miércoles, 6 de marzo de 2013

¡Papi, yo quiero ser como tú..! - Vídeo Danny Berrios

Dios, Yo quiero ser como tú, porque mi hijo quiere ser como yo..!
Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.
Se sienta a mi lado un abrazo me da
me dice papi le contesto que es,
con su almohadita se recuesta a mí
y me dice, papi yo quiero ser como tú.
Lo acuesto en su cama y un beso le doy
apagando la luz hago una oración
que cuando él crezca el vea en mí
un padre que vive para Dios.
Señor yo quiero ser como Tú
porque él quiere ser como yo
yo quiero ser un buen ejemplo
que sus ojitos puedan ver
Señor, ayúdame a enseñarle
que él pueda entender
que yo quiero ser como Tú
porque él quiere ser como yo.
Admito que tengo mucho que aprender
cometo errores, Tú lo sabes muy bien
las presiones de la vida vienen sobre mí
necesito tu ayuda, sólo no voy a poder.
Me quiero esforzar y aprender más de ti
ser paciente y tierno lleno de amor
porque él aprende de lo que ve
que tu imagen, Señor, es lo que vea en mí.
Quizás el mire a mí diciendo papi es el mejor
pero es que estoy aprendiendo de mi padre celestial.


“Salir del armario" - Devocional

“Salir del armario” es una expresión últimamente muy de moda. Generalmente se aplica a aquellas personas que por alguna razón, en un momento de su vida y de repente, deciden confesar públicamente alguna situación de naturaleza muy privada y personal que durante mucho tiempo, tal vez toda una vida, han estado llevando en secreto, o por lo menos han retenido dentro de sus círculos más íntimos.
Son muchas las causas por las que alguien decide “salir del armario”. Para algunos puede ser una liberación, en tanto que para otros tal vez signifique todo un suicidio social, dependiendo de qué clase de confesión estamos hablando, en qué círculos se mueve la persona y cuán conocida es. Tal vez, acorralados, o soportando presiones, amenazas de extorsión o sencillamente hartos de la pesada carga de una vida de actor o actriz, de vivir lo que no es para los ojos y la aprobación de los demás. En este último caso, cansados de vivir una doble vida, un día deciden simplemente liberarse y exteriorizar, públicamente, su más íntimo secreto enterrado en lo profundo de su alma.
No es momento ahora, en otra ocasión será, para detenernos aquí a emitir opinión alguna sobre este tipo de confesiones, si lo que revelan es lícito o no, si estamos o no de acuerdo, si lo aprobamos o lo rechazamos o si es el medio adecuado para hacerlo o no; ese no es el punto del presente devocional. Sí, en cambio, consideramos oportuno y necesario poner de relieve, que más allá de las circunstancias, contenidos y eventos que desembocaron en la cruda confesión pública de algo íntimo y personal, se necesita una dosis generosa de valentía para aventurarse en semejante acto, toda vez que el resultado puede ser una liberación o el comienzo de un doloroso proceso aún más devastador que el de la pesada carga que soportaban.
En un sentido amplio de la expresión, todos los cristianos, en alguna medida, tenemos la imperiosa necesidad de “salir del armario”. Incluso el creyente más fiel, lleva dentro de su humilde y devoto corazoncito cosas enterradas en lo más íntimo de su ser, que es necesario que las alumbre la luz de Cristo. No olvidemos que todo nos ha sido perdonado por la hermosa Gracia de Dios, mas no todo ha sido sanado en nuestro interior. Y es que por el hecho de ser creyentes, no podemos escapar a la naturaleza corrupta heredada de nuestro padre natural Adán; y la obra transformadora de Cristo no estará completa hasta que no seamos llamados a Su presencia (Filipenses 1:6).

Confesaos vuestras ofensas unos a otros,  y orad unos por otros,  para que seáis sanados.  La oración eficaz del justo puede mucho.

(Santiago 5:16 RV60)

Eres mi amado - Devocional - vídeo

No sé cuánto tiempo le dedicamos a Dios, cuánto tiempo apartamos para hablarle delicadas palabras de amor, para decirle lo mucho que sentimos por Él, o quizás ya hemos descuidado a nuestro amado. Pero si sé que Él desea que le dediquemos tiempo, que alcemos alabanzas agradables, que adoremos con cánticos nuevos y que en nosotros encuentre lo que lastimosamente busca:


Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. (Juan 4:23 RV)
ere mi amado
Por tanto, mi deseo es que mi Padre pueda ver en mí y en ti un corazón adorador, un corazón sincero, lleno de su amor, Él busca de nosotros una vida de adoración, no que le adoremos a veces o en ciertas circunstancias, Él quiere todo nuestro corazón, no parte de él, quiere hacernos verdaderos adoradores, pero para eso debe haber la actitud en nosotros de poder buscar también eso que Dios busca en nosotros, debemos tener determinación, voluntad, porque Dios no nos obliga; de ser así, sería fácil. Él quiere nuestro esfuerzo, nuestra pasión, nuestra inquietud por querer conocerle y encontrarle, quiere ser nuestro Amado, pero no podrá serlo en verdad para nosotros si no le conocemos; quiere que busquemos su presencia, que podamos entrar en comunión con Él, de tal forma que deseemos encontrar y ver su rostro, tal y como lo añoró el rey David, porque él sabía que Dios era mucho más de lo que en su mente entendía, sabía que había mucho más si él se proponía buscarle con pasión y comprendía que había una hermosura no entendible, incomprensible a través de su rostro:
Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré.
(Salmos 27:8 RV)
En todo ámbito de nuestra vida tenemos prioridades en las que basamos nuestros pensamientos, proyectos e ideas, y nuestra forma de actuar dependerá mucho de nuestras prioridades que tenemos para pretender ser feliz.

martes, 5 de marzo de 2013

Enamórate de Dios - Devocional - vídeo

En esas veces que aunque estés cerca de Dios te sientes lejos, y que de ninguna manera logras acercarte más de lo que realmente quisieras, tal vez te preguntes qué le falta a tu relación con Dios, o por qué ya no sientes todo eso que un día sentiste en tu corazón; por qué, ahora, sólo sientes y oyes a personas que te hablan de lo hermoso que es estar cerca de Dios, de estar en su presencia, junto a Él, y aún no logras experimentarlo; esto sucede porque hay veces que hace falta enamorarse de Dios, para lograr sentir un poco de lo que tanto has escuchado o deseado últimamente.

El estar enamorado trae consigo acciones, la necesidad de estar cerca del ser amado, de agradarle, de hacer todo lo posible por darle bienestar. Hay alegría y satisfacción de poder compartirlo todo, y eso es lo que a veces nos hace falta para sentir que el corazón nos late de nuevo, para experimentar un acercamiento más íntimo con Dios, justo como sucede cuando una pareja está enamorada. No es sólo dejarse guiar únicamente por sentimientos, sino de ser sensibles al amor, de conocerlo de cerca, de conquistar y no sólo desear, de vivir las cosas y no sólo decirlas.
El amor de Dios es lo más constante que existe, y no por mucho decirle te amo va a amarte más; a Él no le hace falta enamorarse de ti, porque Él siempre está cerca, tratando de entenderte, de ayudarte, de compartirlo todo contigo, de hacerlo todo por ti, ¿verdad?; la necesidad de enamorarse está en nosotros, en corresponder a tanto amor, en cultivar esa relación con Él, en tener un acercamiento real, íntimo y sincero.
Es necesario llegar a conocer íntimamente a Dios para poder experimentar su amor, desear realmente su compañía, dejarse envolver en su presencia olvidando todo lo que sucede a nuestro alrededor,  tener tiempo de calidad con Él. Buscad a Jehová y su poder, buscad su rostro continuamente. 1 Crónicas 16:11. Hay que cultivar la relación como una planta, no podemos dejar que pase el tiempo y descuidarla, porque se seca y terminamos por perderla.
Pasan tantas cosas por nuestra mente todo el tiempo, que aún estando pensando en Dios pensamos en otras cosas; entonces olvidamos lo que estábamos haciendo y volvemos a dar vueltas a los viejos pensamientos de nuevo. Somos así, nos preocupamos de tantas cosas por hacer, que sin darnos cuenta le quitamos su lugar poco a poco y después no nos explicamos por qué ya no sentimos su presencia como antes.

La Piedra de Toque - Reflexiones - vídeo

Cuando la gran biblioteca de Alejandría se quemó, dice la leyenda, un libro se salvó. Pero no era un libro valioso; así que un hombre pobre, que leía poco, lo compró por unos cuantos centavos.
El libro no era muy interesante, pero entre sus páginas había algo que sí lo era de verdad. ¡Era una delgada lámina de pergamino sobre el cual estaba escrito el secreto de la “piedra de toque”!
La piedra de toque era una piedrecilla que podía convertir cualquier metal común en oro puro. La escritura explicaba que yacía entre miles y miles de otras piedrecillas que se veían igual que ella. Pero el secreto era este: la piedra genuina estaría cálida, mientras que las demás estaban frías. Sólo había que buscarla.
Así que el hombre vendió sus pocas pertenencias, compró algunos suministros básicos, acampó en la playa y comenzó a probar las piedrecillas.
Él sabía que si recogía piedras comunes y las tiraba de nuevo por estar frías, podría recoger las mismas piedrecillas cientos de veces. Así que cuando sentía que una estaba fría, la tiraba al mar. Pasó un día completo haciendo esto, pero ninguna de ellas resultó ser la piedra del toque. Sin embargo, él continuó haciéndolo. Recogía una piedrecilla fría: la tiraba al mar. Recogía otra; la tiraba al mar.
Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. Un día, sin embargo, después del mediodia, recogió una piedrecilla y esta estaba caliente. La tiró al mar antes de darse cuenta de lo que hacía. Había desarrollado un hábito tan fuerte de tirar cada piedrecilla al mar, que cuando encontró la que buscaba, la tiró; cuando se percató de que la última estaba caliente, ya era muy tarde..
Así pasa con la oportunidad. A menos que estemos atentos, es fácil fallar en reconocer una oportunidad cuando se nos presenta y es igual de fácil echarla por la borda.

No dejemos que las oportunidades se nos pierdan. Podemos desarrollar tanto el hábito de tirar las pequeñas oportunidades que Dios nos da, que puede ser que en un instante tiremos la más grande de las oportunidades.
Su señor le respondió: ‘¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!’ Llegó también el que recibió dos mil monedas. ‘Señor –informó–, usted me encargó dos mil monedas. Mire, he ganado otras dos mil.’
Su señor le respondió: ‘¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!’ “Después llegó el que había recibido sólo mil monedas. ‘Señor –explicó–, yo sabía que usted es un hombre duro, que cosecha donde no ha sembrado y recoge donde no ha esparcido.
Así que tuve miedo, y fui y escondí su dinero en la tierra. Mire, aquí tiene lo que es suyo.’ Mateo 25:21-25

Hoy… El Señor es Mi Fortaleza - Salmo

“Tú, Señor, eres mi fuerza; yo te amo. Tú eres mi protector, mi lugar de refugio, mi libertador, mi Dios, la roca que me protege, mi escudo, el poder que me salva, mi más alto escondite.
“Tú, Señor, eres digno de alabanza, cuando te llamo me salvas de mis enemigos. La muerte me enredó en sus lazos; sentí miedo ante el torrente destructor, me encontré en trampas mortales. En mi angustia llamé al Señor, pedí ayuda a mi Dios, y Él me escuchó desde su templo; mis gritos llegaron a sus oídos. El Señor, el Altísimo, hizo oír su voz de trueno desde el cielo; granizos y carbones encendidos. Lanzó sus rayos como flechas y a mis enemigos hizo huir en desorden. El fondo del mar quedó al descubierto; las bases del mundo quedaron a la vista por la voz amenazante del Señor, por el fuerte soplo que lanzó. Dios me tendió la mano desde lo alto y con su mano me sacó del mar inmenso.
Me salvó de enemigos poderosos que me odiaban y eran más fuertes que yo. Me atacaron cuando yo estaba en desgracia, pero el Señor me dio su apoyo: me sacó a la libertad; me salvó porque me amaba.
El Señor me ha dado la recompensa que merecía mi limpia conducta, pues yo he seguido el camino del Señor. Jamás he renegado de mi Dios. Yo tengo presente todos sus decretos, jamás he rechazado sus leyes.  Me he conducido ante Él sin tacha alguna; me he alejado de la maldad.

¿Por qué yo no debería cometer suicidio? - Preguntas y respuestas bíblicas

Respuesta: Mi corazón acompaña a aquellos que tienen pensamientos de terminar con sus propias vidas a través del suicidio. Si así piensa usted en este momento, debe estar experimentando sentimientos de desesperanza. Usted puede sentirse como que está en el foso más profundo, y duda que haya un rayo de esperanza, de que eso puede mejorar. A nadie parece importarle o entender de dónde viene usted. Simplemente, la vida no vale vivirla… ¿o sí?

Emociones debilitantes son experimentadas por muchos, en uno u otro tiempo. Cuando estaba en un hoyo emocional, a mi mente venían preguntas como, “¿Podría alguna vez ser la voluntad del Dios, quien me creó?” “¿Es Dios demasiado pequeño para ayudarme?” “¿Son mis problemas demasiado grandes para Él?”

Si usted se toma unos pocos minutos y considera permitir que Dios actúe verdaderamente en su vida ahora mismo, Él va a probar justamente, ¡cuán grande es Él en verdad! “Porque nada hay imposible para Dios” (Lucas 1:37). Tal vez cicatrices de heridas del pasado hayan dado como resultado un abrumador sentido de rechazo o abandono. Eso puede conducir a pensamientos o caminos de autocompasión, enojo, amargura, deseos de venganza, temores enfermizos, etc.; eso ha causado problemas en algunas de sus relaciones más importantes. Sin embargo, el suicidio serviría únicamente para traer devastación a los seres queridos a quienes nunca intentó herir, cicatrices emocionales con las que tratarían el resto de su vidas.


¿Por qué no debería cometer suicidio? Amigo, no importa cuán malas estén las cosas en su vida. Hay un Dios de amor que le está esperando, para que le permita guiarle a través de su túnel de desesperación, y conducirle hacia Su luz maravillosa. Él es su esperanza segura. Su nombre es Jesús.

Una visita especial - Reflexión cristiana - vídeo


Ruth miró en su buzón del correo y sólo encontró una carta. La tomó y, antes de abrirla, notó que no tenía sello, solamente su nombre y dirección.

Querida Ruth:

Estaré en tu vecindario el sábado por la tarde y pasaré a visitarte por la noche. Con amor, Jesús.

Sus manos temblaban, no podía creer lo que había leído.

¿Por qué querría venir a visitarme el Señor? No soy nadie especial, no tengo nada que ofrecerle...

En ese momento, Ruth recordó el vacío reinante en los estantes de su cocina.

No tengo nada para ofrecerle. Tendré que conseguir algo para la cena.

Buscó en la cartera y dejó caer el contenido sobre la mesa:
Diez euros y cuarenta céntimos. Compraré algo de pan y alguna otra cosa…

Se puso un abrigo y se apresuró a salir.

Un kilo de pollo, medio de pan y un litro de leche...

De camino a casa, Ruth escuchó una voz:

¿Señora, señora....nos puede ayudar?

Ruth estaba tan absorta pensando en la cena, que no pudo ver a las personas que le llamaban.

Eran una pareja, se les veía muy mal, sucios, harapientos.

Mire señora, no tengo empleo, mi mujer y yo hemos estado viviendo en la calle, desde hace tiempo, tenemos mucha hambre y frío, no tenemos nada, si pudiera usted ayudarnos....

Ruth les miró con más cuidado, estaban muy sucios y evidentemente desnutridos; en ese momento pensó que ellos podrían obtener algún empleo si realmente quisieran.

Señor, quisiera ayudarles, pero yo también soy una mujer muy pobre, tengo sólo un poco de pan y muy poca comida que está destinada a un importante huésped, que vendrá a visitarme esta noche.

Esta bien señora, entiendo, gracias de todos modos y perdone la molestia. El hombre puso su brazo sobre los hombros de su esposa y se fueron.

Al verles irse así, Ruth sintió un fuerte latido en su corazón y gritó: ¡Señor, Señor espere!

La pareja se detuvo y vieron como Ruth corría hacia ellos. Por favor, acepten esta comida, ya se me ocurrirá algo para servir a mi invitado...Y le entregó la bolsa con los alimentos.

¡Gracias, señora, muchas gracias! ¡Si, gracias!, dijo la mujer temblando de frío.

Sin pensarlo, se quitó el abrigo y lo puso sobre los hombros de la mujer.

Sonriendo y llena de gozo por lo que había hecho, Ruth, volvió a su casa, sin nada en sus manos, tiritando de frío y con la alegría por un lado, de haber hecho el bien y por otro, con la tristeza de no tener nada para la cena.

Antes de abrir la puerta se dio cuenta de que había otra carta, con las mismas características que la anterior, sin sello, ni remitente. Tomó el sobre y lo abrió:

Querida Ruth:

Gracias por la deliciosa cena y gracias también por el hermoso abrigo. Con amor, Jesús
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Jesús te dice:


“Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver".

Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?"
Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo".”. Mateo 25: 35-40


lunes, 4 de marzo de 2013

El Mejor Día - Crecimiento personal-espiritual - vídeo

Al envejecer, me doy más cuenta de cuán importante es el tiempo.  Me doy cuenta de la importancia del día en que vivo.  Hoy sé lo que es posible en mi vida.  Hoy puedo ser y hacer lo que quiero. ¿Valdrá la pena? ¿Valdrá la pena mi tiempo invertido? ¿Puedo estar feliz por como vivo hoy? ¿Me estoy preparando para más adelante? ¿Me estoy preparando para mi eternidad?
Hoy, cuando desperté, me dí cuenta de que este es uno de los mejores días de mi vida. Hubo épocas en las que me pregunté si podría perdurar a través del día, pero lo logré.  Y porque lo hice,... lo voy a celebrar.  Hoy, voy a celebrar la vida increíble que he tenido hasta ahora; los logros, las muchas bendiciones, y sí, incluso las dificultades, ya que me han hecho más fuerte. Pasaré el día con la cabeza en alto. Tendré un corazón feliz. Me maravillaré con los dones sencillos de Dios: el rocío de la mañana, el sol, las nubes, los árboles y las aves.  Hoy veré todas estas maravillosas creaciones en su plenitud.
Hoy compartiré mi entusiasmo por la vida con otros.  Haré sonreír a alguien; haré reír a alguien. Iré a realizar una acción bondadosa a alguien que no conozco. Hoy le daré un cumplido sincero a alguien que se encuentre desanimado. Le diré a un niño cuán especial es. Le diré a alguien cuánto significa para mí. Hoy dejaré de preocuparme sobre lo que no tengo y daré gracias por las muchas bendiciones que son mías. Recordaré que preocuparme es una pérdida de tiempo, porque mi fe en Dios y Su plan divino garantizan que todo estará bien.
art-gracias18Y esta noche, antes de irme a la cama, saldré afuera y levantaré mis ojos a los cielos. Me quedaré maravillado ante la belleza de las estrellas y la luna, y alabaré a Dios por estos magníficos tesoros. Al finalizar el día y reposar mi cabeza en mi almohada, agradeceré al Todopoderoso Creador por el mejor día de mi vida. Dormiré el sueño del niño contento, entusiasmado con expectativas porque sé que mañana pudiera ser, sí, mi mejor día…
Bob Stoess
No cabe duda de que el autor de este pensamiento da en el blanco, al afirmar que nuestro mejor día ¡es precisamente hoy!  Si bien ayer pudimos haber experimentado muchas bendiciones, estas ya son historia y no podrán alimentar nuestras vidas, más de lo que el maná del día anterior pudo alimentar al pueblo de Israel en el desierto camino a Canaán.  La Biblia afirma que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, por lo que podemos estar convencidos de que cada día trae maravillosas bendiciones de parte de un Dios creativo.  Por esta razón, no tenemos por qué añorar un tiempo que pasó, cuando caminamos al lado del Salvador. 
Adelante y que Dios les continúe bendiciendo.