viernes, 6 de noviembre de 2015

Solía ser

Sus vecinos y los que lo habían visto pedir limosna decían: ¿No es éste el que se sienta a mendigar? Juan 9.8 
Hermosa historia en la que encontramos a alguien que tuvo una experiencia que le cambió la vida con la presencia de Jesús. Antes de estar cara a cara con Él era de una manera, pero después de estarlo fue de otra. Como él.....nosotros “solíamos” ser aquello y ahora somos esto otro. Hay un gran significado envuelto en esa palabra “solía.” Describe la acción o la relación de sucesos que eran hechos repetidamente, o que existieron por un tiempo en el pasado. 
Lo que estaba en el pasado. El hombre de esta historia, en su ceguera solía sentarse a mendigar, y ahora... ya no es ni ciego ni mendigo. Ahora y después, en el futuro, él puede contarle a la gente lo que solía ser y hacer antes de estar cara a cara con Jesús, y puede contarle a la gente cómo Jesús cambió su vida y cómo ve las cosas ahora, en el presente. Una vez que la gente escuche las historias sobre su pasado, podrán ver las obvias diferencias con el presente. Será visto como un hombre cambiado.
Todos tenemos un pasado lleno de cosas que hicimos, además de lo que fuimos, cosas que no son ni buenas ni saludables. Y es normal que nos preguntemos cómo contaremos esas historias y las palabras que usaremos para contarlas. Es una interrogante cómo ve la gente nuestro pasado en comparación a nuestro presente. ¿Cómo expresamos nuestras historias? Podemos decir, “solía emborracharme y pelear”, o “solía acostarme con cualquiera” o “solía herir a los demás por mi egoísmo”. Pero no podemos usar la palabra “solía” para las cosas negativas de nuestro pasado, cuando esas cosas aún nos están aconteciendo.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Algo inofensivo y bueno

Inline image 1Pienso en cuánto nos fascina leer, escuchar o ver vídeos de historias reales o falsas que tengan una buena enseñanza. Siempre lo he visto como algo inofensivo y bueno. Sin embargo, mucho tiempo atrás el Apóstol Pablo le escribió a su discípulo amado, lo que vemos en 1 Timoteo 4:7 "Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad."
Ya en aquel tiempo los creyentes eran influenciados por historias con buena enseñanza. Y el Apóstol se ve en la necesidad de decirle a Timoteo: deja a un lado esas historias lindas y esfuérzate, ve detrás del estudio intencional de la Palabra de Dios, porque necesitas la leche espiritual, profundiza en ella, no te quedes en la superficie. Suda, fuerza tu mente y corazón a meditar en la Palabra de Dios. Saca tiempo para orar, si es que quieres crecer y madurar. Sí, eres joven, pero no por eso tienes excusa para no ser ejemplo en palabra, en conducta, amor, espíritu, fe y pureza (verso 12).
Las enseñanzas llegan a ser convicciones cuando nosotros las obtenemos metiéndonos a fondo en las Escrituras. Dios me ha llevado a mí a decir frases, sacadas de algún versículo, desde lo profundo de mi corazón. Pero aún me falta mucho por conocerlo… porque Él es Dios.

¿Consideraste lo afortunado que eres?

Fortuna: causa, que no se puede determinar con exactitud, a la que se atribuyen los sucesos buenos o malos; encontramos palabras como, ¡qué afortunado! o ¡qué desafortunado!
Se podría decir que fortuna es… tener buena salud, tener una profesión, tener un buen empleo, tener un buen coche, tener una bonita casa, tener una empresa, tener buenas amistades, una buena familia, una buena esposa o esposo...
En fin, son muchas las cosas por las que nos llamaríamos afortunados, pero la mayor fortuna que el hombre pueda tener en la tierra, es saber que su nombre está escrito en el libro de la vida.
Hay dos grandes fortunas que solamente DIOS nos puede permitir tener.
1) ¿Has considerado lo afortunado que eres al tener tus hijos?
Para muchos, hoy en día, un hijo es una carga o un tropiezo, pero,
"...He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre..." Salmos 127:3
Los hijos son una riqueza que solamente DIOS nos puede dar, ningún padre ni amigo te dará una herencia tan grande. Muchos hombres y mujeres de hoy están pidiendo a gritos un hijo, y otros optan por adoptar una criatura a temprana edad. Peor aún, otros esperan en un hospital que una madre se descuide para robarle su hijo, porque están desesperados.
Hombre, mujer, tú eres afortunado(a) al tener hoy a tus hijos, herencia que DIOS te dejó y un día rendirás cuenta por ellos. Ámalos, valóralos, respétalos, y apóyalos, y si tienes que llorar llora por ellos, pero ama lo que DIOS te ha dado.

¿Por qué permite Dios que les sucedan cosas malas a la gente buena?

¿Por qué les suceden cosas malas a la gente buena? Esta es una de las preguntas más difíciles en toda la teología. Dios es eterno, infinito, omnisciente, omnipotente, etc. ¿Por qué nosotros como seres humanos (no eternos, ni infinitos, ni omniscientes, ni omnipresentes, ni omnipotentes) deberíamos tener el conocimiento suficiente para comprender plenamente los designios de Dios? 
El libro de Job diserta sobre este asunto. Dios le permitió a Satanás hacer todo lo que él quería a Job, excepto matarlo. ¿Cuál fue la reacción de Job? “He aquí, aunque Él me matare, en Él esperaré” (Job 13:15). “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21). Job no comprendía por qué Dios había permitido las cosas que le sucedían, pero sabía que Dios era bueno y por lo tanto, continuó confiando en Él. Básicamente, esa debería ser también nuestra reacción. Dios es bueno, justo, amoroso y misericordioso. Con frecuencia nos suceden cosas que simplemente, no podemos comprender. Sin embargo, en vez de dudar de la bondad de Dios nuestra reacción debe ser de confianza en Él. “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6).

Tal vez una mejor pregunta sería, “¿Por qué les suceden cosas buenas a gente mala?” Dios es santo (Isaías 6:3; Apocalipsis 4:8), y los seres humanos somos pecadores (Romanos 3:23; 6:23). ¿Quieres saber cómo ve Dios a la humanidad? “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta. Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios. Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre. Quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos.” (Romanos 3:10-18). Cada ser humano en este planeta, merece ser echado al infierno en este preciso momento. Cada segundo que seguimos vivos es solo por la gracia de Dios. Aun la más terrible miseria que pudiéramos experimentar en este planeta, es misericordia comparado con lo que merecemos, la condenación eterna en el lago de fuego del infierno.

Sigue Aprendiendo En Las Cosas De Dios

“OCÚPATE EN ESTAS COSAS; PERMANECE EN ELLAS…” (1 Timoteo 4:15)
El rey Saúl fue atacado por espíritus malos que lo atormentaban y lo inmovilizaban. Así que, mandó a buscar a David para que tocara el arpa para él. Mientras David tocó, “Saúl se aliviaba y se sentía mejor, y el espíritu malo se apartaba de él” (1 Samuel 16:23b). Esta historia pone de manifiesto dos cosas: el poder de la alabanza y el poder de la práctica. David no descubrió su talento de repente al llegar al palacio de Saúl. No, lo desarrolló a través de años tocando en las solitarias colinas mientras cuidaba el rebaño de su padre.

Cuando se trata de practicar, los dos desafíos más grandes a los que te vas a enfrentar son:
(a) tener el deseo de hacerlo y 
(b) tener la disciplina de seguir haciéndolo. 
Pablo le dijo a Timoteo: “Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y… persiste…” (1 Timoteo 4:15-16). No existe un modo sencillo de convertirse en una persona disciplinada. No tiene nada que ver con el talento ni con las aptitudes, porque no es una cuestión de condiciones sino de elecciones. Pero una vez que hayas tomado la decisión y la práctica llegue a ser un hábito, hay dos cosas que se harán obvias. La primera es la clara diferencia que existe entre la persona que se ejercite y la que no lo hace. La segunda cosa que surge es un espíritu de vencedor. Cuanto más arduo trabajas, más difícil se hace no rendirse ante cosas como la fatiga, la complacencia, el desaliento, la crítica y todas aquellas cosas que tratan de perturbar tu progreso.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Versículos Alentadores de Fe y Confianza en Dios

fe y confianza en DiosHace unos días atrás, me sentí bastante agobiado por diferentes presiones de la vida. Tuve la sensación de estar llevando cargas bastante más pesadas de las que podía soportar. Fueron una seguidilla de cosas que terminaron afectando a mi estado de ánimo. Algunas de ellas, causadas por personas a las cuales les tengo mucho cariño, me hicieron sentir verdaderas emociones negativas. 

Ya atravesado ese mal momento, pude comprobar que el estrés que vino a mi vida fue una forma de probar mi fe. El enemigo me quería hacer creer que Dios había puesto sobre mí un peso que no podía llevar.
He aquí unos cuantos versículos bíblicos que nos hablan sobre la fe. En ellos está la evidencia de que Dios jamás nos da pruebas que no podamos superar, y que es posible atravesar cualquier adversidad cuando depositamos nuestra confianza en Él.

Es importante tener presente que no podemos tener fe en Dios si no confiamos plenamente en su palabra. Fe en Él es confiar que todo es posible para Dios, y tenemos la certeza absoluta de que Él se ocupará de todo lo que nosotros no podemos resolver.

Identidad perdida

La relación entre Dios Creador y sus criaturas ha sufrido un daño irreversible, que solamente podrá ser restaurada por la intervención del Señor.
En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios.
2 Éste estaba en el principio con Dios.
3 Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.
4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
5 La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron.
6 Hubo un hombre enviado por Dios, el cual se llamaba Juan. 7 Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él. 8 Él no era la luz, sino un testigo de la luz.
9 La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo.
10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él; pero el mundo no lo conoció.
11 A lo suyo vino, pero los suyos no lo recibieron.
12 Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
13 Estos no nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios.
14 Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad;
y vimos su gloria, 
gloria como del unigénito del Padre. Juan 1:1-14
La visita de la Luz del mundo a los hombres debería haber sido motivo de profundo regocijo entre las personas. No obstante, Juan revela una reacción muy diferente a la esperada. La vemos en los versos 7 al 11 de este capítulo. ¿Cuál fue la reacción de los hombres? ¿Qué indica esto acerca de nuestra condición como pecadores? ¿Qué debe suceder para que seamos capaces de ver la luz que brilla en las tinieblas? 
La descripción del suceso que nos ofrece Juan debería encaminarse hacia un desenlace natural: la luz que tanto necesita el mundo se presenta entre nosotros e "ilumina a todo hombre" (verso 9). Estos, extasiados porque finalmente han encontrado lo que tanto tiempo han buscado, reciben con gratitud la presencia de la luz y reordenan sus vidas conforme a la visión que ahora poseen. El relato de este evangelio, sin embargo, da un giro inesperado. Existía la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de Él, y el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no lo recibieron (versos 10-11).

Guardado en mi corazón

Inline image 1En mi corazón he guardado tus dichos… Salmo 119:11
 
Estoy acostumbrándome a leer revistas digitales, y así me siento bien al estar protegiendo los árboles. Además, no tengo que esperar a que los ejemplares me lleguen por correo. Sin embargo, echo de menos las ediciones impresas, porque me gusta deslizar los dedos por las hojas satinadas y recortar mis recetas favoritas.

También tengo una edición digital de la Biblia en mi dispositivo móvil, pero sigo conservando mi Biblia impresa favorita, la cual he subrayado y leído muchas veces. No sabemos exactamente cómo será el futuro, tal cual dice la página impresa, pero algo sí sabemos: el mejor lugar para la Palabra de Dios no son los teléfonos móviles, los dispositivos de lectura móviles ni la mesilla de noche.


Dios va Contigo

"Tú estás en medio de ese mar de circunstancias y problemas. Sientes y piensas que las aguas profundas te ahogarán, pero no olvides que Yo estoy contigo, soy tu Salvavidas, di mi vida por ti y siempre te cuido.
Mi protección no te abandona, aunque creas que el agua te está llegando al cuello. Ya vas llegando al otro lado, aunque tú creas que estás en medio de la nada y parezca que estás muy lejos el destino. Pues miras a todos lados y no ves absolutamente nada, no hay ni ves indicios, ni tan siquiera, de una isla desierta donde puedas refugiarte. Pero YO cuido cada uno de tus pasos, ¡no temas! Las aguas no te ahogarán, el mar no te hundirá, ¡vas a llegar a tu destino! Con Dios siempre hay un puerto seguro. Hay aguas negras que quieren contaminar tu alma y tu vida; pero YO las purifico para que puedas seguir hacia adelante. Aunque tú veas que esas aguas están oscuras, clama a mí y verás como las limpio. Flotando podrás mantenerte a salvo, pero si desistes, si decides rendirte y no continuar el viaje, entonces sí que te quedarás ahogado en un lugar donde no existe nada bueno para ti".
¡Sigue caminando!, y aunque tengas miedo recuerda que detrás y delante de ti va Jesús el Nazareno. Ese que hizo a Pedro caminar sobre el agua, y en medio de la noche se presentó a sus discípulos para recordarles que estaba presente. Y así como estuvo con Pedro y con sus discípulos, también está contigo. Sigue adelante con fe y verás que pronto llegarás.