1) Preterista (la cual ve todos o la mayoría de los eventos de Apocalipsis como ya ocurridos al final del primer siglo);
2) Historicista (que ve Apocalipsis como un panorama de la historia de la Iglesia desde los tiempos apostólicos al presente);
3) Idealista (la cual ve Apocalipsis como una representación de la lucha entre el bien y el mal);
4) Futurista (ve Apocalipsis como la profecía de los eventos por venir).
Así que la respuesta a la pregunta, “¿Quiénes son los 144,000?” dependerá de qué postura interpretativa elijas respecto al libro de Apocalipsis. Con la excepción de la postura futurista, todas las otras interpretan los 144,000 simbólicamente, como representativos de la iglesia; y exactamente, el número “144,000” como simbolismo de la totalidad; por ejemplo, el número completo de la iglesia. Aún así, cuando se toma el pasaje como tal: “Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.” (Apocalipsis 7:4), no hay nada en el pasaje que interprete los 144,000 como otra cosa que no sea literalmente el número de 144,000 judíos, 12,000 tomados de cada tribu de los “hijos de Israel.” El Nuevo Testamento no ofrece ningún texto, bien definido, para sustituir a Israel con la Iglesia.
Estos judíos son “sellados,” lo cual significa que tienen la protección especial de Dios, de todos los juicios divinos y del anticristo, para llevar a cabo su misión durante el período de la Tribulación (en Apocalipsis 6:17, la gente se pregunta quién se sostendrá en pie ante la ira por manifestarse). El período de la Tribulación es un período aún futuro de siete años, en el cual Dios ejecutará un juicio divino contra aquellos que lo rechazaron, y consumará la salvación para la nación de Israel. Todo esto, de acuerdo a la revelación dada por Dios al profeta Daniel (Daniel 9:24-27). Los 144,000 judíos son una clase de “primicias” (Apocalipsis 14:4) del Israel redimido, lo cual fue previamente profetizado (Zacarías 12:10; Romanos 11:25-27), y su misión es evangelizar al mundo del post-Arrebatamiento, y proclamar el evangelio durante el período de la Tribulación. Como resultado de su ministerio, millones (“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones, tribus, pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos.” ) vendrán a la fe en Cristo (Apocalipsis 7:9).

