martes, 29 de septiembre de 2015

¿Puedo Cambiar mi Pasado?

“Sí Dios no hubiera borrado mi pasado, seguramente yo sí hubiera borrado mi futuro”. 
¿Eres de las personas que se sienten atrapadas en el pasado? Lo más seguro es que a pesar de que Dios perdonó tu pasado, todavía estés luchando con ese pasado que no te gusta, te sientes avergonzado por las cosas que pasaron en tu vida y aún no las puedes dejar. Quizá quieras retroceder en el tiempo y no haber hecho lo que hiciste, pero no se puede. El pasado es historia y no se puede volver a recuperar, lo que sí puedes hacer es cambiar tu presente para tener un futuro mejor. Si tú eres cristiano, ten por seguro que Dios perdonó tu pasado y nunca se acordará del mismo. Él te ha hecho nuevo y espera que tú comiences a vivir esa vida abundante. La única manera en que puedes cambiar tu pasado es despojándote completamente del mismo y comenzar a renovarte en tu mente.
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente,” Efesios 4:22,23 (RV1995)
Hay un dicho que dice que somos lo que decidimos ser, y es interesante porque el lugar donde nos encontramos hoy es producto de nuestras elecciones. En la vida cristiana siempre tendrás dos opciones: ¿Soy bendición o soy maldición? ¿Qué camino escogeré, el de la vida o el de la muerte? ¿Soy un nuevo hombre o un viejo hombre? ¿Cuál escoges tú? ¿Eliges seguir viviendo en el pasado o eliges comenzar a diseñar tu futuro?
Tú no puedes cambiar tu pasado, Dios ya lo cambió. Del pasado y de la historia solo podemos aprender de las cosas que hayamos hecho, igual que
 de las cosas que hayamos dicho. ¿Qué hacer y qué no hacer? ¿Qué decir y qué no?
Para que nuestro pasado sea reconducido a un futuro grandioso, necesitamos cambiar nuestra perspectiva de la vida e incorporar nuevos hábitos que nos lleven a la vida extraordinaria.
Los hábitos son una serie de costumbres o de prácticas que se forman en general, cuando una persona hace algo de la misma manera y en el mismo lugar una y otra vez, hasta que lo realiza automáticamente sin esfuerzo o planificación.
Es probable que sin querer, tengas aún el hábito de vivir en el pasado, y como vives en el pasado te cuesta disfrutar del presente; piensas que Dios no te ha perdonado y tratas de esforzarte pero no lo consigues. ¿Qué pasaría si te despojases de lo viejo, de los malos hábitos? ¿Qué pasaría si comenzases a incorporar nuevos hábitos a tu vida y a renovar tu mente?
Veamos esta historia:
“Un anciano indio Cherokee estaba conversando con su nieto.
Él le dijo: - Los hábitos son como dos lobos hambrientos de igual fuerza que están en tu mente; uno de ellos es bueno y hace todo lo que sea positivo. Es bondadoso, comprensivo, ama incondicionalmente, siente un constante deseo de dar, de ayudar, compartir, y amar, y siempre anda contento; en fin, siente y hace todo lo que sea apropiado para él y los demás.
Pero el otro lobo es malo. El temor y los malos sentimientos rigen su proceder. Así que siente odio, envidia, es egoísta, y los celos devoran su ser. Siente un fuerte deseo de dominio psicológico y físico, es malvado, violento; vive amargado. En conclusión, siente que todo es negativo y hace únicamente lo que considera beneficioso para él.
Su nieto se quedó pensando unos momentos y le preguntó a su abuelo:
-Yayo, y si los dos lobos pelearan, ¿cuál ganaría?
Su abuelo le respondió:
-El lobo que tú decidas alimentar”.
¿Qué criatura estás alimentando, la vieja o la nueva? ¿De qué está llena tu mente, del pasado o del futuro?
“Sólo un hábito puede dominar a otro hábito.” 
Cuando tienes buenos hábitos puedes esforzarte mejor y desarrollar una mejor actitud ante la vida. Cuando tienes buenos hábitos puedes disfrutar y sonreír. Busca ayuda para diseñar el futuro que quieres lograr. ¡Es tiempo de elevarse!

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