miércoles, 20 de junio de 2012

Nuestro Padre es el piloto-PowerPoint

El hombre observó al niño solo en la sala de espera del aeropuerto aguardando su vuelo.
Cuando el embarque comenzó, el niño fue colocado al frente de la fila, para entrar y encontrar su asiento antes que los adultos.
Al entrar al avión, el hombre vio que el niño estaba sentado al lado de su asiento.
El niño fue cortés cuando conversó con él y, enseguida, comenzó a pasar el tiempo pintando un libro.
No demostraba ansiedad o preocupación con el vuelo mientras las preparaciones para el despegue estaban siendo hechas.
Durante el vuelo, el avión entró en una tempestad muy fuerte,lo que lo hizo balancearse como una pluma al viento.
La turbulencia y las sacudidas bruscas asustaron a algunos pasajeros. Pero el niño parecía encarar todo con la mayor naturalidad…
Una de las pasajeras, sentada del otro lado del corredor, estaba preocupada con todo aquello y preguntó al niño:
- No tienes miedo?
- No señora, no tengo miedo, respondió él, levantando los ojos rápidamente de su libro de pintar.
¡Mi padre es el piloto!
Existen situaciones en nuestra vida que recuerdan un avión pasando por una fuerte tempestad. Por más que intentemos, no conseguimos sentirnos en tierra firme.
Tenemos la sensación de que estamos colgados del aire
sin nada para sostenernos, para asegurarnos, en que
apoyarnos, y que nos sirva de socorro.
En estas horas debemos recordar, con serenidad y confianza, que:
NUESTRO “PADRE” ES EL PILOTO
Y QUE POR MUCHAS QUE SEAN NUESTROS PROBLEMAS Y DIFICULTADES, DIOS NOS AMA Y NOS CUIDA.
Descarga esta diapositiva aquí:   Nuestro Padre es El Piloto

Tiempo con Papá-vídeo

Jonathan espera ansiosamente el día de los hombres, y es que este es el día más especial  de la semana, pues es el día o la noche dedicada únicamente para papá e hijo.
Hay que ver su rostro de felicidad cuando mi esposo le informa cuándo será el día. Y aunque apenas cuenta con 5 años, no olvida ni por un instante cuantas noches faltan para llegar al día de hombres. Sonará extraño esta propuesta, pero es muy importante el tiempo que como papás le podamos dedicar a nuestros hijos individualmente.
Sé que no somos la única familia que realiza esto, pero si una de las pocas. A mi esposo le surgió la idea de pasar una noche de hombres con Jonathan conversando un día sobre su infancia. Él recordó como su papá sacaba una hora de su tiempo a la semana para cada hijo y hacía con cada uno lo que querían. Fue tan importante este acto en la vida de mi esposo que decidió continuar con la tradición, y ha tenido un 101% de aceptación.
Para los niños es muy importante, saber que papá saca tiempo de su agenda tan ocupada sólo para estar con ellos, para comer un helado, ir de compras de ropa, tennis o un obsequio, ir al cine, al salón de patines, a la bolera, andar en bicicleta, hacer ejercicios o simplemente charlar.
Necesitamos poder pasar tiempo a solas con cada hijo, no solamente los papás, sino las mamás también. Mi suegra recuerda que ella también sacaba una hora a la semana para dedicarla a cada hijo, pero en el caso de nosotras, las mamás, al pasar más tiempo con ellos, no lo sienten tanto como el tiempo dedicado por los papás. Y es que la figura paterna es de suma importancia en el crecimiento de los niños y las niñas.
En nuestro mundo tan apretado, mamá siempre hace todo y los niños siempre están con ella, y algunos papás han llegado a la errónea conclusión que la educación y responsabilidad de los niños depende de las madres, cuando es un papel que se debe compartir para lograr éxito en la educación y crecimiento de nuestros hijos.
Hay un programa de televisión que se llama Nanny 911, o Niñera S.O.S, y es uno de los mejores programas que he podido ver sobre la familia. Durante la hora que dura el show, una niñera británica experta auxilia a una familia al borde del desastre. Lo más interesante del programa, es que casi el 100% de las veces son los padres y las madres los culpables de las conductas de los hijos y de las hijas. Y aunque uno crea que uno no está tan mal en lo que se refiere a la educación de los hijos, podemos analizar si hemos caído en una rutina destructiva para la familia en general, y aprender técnicas para poder disciplinar y enseñar con amor a los pequeños y para poder respetar y valorar al cónyuge.
Al dedicar este tiempo especial al hijo o a la hija, estamos creando un gran puente de comunicación y fortaleciendo a la familia, y sobre todo lo vamos a apreciar cuando lleguemos a la etapa de la adolescencia. La mayoría de los adolescentes se quejan del poco tiempo y atención que les brindan sus padres, desencadenando problemas para llamar dicha atención.
¡Así que depende de usted!

Padre triple A-Reflexiones-Mi Padre…

Padre Triple A
Durante 52 años mi padre se levantó cada mañana a las 5:30 a.m., excepto el domingo, y se fue a trabajar. Durante 52 años estuvo de vuelta a las 5:30 p.m., como un reloj, para cenar a las 6:00 p.m.
No recuerdo que mi padre “saliese con los muchachos” o libase licor. Todo lo que pedía de mí como su hija, era sostener su martillo mientras reparaba algo, para que pudiésemos tener un tiempo para conversar.
Nunca vi a mi padre regresar enfermo del trabajo, ni tampoco tomarse una siesta. No tenía entretenimientos más allá de cuidar de su familia.
Durante 22 años, desde que dejé el hogar para ir a la universidad y después, mi padre me llamó cada domingo a las 9:00 a.m. Siempre estuvo interesado en mi vida, sobre cómo le iba a mi familia, y nunca le oí quejarse de su vida. Las llamadas las hizo aún cuando él y mamá estaban eN Australia, Inglaterra o Florida.
Hace nueve años, cuando compré mi primera vivienda, mi padre de 67 años, invirtió ocho horas al día, durante tres días, en el intenso calor de Kansas, pintando mi casa .
No me dejaba pagarle a alguien que lo hiciera. Todo lo que pedía era un vaso de té frío, y que le sostuviese la brocha de pintura para poder conversar conmigo. Pero yo estaba demasiado ocupada, tenía una práctica legal que ejercer, y no podía disponer del tiempo para sostener una brocha o hablar con mi padre.
Hace cinco años, a la edad de 71, otra vez en el sofocante calor de Kansas, mi padre invirtió cinco horas armando un columpio para mi hija. De nuevo, todo lo que pedía era que le llevase un vaso de té frío y le hablase. Pero nuevamente yo tenía ropa que lavar y una casa que limpiar.
Hace cuatro años, mi padre condujo desde Denver a Topeka, con un plantón de árbol, original de Colorado, de ocho pies, en su maletero, para que mi esposo y yo pudiésemos tener un poco de vegetación de allá en nuestra tierra. Yo me preparaba para un viaje ese fin de semana y no pude pasar mucho tiempo atendiendo a papá.
La mañana del domingo 16 de enero de 1996, mi padre me telefoneó como siempre, esta vez desde el hogar de mi hermana en Florida. Conversamos sobre el árbol que me había traido, “El Gordo Alberto”, pero esa mañana lo llamó “El Gordo Óscar”, y parecía haber olvidado algunas cosas que habíamos conversado la semana anterior. Como tenía que ir a la iglesia, abrevié y corté la conversación.
La llamada me llegó a las 4:40 p.m., ese día: mi padre estaba en el hospital en Florida con un aneurisma. Tomé un avión de inmediato, y mientras iba en camino, pensé en todas las veces en que no había tomado el tiempo para hablar con mi padre. Me di cuenta que yo no tenía idea de quién era él o cuáles eran sus más profundos pensamientos.
Decidí que, al llegar, le compensaría por todo el tiempo perdido y tendría una conversación larga y agradable con él para realmente conocerle. Llegué a Florida a la 1 a.m.; mi padre había muerto a las 9:12 p.m. Esta vez fue él quien no tuvo tiempo para hablar conmigo o tiempo para esperarme. En los años desde su muerte he aprendido mucho acerca de mi padre, y aún sobre mí misma.
Como padre nunca me pidió nada excepto mi tiempo; ahora tiene toda mi atención, todos y cada uno de mis días.
Nos cuesta a veces darle el tiempo precioso a quién realmente se lo merece. Sin duda esas personas no nos niegan el suyo. Vamos hoy a dedicarle tiempo a quien se lo merece.
Os mandé, pues, en aquel tiempo, todo lo que habíais de hacer. Deuteronomio 1:18.
Acuérdate de los tiempos antiguos, Considera los años de muchas generaciones; Pregunta a tu padre, y él te declarará; A tus ancianos, y ellos te dirán. Deuteronomio 32:7.
Mi Padre…

Brennan Manning cuenta la historia de un hombre llamado Ed Farell, que viajó desde su hogar en Detroit para pasar dos semanas de vacaciones en Irlanda, a fin de celebrar los ochenta años de su tío. Al amanecer el gran día, Ed y su tío se levantaron temprano para ver salir el sol.
Caminaron por la orilla del lago Killarney, encantados con la hierba de color verde esmeralda y las cristalinas y azules aguas. Durante veinte minutos contemplaron juntos la escena en silencio.
Entonces, el tío comenzó a hacer algo poco típico en un hombre de ochenta años: Comenzó a brincar por la orilla del lago sonriendo como un escolar enamorado. Ed iba jadeando mientras trataba de alcanzarlo.
-Tío Seamus, te ves muy feliz. ¿Me quieres decir por qué? -
Sí -Le dijo el anciano, mientras le rodaban las lágrimas por las mejillas-.
Verás: el Padre me quiere mucho. Ah, mi Padre me quiere muchísimo.
Así sucede en nuestra vida: "El Padre Celestial nos quiere muchísimo". Esta es la comunión que puede hacer reír, llorar y danzar a un corazón de ochenta años por el simple gozo de saberse amado.
No fuimos hechos para la soledad; fuimos hechos para esa clase de gozo.
1 Juan 3:1
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios:
Efesios 5:1-2,8
Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.
Isaías 43:19
He aquí que yo hago cosa nueva: presto saldrá a luz: ¿no la sabréis? Otra vez pondré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
Isaías 51:3

Consolará todas sus soledades, y tornará su desierto como paraíso, y su soledad como huerto de Dios; hallarse se halla en ella alegría y gozo, alabanza y voz de cantar.

Tiempo para escucharlos- Promesas de Dios para Ti

En nuestro ocupado mundo a menudo nos desatendemos los unos a los otros. Muchos trabajamos en exceso y nos extralimitamos en capacidad, y descubrimos que es fácil habituarnos a dejar de lado a las personas, incluyendo a las que más amamos.
No obstante, podemos ser determinantes en las vidas de las personas que nos rodean si dedicamos tiempo a escucharlas, si les mostramos que son preciosas para Dios… y para nosotros.
Juan 15:17
Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.
1 Pedro 1:22
Puesto que en obediencia a la verdad habéis purificado vuestras almas para un amor sincero de hermanos, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro.
Juan 13:34
Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros.
Romanos 12:10
Sed afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, daos preferencia unos a otros;




Al ponerse el sol, sal a caminar con tu Padre Celestial. Dedica un tiempo de calidad para hablar con Él sobre cualquier cosa.

No excluyas ningún aspecto en esa comunicación. ¡Experimentarás dicha, y Él también!
Salmo 16:11
Me mostrarás la senda de la vida;
en tu presencia hay plenitud de gozo.

martes, 19 de junio de 2012

Navega en el océano-vídeo

En las profundidades del océano de las pruebas uno no puede sobrevivir sin el aliento, consuelo, luz y fortaleza que hay en la Santa Biblia. La palabra de DIOS es la leña de la fe, para extender las cortinas de tu fe y alargar el sitio de tu tienda. No seas escaso en tu conocimiento de la palabra de DIOS, medita en ella dia y noche, en las promesas, en la fidelidad del SEÑOR, y pronto tu vida sera como un árbol sembrado junto a un río. JESUCRISTO dijo que el hombre no puede vivir solo por el pan terrenal, sino por cada palabra que procede de la palabra de DIOS...
Las aflicciones del alma producen fruto perdurables y apacibles. Los frutos del ESPÍRITU SANTO serán mas evidentes en tu vida, especialmente la mansedumbre y la paciencia. DIOS ha dicho de nuestra vida: "marinero a la mar, al océano profundo", entonces permite que la palabra more en plenitud y abundancia dentro de tu corazon...
Cuando te metas en la profundidad de las pruebas contemplarás la grandeza de DIOS y tu propia pequeñez. Cuando estamos con el agua al cuello hay alguien que pelea por nosotros...
Empecemos a morir a nuestra autosuficiencia, a tanta confianza en nuestras propias fuerzas y luego vendrá una resurrección. Ya no viviremos nosotros sino CRISTO vivirá en nosotros...
DIOS transforma en camino las profundidades de la vida. Estos abismos son el camino hacia cosas mayores. Mayor oración decia David: " JEHOVÁ, yo a ti clamo mayor entendimiento en la vida espiritual, mayor unción, mayor lugar en mi vida para la persona del ESPÍRITU SANTO...
Si hoy te encuentras ahogado en un mar de problemas, no llores, no desesperes; tú verás las maravillas del Señor en tus profundidades, aprenderás a caminar por fe y no por vista. Pronto volarás como un águila y nadarás en las aguas profundas del ESPÍRITU SANTO.... Amén...  
                                                                   

Había una vez......

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.  
Todo era alegría en el ...jardín, excepto por un árbol profundamente triste.
El pobre tenía un problema: “No sabía quién era.” "Lo que te falta es concentración" (le decía el manzano). Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves que fácil es?  
No lo escuches, exigía el rosal.
Es más sencillo tener rosas y ¿Ves que bellas son?  
Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un buén día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:  
No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra.
Yo te daré la solución.
No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas.
Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior.
Y dicho esto, el búho desapareció.  
¿Mi voz interior…?
¿Ser yo mismo…?
¿Conocerme…?
Se preguntaba el árbol desesperado, cuándo de pronto, comprendió.
Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:  
Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal.
Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso.
Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje…
Tienes una misión, "cúmplela".
Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.  
Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.  
Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.  
Y tú…..¿dejas crecer el roble que hay en ti?  
En la vida, todos tienen un propósito que cumplir, un espacio que llenar.  
No permitas que nada ni nadie te impida conocer y compartir la maravillosa esencia de tu ser.
Dios nos creó con un propósito acorde a su perfecto orden y voluntad. Dios tiene un plan maravilloso para nosotros.
Cumplamos pues con nuestro deber cristiano y no nos ocupemos de lo que piensen o digan los demás.
Sólo Dios tiene la potestad de juzgar.

Acción de gracias-vídeo



 
Hace mucho, muchísimo tiempo, hubo un personaje en la Biblia que fue Job. Este hombre, gracias a la bondad y misericordia de Dios, también a su esfuerzo, lo tuvo todo en su vida. Tuvo una gran familia: mujer, siete hijos y tres hijas; una gran hacienda compuesta por miles de ovejas, camellos, bueyes y asnas, y muchísimos criados. Pero lo más importante que tuvo era su enorme fe en Dios, su gran temor a Él, su perfección y rectitud a ojos vista del Señor.

Un día se presentó Satanás delante de Jehová junto a los demás hijos de Dios. Y Jehová, queriendo mostrar a Satanás la gran fe de Job para con Él, que ésta lo puede todo, su gran temor hacia Él, definitivamente quería demostrarle Su plena confianza en Job, le dijo a Satanás que todo lo que poseía Job estaba en su mano, que podía hacer con ello lo que quisiera, pero que se abstuviera de poner su mano sobre él.

Entonces Job lo perdió todo. Murió toda su familia, perdió todo su ganado, perdió también a todos sus criados… se quedó solo. Pero Job, con su gran fe en el Señor, dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. Jehová dio y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”.  Job 1:21
En el momento en el que Job demostró su fe inquebrantable en Dios también le dio gracias. Parece un contrasentido esto último…, pero no lo es. Con el tiempo, después de haber sufrido en sus carnes gran cantidad de enfermedades y plagas, el Señor le recompensó enormemente. Quitó toda su aflicción. Aumentó al doble todas las cosas que antes poseyó. Vinieron a él todos sus hermanos y hermanas, recuperó con creces su ganado, criados y… dinero en abundancia. Y tuvo otros siete hijos y tres hijas.

¿Qué enseñanza encontramos en su vida, entonces? Pues que tanto en lo bueno como en lo malo debemos dar gracias a Dios. Eso le agrada enormemente al Señor, porque la acción de gracias es un acto de fe. Es más, creo que no hay mayor acto de fe en el Señor que darle gracias cuando nuestras circunstancias nos son totalmente adversas. Cuando estamos sufriendo, dando gracias al Señor demostramos nuestra gran confianza en Él. Porque sabemos que Dios no quiere nada malo para nosotros; porque sabemos que después de las pruebas vienen las bendiciones. En 1ª Tes.5, 18 leemos: "En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios en Cristo Jesús quiere de vosotros" y en el Salmo 23: “Jehová es mi pastor y nada me faltará”

Disfrutaré de mi divino vecino-vídeo


 
Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, pues cercano está tu nombre; los hombres declaran tus maravillas. Salmo 75:1
Dios…nuestro vecino cercano.
David supo la diferencia entre estar agradecido por los presentes y estar agradecidos por la presencia.
El salmo 75:1 es la expresión de gozo por la gratitud de tener a Dios como su vecino, aquel vecino que está muy cerca a nosotros.
La palabra hebrea que usa David para cercano es "garov". Es la misma palabra usada en Exodo 12:4 donde dice: ““Mas si la casa es muy pequeña para un cordero, entonces él y el vecino más cercano a su casa tomarán uno según el número de personas”. Esta palabra describe la casa del vecino más cercano. “Gracias, Dios, por ser mi vecino más cercano” .
¿Cuán cerca está Dios de ti?
¿Está Él en el jardín cuando tú cortas el césped en tu jardín?
¿Está Él lavando el coche cuando tú estacionas el tuyo después de un día de duro trabajo?
¿Toca Él tu puerta para llevarte un pastel de manzana o para invitarte a la cena en la noche con Él?
¿Es Él el vecino a quién tú le pides que vigile tu casa mientras estás de viaje?
¿Es a Él a quién le pides que guarde el correo cuando llega?
Si estas imágenes te parecen un poco sorpresivas, puede ser que pienses que Dios está muy distante. El Dios de David es el Dios que vive en vecindad, Aquel quien está tan cerca para celebraciones o para consolaciones.
Yahew, El Dios cuyo nombre está cercano a nosotros, es el Dios que habita en comunidad y a Él le gusta estar allí en el vecindario.
Con cuanta frecuencia vivimos con Dios pero en la distancia. Él una vez está tan cerca de nosotros, presente en nuestras rutinas diarias, un buen amigo, pero, un día comprendemos que nosotros nos mudamos.
Dios sigue allí, en el mismo vecindario, porque Él ama la comunidad, Él es el mejor de todos los vecinos. Pero, nosotros un día vimos el resplandor de la ciudad vecina, los centros comerciales provocativos, la tentación de lo que es “grande y mejor”, y nos mudamos, dejamos la quietud y la gentileza del vecindario y terminamos alimentando cerdos.
Dios está todavía en la tierra que dejamos. Él aún cuida su jardín y le da crecimiento a las bellas flores, limpia la acera y descansa en la hamaca de sus nubes. Él sabe que nosotros regresaremos, cuando estemos cansados y desgastados.
Nosotros llegaremos a nuestra antigua casa y Él nos saludará como siempre lo hace con sus vecinos, entonces y sólo entonces diremos como David: “Dios, estoy feliz de que Tú estás cerca. Tú eres el mejor vecino que alguien podría tener, ¿por qué no lo pensé antes de mudarme?”
Señor, Estoy acá este día agradecido de tu cercanía y de tu presencia. No dejes que me vaya otra vez de tu lado. Te amo con todo mi ser y disfruto hoy de tu presencia. Gracias, mi amado Dios.

No encubriré mis pecados

El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia. Proverbios 28:13.He aquí cómo un pecador arrepentido obtendrá misericordia. Debe abandonar la costumbre de encubrir su pecado.
La mentira niega el pecado; la hipocresía lo esconde.
La jactancia lo justifica, y la ostentosa profesión de piedad trata de compensarlo.
Obligación del pecador es confesar su pecado y apartarse de él.
Ambas cosas van juntas.
La confesión debe ser hecha con rectitud al mismo Señor, y ha de incluir en sí misma un reconocimiento de la culpa, una comprensión de la maldad y un aborrecimiento de la misma.
No intentemos culpar a otros, ni a las circunstancias, ni disculparnos con nuestra propia debilidad.
Descarguemos nuestra conciencia y declarémonos culpables.
Sólo a este precio habrá misericordia.
Además, hemos de abandonar el pecado: después de reconocer nuestra falta, desechemos toda intención de persistir en ella ahora y en el futuro.
No podemos perseverar en la rebelión y morar al mismo tiempo con la Majestad del Rey.
Debe ser abandonado todo hábito de pecado, juntamente con los lugares, compañeros, ocupaciones o libros que pueden ser ocasión de cometerlo.
Ni la confesión de nuestros pecados, ni nuestra reforma, pueden procurarnos el perdón si no, en conexión con ellas, alcanzamos el perdón por la fe en la sangre de Jesucristo.
Hoy por eso decido no ocultar mis pecados sino confesarlos.
Gracias Señor por extender tu misericordia hacia mi al decidir confesar mis pecados. Eres bueno y misericordioso. Amén.