martes, 1 de septiembre de 2015

Su deleite es bendecirte

“Exaltado sea el Señor, quien se deleita en el bienestar de su siervo.”
Salmo 35:27 (Nueva Versión Internacional)
Nuestro Dios no solamente bendice, se deleita más en hacerlo. Y aún más con Sus hijos. La misericordia y el amor de Dios son infinitos. Él es la fuente de todo, y se agrada en bendecir desde el más grande hasta el más pequeño. A aquellos que lo conocen y a aquellos que no, incluso a los animales. Dios hace que el sol salga tanto para justos como para injustos. Él bendice con el regalo de la vida a aquellos que habrán de reconocerlo cómo único Dios, al igual que aquellos que se negarán a hacerlo. Nuestro Dios tiene cuidado de la vegetación, incluyendo en Su ley la protección de ella (Deuteronomio 20:19). Nuestro Dios bendice incluso a los animales, importándole a Él su bienestar y valorando lo que ellos hacen por el hombre (Deuteronomio 25:4). La naturaleza de Dios es bendecir, y más aún, se deleita en bendecir a los suyos. Si Dios se deleita en bendecirnos, no debemos dudar respecto a las bendiciones que anhelamos. No obstante, busquemos estar alineados con las bendiciones que quiere Dios para nuestras vidas.
Si aún no tienes esa bendición que anhelas, quizá Dios tenga algo mejor para ti. O tal vez no ha terminado de preparar tu corazón para recibirlo. Pero da por seguro que Dios no solamente quiere, sino que se deleita en bendecirte. Así que, sea lo que sea que Dios tenga como bendición para ti, será lo mejor. Dado que Él bendice incluso a aquellos que no lo conocen, mayormente bendecirá a uno de Sus hijos.
Nunca dudes de que Dios quiera bendecirte. Tampoco tengas sueños pequeños, porque la naturaleza de Dios es bendecir. Solo dispón tu corazón para que Él lo prepare para cada una de las bendiciones que tiene para ti, y las bendiciones llegarán. Después de todo, Su deleite es bendecirte.

Y sé cómo tu Padre, deléitate en bendecir a otros.

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