Cada padre de familia, que tiene la responsabilidad de ser el líder de una familia, debe ser un hombre de valor.
Un hombre de valor es uno que ama a Dios con todas sus fuerzas y lo enseña a su familia.
Un hombre de valor es alguien que procura ser el líder espiritual de su hogar.
Un hombre de valor es uno que ama a su familia, que está dispuesto a vencer el egoísmo y el orgullo para convertirse en un servidor para su familia.
Un hombre de valor es uno que atiende las necesidades de su familia.
Un hombre de valor es alguien que reconoce sus errores y se dispone a pedir perdón a quien haya lastimado, comenzando por su esposa e hijos.
Un hombre de valor es uno que enseña a sus hijos principios de vida bíblicos y los modela con ellos.
Es alguien que se esfuerza para proveer a su familia.