lunes, 19 de mayo de 2014

La Persistencia de Mary Kay Ash

Un ejemplo de las personas que se han enfrentado a problemas y han salido triunfantes, es Mary Kay Ash. Ella ha levantado una tremenda organización. 
Mary venció una serie de obstáculos en su carrera, y nunca dejó que los fracasos destruyeran lo mejor de ella. El primer trabajo de Mary Kay fue en ventas directas, donde alcanzó un notable éxito. Allí descubrió que, para una mujer era difícil progresar en el mundo de las grandes corporaciones, especialmente en los años cincuenta y comienzo de los sesenta, incluso después de veinticuatro años de éxitos. Ella dice:
Traté de llegar a ser miembro de la junta de directores de la compañía, y descubrí que, como nuestro equipo de ventas estaba formado exclusivamente por mujeres, y la compañía estaba dirigida por una junta formada sólo por hombres, mi opinión no tenía ningún peso. Constantemente me decían: ¡Mary Kay, de nuevo estás pensando como una mujer! Sentía el rechazo de la peor de las formas. Así que, decidí retirarme.
...Pero su retiro no duró mucho. Antes de que transcurriera un mes, pareció volverse totalmente loca. Decidió fundar su propia compañía. Si iba a tener que afrontar obstáculos, estos estarían allí porque intrínsecamente, venían con ella. Pensó en una compañía de cosméticos, y daría a cada mujer que trabajara allí, oportunidades ilimitadas. Compró las fórmulas de los mejores productos que pudo encontrar en el mercado, elaboró un plan de mercadeo y se preparó para lanzar la corporación.

La oración de fe

Cuando hacemos la oración de fe, estamos orando según la voluntad de Dios, para que se hagan las cosas en la tierra como se hacen en el cielo.


La oración de fe es de valientes y se hace desde un fundamento sólido de fe. La persona que hace esta oración, está segura de la voluntad de Dios para la situación o el asunto que tiene entre manos. 
Tiene seguridad y esperanza, sabiendo que es la voluntad de Dios responder a su oración. 
"La oración de fe tiene poder, tiene confianza, tiene sanidad para el cuerpo y el alma".

La Iglesia del Nuevo Testamento estaba haciendo este tipo de oración, orando por Pedro, cuando precisamente, en medio de ella oyeron golpes en la puerta. Era Pedro. No salían de su asombro.

Podemos ver otros muchos ejemplos de esta oración, en el ministerio de Jesús, en los apóstoles y hoy en nuestras vidas. Los apóstoles oraban sabiendo cuál era la voluntad de Dios para las situaciones que afrontaban.
Muchos creyentes temen que, cuando dejen "sus cosas" para hacer la "voluntad de Dios", no recibirán solución, provisión, sanidad o la liberación que necesitan. Pero no conocen la voluntad de Dios para ellos. Según la oración modelo que, Jesús dio a sus discípulos en Mateo 6:9-13, debemos orar para que se haga la voluntad de Dios. La gente renuncia a su inteligencia en ese momento, ante el Dios desconocido...  La oración dice así: Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra (Lucas 11:2).

Fe en la voluntad de Dios
Cuando hacemos la oración de fe, estamos orando según la voluntad de Dios, para que se hagan las cosas en la tierra como se hacen en el cielo. Es entonces, muy importante una revelación clara del Reino. ¿Hay enfermedad en el cielo? ¿Hay carencia en el cielo? ¿Hay alguna persona no salvada en el cielo? Debemos tener fe para creer que, Dios quiere que su voluntad para nuestra salud, prosperidad y la salvación completa, se nos manifieste no sólo cuando vayamos al cielo, sino también mientras habitamos en la tierra. Es para su gloria. Cuando las personas ven que Dios escucha a su pueblo y contesta sus oraciones, eso es un testimonio para Él. Porque las personas son atraídas a Dios, cuando pueden ver mediante sus testigos, que Él es un Dios que oye, y si oye, ellos saben que responderá.

Jesús dijo: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10). Tiene usted que obtener la seguridad de que es la voluntad de Dios para usted, que cuando ore, lo haga con confianza y fe en que Él responderá.
El Señor quiere que tengamos más fe. Cuando varios están orando juntos por la misma petición y uno ha hecho la oración de fe, el Espíritu Santo glorificará a Jesús, dándonos testimonio de la oración que se ha oído... El Señor quiere que sepamos que Él nos ha oído. Tenemos que darle gracias y alabarle por responder, y eso nos ayudará mucho cuando oremos.

La lección de la tarta

“Porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. “ 1 Samuel 16:7
Acabábamos de mudarnos a nuestra nueva ciudad, lugar de mi trabajo. Mi hija mayor cumplía años y decidí organizarle un encuentro, para compartir con los nuevos amigos de aquel lugar. Así que, me dispuse a preparar los alimentos para la fiesta. En primer lugar me concentré en la tarta, ya que sería la “estrella” de la ocasión. En vez de usar alguna receta conocida, decidí probar una nueva receta de tarta de naranjas, rellena de crema de naranjas, que acababa de aprender. Le puse una deliciosa cobertura que ya había hecho en otras ocasiones y por último, una capa crocanti de nueces picadas. Parecía exquisita. Casi podía imaginarme a los invitados deleitándose con ese manjar.
Llegó el momento de la fiesta y coloqué la tarta en una mesa preparada especialmente para ella. Todos expresaban su asombro, al considerarla un deleite para la vista y seguramente para el paladar. Eso pensábamos todos hasta que, después de soplar las velitas, la cortamos y servimos… para comprobar que estaba muy seca y el relleno pegajoso, aunque el sabor no era muy desagradable. Lo único que no había fallado era la cobertura. ¡Qué desencanto sufrimos todos! Sobra decir que nadie quiso una segunda porción…

¿Por qué creó Dios al hombre?

 "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó". (Génesis 1:27)
"Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera". (Génesis 1:31)

¿Para qué fuimos creados?.
La humanidad se ha planteado esta pregunta durante siglos y ha sido el centro de debates de filósofos y teólogos. También los mayores exponentes de las principales ramas del arte, se han expresado sobre el tema. Célebres pintores, distinguidos escultores, famosos músicos, así como escritores y poetas, han plasmado en sus obras miles de respuestas sobre esta pregunta. Pero la única y verdadera respuesta se encuentra de forma clara y simple, en las páginas de las escrituras del antiguo y nuevo testamento. Sólo tenemos que abrir nuestras biblias y leer estos pasajes, para descubrir la razón por la cual fuimos creados.

domingo, 18 de mayo de 2014

La disciplina de Dios

¡Qué mal nos sentimos cuando alguien nos corrige por algún error cometido! Aunque sea para nuestro bien, en muchos casos esto no nos ayuda a cambiar nuestra actitud y enmendar nuestros errores. Ante la corrección, a veces reaccionamos con enojo, motivados por el orgullo. El problema es que si éste prevalece, nos impedirá recibir los aportes beneficiosos que los demás pueden hacer a nuestra vida, identificando aspectos negativos de nuestro carácter que ni siquiera nosotros conocemos.
Aún recuerdo que la disciplina de mi madre me enojaba mucho, pero hoy doy gracias a Dios porque ella supo disciplinarme. Ahora soy yo la que tengo ese rol de disciplinar a mi hija y sé que seguramente, a ella no le gustarán mis correcciones, pero en última instancia son para que tenga un sano crecimiento.
Así mismo, Dios corrige nuestros errores y quiere que cambiemos ciertas actitudes, que no son agradables antes sus ojos. Así como nos molesta que nuestros amigos nos corrijan, de igual forma reaccionamos con Dios. Pero aunque no nos gusta, sabemos que nos ama y que es por nuestro bien.
Aunque en el instante preciso no sea fácil de entender, cuando todo haya pasado, veremos que pudimos madurar y que la corrección fue importante para nuestro crecimiento. Así que, no te enojes con Dios por su disciplina, al contrario, dale gracias y pídele sabiduría para entender por qué lo hace.
“…Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”. Hebreos 12:5-6

¿Y por qué?

Si eres padre o madre recordarás con especial ternura (o fastidio, dependiendo de tu experiencia), la etapa en que tus hijos preguntaban una y otra vez los por qué de las cosas. Días atrás conversaba con mi madre y me decía que, mis por qué superaban los mil diarios ¡una verdadera locura! Cada respuesta que ella me daba, era acompañada por cientos de por qué más, a los cuales respondía con la paciencia que sólo una madre puede tener, pero nunca diciendo “porque sí” o “porque no”. Desde entonces, no me conformo con esta justificación.
En nuestra vida de adolescentes, ponemos a prueba las explicaciones que nuestros padres nos han dado, y si no hemos tenido el privilegio de tener una madre como la mía, los “porque sí” y los “porque no” de nuestros padres perderán total credibilidad, incluso nos causarán irritación y rebeldía. Si no acostumbramos a las personas a crear sus propios, y razonados, “sí” y “no”, nos dejaremos influenciar por los “sí” y “no” de cualquier persona, más aún, nunca cuestionaremos las razones, afirmaciones o negaciones, procesos tremendamente necesarios para formar nuestro carácter.
Ya en nuestra vida de adultos, el cuestionamiento no es tan radical como lo era antes y es muy posible que, si hicimos bien el trabajo anterior, seamos capaces de defender nuestros “sí” y “no”, y también seamos capaces de explicarlos y justificarlos. Lo que es importante es, que en nuestra vida cristiana también seamos capaces de hacer esto, pero más importante es, que las razones que demos para justificar nuestros “sí” y “no” sean propias, que provengan de una convicción en nuestro corazón.

¿Qué Pasará En Mi Futuro? - Crecimiento personal-espiritual

“A todos nos debería interesar el futuro porque allí tendremos que pasar el resto de la vida”. 
Realmente, como seres humanos que somos, queremos sentirnos plenos en la vida y culminar bien. ¿Cómo quieren terminar su vida las personas? Nadie quiere terminar mal, todos quieren terminar bien. Sin embargo, descubrimos que las personas no saben cómo hacerlo porque desconocen todo el potencial que hay dentro de ellos, y por eso viven frustrados, pensando en lo que pudo haber sido o lo que podrían hacer.
¿Eres tú de esas personas, que piensan que a Dios no le importan tus sueños? ¿A Dios le importa tu futuro? Seguro que sí, le importas mucho a Dios y tus sueños sí le interesan. Pero puedes llegar a creer que, si le interesaras de verdad, no estarías pasando por lo que estás viviendo. El caso es que siempre estamos buscando justificaciones para no creer que somos nosotros, que son nuestras decisiones, las que nos llevaron a donde estamos. Nos llenamos de temor para no conocer su Voluntad, porque Dios puede pedirnos algo que no nos gusta. Tememos pagar el precio porque nos encanta la vida cómoda.
Pero tu futuro está de acuerdo a lo que ves en tu corazón y te llena de gozo, siempre que no esté en contra de la Palabra de Dios. Los planes de Dios son de bienestar y no de calamidad. Piensa, ¿qué es lo que verdaderamente te llena de gozo?, porque lo que te produce gozo es lo que le da sentido y propósito a tu vida. ¿Lo que estás haciendo hoy te produce gozo o depresión? Si lo que estás haciendo en tu vida, te está produciendo ira, enojo, depresión, ansiedad, o preocupación, es tiempo de que hagas un alto y busques la ayuda necesaria para volver a la senda de los propósitos de gozo y paz.
Para terminar bien en la vida, necesitamos la actitud de Pablo: “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe.”2 Timoteo 4:7 (NVI)

El Arco Iris - Reflexiones

Los colores discutían, todos decían ser el mejor.
El verde dijo: “Soy símbolo de la vida y esperanza. Cubro el campo y las hojas”.
El azul interrumpió: “Tú sólo piensas en la tierra, pero también debes pensar en el cielo y el mar. El agua es el fundamento de la vida, y el cielo da espacio, paz y serenidad”.
El amarillo dijo: “Ustedes son muy serios; yo traigo risa y alegría. El sol es amarillo; al mirar un girasol todos sonríen, sin mí no habría diversión”.
El anaranjado replicó: “Yo soy el color de la salud y la fortaleza. Llevo las vitaminas más importantes, piensen en la zanahoria y la naranja. Además, cuando lleno el cielo con el amanecer o con la caída del sol, mi belleza es la más impresionante”.
El rojo gritó: “Soy el que gobierna, soy la sangre de la vida. Estoy dispuesto a luchar por la causa, traigo el fuego de la sangre, soy la pasión y el amor”.
El violeta dijo “Soy de la realeza, del poder. Los reyes, comandantes y obispos siempre me han escogido porque soy el símbolo de la autoridad y sabiduría, la gente me escucha y obedece”.
Finalmente el añil habló: “Soy el color del silencio, difícilmente me haré notar, pero sin mí todo sería más superficial. Represento el pensamiento y la reflexión”.
Los colores siguieron alardeando, cuando en esto,... hubo un sorprendente destello. La lluvia comenzó a caer implacablemente, los colores se agacharon y, con temor, se acercaron el uno al otro para abrigarse.
La lluvia dijo: “Ustedes, colores necios que luchan entre sí, tratando cada uno de dominar al resto. ¿No saben que cada uno de ustedes, fue hecho con un propósito especial, único y diferente? Tómense de las manos y vengan a mí”.
La lluvia continuó: “De ahora en adelante, cuando llueva, se unirán y cruzarán el cielo formando un gran arco de color como recuerdo de que, todos pueden y deben vivir en paz”.

Endeudado

“Estoy en deuda con todos, sean cultos o incultos (los Griegos y los Bárbaros), instruidos o ignorantes”. Romanos 1.14
Sin ninguna duda, en la mente de Pablo estaba que le debía algo a cada persona en este planeta. Y esta es una obligación bastante grande que él estaba dispuesto a aceptar. Pablo pudo haberse sentido de esta manera por varias razones.
Puede que él se sintiera así porque en un momento de su vida, vivió persiguiendo a los cristianos. Tal vez se sentía de esta manera, porque guió a mucha gente a descarriarse a causa de su equivocado juicio. Obviamente, tuvo una opinión sumamente fortuita al ser apasionado en su búsqueda de destruir la iglesia, tanto es así que, tendría sentido que él fuera influenciado en hacer que mucha gente se sintiera de la misma forma.
O tal vez sentía una deuda con el mundo por lo que había recibido de parte de Dios, en forma de Gracia, misericordia, salvación, perdón, relación y propósito. ¿Quién sabe el pábulo u origen absoluto de su profundo endeudamiento? Pero sabemos que lo sintió y que estuvo buscando la forma de pagar esa deuda.
Esta es una perspectiva muy diferente a la de la mayoría de las personas,... o por lo menos de muchas personas. Nos miramos al espejo y nos vemos a nosotros mismos tal cual, y durante el resto el día esa es la única persona que vemos. Sentimos que el mundo nos debe a nosotros. A menudo sentimos que merecemos recibir de los que nos rodean. Decimos, “Vivo para mí, porque nadie velará por mí”.