado un giro trascendental. Una semana antes disfrutaba de las luces nocturnas de una gran ciudad. Hoy estaba bajo una hermosa vía láctea vista desde la inmensidad del campo en la noche… pero su almita estaba quebrantada. Sus ojos cerrados y apretados.
“Abre tus ojos”, le susurró un ángel mientras tiernamente tocaba su hombro. Sobresaltada, se incorporó pero no vio a nadie. Puesta de pie y con sus ojitos muy abiertos y aún llenos de lágrimas, miró hacia el cielo.
El espectáculo increíble que ofrecía, visto desde el campo, era un cielo profusamente estrellado como nunca en sus jóvenes once años había visto, que pareció infundir nueva vida a su almita quebrantada. “En esa estrella está mi mamá”, pensó. “¡Y cómo brilla! ¡Me parece que me está mirando!”

Morir y amar

¨El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos.¨
Juan 13:35 (Nueva Traducción Viviente).
La vida gira en torno a dar o entregar algo, y el vivo ejemplo de ello es nuestro Dios, quien creó y fundó todo. Desde entonces empezó la cadena de dar, pues Él es quien nos ha dado TODO lo que existe; todo es todo, por lo que eso incluye a su hijo Jesús, que como sabemos, murió por cada uno de nosotros para que seamos salvos.
amor2134La razón de ser es el amor, pues quien no ama no es capaz de sacrificar nada por la otra persona, y esta fue la máxima prueba de amor que puede existir en esta tierra.
Amar significa morir, aunque suene raro, pero no la muerte natural, pues eso ya lo hizo Jesús, sino morir a muchas cosas a nivel personal, espiritual, emocional o físico. ¨Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,  y revestidos del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.¨ Colosenses 3: 8-10
Cuando decidimos amar a Dios, directamente morimos al mundo y a sus deseos, al pecado, a la maldad, al odio. Morimos a nuestro propio yo para que sea Jesús quien viva en nosotros. Porque Él nos prometió vida, y en abundancia, y fuera de Cristo no la podemos hallar ¨Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.¨ Filipenses 1:21 (Reina-Valera 1960). Si aún nos deleitamos en las cosas que no agradan a Dios, no lo estamos amando como Él se merece y como debería ser.
Ahora bien, lo mismo sucede cuando decidimos unir nuestras vidas a una pareja; en el momento de dar el sí, significa que has muerto para mirar y codiciar a otra persona que no sea tu pareja; mueres a la infidelidad, a los celos, al egoísmo, al coqueteo. Ya no piensas solo en ti sino en la persona que te acompañará el resto de tus días.

¿Cuál es la diferencia entre el Seol, el Hades, el infierno, el lago de fuego, el paraíso y el seno de Abraham?

Los diferentes términos utilizados en la Biblia para el cielo y el infierno — Seól, Hades, Gehena, el lago de fuego, el paraíso y el seno de Abraham — son objetos de mucho debate y pueden ser confusos.

La palabra "paraíso" se utiliza como sinónimo del "cielo" (2 Corintios 12:4Apocalipsis 2:7). Cuando Jesús estaba muriendo en la Cruz y uno de los ladrones, siendo crucificado con Él, le pidió misericordia, Jesús respondió, "De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso." (Lucas 23:43). Jesús sabía que Su muerte era inminente y que pronto estaría en el cielo con Su Padre. Jesús habló del paraíso como un sinónimo del "cielo", y la palabra ha llegado a ser asociada a cualquier lugar de belleza ideal y deleite.


El seno de Abraham es mencionado una sola vez en la Biblia en la historia de Lázaro y el hombre rico (Lucas 16:19-31). Fue utilizado en el Talmud (libro sobre tradiciones judías) como un sinónimo para significar "el cielo". La imagen en la historia, es de Lázaro reclinado en una mesa, recostado cerca del pecho de Abraham, como en el banquete celestial Juan se recostó cerca del pecho de Jesús en la Última Cena. Existen diferencias de opinión sobre lo que representa exactamente el seno de Abraham. Quienes creen que el escenario de la historia es un período después de la muerte y resurrección del Mesías, ven el seno de Abraham como sinónimo para "el cielo". Quienes creen que el escenario es antes de la crucifixión ven "el seno de Abraham" como otro término para "el paraíso". El escenario es realmente irrelevante para el punto crucial de la historia, el cual es que hombres impíos verán a los justos en felicidad y ellos mismos en tormento, y que existe un "gran abismo" entre ellos (Lucas 16:26, NVI), que nunca va a ser atravesado.

¿Puede un creyente perder su Salvación?

¿Es posible que un creyente se pierda al no lograr vivir sin pecar?
1. El que se convierte al Señor Jesucristo, según Efesios 1:13-14, es sellado con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras hasta el día de la salvación. En otras palabras: el renacido recibe, de parte de Dios, una garantía de que Él lo guardará hasta el día de la salvación.
2. Según Juan 16:13 el Espíritu Santo nos guía a toda verdad. Un hombre que recibió al Espíritu Santo es salvo eternamente. El Señor Jesús dice expresamente en Juan 10:28 que nadie arrebatará a sus ovejas de Su mano, subrayándolo en el versículo 29: “…nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”.
signoPero ahora se plantea la pregunta: “¿Qué pasa si peco a pesar de tener esta maravillosa posición de hijo de Dios?”, Juan responde a esta interrogante: “…y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1). El creyente renacido y lleno del Espíritu Santo ha sido redimido de la culpa y del poder del pecado, pero no así aún de la presencia del mismo. Y en este punto fracasan muchos hijos de Dios por falta de conocimiento de la GLORIA de SU persona. Pero también está escrito: “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse” (Proverbios 24:16). No obstante, la Biblia nos exhorta insistentemente, señalándonos que, por consciente desobediencia, podemos perder la “segunda bienaventuranza”. La “primera bienaventuranza” es la vida eterna que recibimos gratuitamente por la fe en Jesucristo, mas la “segunda bienaventuranza” es la recompensa que recibiremos.
La primera es imperdible mientras que la segunda se puede perder. Un padre carnal nunca puede negar que tiene un hijo o deshacer este hecho, pero puede desheredarlo. La “recompensa” o como lo expresa el Nuevo Testamento de varias maneras, “la corona”, o “la herencia” la obtenemos solo por seguir fielmente a Jesús (Romanos 8:17 y 1 Corintios 3:11 y ss. y también las ocho promesas para los vencedores en el Apocalipsis).

domingo, 17 de abril de 2016

Construyendo en el Espíritu o en la carne

Gálatas 5:13-18
Como seres humanos y más como creyentes, a diario tenemos que librar diferentes batallas para crecer y avanzar en Dios. La batalla más fuerte es la que tenemos en nuestro interior, y ésta es ir en pos de la carne o en pos del espíritu. Pablo, en este escrito, nos aconseja, nos insta a no satisfacer los deseos de la carne, más bien nos guía a vivir en el Espíritu.
¿A cuántos se les ha contaminado la carne?
Cuando hablamos de carne, ¿de qué estamos hablando?
La carne es el área pecaminosa en el ser humano, que recubre la expresión del cuerpo a través de las decisiones del alma.
Miremos lo que dice Dios de la carne: 
Juan 6:63 la carne para nada aprovecha, aquí la palabra aprovecha viene del griego “ofeleo”, y significa ayudar, ser útil. O sea, que lo que está diciendo Jesús es que la carne para nada ayuda, para nada es útil.
Juan 3:6 ¿de qué eres nacido tú? ¿De la carne o del espíritu? Este es un concepto de lo que tú eres por la semilla que tienes, sea carne o sea espíritu.
Romanos 8:6-12, la carne es enemiga de Dios, no hay nada bueno que pueda hacer la carne que Dios acepte. Todo lo que es nacido de la carne es rechazado por el Señor. Debemos evaluarnos y saber qué es lo que nos motiva a actuar, si es la carne o si es el espíritu; quién está alimentando nuestras decisiones, si la carne o el espíritu. Tu motivación al hacer algo supuestamente bueno, quién la dirige: si es la carne, por más buena obra que hagas Dios la va a rechazar; si das a los pobres motivado por la carne, Dios rechazará esa obra, ya que es para satisfacer tu ego personal y no por cumplir un mandato que viene de Dios.
¿De qué eres nacido tú? Hay personas que no han nacido de nuevo, piensan que ya lo hicieron pero no es así. Algunos tuvieron una conversión de la mente, o sea, saben que necesitan salvación y redención pero solo lo tienen en su pensamiento, mas nunca han nacido del Espíritu, no han permitido que el Espíritu los dé a luz. Solo es así por su razón y deseos.
Vayamos a Génesis.
Génesis 12:1 Dios llama a Abram.
Génesis 15:4 le promete descendencia. Entonces Abram tenía 75 años.
Génesis 16:2 y 15. Sarai y Abram se desesperan. Esto ocurre 11 años después de que Dios le ha dado la promesa a Abram; al ver Sarai que no pasaba nada, entra en desespero y quiere ayudarle a Dios, dando, a su esposo, por mujer a su esclava. Si eres como Sarai que se desespera, estás actuando en la carne; pues si Dios prometió Dios cumplirá, nuestro trabajo es creer.
La impaciencia es de la carne, mas la paciencia es del espíritu.
De esta relación nace Ismael.

La Vida Es Un Espejo

Le preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano. Él respondió así:
La Política sin principios,
el Placer sin compromiso,
la Riqueza sin trabajo,
la Sabiduría sin carácter,
los Negocios sin moral,
la Ciencia sin humanidad y
la Oración sin caridad.
La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable;
que las personas están tristes, si estoy triste;
que todos me quieren, si yo los quiero;
que todos son malos, si yo los odio;
que hay caras sonrientes, si les sonrío;
que hay caras amargadas, si estoy amargado;
que el mundo está feliz, si yo soy feliz;
que la gente se enfada, si yo me enfado;
que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido.
La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa.
La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí.
“El que quiera ser amado, que ame”.
La única razón por la que eres feliz es porque tú decides ser feliz…
Y la verdadera felicidad comienza en Jesús viviendo en mí.

Abigail

“Estoy por desfallecer; el dolor no me deja un solo instante. Voy a confesar mi iniquidad, pues mi pecado me angustia. Muchos son mis enemigos gratuitos; abundan los que me odian sin motivo”
(Salmos 38:17-19 NVI)
Lágrimas caían por su rostro, sangre brotaba de la herida más profunda de su interior, amó sin ser correspondida, entregó su dignidad, y una y otra vez fue golpeada hasta quedar totalmente derrotada, a la deriva en un mar de dudas y sentimientos llenos de dolor, e inmersa en una incertidumbre sin sentido. Allí estaba ella, observando el horizonte sin esperanza, decepcionada y sin fuerzas para levantar el vuelo tan alto como para conquistar sus sueños…; la razón era evidente, habían sido aniquilados.
abigailSu corazón se había roto en mil pedazos, no había posibilidades de vida, pues ya había renunciado a ella, la felicidad no existe, se repetía incesantemente, y su pecho apretujado, encerraba el secreto más grande. Aún derrotada y vilmente maltratada, Abigail se entregaba a la desdicha, era la única salida que aparentemente tenía en esa situación, pues aún lo amaba.
A solas en su habitación, gritó fuerte ¡no puedo más!, quítame este dolor, ayúdame, no quiero sentirme sola, te necesito; dirigía sus palabras a aquel Dios del que había escuchado hablar pero que aún no conocía, miraba al cielo estrellado, pues era de noche, esperando una respuesta a tanto sufrimiento. No entendía el porqué de lo que estaba enfrentando, sabía que no era perfecta, que también había cometido errores, pero no creía merecer vivir de esa manera…

El ser que quiero ser

Parece un poco enredado el título de este escrito, pero vayamos juntos desglosando su sentido. 
En primer lugar, todos somos “seres vivientes” que por un propósito específico vinimos a nacer en este mundo, en un país determinado y en este o en otro tiempo; sea cual sea tu nacionalidad o edad, naciste por una razón, y una de las grandes misiones de tu vida es descubrirla. 
En segundo lugar, cada uno de nosotros tiene una idea o una imagen de cómo quiere llegar a ser. Es como cuando uno es pequeño y los maestros le preguntan “¿qué quieres ser de mayor?”, entonces las respuestas son variadas y pueden ir desde bombero hasta presidente de la nación. Todos tenemos una idea de lo que queremos ser, lo que muchas veces no tenemos tan claro es cómo llegaremos a serlo.
http://www.dreamstime.com/-image23638359Un psicólogo y sexólogo de renombre, plantea en uno de sus libros que debemos ser rígidos con el sueño que tenemos, pero, al mismo tiempo, flexible con los caminos para cumplirlos. A lo que se refiere Stamateas es que si mi meta es obtener una buena calificación en alguna materia, y me doy cuenta que me es difícil estudiando por mi cuenta, puedo pedir ayuda a un compañero, contratar a un profesor particular, pedir horario de consulta con el profesor, asistir a ayudantía o tutorías, crear un horario de estudio, usar estrategias de estudio, etc. Voy abriendo puertas para lograr esa meta sin quedarme solamente en que por mi cuenta lo voy a conseguir. Lo que ocurre muchas veces es que somos rígidos con el sueño y con el camino para conseguirlo; y si no funciona a la primera, ya lo desechamos y nos frustramos sin ganas de proponernos otra forma de cumplir el desafío. En este caso, me alejo del ser que quiero ser.