jueves, 3 de abril de 2014

Metas que enriquecen - Crecimiento personal-espiritual

El primer paso hacia el éxito es soñar exactamente lo que queremos en la vida. ¿Es completa nuestra vida? Si pudiésemos cambiar nuestro futuro, ¿qué sería distinto en nuestra vida?  Si se nos concediese un deseo en cuanto a la salud, el hogar, la familia, el negocio o la vida, ¿cuál pediríamos?
La fijación de metas es un proceso poderoso para el planeamiento personal y empresarial. Ese proceso nos ayuda a escoger hacia dónde queremos ir en la vida y en nuestros negocios. Y al saber con precisión lo que queremos lograr, sabremos dónde concentrar nuestros esfuerzos, y también podremos identificar rápidamente las distracciones que puedan desviarnos.
Es más, las metas adecuadamente fijadas pueden ser extremadamente motivadoras y, al desarrollar el hábito de fijarlas y alcanzarlas, veremos que la confianza en uno mismo crece rápidamente.
Las técnicas para la fijación de metas son usadas por empresarios, atletas y. en general, gente exitosa en todos los campos. Dan una visión a largo plazo y una motivación a corto. Enfocan la adquisición de conocimiento y ayudan a organizar el tiempo y los recursos para sacarle el máximo provecho a la vida.
Al fijar metas precisas y claramente definidas, podemos medir nuestro progreso y enorgullecernos de nuestros logros. Nos ayudan a ver nuestro avance, en lo que otrora sería un esfuerzo sin sentido. Elevan nuestra confianza en nosotros mismos, al llevarnos a reconocer nuestra habilidad y competencia para lograr las metas fijadas.
Las metas pueden ser establecidas a varios niveles. Primero, decidimos qué queremos hacer con nuestra vida o negocio, y qué metas, a largo plazo y a gran escala, queremos alcanzar. Entonces, fraccionamos éstas en objetivos a corto plazo, que necesitamos concretar para alcanzarlas. Finalmente, una vez que tenemos nuestro plan, comenzamos a trabajar para lograrlo.
Las metas claras pueden cambiarlo todo. Tenemos objetivos claros y bien definidos, que enfocan y guían nuestras acciones y compromisos diarios. Nuestros días y semanas se suceden uno tras otro, en una línea recta, siempre apuntando a nuevos destinos, cada vez más grandes que los anteriores. Y creemos que la vida es increíble, porque estamos fijando y alcanzando metas increíbles. Nuestro futuro es brillante y positivo porque sabemos exactamente qué queremos… y por qué.
Algunos consejos para conseguir metas, como:
1.  Planteémonos cada meta de manera positiva. No cometamos ningún error tonto.
2.  Seamos precisos. Fijémonos metas concretas, poniéndoles fechas, tiempos, con cualquier cosa para poder medir los logros. Si lo hacemos así, sabremos cuándo hemos alcanzado la meta y podremos encontrar satisfacción en haberlo logrado.
3.  Establezcamos prioridades. Cuando tenemos varias metas, démosles prioridad a cada una. Esto evitará que nos sintamos agobiados por muchas metas y nos ayudará a dirigir nuestra atención a las más importantes.
4.  Escribamos las metas. Esto las establece y les da más fuerza.
5.  Visualicemos nuestras metas. Lo primero de la mañana y lo último por la noche será visualizar la meta como ya alcanzada. Si la meta es perder peso, veamos, sintamos y experimentemos con nuestro nuevo cuerpo. Entusiasmémonos con la manera como nos sentiremos, una vez que hayamos alcanzado la meta fijada.
6.  Fijémonos metas de rendimiento en vez de metas de resultados. Deberemos fijarnos metas sobre las que tendremos tanto control como sea posible. No hay nada más desalentador que fallar en alcanzar una meta personal, por razones fuera de nuestro control, como pueden ser un mal ambiente en el negocio, malas decisiones, mal clima, lesiones, o... simplemente mala suerte. Si basamos nuestras metas en el rendimiento personal, mantendremos el control sobre el logro de las mismas y obtendremos satisfacción de ellas.
Invertir cuatro horas diarias en actividades generadoras de ingresos, es una meta mejor que ganar 5,000 euros al mes.
Hablarnos a nosotros mismos nos ayuda a alcanzar las metas: el “no puedo” contra el “puedo. Los “no puedo” nos impiden ser creativos; los “puedo” abren la puerta a nuestra creatividad.  Los “no puedo” nos llevan a rendirnos; los “puedo” nos llevan a perseverar. Los “no puedo” nunca podrán; los “puedo” siempre lo harán. Los “no puedo” son ciegos; los “puedo” nos ayudan a ver y alcanzar nuestras metas. Fijemos nuestras metas con cuidado.
“Si los sueños nacen de la imaginación, las metas nacen de una promesa. Sabiendo esto, fijemos nuestras metas con mucho cuidado, porque cuando las fijamos, nos estamos prometiendo, exactamente, lo que esperamos obtener de nuestra vida”.
Seguro que más de uno de vosotros querréis usar estos consejos verdaderamente enriquecedores, para alguna charla con sus compañeros o subordinados. Pero antes de compartirlo con otros, decidamos primero aplicarlo a nuestras vidas, especialmente aquello o aquellos que tiene que ver con metas de rendimiento en vez de objetivos. Y podemos aplicar también aquello de “puedo” o “no puedo”.
Sin duda, muchos hemos sido expuestos antes a estos principios, pero el caso es que no nos hemos atrevido a implementarlos. Si nos falta la guía de cómo, cuándo y por dónde empezar con esto, ¿por qué no recurrir a la fuente de sabiduría eterna del Salvador?  ¿Por qué no “invertir” tiempo en comunión con Él y Su pueblo, adorándole y siendo instruidos en Su Palabra? Hagámoslo y nunca nos arrepentiremos.


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