martes, 24 de marzo de 2015

¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?

Un día, reunido Jesús con sus discípulos les hizo una pregunta, ¿quién soy yo?; si Dios hoy te preguntara, ¿quién soy yo para ti?, ¿qué le responderías?
¿Puede ser que Jesús ya sea tu Salvador, puede ser tu sanador, será para ti el hijo de Dios, será tu fortaleza, será tu único amor?,... solo tú puedes decirle a Jesucristo quien es Él para ti y qué parte de tu vida ocupa, el primero o el ultimo; que es el único o hay muchos dioses más para ti. Solo tú puedes responder quién es Jesús para ti.
quien dice la gente que soyMuchas personas opinaban, y de diferente forma, pero ninguno decía quién era Él, nadie lo reconocía, nadie lo aceptó por lo que Él decía ser, al contrario, todos los sacerdotes lo rechazaban y envenenaban la mente de las personas contra Él.
Algunos decían Juan el Bautista: realmente pensaban que venía de Dios con un propósito pero no le reconocieron ni le aceptaron y... Juan ya había muerto.
Otros decían que Elías porque hacia milagros que nadie más había hecho y hablaba con poder y autoridad, pero tampoco le recibieron, Elías subió al reino de Dios vivo.
Otros más decían Jeremías o uno de los profetas: la gente de aquel entonces tenía la esperanza de que la salvación vendría de parte de Dios, esperaba al Mesías prometido, pero a Jesús no lo conocieron y no lo recibieron, porque les presentaba una salvación espiritual, y ellos querían un caudillo que levantara un ejército y venciera a sus opresores. Por eso no entendieron a Jesús, porque no entendían que no era con armas, ni ejércitos, sino con el poder del Espíritu Santo de Dios.
Entonces, Jesucristo les preguntaba: “Pero ustedes, ¿quién dicen que soy?”. 
La pregunta de Jesucristo a sus discípulos, se debe a que mucha gente estaba confundida, y creando confusión en medio del pueblo hablando lo que no sabían; nadie sabía en realidad quién era Jesús. Pero el Padre, nuestro amado Dios, nos lo ha revelado.
Mateo 16:13 Ahora bien, cuando hubo llegado a las partes de Cesarea de Filipo, Jesús se puso a preguntar a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?”. 14 Ellos dijeron: “Algunos dicen Juan el Bautista; otros, Elías; otros más, Jeremías o uno de los profetas”. 15 Él les dijo: “Pero ustedes, ¿quién dicen que soy?”. 16 En contestación, Simón Pedro dijo: “Tú eres el Cristoel Hijo del Dios vivo”. 17 En respuesta, Jesús le dijo: “Feliz eresSimón hijo de Jonásporque carne y sangre no te lo revelósino mi Padre que está en los cielosPedro le contestó con firmeza: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo” entonces Jesús le responde: Feliz eres, Simón hijo de Jonás, porque carne y sangre no te lo reveló, sino mi Padre que está en los cielos.
Jesús le dice a Pedro: Mi Padre que está en los cielos, a través del Espíritu Santo, te lo ha revelado. Pedro les confirma al resto de discípulos que Él era el Mesías prometido, el hijo de Dios enviado a salvarnos de esta generación perversa y mala. Él era el enviado de Dios para reconciliarnos con Él, para perdonar nuestros pecados y regalarnos la dádiva del perdón y la vida eterna. Jesucristo vive y en verdad es quien dijo ser.
¿Jesucristo ya fue revelado a tu vida? ¿Ya lo confesaste como tu único y personal Salvador? ¿A qué estás esperando?
Dios te ama, y está esperando por ti, no corras más, detente, déjalo entrar a tu corazón. "Había un joven que era tremendo; asesino, ladrón, violador, estafador,... de lo peor, pero un día un pastor le dijo: deja de correr, no importa a donde vayas que la muerte va detrás de ti, y solo Jesucristo tiene el poder para cambiar todo, no corras ya más, ven a Jesús. Jesús en la cruz del calvario, ya venció y despojó a la muerte de toda autoridad sobre ti, ven cobíjate en los brazos de Jesús y deja que Él entre en tu corazón y gobierne tu vida. Solo Dios te puede salvar a través del milagro de la reconciliación de Jesucristo en la cruz del calvario; Dios no te promete que tus problemas acabarán, pero sí promete cuidarte y estar contigo siempre en todo momento, ayudándote en tu vivir diario. Promete estar contigo hasta el fin".
Acepta a Jesucristo como tu Salvador
La salvación es el regalo de Dios para ti. “La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Romanos 6:23). Cuando alguien le ofrece un regalo invaluable, lo más sabio por su parte es aceptarlo. En este mismo instante, usted puede recibir el regalo de la salvación que Cristo le ofrece, al orar esta simple oración de corazón:
“Amado Dios. Sé que soy pecador, y me arrepiento de todos mis pecados, reconozco que te he fallado; pero ya no lo quiero hacer más. Sé que Tú me amas y deseas salvarme, y por eso enviaste a tu hijo amado a tomar mi lugar. Jesús, creo que Tú eres el Hijo de Dios, quien murió en la cruz para pagar por mis pecados. Creo que resucitaste de entre los muertos al tercer día como está escrito. Ahora me arrepiento y me alejo de mis pecados y por medio de la fe, te recibo como mi Salvador y Señor personal. Entra en mi corazón, perdona mis pecados y sálvame, Señor Jesús. En tu nombre te lo suplico. Amén”.
Dios te bendiga.

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