martes, 24 de noviembre de 2015

Tan solo he venido

No he venido a pedirte
como suelo, Señor
si antes de yo clamarte
conoces mi petición

Solo quiero escucharte
pon el tema, Señor
caminar por el parque
y dedicarte una canción

Tan solo he venido
a estar contigo
a ser tu amigo
a compartir con mi Dios
a adorarte y darte gracias
por siempre gracias
por lo que has hecho, Señor
conmigo

Cuéntame de tus obras
¿qué hay de nuevo, Señor?
y de paso pregunto
¿cómo es la piel del sol?

Y yo solo quiero abrazarte
bendecirte, mi Dios,
caminar por las calles
y abrirte mi corazón

Tan solo he venido
a estar contigo
a ser tu amigo
a compartir con mi Dios
a adorarte y darte gracias
por siempre gracias
por lo que has hecho, Señor

He venido
a estar contigo
a ser tu amigo
a compartir con mi Dios
a adorarte y darte gracias
por siempre gracias
por lo que has hecho, Señor
conmigo

Es la roca de mi ser, es el que da paz a mi corazón.
Si, es el sol que ilumina mi vida, sí lo es.
Su dulce nombre es Jesús, por siempre lo cantaré.
Lo esperaré porque Él es mi Salvador.

En mi corazón tengo a Cristo
De la mano voy con Él hacia el cielo
Yo cantaré que tengo un amigo
Cuyo nombre es Jesucristo
Hoy le doy mi corazón.

Lo esperaré porque Él es mi Salvador
Lo esperaré porque Él es mi Salvador
Lo esperaré…
Porque Él es
Mi Salvador.

¿Es Dios duro?

Cuando dudo que Dios cuidará de mí, lo trato como a un "hombre duro".
Entonces, respondiendo Pedro, le dijo: Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? Mateo 19:27.
Debo recordar que mi servicio a Dios depende de mi actitud hacia Él. El hombre con un talento lo enterró porque, para él, su amo era un hombre duro, que cosechaba donde no sembró y recogía donde no esparció. (Mateo 25.24). Siempre que vea a Dios como un "hombre duro", esto afectará mi servicio a Él. 

Digo, junto con Abraham, que el juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?
Simón Pedro, prácticamente insultó a Jesús cuando le dijo "he aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué hay, pues, para nosotros?" (Mateo 19.27). Eso fue como llamar a Jesús "un hombre duro", porque la pregunta presumía la duda en la mente de Pedro, de si alguna vez recibiría recompensa por su trabajo. 
A menudo actúo y soy un cristiano contradictorio. Creo en el amor y la justicia de Dios, y sin embargo lo trato como a un hombre duro cuando dudo que cuidará de mí.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Un Evangelio completo

“Mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder y sabiduría de Dios” (1 Corintios 1.24).
“Cristo es el poder y la sabiduría de Dios”. Dios es la fuente de todo poder y toda sabiduría, y Cristo es el canal para que ese poder y esa sabiduría lleguen a nuestra vida. Para muchos lo es en cuanto al poder pero no en cuanto a la sabiduría, pues no dudan en buscar el poder de Dios para su vida, pero sí en buscar su sabiduría para conducirse en ella.
Pero el poder y la sabiduría no se contraponen, se complementan. Para experimentar el poder del Señor hace falta tener fe en Él, y para recibir la sabiduría de Dios, también es necesario tener fe y después ponerla en obra.
Gran parte del Pueblo de Dios ha recibido milagros, lo que le falta es recibir también la sabiduría de parte de Él para ser bendecidos de forma completa.
- Recibió el milagro de conseguir trabajo, pero le falta sabiduría para conducirse en él.
- Recibió el milagro de recursos materiales, pero le falta sabiduría para administrarlos.
- Recibió el milagro de dar a luz un hijo, pero le falta sabiduría para criarlo.
- Recibió el milagro de poder casarse, pero le falta sabiduría en su matrimonio.
Debemos poner el mismo énfasis en el poder de Dios como en su sabiduría, porque en Cristo están ambos disponibles para nosotros.

¡A la duda dile NO!

Soy coleccionista de frases, pensamientos, poemas, escritos y de todas las cosas que llamen mi atención y enriquezcan mi mente y espíritu. Hoy quiero compartir con ustedes esta frase del gran Shakespeare que es muy sabia, y acertada por cierto. Dice: “Nuestras dudas son traidores que muchas veces nos hacen perder el bien que podríamos ganar, si no temiéramos buscarlo”. (William Shakespeare)
La duda es la vacilación e indecisión ante varias posibilidades. Es también la sospecha de algo que puede o no ser cierto. La duda es lo que sembró la serpiente en Eva y lo que abrió la puerta para que pecara. Es lo que hizo que perdiera el vivir en el paraíso y que entrara maldición a su vida. Dudó, desobedeció y pecó.
Y también a veces, nos pasan cosas similares a nosotros porque dejamos que la duda entre en nuestras vidas y perdemos grandiosas oportunidades. Decimos: “¡Él o ella se fija en mí!, ¿pero qué vio si soy tan feo(a)?” “¿Esa posición es para mí? ¡No, es que no me siento capaz,... que se lo den a otro!” “Nunca seré perdonado(a), he cometido demasiados pecados”. Y mientras, Dios ofreciéndote el perdón y la salvación en tus manos. “¿Será que me está siendo infiel, que me ha dejado de querer?” Y cuando abres los ojos, tu matrimonio o relación está arruinada porque los celos y la duda te cegaron y te dejaste llevar por intrigas sin valor.
Pero hoy puedes deshacerte de la duda, ¡échala fuera de tu casa, no dejes que penetre por ninguna rendija! Los sueños que hay dentro de ti se pueden cumplir si tienes más confianza en ti mismo, y sobre todo, si aceptas que tienes en tu vida a un Dios que hace las cosas imposibles, posibles. Que da fuerzas, sabiduría, inteligencia y potencial para que podamos realizar las cosas con excelencia.

Si la duda quiere penetrar, dile que no, ¡aquí no entrarás!

¡Mira a tu alrededor!

¡La Vida es Grandiosa. Desconéctate y Disfrútala!
Agradecemos a Dios por el momento que vivimos, en el que la tecnología nos ha facilitado tanto las cosas, y ni se diga de las comunicaciones.

Cuando miras unos 10 años atrás, ¿qué recuerdas?
¿Tenías móvil, ordenador o internet?


En muchos casos ni siquiera se tenía teléfono fijo. Por no hablar de si tenías que viajar lejos de la familia, porque quizá solo podías llamar una o dos veces a casa pues las llamadas eran muy costosas. Mientras que ahora, con Skype o WhatsApp, por mencionar unas pocas posibilidades, la lejanía no se siente tanto. Estamos en comunicación en un segundo si queremos.

Lo triste es que hemos abusado del uso de esta maravillosa tecnología, y cada vez estamos más apartados de nuestros seres amados.

¡Levanta tu mirada, y piensa en lo qué te estás perdiendo!


Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten. 
Colosenses 3:21




domingo, 22 de noviembre de 2015

Una Carta De Amor de Jesús

“…SOIS CARTA DE CRISTO…” (2 Corintios 3:3)

Juan 3:16 es el mensaje más grandioso jamás enviado al hombre: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…”. Dios envió a Jesús demostrándonos su amor, y Él nos envía a nosotros para declararlo a un mundo perdido y estresado que busca respuestas.  “…sois carta de Cristo…, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo…” (2 Corintios 3:3), 
Ahora bien, cuando llega una carta, surgen ciertas preguntas:

(1) ¿A quién va dirigida?

Esta carta va dirigida a “…todo aquél que en Él cree…” (Juan 3:16b). A cada persona que encuentres tienes algo que ella necesita, algo mucho más importante que una reducción de impuestos, un aumento de salario, una solución para el calentamiento global o una cura del cáncer. Los amigos, los enemigos, los parientes, los vecinos, los compañeros de trabajo y los desconocidos necesitan el mensaje que tú tienes y la esperanza que les des.

(2) ¿De quién es, quién la remite?

La identidad del autor determina el nivel de interés del lector. Tú eres una carta de Cristo que habla de Él: “No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor…” (2 Corintios 4:5). Nuestro mensaje no es acerca de nosotros, es acerca de Jesús: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). La gente religiosa propaga su religión, y nosotros representamos y anunciamos a Cristo. Pero, ¿está la gente realmente interesada en Jesús?, puedes preguntarte. ¡Sí! Durante su vida, Él atrajo a multitudes. Desde su muerte y resurrección ha estado atrayendo a incontables millones de ambos sexos, de todos las clases sociales y de todas las naciones de la Tierra. “…Yo, cuando sea levantado de la Tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12:32). Hoy, nada es más necesario que un retrato vivo de Jesucristo, así que, entrega tu “carta amorosa” a quienquiera que se cruce en tu camino.

Dios honra a los que le honran

Por medio de la Fe dejamos todo atrás para seguir a Jesús, porque por Fe creemos que Él es nuestro Salvador y que viviremos eternamente con Él.
Porque sin Fe es imposible agradar a Dios, y por Fe somos obedientes a Él, que aunque no lo vemos lo sentimos, y por Fe lo honramos, lo adoramos y exaltamos.
Dios honra a los que le honranPor cuanto has hecho esto, de ninguna manera permitiré que tus parientes me sirvan, aun cuando yo había prometido que toda tu familia, tanto tus antepasados como tus descendientes, me servirían siempre. Yo, el Señor, Dios de Israel, lo afirmo. Yo honro a los que me honran, y humillo a los que me desprecian. 1 Samuel 2:30
Dios va a honrar a quienes buscan primero su reino y su justicia, a quien toma su cruz y lo sigue y prefiere agradarlo a Él y no buscar los deleites de este mundo. Hay tres hombres que no despreciaron al Señor y por lo tanto, Dios no los tuvo en poca consideración, y por eso los honró y respaldó: Abraham, Moisés y nuestro Señor Jesús.
Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Hebreos 11: 8-10
Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único. Hebreos 11:17
Abraham dejó todo, su comodidad, sus cosas, todo a lo que estaba acostumbrado, y caminó por Fe hacia donde el Señor lo dirigió, sin dudas. Se negó a sí mismo, a su “yo”, a su hijo único, a su descendencia porque amaba más a Dios, y por eso Dios lo honró.

Lo que lees y lo que ves

No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; ninguno de ellos se acercará a mí. Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado. Salmo 101:3, 4.
¿Puede un cristiano ver, con la conciencia limpia, una obra de teatro, una película o un programa de televisión? Por supuesto que sí. Nada hay de malo en sí mismo, en expresiones culturales como el teatro, el cine y la televisión. Son, simplemente, medios de expresión artística y cultural, que tienen la potencialidad de transmitir tanto lo bueno como lo malo; de edificar o de degradar. No es el medio en sí el problema, sino cómo se usa.
Es nuestro deber, como cristianos que aman a Jesús y tienen como proyecto de vida procurar la semejanza con Él, andar en sus caminos, obedecer su voluntad y servirlo, discernir, discriminar y elegir aquellos elementos de la cultura que pueden contribuir a nuestro proyecto espiritual de santificación, y desechar los que entorpezcan este proyecto.

Palabra de Dios para Ti. Enciende la luz que llevas dentro


Has visto con la rapidez que avanza el mal, y te atemoriza lo que pueda pasar con tu futuro. En ciertas ocasiones has sido tentado a pensar como el mundo piensa, pero tú no puedes dejar que este tipo de pensamientos entren en tu mente. Recuerda que Yo he puesto en ti un Espíritu de poder, amor y dominio propio, y por ello, tus pensamientos siempre deben ser positivos y fuertes, nunca negativos o débiles.

Si la oscuridad te rodea, no tardes en encender la luz que hay dentro de ti. Hay muchos que prefieren vivir en la oscuridad de la ansiedad, del egoísmo y del resentimiento, antes de venir a mí
 y ser alumbrados por la única y verdadera fuente de luz, que da esperanza y paz a los corazones humanos. Por estas cosas, el reino de las tinieblas se ha levantado en esas almas que han decidido vivir alejadas de mí. Y tú, hijo mio,  puedes verlo con tus propios ojos, cómo se han entregado al enemigo para ser instrumentos de su maldad. 

Pero aunque la mayoría me rechace y diga que estoy muerto, ¡yo estoy vivo y viviré eternamente! Comprendo que hay quienes no lo puedan ver claramente, porque mi cuerpo (mi Iglesia) está dormido, mi pueblo ha dejado de brillar en la oscuridad, y el mundo ha puesto un enorme velo de mentiras sobre mi luz. Pero esto está llegando a su fin, y estás a punto de ver el despertar más grande de todos los tiempos. Pronto mi pueblo despertará de todos los confines de la tierra, y mi Iglesia se levantará con poder y gloria como nunca antes ha tenido. Y ésto será señal y alerta de que mi venida está cerca. 

Pronto las potencias de los cielos serán conmovidas, y los poderosos guerreros de mi Iglesia se levantarán de todas partes, serán revestidos por mi gloria, y enfrentarán con gran poder a los gobernantes de las tinieblas. ¡Prepárate hijo, porque ese tiempo está llegando!.

                                                                                   Dios