lunes, 12 de agosto de 2013

Corramos sin desmayar - Reflexión bíblica - Vídeo

15 Ya sabes esto, que me abandonaron todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes.
16 Tenga el Señor misericordia de la casa de Onesíforo, porque muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas,
17 sino que cuando estuvo en Roma, me buscó solícitamente y me halló.
18 Concédale el Señor que halle misericordia cerca del Señor en aquel día. Y cuánto nos ayudó en Efeso, tú lo sabes mejor. 2ª Timoteo 1:15-18

CORRAMOS SIN DESMAYAR” 

La motivación es importante para terminar algo que se empieza. ¿Cuál fue nuestra motivación para comenzar esta carrera con Dios, que nos lleva a la Vida Eterna?
¿Fue porque lo hicieron nuestros familiares? ¿Fue por alguna emoción en un momento concreto? ¿Fue porque teníamos un problema financiero, laboral, etc. y buscábamos que Dios nos lo solucionara?
Esta no es la motivación correcta, pues correremos mientras veamos que Dios va solucionando los problemas y ocurrirá que cuando hayan desaparecido, acabar la carrera ya no será necesario. La verdadera prueba de la decisión tomada llega en momentos de dificultad; entonces nos daremos cuenta de que estamos y somos por lo que podamos obtener de Dios, o porque le amamos y hemos decidido seguirle hasta el final, sean cuales sean las circunstancias. 

Esta era la motivación de Pablo. A pesar de que le habían abandonado todos los que estaban en Asia y en medio de una circunstancia dolorosa, pues estaba preso; quizás lo hicieron por miedo a acabar como Pablo, por causa del Evangelio.

Una persona en particular se mantuvo firme y lo demostró mediante su apoyo a Pablo, a pesar del peligro real. Su nombre era Onesíforo; él demostró, no sólo su amistad, mediante la búsqueda por toda Roma a Pablo, hasta que le encontró en la cárcel, sino que demostró además su servicio a Dios, sin miedo a que le detuvieran, sin temor a manifestar su fe con sus obras. Su motivación no fue únicamente la amistad, sino estar al lado de quien necesitaba ser confortado, animado y alentado; fue movido por la fuerza del amor hacia el necesitado, motivado no sólo por correr la carrera, sino hacerlo llevando el Reino de Dios a quien lo necesitaba.

Quisiera alentarte hoy, a través de una lectura (2ª Corintios 4:7-18), a no desmayar sino a seguir adelante, orando a Dios para que ponga en nosotros las motivaciones adecuadas para proseguir la carrera y seguir extendiendo Su Reino.

Señor ayúdanos a no escatimar esfuerzos, ni sacrificio en nuestro servicio a Ti y al prójimo. Fortalécenos con el poder de Tu fuerza para no desmayar.

Para meditar: La renovación de nuestro hombre interior no es el día que hay culto, sino todos los días. Cada día debemos renovarnos en el Señor.

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