lunes, 29 de diciembre de 2014

Poder, amor y disciplina

Segunda de Timoteo 1:7 nos dice que la timidez, que es parecido al miedo, no es de Dios, y que Dios nos da poder, amor, una tranquila y equilibrada mente, disciplina y autocontrol.
El miedo nunca dejará de venir contra nosotros. Debemos aprender a hacer lo que Dios nos dice que hagamos, sintamos miedo o no. Debemos "hacerlo asustados" si es necesario, pero en eso consiste el valor; en sentir miedo ¡y hacer de todos modos lo que se debe hacer!
Yo pensaba que mientras sintiera miedo sería un cobarde, pero he aprendido algo diferente. Cuando Dios le dice a Josué repetidamente que no temiera (Josué 1:9; 10:8), le hacía saber que el miedo iba a atacarlo, pero que debía caminar en obediencia a lo que Dios le dijo.
No somos cobardes porque sintamos miedo. Somos cobardes solo si dejamos que el miedo gobierne nuestras decisiones.
El miedo es un sentimiento que provoca síntomas físicos y emocionales. Cuando el miedo nos ataca, podemos sentirnos trémulos y débiles o encontrarnos sudando. Puede darnos cada vez que nos reunamos para hablar o nos pongamos en marcha, y no quiere decir que seamos cobardes. La Palabra de Dios dice, muchas veces, "no temas". La manera de conquistar el miedo es seguir adelante a través de él y llegar al otro lado, al lado de la libertad que es el lado del poder.

No hay comentarios:

Publicar un comentario