domingo, 31 de mayo de 2015

A tu lado

Ciertas cosas en la vida hacen pensar cómo el ser humano necesita de otros para ser completamente feliz.
Es evidente que somos seres creados para estar en sociedad. En todas nuestras diferentes edades necesitamos mantener relaciones humanas; está claro que no se concibe la vida de un ser humano solo, necesitamos la pareja. Un bebé no puede sobrevivir solo, necesita de alguien más, pues a lo largo de su crecimiento el niño necesita a un padre o una madre que lo provea y cuide. En la adolescencia y en la juventud, los hijos también dependen de los padres.
a tu ladoPero llega el momento en que se cumple la escritura, que dice: no es bueno que el hombre esté solo, por lo que inicia la búsqueda de su pareja. Y comienza con la observación y análisis de las posibles candidatas a elegir, estudiando los aspectos socio-económicos, culturales y religiosos de la que será su compañera toda la vida.
Después de un tiempo de romance, decide compartir con ella el resto de su vida bajo cualquier circunstancia (sean buenas o malas, en la salud y enfermedad, en riqueza y pobreza…). Y con ello, comienza el ciclo comentado al principio, de que se necesitan al menos dos para traer al mundo a una tercera persona, y luego a otra más, y a otra más, hasta que deciden completar su familia.
Pasado el tiempo encontraremos que cada una de las personas que han estado a su lado, llámese padre o madre, hermanos, amigos, vecinos, compañeros de escuela, compañeros de oficina, pareja,  hasta los hijos ya no están más ahí, se han ido o... se han adelantado en el camino. Miramos alrededor y ahora estamos solos.
Pero a tu lado, SIEMPRE ha estado alguien que ha guardado tu vida, que te ha bendecido, te ha salvado de muchas cosas que ni siquiera imaginas, ha enviado a sus ángeles cerca de ti para que tu pie no tropezara; alguien que su bien y su misericordia han sido un regalo cada mañana: DIOS
Si has vivido una vida de relación auténtica y en paz con Dios podrás decir esta hermosa declaración.
Tú me enseñaste a vivir como a ti te gusta.
¡En tu presencia soy muy feliz!
¡A tu lado soy siempre dichoso!

(Salmos 16:11 TLA)
DIOS, agradezco que nunca me has dejado solo. Ahora sé y entiendo que gracias a ti he llegado hasta aquí. Jesús, quiero confirmarte como mi amigo, yo a tu lado y tú al mío, sigue siendo mi fiel amigo, ese que no me abandonará jamás. Amén.

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