viernes, 6 de junio de 2014

Sin Rencor - Crecimiento personal-espiritual

Perdonar es muy importante si quieres vivir una vida extraordinaria. 
Hay muchas personas atrapadas en sus culpas, pesares y en sus rencores. Muchos, queriendo poder perdonar no pueden, luchan consigo mismos porque tienen unas ideas equivocadas acerca del perdón.
Es cierto que la vida no es justa, que hay gente que lastima, que te ha hecho daño y que no merece tu perdón. Pero, ¿será eso lo que Dios quiere para tu vida? ¿Será que quiere que vivas amargado?
Entiende que el rencor no es un sentimiento agradable. Cada vez que piensas en la persona o en la circunstancia que provocó el daño, vuelves a experimentar sensaciones desagradables como ira, impotencia, frustración, dolor, ansiedad… Todo eso es basura que te causa estragos físicos en tu salud y emocionales en tu mente.
Pero si Dios no quiere que viva amargado, ¿qué hago con esas heridas? ¿Cómo me saco este rencor?  ¿Cómo perdono?
Es importante entender lo que es el perdón, y lo que no lo es.
1.      No es un asunto de emociones. No tenemos que esperar sentir alguna simpatía por el ofensor para poder perdonarle.
2.      Tampoco es excusar. No significa aprobar lo que hizo esa persona. No necesitamos estar de acuerdo con el ofensor, ni tenemos que buscar excusas por su comportamiento.
3.      No significa confiar nuevamente en el ofensor. Esto es particularmente importante cuando el ofensor no se arrepiente (lamentablemente, muy frecuente). El perdón, en este caso, no implica que la relación personal sea restaurada. La relación es restaurada solamente cuando el ofensor se arrepiente sinceramente, pide perdón y hace restitución. Mientras no sucede esto, no hay razón para confiar en él, ni mucho menos tener una relación amistosa con él.
4.      No es olvidar. Algunos piensan que no han perdonado realmente, porque siguen sintiéndose heridos y no pueden olvidar la ofensa. El “olvidar” de Dios significa que Él ya no nos recordará los pecados “en contra de nosotros” (Salmo 79:8), o sea, ya no nos utilizará para acusarnos.
5.      Perdonar es una decisión. Es un asunto “legal”. Perdonar significa “abandonar” o “condonar una deuda”.
6.      Perdonar es un proceso. Nunca es bueno presionar a alguien: “Perdona nada más” – esto lleva solamente a un perdón muy superficial.
En algunos casos tendremos que perdonar muchas veces; cada vez que la herida surja nuevamente en nuestros recuerdos. Jesús nos enseñó a perdonar “setenta veces siete” (Mateo 18:22).

Salva Tu Vida - Tiempo de actuar - Reflexiones

Salva Tu Vida

José Ton se escapó de su nativa Rumanía para estudiar teología en Oxford. Preparándose para regresar a su madre patria después de su graduación, les contó sus planes a varios estudiantes. Ellos le dijeron con toda franqueza, que probablemente sería arrestado al llegar a la frontera. Y uno le preguntó: Si te arrestan, ¿qué posibilidades tendrías de ser predicador? Ton no lo sabía, le preguntó a Dios acerca de esto y le fue recordado:
Mateo 10:16 “Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos”.
Él pensó: ¿Qué posibilidad tiene una oveja de sobrevivir, y mucho menos convertir a los lobos?
Sin embargo, Jesús les envió y no sólo esperó que sobreviviesen, sino que cumpliesen con su misión.
... Ton regresó y predicó hasta el día que le arrestaron. Al ser interrogado por los oficiales, José dijo: “Su intención suprema es matarme, la idea que yo tengo es sobrevivir. Mis sermones están ahora circulando por todo el país grabados en cintas. Si me matan ahora, el que las escuche dirá: “Debe ser verdad”. Aquel hombre, Jesús, selló sus palabras con su sangre. En mi caso, las cintas grabadas hablarán diez veces más fuerte que yo antes, por lo tanto, mátenme, así yo obtengo la victoria suprema"... ¡Y el oficial le mandó a su casa!
Cuando José pensó en salvar su vida, estuvo en peligro de perder su misión. Pero cuando no le importó perderla, no sólo salvó su vida, sino que también consiguió su libertad.
El mundo sólo quiere lo mejor de usted, pero Dios quiere todo de usted.
Marcos 8:35
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.

Compasión

Cuando Cristo miraba a las multitudes, las veía no como un grupo de individuos, en el que cada uno tenía que cuidarse de sí mismo, sino bajo la perspectiva de un grupo de personas, que habían sido abandonadas por aquellos que debían velar por sus necesidades.
Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Mateo 9:35 
El relato del evangelio continúa así, su actividad en ese tiempo: Al ver las multitudes tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Mateo 9:36 
Al andar por lugares públicos de la ciudad, necesitaremos que Dios abra nuestros ojos para ver la verdadera condición de los que nos rodean.
Detengámonos un instante en la palabra "recorría". El término describe una de las actividades indispensables para hacer nacer un corazón pastoral. No existe la función de pastor de escritorio o de oficina, porque la vocación pastoral se cultiva conociendo de primera mano, la realidad del pueblo al cual se pretende ministrar. Sí que podemos incorporar a nuestra perspectiva ministerial, las observaciones de otros que conforman el cuerpo de Cristo, pero nada nos ayudará a evadir la responsabilidad de recorrer las calles y los barrios de nuestro lugar de ministerio. Solamente caminando entre las multitudes podremos conocer sus luchas, sus anhelos y sus tristezas.

No condenes

No se conviertan en jueces de los demás, y así Dios no los juzgará a ustedes. Si son muy duros para juzgar a otras personas, Dios será igualmente duro con ustedes. Él los tratará como ustedes traten a los demás. Mateo 7:1-2 (TLA)
Semanas atrás, me encontré con un amigo que no veía en mucho tiempo. Me contó que su vida había tomado un rumbo distinto al que él había imaginado, porque siempre había soñado casarse con una muchacha, que no tuviera en cuenta cualquier evento del pasado, pero hace dos años se enamoró de una mujer que tenía una hijita de una relación anterior. Al principio, los padres de él no estaban de acuerdo, pero con el paso del tiempo y al conocerlas, ellas se fueron ganando su cariño, respeto y admiración.
Sus ojos brillaron y una sonrisa se dibujó en sus labios, cuando me contó cómo se conocieron, cómo se enamoró de ella, cómo fue la primera vez que conoció a la niña y los bellos momentos que compartían los tres yendo al parque, montando en bicicleta, jugando y viendo películas. Me confesó que estaba enamorado y decidido a casarse con ella, quería formar el hogar que tanto había anhelado, a pesar de los comentarios de algunos familiares y amigos que, aún le aconsejan que no tome esa decisión.
A través de este ejemplo, comprendí que no podemos juzgar a las personas simplemente, por lo que vemos o escuchamos de ellas. Debemos conocerlas, darles la oportunidad de que nos compartan aquellas experiencias del pasado que marcaron sus vidas, y aceptarlas, porque nosotros o uno de nuestros seres queridos hubiera podido estar en su lugar.

jueves, 5 de junio de 2014

A Veces Maestro … a Veces Alumno - Crecimiento personal-espiritual

El primer grado escolar nos prepara para el segundo y así en adelante. Igualmente, la vida siempre nos está preparando para el siguiente nivel. Cada experiencia que tenemos en la vida nos prepara para la siguiente etapa, y estar preparado lo es todo.
La vida nos dará la oportunidad de ganar aquello para lo que nos estemos preparando, y necesita que lo ganemos para poder valorarlo.
-Si un robot nos reemplaza, querríamos volver a la escuela para aprender cómo hacer robots. 
-La vida susurra al oído de la oruga: “¡Ahora eres una mariposa!”
O sea, todos necesitamos ser transformados o nos descompondremos; es nuestra decisión.
Sepamos que, continuamente estamos siendo entrenados en esta tierra. En cada etapa estamos siendo capacitados para el siguiente nivel: en algún lugar, allí fuera o debajo de la pálida luz de la luna, alguien está pensando en nosotros con amor. En algún lugar allí fuera, hay alguien haciendo una oración por ti, ¡para que logres pasar el adiestramiento!
Intentemos dormir un poco porque mañana comienza el adiestramiento. Mi vida está en las últimas etapas y todavía estoy adiestrándome.
Recordemos que cada experiencia que tenemos es un adiestramiento. No nos tomemos a nosotros mismos, demasiado en serio durante el proceso de adiestramiento. Eso sí, tomemos lo que hagamos en el proceso con seriedad, porque estamos siendo observados para ver si estamos listos para el siguiente nivel de capacitación. Siempre con las mejores intenciones, para mantenernos firmes en el proceso mientras nos adiestran…

Los Presos - Reflexiones

Un juez iba a liberar a un preso de la cárcel, por lo que hizo pasar a todos los presos, uno a uno, a una “entrevista” con él, para ver quien merecía ser liberado. 
Al preguntar al primero por qué estaba allí, éste dijo:
- “Estoy aquí porque me calumniaron y me acusaron injustamente”
Llamó al segundo y este contestó:
- “Estoy aquí porque dicen que robé, pero es mentira”
De esta forma fueron pasando todos los presos, y todos se declaraban inocentes. Hasta que llegó el último, quien dijo:
- “Estoy aquí porque maté un hombre. Hirió a mi familia y perdí el control. Por eso le maté, pero hoy me doy cuenta de que lo que hice estuvo mal y estoy muy arrepentido”.
El juez se levantó y dijo:
-Voy a liberar a este último preso.
Todos se quedaron perplejos y dijeron. Pero ¿por qué lo vas liberar a él?
El juez contestó:
- El castigo es para los que esconden su falta. La misericordia para los que reconocen su falta y se arrepienten.
Proverbios 28:13 “El que encubre sus pecados, no prosperará: Más el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.”

"El Litro de Leche" - Dios sigue hablando hoy

Un joven de vida espiritual, fue a una reunión de estudio de la Biblia en la residencia de un matrimonio amigo. Era la noche de un jueves. El matrimonio dividió el estudio en dos partes, oír a Dios y obedecer la palabra del Señor. El joven quería saber si "Dios aún habla con las personas".
Después del estudio, salió a tomar un café con los amigos que estaban en la reunión familiar. Discutieron un poco más sobre el mensaje de esa noche. Decían cómo Dios había guiado sus vidas, todas de formas muy diferentes. Eran aproximadamente las 10 de la noche, cuando el joven se despidió de sus amigos y comenzó a dirigirse a su casa.
Sentado en su automóvil, comenzó a pedir: "¡Dios!, si aún hablas con las personas, habla conmigo. Te escucharé. Haré todo para obedecerte". Mientras conducía por la avenida principal de la ciudad, tuvo un pensamiento muy extraño, como si una voz hablase dentro de su cabeza: "Para y compra un litro de leche". Movió su cabeza y dijo en alto: "Dios, ¿eres Tú Señor?" No obtuvo respuesta y continuó dirigiéndose a su casa.
Sin embargo, nuevamente, surgió el pensamiento: "Compra un litro de leche". El joven pensó en Samuel y cómo en principio no reconoció la voz de Dios,... y al igual que Samuel, corrió hacia Él. "¡Muy bien, Dios! En caso de ser Tú, voy a comprar la leche",... no parece que sea una prueba de obediencia muy difícil. Al fin y al cabo, también podría usar la leche para mí mismo. Así que, paró, compró la leche y reinició su camino a casa. Cuando pasaba por la séptima avenida, de nuevo sintió un pedido: "Gira en aquella calle".
Es una locura, pensó, y pasó de largo. Nuevamente sintió que debería haber girado en la séptima avenida. En la siguiente curva, giró, volvió y se dirigió por la séptima avenida. Medio bromeando, dijo en voz alta: "Muy bien, Dios. Lo haré". Siguió avanzando algunas calles cuando, de repente, sintió que debía parar. Se detuvo y miró a su alrededor. Era un área mixta, entre comercial y residencial.
No era la mejor área, pero tampoco era la peor de la vecindad. Los establecimientos estaban cerrados y la mayoría de las casas estaban a oscuras, como si las personas ya se hubiesen ido a dormir, excepto una al otro lado de la calle y que estaba cerca. Nuevamente, sintió algo, "Ve y dale la leche a las personas que están en aquella casa del otro lado de la calle".
El joven miró la casa, comenzó a abrir la puerta del automóvil, pero se volvió a sentar. "Señor, esto es una locura. ¿Cómo puedo ir a una casa extraña, en medio de la noche? Una vez más, sintió que debía ir a dar la leche. Finalmente, abrió la puerta...
"Muy bien, Dios, si eres el Señor, iré y entregaré la leche a aquellas personas. Si el Señor quiere que yo parezca un idiota, muy bien. Yo quiero ser obediente. En fin, pienso que esto no vale para nada, pero...; pero si ellos no responden inmediatamente, me iré ipso facto, en el mismo momento". Atravesó la calle y tocó la campanilla. Pudo oír un barullo viniendo desde dentro, parecido al llanto de una criatura. La voz de un hombre sonó alto: ¿Quién es?, ¿qué quiere? La puerta se abrió antes que el joven pudiese huir. De pie, estaba un hombre vestido con pantalón corto y camiseta. Despedía un olor extraño y no parecía feliz de ver a un desconocido de pie en su solana. -¿Qué pasa? 
El joven le entregó la botella de leche"Compré esto para ustedes". El hombre tomó la leche y corrió adentro hablando alto. Después, una mujer pasó por el pasillo llevando la leche en dirección a la cocina. El hombre la seguía, sosteniendo en brazos una criatura que lloraba. Unas lágrimas corrían por el rostro del hombre y luego comenzó a hablar medio sollozando: "Nosotros oramos. Teníamos muchas cuentas que pagar este mes y nuestro dinero se había acabado. No teníamos más leche para nuestro bebé, y apenas comencé a orar, le pedí a Dios que me mostrase una manera de conseguir leche".
Su esposa gritó, entonces, desde la cocina: "Pedí a Dios que me mandara un ángel con un poco…, ¿usted es un ángel?" El joven cogió su cartera, sacó todo el dinero que había en ella y lo colocó en las manos del hombre. Se dio media vuelta y se fue a su vehículo, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Experimentó en vivo, que Dios todavía responde a las peticiones justas y verdaderas.

Disfruta el viaje

Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud.
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. 
Santiago 1:1–4. 
Todo ser humano tiene problemas, dificultades. No problemas sencillos, sino situaciones serias en sus vidas. Si no tienes problemas, no le estás haciendo daño al enemigo. Difícil de comprender ¿verdad? Vamos a ver si podemos...
¿Qué haces cuando tienes problemas? Muchos dirán: leer la biblia, orar,... ¡Vale!, pero eso son sólo respuestas religiosas.
El deleite de Satanás es ver a un hijo del Eterno, cansado, quejándose, murmurando, aburrido. Santiago 1: 2–3. (BT) “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os veáis cercados de diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”.
“… Tened por sumo gozo cuando os veáis cercados de diversas pruebas…”. Es decir, que esté tu gozo al máximo cuando estés en diversas pruebas.
“… Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”. Paciencia; consistencia. Si estás en prueba gózate, pero que este gozo esté al máximo. Porque la prueba en tu vida va a producir consistencia.
La consistencia te lleva a un nuevo nivel, en el cual a pesar de la prueba, se mantiene el mismo gozo.
Santiago 1:4. (BT) “Y dejad que la paciencia tenga su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”.
La prueba te dio consistencia. Entraste a la prueba faltándote algo, pero si te gozas, vas a salir con lo que necesitabas.
Cuando entiendes lo que es gozo, sales de la prueba sin que te falte cosa alguna. Entras con algo que te faltaba, pero sales completo. ¿Por qué sucede esto?
Cuando el enemigo les ataca injustamente, el Padre tiene la facultad de darles a sus hijos lo que les hacía falta, cuando sus hijos se gozan en su debilidad.
El Padre te dice: Gózate, porque si te gozas en la asechanza de Satanás, en los ataques del enemigo, tienen que pagarte por cada golpe que te dio. La condición es gozarte, ya que si no te gozas vas a salir incompleto, como entraste. Pero si te gozas vas a salir completo, más consistente.

miércoles, 4 de junio de 2014

El testimonio interno

¿Se le hace a usted difícil oír la voz de Dios? ¿Se encuentra atrapado en alguna situación confusa y necesita consejo, y sin embargo, después de orar y de leer la Palabra aún no está seguro de lo que Dios quiere que haga?

Yo tuve esa experiencia. Conocía la Palabra escrita de Dios y ponerla en práctica cambió mi vida. Pero cuando se trataba de decisiones, para las cuales no había una respuesta directa en la Palabra, no estaba seguro de qué hacer. Por ejemplo, decisiones como a qué ciudad trasladarse, y otras cosas por el estilo. Lo que me dio fuerzas, fue el reconocimiento de que estaba haciendo lo correcto. La Palabra escrita de Dios y el testimonio (conocimiento) interno son dos cosas diferentes, nunca se contradicen, pero ambas son parte vital en nuestro andar con Dios.

Por ejemplo, Dios esperaba que el pueblo de Israel obedeciera su Palabra escrita. Pero también les dijo: "Obedeced mi voz" (Jeremías 7:23), porque quería que conocieran su voluntad en situaciones específicas. Eso sucedió cuando Israel conquistó Jericó: el pueblo obedeció la voz de Dios. De otra manera, ¿de dónde más hubieran sacado ese extraño plan de batalla? No estaba en la ley de Moisés y a nadie se le habría ocurrido que marchar siete días alrededor de la ciudad sería una gran estrategia militar.

Pero, ¿cómo nos habla Dios? ¿Nos grita desde el cielo? Romanos 8 dice que el Espíritu Santo da testimonio a nuestro espíritu. Esto significa que las instrucciones de Dios nos vienen de adentro, no nos vienen de afuera. A veces, cuando sienta oír la voz de Dios, usted puede que diga: "Señor ¿soy yo o eres Tú?" Esto se debe a que Dios por lo general, no pone de forma directa pensamientos en su mente, sino que habla a su espíritu, y este convierte la voz de Dios en pensamientos.