lunes, 8 de julio de 2013

El mejor llamado - Devocional

“Tú has sido escogido para conocerme, para creer en mí y comprender que sólo yo soy Dios”
Isaías 43:10 (Nueva Traducción Viviente)
El mejor llamado que puede tener un creyente es el de conocer a Dios. Y en ocasiones tan gran privilegio no es aprovechado. En el antiguo pacto, solamente los pertenecientes a la tribu de Leví podían ministrar en el templo, y sólo a los sacerdotes se les permitía entrar a la presencia del SEÑOR. No obstante, en el nuevo pacto, y por medio de la obra de la Cruz, a los creyentes se les permite entrar directamente a la presencia de DIOS, como quien entra a un cuarto a visitar a su padre.
En la cultura judía en los tiempos de Jesús, los padres procuraban que sus hijos ingresaran en instituciones donde se les discipulaba para aprender las Escrituras, aunque si el maestro no veía aptitudes suficientes en ellos, se les devolvía a sus casas donde tendrían que ser enseñados por los suyos. Lo increíble es que DIOS, por medio del Espíritu Santo, ha hecho aptos a todos Sus hijos para conocerle. Él no desechará a nadie que le busque de todo corazón; por el contrario, en la medida que le busque recibirá más dones y talentos.
En la medida que los hijos de DIOS buscan al Padre para amarle y conocerle, Él se revelará mostrando aspectos de Sí mismo que no son conocidos por todos. Sólo aquellos que han probado conocer a DIOS en la intimidad le buscan incansablemente, pues solamente Él sacia. El SEÑOR es el tesoro más grande, y dichosos son todos los que se deciden a conocerle y creer en Él.
El regalo de la intimidad con DIOS a los creyentes se les da por gracia; no obstante no fue gratuito, Jesús pagó el precio. Valora el regalo más grande que se te ha dado.

Vive el mejor llamado, el de conocerle a Él.

Expectativa Espiritual - Devocional - Vídeo

Como iglesia moderna necesitamos cargar nuestros corazones de expectativas. Cargarnos de este tipo de sentir en nuestra vida espiritual. La expectativa, no solamente en el espíritu sino también en lo físico, te posiciona para recibir aquello que Dios quiere darte.
La expectativa es “la espera activa”, no es que yo me quede esperando que pase algo, sino que hay algo dentro de mí que está en continuo movimiento. “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:38). Es una ebullición espiritual incontrolable, se escapa de mi razonamiento, hay algo dentro de mí que me impulsa a creer que algo está pasando y que no me voy a quedar fuera de eso que está pasando.
expectativa-espiritualUno de los puntos más importantes de la expectativa es que no me deja ser un simple oyente o televidente. Cuando en mi corazón hay expectativa, yo me mantengo en ebullición por lo que está pasando, me mantengo en un movimiento continuo.
Y creo hoy, más que nunca, que necesitamos tener expectativa de lo que hoy, y no mañana, está pasando en el cielo, y es mi responsabilidad manifestarlo en la tierra.
“He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” (Isaías 43:19).
 Veamos tres puntos esenciales acerca de la expectativa:
1. La Expectativa te Saca del espíritu Futurista.
“Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Más también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:20-25).
La verdadera expectativa activa el poder del ahora, del mañana hoy. Jesús cuando le habló a Marta le dijo hoy, no mañana, si realmente crees, hoy resucitará, no mañana. Cuántos creen realmente? Hay gente que suelta este sentir en sus corazones sólo cuando hay algún predicador de visita, cuando viene alguien de afuera ellos sueltan este sentir en sus corazones y reciben.
Hermano, vamos a renunciar al espíritu futurista que mañana va a pasar, porque Pedro al cojo del pórtico del libro de Hechos no le dijo “mira, mañana a las 20 horas hay una reunión de sanidades, vente a la iglesia que te sanamos”, no. Hermanos, dejemos y renunciemos a este espíritu, tengan hoy expectativas de lo que Dios quiere hacer con ustedes. Hoy Dios lo hace, si ustedes sueltan este sentir en sus corazones. Manténganse expectantes.

¿Soy Realmente Feliz? - Crecimiento personal-espiritual

Si se es o no, realmente feliz, es una de las preguntas que el ser humano suele plantearse en algún momento de la vida.
La palabra felicidad proviene del término feliz y esto quiere decir alegre, contento, satisfecho.
Es el estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien material, afectivo o espiritual.
Si se desglosa la palabra felicidad, por un lado se deduce que “fe” es la esperanza y confianza en lo que está por venir. Por el otro, “licidad” proviene de lícito, lo justo y razonable.
“Algunas acepciones sostienen que la felicidad implica la ausencia de dolor, depresión, ansiedad u otros estados físicos o emocionales. Pero esto nos aleja de la búsqueda de ella, ya que implica evitar ciertos estados”.
Una de las desventajas de esta idea es que los trastornos en las emociones, las desilusiones y frustraciones constituyen una parte inevitable de la vida, de manera que intentar escapar de lo inevitable sólo intensificará la frustración. Esto puede conducir a reproches y, en consecuencia, a un aumento de la infelicidad.
Al definir felicidad como un estado de satisfacción, realización o logros, de inmediato solemos preguntarnos: “¿Soy realmente feliz?”.
Para responder a esta pregunta podemos y debemos tener en cuenta que la felicidad es una consecuencia de otras actividades, como pueden ser los roles que desempeñamos a lo largo de nuestra vida.
“Es decir, la felicidad, por sí misma no existe, sino que es una consecuencia de una vida con sentido, con dirección, con metas y objetivos”.
La felicidad no se reduce a hacer lo que nos gusta, sino en gustarnos de lo que hacemos.
“La acción no siempre trae felicidad, pero no hay felicidad sin acción. Es decir, la felicidad se alcanza con esfuerzo, constancia, dedicación. Todo proceso requiere de perseverancia y esfuerzo”.
Por ejemplo, el nacimiento de un hijo. Es hermoso y trae mucha felicidad pero también su crianza y educación requerirá esfuerzo y postergación.
Lograr un título, recibirlo, también implica mucha felicidad pero, en pos de este objetivo, en el camino se dejan de lado cosas, noches sin dormir, nervios, etc”.

Libérate del Peso de la Culpa - Ánimo en mensaje - Vídeo


La culpa es una carga demasiado pesada. Te hace sentir triste e infeliz.
No te deja dormir porque tu conciencia te lleva constantemente a enfrentarte con la realidad de tu falta, delito o pecado. Vivir de esa manera con resentimientos, miedos y culpas no es vida. Es como vivir esclavo y preso de tus errores, más aún, es como vivir un infierno interno.

Pero hoy puede ser un día diferente para ti. Así como en una ocasión un ladrón al lado de la cruz de Jesús, reconoció sus pecados y pidió perdón, tú puedes recibir ese perdón y ser libre de esa culpa. Jesús, mediante su sangre preciosa al morir en la cruz, murió por nuestros pecados y no sólo eso, sino que por esa preciosa sangre nos lava, purifica y redime. Con sólo aceptarle, puedes comenzar a experimentar el perdón en tu corazón.

También existen cosas por las que todavía puedes hacer algo. Errores que puedes enmendar, y si es así, no debes perder más tiempo sino hacerlo. Mientras más pronto lo hagas, mejor será para ti. Se siente uno muy bien al experimentar la verdad y la libertad desde lo más íntimo de nuestro ser.

domingo, 7 de julio de 2013

Rendirse a Dios - Devocionales, Meditaciones, Reflexiones - Vídeo

A veces hay cosas que queremos cambiar, pero alguna razón nos hace sentir que no podemos aunque lo intentemos. Hay cosas que sabemos que están mal y sin embargo no podemos olvidarlas o no queremos hacerlo; es allí en esos momento en donde lo que necesitamos es RENDIRNOS A DIOS.
Cuando hablo de rendirnos a Dios, me refiero al hecho de reconocer que nosotros solos no podemos, que ya lo intentamos muchas veces y que no lo logramos, que es momento de dejar de intentarlo por voluntad propia y permitir que sea Dios quien nos impulse y nos dé la capacidad para hacer según su perfecta voluntad.
Ahora bien, para RENDIRNOS A DIOS tenemos que comenzar por reedificar nuestra relación personal con Él. La Biblia dice: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.” Hageo 1:7-8 (Reina-Valera 1960). Es necesario reedificar nuestra relación con Dios, porque una de las razones por las que sentimos que no podemos cambiar o dejar aquello, es porque nuestra relación con Dios está distanciada u olvidada, y entonces es momento de reedificarla.
También debemos reconocer que muchos de nosotros hemos olvidado las sendas antiguas, aquellos caminos por los que transitábamos seguros de que estábamos haciendo la voluntad de Dios, pero que con el transcurrir del tiempo fuimos olvidando y yéndonos hacia otros lugares, alejándonos del buen camino. La Biblia dice: “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.” Jeremías 6:16 (Reina-Valera 1960).
Si nosotros reedificamos nuestra relación personal con Dios y volvemos al buen camino para andar en él, debemos estar seguros que todo se nos hará más fácil, y es que con Dios todo es más fácil.

Mi Yugo es Fácil - Devocionales

Cuando alguien pone sus ojos en una meta y nunca 

los quita de ella, alcanzará esa meta. 

El apóstol Pablo habló de centrarse en su meta: Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendién­dome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14)

¿Recuerda cuando usted estaba aprendiendo a montar en  bicicleta? A usted se le dijo que mirara derecho hacia delante, porque a donde quiera que mirara eso era adonde iba a llegar. Si miraba hacia abajo, se caería. Muchos de nosotros hemos colocado marcas en nuestras vidas (nuestras visiones), pretendiendo que nos dirigiésemos en esa dirección, sin embargo, nos mantuvimos mirando para cualquier lado menos a nuestra propia visión. No pasó mucho tiempo sin que perdiéramos el rumbo.
En Mateo 11:30, Jesús dijo: “Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Un yugo es una simple pieza de madera que une juntos dos bueyes. Este yugo los mantiene al mismo paso y en la misma posición. Jesús dijo también: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí” (versículos.28-29). Nosotros debemos unirnos con el plan de Dios para nuestras vidas y dejar que Su yugo nos guíe. Esto quiere decir que si Él se vuelve, nosotros nos volvemos. Si él se detiene, nosotros nos detenemos. Esta es la manera en que damos en el objetivo. 
Oración: Padre, yo deseo tomar el yugo de Cristo sobre mí para poder aprender de Él y descansar en Él. Voluntariamente me uno a Tu plan para mi vida. Gracias por guiarme. En el nombre de Jesús, amén.
Pensamiento: Nosotros debemos unirnos con el plan de Dios para nuestras vidas y dejar que Su yugo nos guíe.

Primero Yo… Segundo Yo… - Reflexiones - Vídeo

Días atrás me conmovió un hecho reflejado en un periódico local.
Se informaba de lo siguiente: “Agua para no beber. Aire que mejor no respirar” O sea, un pueblo pobre sobre montañas de oro. Son algunas de las contradicciones de Andalgalá, una localidad catamarqueña de 17 mil habitantes, a 240 kilómetros de la capital provincial, donde funciona desde hace diez años la mina de oro y cobre más grande de Argentina y una de las diez más importantes del mundo.
La empresa “Minera Alumbrera”, de un consorcio suizo-canadiense, es denunciada por los pobladores de contaminar la tierra, el aire y el agua. Sin palabras.
Pero no termina de surgir un problema cuando aparece otro: el mes pasado, la empresa multinacional anunció el inminente desarrollo de un nuevo proyecto minero en la zona… que será diez veces mayor al actual. Sin comentarios.
Ante los “oídos sordos” de los gobernantes (¡se trata de una democracia!, ja, ja, ja), los pobladores decidieron entablar luchas y manifestar su disconformidad mediante el corte de la carretera principal. Entonces los medios de comunicación nacionales se acercaron, entonces la opinión pública tomó conocimiento del tema.
En un contexto así, la televisión mostró la multitud de rostros desencajados de los habitantes, mayoritariamente de ocupación agrícola, cansados de que la contaminación ambiental provocara pérdidas en los cultivos y motivara el éxodo del 40% de la población.
También permitió ver la actitud de algunos automovilistas, vecinos de la ciudad, afectados por el corte de tráfico: “Me parece bien que reclamen por lo que les afecta, pero que no me impidan llegar a casa”, dijo uno. “Que hagan lo que quieran, pero que a mí me dejen trabajar”, apuntó otro.

Dios es mi fortaleza - Devocional

¿Qué sería de nuestra vida sin Dios? ¿Cómo podríamos sobrevivir en está lucha diaria de no ser que porque Dios nos sostiene? En ocasiones sentiremos que ya no podemos más y sin embargo Dios siempre nos da fuerzas cuando parece que ya no tenemos ninguna.
Quizá los últimos días hayas sentido como que tus fuerzas decayeran y por momentos sientes que ya no pudieras más. A veces piensas que no eres lo suficientemente fuerte para seguir a Cristo, pero tu fortaleza real no proviene de ninguna intención humana, porque si de intenciones hablamos creo que la mayoría de nosotros nos hubiéramos rendido ya; sin embargo nuestra fortaleza proviene de lo alto, proviene de Dios, que nos conoce muy bien y que siempre está dispuesto a ayudarnos fortaleciéndonos en medio de las debilidades.
Ahora bien, lo que cada uno de nosotros debemos hacer es poner nuestra confianza en Dios y no en nuestras capacidades humanas. A veces podemos creer que somos muy fuertes, pero la verdad es que en cualquier momento estamos propensos a decaer; sin embargo, cuando confiamos en que nuestra fortaleza viene de Dios, dejamos de confiar en nosotros mismos y conseguimos el favor de Dios.

No Desperdicies Tu Oportunidad Milagrosa - Ánimo en mensaje - Vídeo


Hoy retrocedí en el tiempo en mis recuerdos. Llegaron a mi mente escenas de cuando estaba cursando mi cuarto año de escuela superior. Uno de los requisitos era encontrar un lugar para hacer nuestras prácticas. Eran afortunadas las que conseguían un trabajo pagado, mientras que las que no lo conseguían, tenían que hacerlas en la escuela y "gratis", cosa que no nos entusiasmaba mucho.

Ese año aprendí lecciones valiosas en esto de hacer entrevistas y buscar empleo. Y déjenme decirles que no son siempre los de más alto promedio ni los más destacados, los que consiguen a veces las oportunidades. Pero meditando en esos recuerdos, quiero rescatar y destacar que en la vida hay oportunidades únicas y milagrosas, que se nos presentan para cambiar nuestra vida y obtener grandes enseñanzas.

Porque a todas las chicas de la clase nos tocó ir a buscar empleo y pasar por diferentes tipos de entrevistas. Hubo una muchacha que no tenía su promedio muy alto, de hecho era un poco bajo, y  esto, al parecer, llamó la atención del entrevistador, el cual le preguntó que, ¿a qué se debían sus notas tan bajas? Desconozco lo que ella le contestó, ni sé lo que sucedió durante esa conversación. Lo que sí sé es que el entrevistador le dio una oportunidad de trabajo con paga. Me parece que ella la supo aprovechar.

No siempre en la vida se presentan este tipo de oportunidades. Pero debemos estar alerta a cuando se nos presente una oportunidad para tomarlas. Aprendamos a identificar cuándo hay una oportunidad a nuestro alcance y sepamos valorarla. Porque la oportunidad que tú desperdicias, otro la desea y la valora.