sábado, 17 de enero de 2015

Recuerda que tú eres alguien especial

No importa cómo te sientas hoy. Independientemente de lo que pensaste esta mañana cuando te miraste al espejo y viste algo que no te agradó, cree que tú eres único, auténtico, especial e insustituible en este mundo. Piensa que tú tienes un conjunto exclusivo de rasgos, aptitudes, habilidades y características que te identifican. Dios te diseñó con cualidades que te diferencian y te distinguen de los demás.

No te sientas triste ni mucho menos insignificante, porque te castigas y martirizas cuando no te valoras como lo que eres. Eres alguien demasiado especial como para permitir que acomplejarte te dañe y se adueñe de tu vida. Haz al revés, trátate bien, entusiásmate pensando en lo bueno que te falta por descubrir en la vida. ¡Dale brillo a lo mejor que hay en ti y resplandece!, elige sonreír en lugar de llorar. Procura que predominen en ti y que afloren al mundo tus mejores atributos y aptitudes.

No te agobies por lo que no tienes y crees necesitar para ser mejor, porque tú eres bueno tal como eres. Eres justo, como debes ser si posees en tu interior un corazón maravilloso, que lo tienes, que te permite amar y que te hace cumplir tu misión en la vida. 
Flaco, alto, gordo, bajo, moreno, de ojos grandes o achinados… No importa lo que pienses que te hace imperfecto y defectuoso, ya que eres una hermosa criatura de Dios. 

Permite que los demás descubran esa luz, esa belleza que hay en ti. Pero aún si ellos no lo descubrieran o pensaran diferente, reconócete, ámate y respétate siendo quien eres. No te presentes ante los demás disfrazado con máscara, pues solo lograrás engañarte a ti mismo. Que quienes te quieran y te admiren lo hagan sabiendo la bella persona que eres.

No te desanimes cuando no cumplas con los estándares que otros quieren imponerte, ¡sé original, sé diferente!


Pasar a ser hijo de Dios

Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros. Efesios 5:2
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios. 1 Juan 3:1
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Juan 1:12-13
La Biblia describe así nuestro estado original: “No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:10-12).

Inline image 1A primera vista podríamos pensar que esta afirmación es exagerada, que no todos somos así. Sin embargo, es así como Dios nos ve, pues conoce todo lo que hay en nuestros corazones: los pecados, las mentiras, las mezquindades, la amargura, la hipocresía… Como es santo, no puede aceptarnos junto a Él en tal estado.
Pero Dios nos ama y no nos rechaza. Quiere darse a conocer a nosotros como un Padre, pero para ello hay que cumplir dos condiciones: reconocerse pecador y creer en la obra de Jesucristo.
Para Jesús, esta obra de amor consistió en morir para pagar el castigo que nosotros, como pecadores, merecíamos, y así librarnos definitivamente de la condenación. Ese es el sacrificio que debemos aceptar como un regalo del valor más grande. No podemos comprarlo por nuestros propios medios. Es Dios mismo quien declara justos a los hombres como respuesta a su fe y hace de ellos, sus hijos. Esto le costó muy caro, tanto que dio... la vida de su Hijo (Romanos 3:22).

Jesucristo es a quien necesitamos. Él es suficiente

Aparecerán muchos falsos profetas y engañarán a mucha gente. Abundará el pecado por todas partes, y el amor de muchos se enfriará; PERO EL QUE SE MANTENGA FIRME HASTA EL FIN SERÁ SALVO. Y se predicará la Buena Noticia acerca del reino por todo el mundo, de manera que todas las naciones la oirán; y entonces vendrá el fin. Mateo 24:11-14 (Nueva Traducción Viviente)
Desde que inicié mi vida en Cristo he contado con el privilegio de experimentar diversas circunstancias, de las cuales algunas han llegado a mi vida con el propósito de desviarme de la verdad, del camino y de la voluntad de Dios. Sin embargo, he sido afortunada porque la misericordia y la gracia del Señor me han alcanzado en cada situación, y en lugar de alejarme de Él, estas experiencias me han servido para confirmar una vez más, dónde debo poner mis ojos y de quién debo depender en todo tiempo, de Jesucristo.
cruz1234En el afán de conocer a Dios, muchas veces me encontré en el camino con diferentes predicadores, autores de libros, pastores y en general, líderes ministeriales a quienes escuchaba y de quienes tomaba ciertas enseñanzas que enriquecían mi crecimiento espiritual; desafortunadamente, no puedo decir lo mismo de todos, pues solo algunos de ellos me infundaron nuevas expectativas en mi vida, debido a sus supuestas revelaciones y conocimiento del reino de Dios.
El peligro con este asunto es que, sin querer y sin saber en qué momento, podemos ir adoptando algunas de sus enseñanzas, que si no son verdaderas, nos alejan cada vez más del propósito de Dios y de su Verdad; y lo peor es que todo esto obra de una forma muy sutil, y solo te percatas del error por la misericordia de Dios quien te saca de esa oscuridad y de esa nebulosa… ¡gloria a Dios!
Muchas personas se sienten seguras y firmes en el Señor porque tienen un cierto nivel de conocimiento acerca de la Palabra, porque llevan muchos años en los caminos del Señor, porque son líderes ministeriales o porque administran una gran obra; sin embargo, la manera tan sutil en que podemos caer en el error nos deja en una posición un tanto vulnerable, y no importa cuánto se sepa de la Biblia, qué título ministerial se tenga o cuántos años se lleve siguiendo al Señor. 
Precisamente, la mayor debilidad que tenemos los seres humanos es confiar demasiado en nosotros mismos, lo cual nos pone en riesgo debido a la cantidad de ideologías y filosofías humanas que tergiversan o adulteran la Palabra de Dios, y que cada día, sobreabundan por todos los medios. Incluso y desafortunadamente, muchas veces en las mismas iglesias que dicen seguir a Jesucristo, es donde más existe la contaminación de la Palabra de Dios; y sí, lo más grave es que aquellos sedientos en su afán por pretender aprender y crecer en el Señor, o muchas veces, por hacer crecer el ministerio, muy despacito van enseñando a los demás el conocimiento de hombre y no el conocimiento de Dios inscrito en su Palabra.

¡Ten confianza en ti mismo!

Aunque sea obvio y no parezca hacer falta decirlo, se hace obligatorio tenerlo siempre presente:
Tienes que creer en ti, en tu potencial, en tus talentos y capacidades. No están ahí por casualidad, Dios te dio la vida y te llenó de cosas buenas para que las uses y para que hagas el bien con ellas.
Sácale partido a todo aquello en lo que sabes que eres bueno, explota tu potencial al máximo.

Tú no eres cualquier cosa, eres una persona que nació para brillar, para triunfar, para alcanzar el éxito. Pero de nada sirve que lo creamos los demás y que tú dudes de ti mismo. Tienes que ser capaz de entender que Dios te hizo especial y que no puedes desperdiciar todo lo bueno que llevas dentro y lo que tienes para compartir con el resto del mundo.
Deja a un lado el complejo que no te permite avanzar.
Aprende a valorarte y a aceptarte a ti mismo porque, dependiendo de esa aceptación, podrás tener la energía para luchar por hacer reales tus sueños. 
No se trata de creer que eres mejor que los demás, se trata de entender que cada persona tiene su lugar en el mundo y puede brillar sin necesidad de opacar a nadie. Se trata de reconocer que cada persona tiene la capacidad de convertir el dolor o las cosas negativas en algo hermoso.
Somos piezas únicas, y cada experiencia nos purifica para que brillemos y seamos cada vez más y más, mejores. Deja la duda a un lado, permítete amarte tal como eres y trabaja para perfeccionar aquello en lo que sientes que puedes mejorar.

Hoy es un día perfecto para que te ames, para que te veas en el espejo de tu corazón y seas capaz de aceptarte y confiar en que, con la ayuda de Dios, podrás escalar cada montaña.


viernes, 16 de enero de 2015

Preservando nuestros hogares

"Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da" ÉXODO 20:12

Al desarrollar el estudio 
sobre los "Diez Mandamientos", se observa que los mismos nos están hablando acerca de puntos importantísimos de nuestra vida.
El quinto de los mandamientos se puede titular "Preservando nuestros hogares." "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da".

Este mandamiento nos habla del método que Dios nos ha dejado para preservar nuestros hogares. Una fórmula o método perfecto que no ha podido ser mejorada por el hombre a través de los años.


Debemos recordar que los Diez Mandamientos no son meramente un episodio en la vida del Antiguo Testamento; lo que sí podemos decir es que son una copia fotográfica para ser usada permanentemente, cada vez que busquemos la felicidad.

La obediencia a ellos nos lleva a una armonía perfecta con el propósito de Dios y también en nuestra relación con aquellos que nos rodean, pues la santidad y la felicidad van de la mano, son inseparables. La ley fue dada en primer lugar a Israel y era la base indispensable para su redención. En Exodo 20:2 leemos:"Yo soy Jehová tu Dios que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre". La ley abre nuestros ojos, cierra nuestras bocas, y nos deja sin excusa.

Además, la gran revelación del Nuevo Testamento, el Evangelio, viene a irradiarnos esperanza, pues Pablo en Romanos 10:4 dice: "Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia, para todo aquel que cree".

Él es el objetivo del cumplimiento de la ley, nuestro libertador. Ante todo y como única forma
, nosotros podemos ir a Él a través de la fe y consecuentemente, Dios nos justifica sin tener en cuenta para nada los méritos de la ley. Teológicamente, a esto se llama justicia imputada, lo que significa que nuestra relación para con Dios está establecida como vital. De esta manera, podemos decir que Él nos imparte vida y esa vida nos imparte justicia, lo que conlleva que nuestra relación con Dios debe desarrollarse, crecer cada día más.

Consecuentemente, nuestra obediencia a la ley de Dios, no está inspirada por términos legales, pero sí lo es por amor y tiene el poder de Dios a través del Espíritu Santo. ¿Podría usted decir que la gracia predicada en el Nuevo Testamento nos hace tener una norma de vida inferior a la del Antiguo? De ninguna manera ¿verdad? En realidad, la norma de vida del Nuevo Testamento, la ley de vida en la gracia, es más consecuente que el tipo de vida impuesto en el Antiguo Testamento. Pero lo trágico de esta situación es que en la mente de los teólogos liberales, existe una gran preocupación por la ética cristiana pero no por el fundamento cristiano. Hay una tremenda necesidad de demostrar la ética cristiana como parte de nuestro fundamento y no independientemente de este último.

Te amo tal cual eres

"Te amo tal como eres, antes de que me pidas perdón yo ya te he perdonado. Yo soy la luz, quien me siga nunca estará en tinieblas. 
- Te amo," Jesucristo.
                                                                                                       Debo Ser
                                                                                      Debo ser fuerte sin ser rudo
                                                     Ser amable sin ser débil, aprender con orgullo pero sin arrogancia
                                                                            Aprender a ser gentil sin ser una marioneta.
Ser humilde sin ser tímido
Ser valioso sin ser agresivo
Ser agradecido sin ser servil,
Meditar en ello, sin ser flojo

Por eso señor te pido….
Dame grandeza para entender
Capacidad para retener

Método y Facultad para aprender
Sutileza para interpretar
Gracia y abundancia para hablar.

Dame acierto al empezar
Dirección al progresar
Y perfección al acabar.
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad aquí en la Tierra como en el cielo. Danos hoy el pan nuestro de cada día, perdona nuestras ofensas, danos misericordia para saber perdonar a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos de todo mal. Porque tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria por los siglos de los siglos. AMÉN.
Él es mi fuente de existencia y mi Salvador. Él me mantiene funcionando día y noche.
Sin Él, nada soy, pero, con Él todo lo puedo, en Cristo que me da fuerza.
Filipenses 4:13

La Generosidad en la Biblia

“Al recibirla, comenzaron a murmurar contra el propietario. Estos que fueron los últimos en ser contratados trabajaron una sola hora, dijeron, y usted los ha tratado como a nosotros que hemos soportado el peso del trabajo y el calor del día.” Mateo 20:11-12
En los tiempos de Jesucristo, era habitual el cobro por cada día de trabajo. El valor del mismo era un jornal, el precio de un día de trabajo. En la época de recoger la cosecha, era normal que el dueño de la finca fuera a la plaza del pueblo y reclutara obreros. Era el lugar donde ir a buscar trabajo. Obviamente, los que primero llegaban tenían mayores posibilidades de ser contratados. Se fijaban los honorarios y los contratados iban al terreno de siembra.
El día de trabajo se contaba a partir de la salida del sol. La hora más cara era a las seis de la mañana, cuando salía el sol. Otras horas muy valiosas eran al mediodía. Para contratar trabajadores, el capataz fue a las 6, a las 9, a las 12, a las 3 y a las 5 de la tarde. Pactó el precio con los primeros, y solo les dijo: les voy a pagar lo que sea justo. A las 5 de la tarde, el día laboral acababa; porque en poco tiempo era de noche y cada uno recibiría su paga.

La Fe de Un Niño

Un domingo escuché a Miguel hablar acerca de su relación con sus dos padres, el que lo crío cuando era niño y su Padre en el cielo.
Primeramente, describió su confianza de niño hacia su padre terrenal como sencilla y sin complicaciones, normal. Como ejemplo, esperaba que su papá arreglara todo lo que se rompiera y le diera consejos. Sin embargo, le aterraba la idea de no complacerle, aunque a menudo, olvidaba que el amor y el perdón siempre venían a continuación.
Miguel continuó: “Hace algunos años causé todo un enredo y herí a muchas personas. Debido a mi culpa, acabé con una relación feliz y sencilla con mi padre celestial, mi otro Padre. Olvidé que, igualmente,- no, mucho más aún-, podía pedirle que arreglara lo que yo había roto y buscar su consejo”.
Pasaron los años, y finalmente, Miguel tuvo una necesidad desesperada de Dios, pero se preguntaba qué hacer. Su pastor simplemente, le dijo: “Dile a Dios que lo lamentas, ¡y hazlo en serio!” 
En vez de eso, Miguel le hizo preguntas complicadas, como: “¿Cómo funciona esto?” y “¿Qué pasará si…?”
Finalmente, su pastor oró: ”Dios, por favor, ¡dale a Miguel la fe de un niño!” 
Más tarde, Miguel le dio un testimonio gozoso: “¡El Señor lo hizo!” 
Miguel encontró la intimidad con su Padre celestial. La clave para él y para nosotros, es practicar la fe sencilla y sin complicaciones de un niño.
La fe brilla con mayor fulgor en un corazón de niño.
De cierto os digo, que si no volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Mateo 18:3

¿Cuál es el valor de seguir al Señor?

Texto bíblico:  JOSUÉ 14:6-15

En aquel tiempo, Josué había conquistado la mayor parte del territorio cananeo y distribuido entre las tribus casi toda la tierra.
En medio de todo este ambiente ya conquistado, surge la petición de un hombre de Dios: CALEB.

I. ¿QUIÉN ERA CALEB?

A. Uno de los doce espías (Números 13: 6)
B. Un hombre valeroso (Num. 13: 30)
C. Un hombre fiel (Num. 14:24)
D. Fue de los pocos que salieron de Egipto y entraron a Canaan (Num 26: 65)
- Este varón pasó 40 años bajo la autoridad de Josué y nunca mostró infidelidad.SIEMPRE FUE FIEL
Debemos tener en cuenta que la fidelidad te viste de autoridad para hacer las cosas.

II ¿CUÁL ERA SU PETICIÓN? (Versos 6-9)

A. El cumplimiento de la promesa que Dios les había hecho, por boca de Moisés, 45 años antes (versos. 6 – 9) “La promesa era que la tierra que habían hollado sus pies sería de él y su descendencia”.
¡Qué delicia que nunca olvidemos las promesas de Dios para nuestra vida!

III. ¿CUÁL ERA SU CONDICIÓN? (Versos 10:11)

A. Al leer los versos se ve que su condición física, moral y espiritual era de FORTALEZA Y VIGOR.
Impactante la declaración de Caleb: “Tengo 85 años, todavía estoy muy fuerte… Tal cual era mi fuerza hace 45 años, tal es ahora mi fuerza para la guerra …”